09-Contemporaneo (s. XX)

¿Qué es Teología Histórica? por Daniel Caballero

¿Qué es Teología Histórica?

Me encontraba en medio de escribir una lista de libros recomendados sobre el estudio de Teología Histórica para este blog, cuando me detuve a pensar, ¿Qué sentido tiene recomendar libros sobre Teología Histórica cuando la mayoría de creyentes en Latinoamérica no esta al tanto siquiera de la existencia de la misma como disciplina? Eso me llevo a detener mi lista de libros y escribir este articulo en cambio.

Definición.

Quizá no haya otra rama de estudios teológicos mas olvidada en Latinoamérica que la Teología Histórica. Y las consecuencias para la Iglesia han sido nefastas. ¿Pero que es Teología Histórica?

  1. Wayne Grudem: “Es el estudio histórico de cómo los cristianos en diferentes períodos han entendido los varios temas teológicos.”[1]
  2. Claudionor De Andrade: “Tiene como fin comparar los diferentes credos, artículos de fe y dogmas de la Iglesia cristiana para contrastar sus diferencias, buscando siempre su armonía con la Palabra de Dios.”[2]
  3. Millard Erickson: “Estudia las teologías sistemáticas que mantuvieron y enseñaron los distintos teólogos a lo largo de la historia de la iglesia.”[3]
  4. Myer Pearlman: “Investiga la historia del desarrollo de la interpretación doctrinal. Encierra el estudio de la historia eclesiástica o de la iglesia.”[4]

La Teología se divide en cuatro ramas de estudio complementarias: Teología Bíblica, Teología Histórica, Teología Sistemática y Teología Pastoral, también llamada Teología Practica o Ética. La Teología Histórica estudia el desarrollo del dogma (doctrina), así como los cambios y énfasis de la misma en la Historia. Si comparamos el estudio teológico a un árbol, la Teología Bíblica es la raíz y base, la Teología Histórica el tronco, la Teología Sistemática son las ramas y la Teología Pastoral son los frutos y hojas. Si lo comparamos con una autopista, la Teología Bíblica son los carriles, la Teología Histórica la señalización (semáforos, STOP, Calle sin salida, etc.), la Teología Sistemática los autos que van por la autopista, y la Teología Pastoral las personas que conducen los autos de acuerdo a la necesidad que tengan. Los videos de Tercer Milenio son una excelente introducción a estudio de la Teología (aquí), la Teologia Sistematica (aquí), y la Teología Biblica (aquí).

Enfoques de la Teología Histórica.

La teología Histórica se estudia usualmente de tres maneras:

  1. Por Periodos. Estudia los temas y desarrollos teológicos en un periodo de la Historia de la Iglesia. Por ejemplo, Teología Patrística, o Teología Puritana. Busca cuales son los temas en común en esta etapa y como difieren de las anteriores. También se conoce como Enfoque Sincrónico.
  2. Por Doctrinas. Estudia el desarrollo de una Doctrina en particular, y como ha sido entendida a lo largo de la Historia de la Iglesia. Por ejemplo, la Doctrina de ‘El libre albedrio’, en controversias entre Agustín versus Pelagio, Lutero versus Erasmo, Calvinismo versus Arminianismo, etc. A este enfoque también se le conoce como Diacrónico
  3. Por Personas. Estudia el contexto, persona, obra y énfasis teológicos específicos de un teólogo en particular, su contribución histórica y aplicaciones actuales, por ejemplo: Martin Lutero, John Owen, etc.

¿Cómo se diferencia la Teología Histórica de la Historia?

La Historia de la Iglesia es en un sentido parte de la Teología Histórica como disciplina de estudio teológico, de la misma manera que la Exegesis es parte de la Teología Bíblica. La Historia se pregunta el ¿Qué? (¿Que ocurrió?), mientras que la Teología Histórica el ¿Por qué? (¿Por qué ocurrió?). No podemos tener un ¿Por qué? sin un ¿Qué?, pero un ¿Qué? sin un ¿Por qué? no es de mucha ayuda. La Teología Histórica sin una solida base en la Historia es como un árbol sin raíces, pero la Historia sin la Teología Histórica es como un árbol sin frutos.

Por ejemplo, mientras la Historia se preocupa por lo que ocurrió en la Reforma, la Teología Histórica trata de averiguar el porque ocurrió de esta manera. ¿Por qué la Reforma ocurrió en la siglo XVI y no en el XIII o XVIII? ¿Cuáles fueron las ‘causas’ que produjeron la ‘consecuencia’ (Reforma)? ¿Cuál es la relación de la Teología (de la Reforma) con su entorno histórico, económico, filosófico, etc.? La importancia de esto es vital, pues en un sentido, causas similares en la historia producirán consecuencias similares. Un Teólogo Histórico se haría la pregunta: ¿Por qué la Teología de la Prosperidad surgió en el siglo XX y no en el XIX o XVII?

¿Cómo se relaciona la Teología Histórica con otras disciplinas de estudio Teológico, como la Teología Sistemática?

En un sentido muy cierto, la Teología Sistemática contemporánea será la Teología Histórica en cien años de ahora. Dios nos ha dado un libro no un compendio de Teología Sistemática. Cada generación debe indagar en el trabajo teológico de previas generaciones en conjunción con una solida exégesis a fin de dar respuestas teológicas a su contexto. La Teología Sistemática es guiada y sirve a la Iglesia, y en este sentido su agenda es guiada por la Teología Pastoral o Practica. En este sentido se da algo que muchos no aprecian respecto a su Teología Sistemática, y es que la misma esta en si misma contextualizada. El erudito Anthony Lane señala:

“La teología histórica llama la atención a los cambios en las creencias durante los años. La teología histórica también señala la influencia sobre la teología del ambiente filosófico y social del día, mostrando que toda teología está contextualizada, intencionalmente o de otra manera.”[5]

En un sentido muy cierto la Teología Sistemática es Teología Histórica hecha en los últimos cincuenta años. La primera es el cuerpo, la segunda el esqueleto. La Teología Bíblica (Exegesis), es la madera, la Teología Histórica son el cincel y martillo, y la Teología Sistemática el producto final. El carpintero es la Iglesia, es decir la Teología Pastoral.

El teólogo sistemático encuentra valores significativos en el estudio de la teología histórica: Primero, nos hace más conscientes de nosotros mismos y más autocríticos, más conscientes de nuestras propias presuposiciones. Segundo, podemos aprender a hacer teología estudiando cómo otros la han hecho en el pasado. Tercero, nos proporciona un medio para evaluar una idea en particular. La historia es el laboratorio de la teología, en el cual se comprueban las ideas que adopta o que piensa adoptar. [6]

¿Por qué deberías leer Teología Histórica?

1. Para Interpretar mejor la Biblia.

Esta es la manera como Dios quiere que estudiemos las Escrituras. La Biblia es el libro de Dios, dado a la Iglesia. Dios nos ha dado Su Espíritu para comprender las Escrituras, pero también nos ha dado Maestros a lo largo de la Iglesia. Las Escrituras no son de interpretación privada, sino que deben ser leídas a la luz de la Iglesia. Grant R. Osborne, uno de los mas reconocidos eruditos sobre Hermenéutica afirma:

La importancia de la Historia de la Iglesia [Teología Histórica] para la Hermenéutica es triple: Podemos 1). Ver como diversos pasajes han sido interpretados a lo largo de la Historia de la Iglesia. 2). Ver como una doctrina en particular se ha desarrollado en periodos de la Iglesia, y 3). Trazar los orígenes y la estructura de las creencias detrás de nuestra tradición confesional. [7]

2. Para crecer en piedad.

La Historia es la marca indeleble del dedo de Dios en los acontecimientos de la Humanidad. La Historia de la Iglesia es la Historia del obrar de Dios a través de Su pueblo. Crecemos espiritualmente a través de ejemplos piadosos de la fe. En una era donde vivimos rodeados de enanos espirituales y falsos autoproclamados apóstoles, haremos bien en encontrar consuelo para nuestras almas y ejemplos a seguir en la paginas de la Historia de la Iglesia. Charles Ryrie menciona:

“Un estudiante puede llegar mejor a su propio entendimiento de la verdad por conocer las contribuciones y los errores de la historia de la iglesia.”[8]

3. Para comprender tu entorno actual.

No podemos dar una solución a problemas actuales sin comprender las causas del problema. La manera como reconozco una causa es a través del efecto que esta tiene. La Teología Histórica me ayuda a comprender y analizar las debilidades de la Iglesia en la actualidad, así como las causas y las posibles consecuencias que podría tener para la salud de la Iglesia.

¿Qué pasaría si no estoy familiarizado con la Teología Histórica?

Una Iglesia que no esta familiarizada con la Teología Histórica esta condenada a caer en la Herejía. Y esto es exactamente lo que nos ha ocurrido en Latinoamérica.

  1. Herejía. El gran grueso de nuestro cristianismo esta influenciado por falsos maestros, y nuestras practicas como Iglesia están mas cercanas a Montano que a Ireneo, a Pelagio que a Agustín, a Erasmo que Lutero y a Socino que a Owen. Como Kenneth Grider ha señalado, el estudio de la Teología Histórica “nos ayuda a evitar la repetición de errores doctrinales que surgieron anteriormente. También nos ayuda a conservar los aspectos doctrinales importantes de nuestra propia forma de tradición cristiana.”[9] A menudo me pregunto ¿Cómo es posible que haya tantos creyentes engañados, que hayan tantos falsos maestros en Latinoamérica? Creo que la respuesta la entendí hace unos años cuando estaba enseñando una clase de Historia de la Teología Bíblica a un grupo de pastores y pregunte: “¿Quién fue Juan Calvino?” una mano se levanto en la parte de atrás… “Fue un teólogo antiguo que fue apodado así porque era calvo”.
  2. Liberalismo Teológico. Hasta hace unos pocos años, todo aquel que quería estudiar Teología de una manera mas seria entre los evangélicos, y no tenia acceso a recursos en ingles, estaba obligado a estudiar en seminarios católicos o liberales a nivel post-grado, usualmente en España o Centro-América. En muchos casos nuestros teólogos evangélicos muestran tal desconocimiento de nuestra herencia histórica protestante que su teología es básicamente sociología y antropología secular bautizada con un par de versículos bíblicos, y es en la mayoría de los casos o Liberal o Barthiana. Carecemos casi completamente de Teólogos, enraizados en la Teología Histórica en Latinoamérica. Irvin A. Busenitz afirma:

La teología histórica provee un conocimiento inestimable de los temas, debates, concilios y credos de la historia de la Iglesia; demuestra de cómo han sido formulados y convertidos en dogmas y confesiones de fe. Revela la constante lucha contra el error y desenmascara las herejías contra las que ha luchado la iglesia, de lo cual ha emergido todo dogma importante. Porque «nada hay nuevo debajo del sol» (Ec 1:9) y, con relación a las herejías de la antigüedad que resurgen constantemente con la fachada de “algo nuevo”. [10]

¿Por qué la Teología Histórica casi no ha sido casi estudiada en Latinoamérica?

La mayoría de estudiantes de seminario pasan todos sus años sin nunca haber llevado un curso de Teología Histórica. ¿Cuántos cursos de Teología Histórica se enseñan en el seminario o instituto bíblico donde estudias? Esa es la tragedia.

  1. Orfandad Teológica. El estudio de la misma requiere un conocimiento de la Historia. El Cristianismo Latinoamérica es casi un huérfano teólogico, ignorante de su tradición teológica, por lo cual la Historia en muchos casos se veía como algo de poca utilidad para la vida de la Iglesia o no relacionado con nosotros.
  2. Orgullo Denominacional. El divisionismo denominacional, promovido por un legalismo empujado por el orgullo denominacional basado en la ignorancia histórica han contribuido a la falta de interés en Teología Histórica. La tendencia a confundir mi interpretación de la Palabra de Dios como la única correcta es causa, pero al mismo tiempo consecuencia de la falta de estudio misma.
  3. El paternalismo misionero. “¿Por qué hemos de enseñarles sobre Jonathan Edwards, John Owen o Charles Spurgeon? Debemos darles lo básico para la interpretación del texto y sus vidas.” Aunque nadie lo admitiría de esa manera, en la mayoría de seminarios Latinoamericanos fundados por misiones extranjeras, ha habido casi un casi completo menosprecio por la verdades históricas del cristianismo. Quizá porque la versión de cristianismo que enseñaban no encajaba con las verdades del cristianismo histórico o por pragmatismo.
  4. El post-modernismo. Este presupone un menosprecio generalizado a todo lo que no sea actual por ser menos evolucionado o sofisticado. Esto tuvo como consecuencia en el siglo XX un casi completo menosprecio por el estudio de la Teología Histórica. Esto, gracias a Dios, esta cambiando.
  5. Falsa Espiritualidad. El Espíritu Santo ilumina nuestra mentes para el estudio de la Palabra, usando todas las herramientas que podamos para el entendimiento de la misma. Una espiritualidad que no esta basada en las Escrituras es demoniaca. Muchos creyentes en Latinoamérica consideran que si uno depende del Espíritu, entonces no debe estudiar Teología en ninguna de sus disciplinas. Esto no produce piedad, sino herejía. Es fruto de la holgazanería y no del Espíritu. Es del diablo y no de Dios.

Conclusión.

Lloyd-Jones menciona: “La historia de la iglesia es inestimable para el predicador… yo diría que la historia de la iglesia es uno de los estudios más esenciales para el predicador, aunque fuese meramente para mostrarle el terrible peligro de resbalar en la herejía, o en el error, sin darse cuenta de que le ha sucedido algo.”[11]

Esto es cierto. Quizá no haya una rama del estudio bíblico, después de la Teología Bíblica, tan importante como la Teología Histórica para la vida de la Iglesia. Los libros de teología contemporánea que ahora tienes en tus manos serán Teología Histórica en cien años de ahora, y las generaciones venideras se harán las mismas preguntas con respecto a nosotros que nosotros hacemos con respecto a los que nos han precedido en la fe: ¿Cómo pudieron creer esa herejía? ¿Por qué no hicieron nada al respecto? ¿Por qué hubo tanta división entre ellos? ¿Por qué nos han dejado un legado tan pobre de cristianismo? La respuesta a estas pregunta esta en nuestras manos. Que el Señor nos ayude. Amen.

Post-Addendum: El articulo tiene como vista especialmente aquellos que se dedican regularmente a la exposición de las Escrituras, es decir Pastores y Líderes. El estudio de la Historia de ninguna manera es indispensable para el desarrollo de la piedad. Sin embargo a los Pastores se nos ha encomendado “cuidar del rebaño” (1 Pe.5.2), “cuidando de la doctrina” (1 Ti. 4.16), en contra de la herejía. Y para esto quizá no hay nada mejor que el estudio de la Teología Histórica.

Daniel Caballero.

Mas artículos del autor aqui.

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Daniel Caballero

Acerca del autor:
Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi siete años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.

Notas:

[1] Wayne Grudem, Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica (Miami, FL: Editorial Vida, 2007), 21.

[2] Claudionor Corrêa de Andrade, Diccionario Teológico: Con un Suplemento Biográfico de los Grandes Teólogos y Pensadores (Miami, FL: Patmos, 2002), 13.

[3] Millard J. Erickson, Teología sistemática, ed. Jonatán Haley, trans. Beatriz Fernández, Segunda Edición., Colección Teológica Contemporánea (Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie, 2008), 27.

[4] Myer Pearlman, Teología Bíblica y Sistemática (Miami, FL: Editorial Vida, 1992), 8.

[5] A. N. S. Lane, «TEOLOGIA HISTORICA», ed. Sinclair B. Ferguson, David F. Wright, y J. I. Packer, trans. Hiram Duffer, Nuevo diccionario de Teología (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2005), 933.

[6] Millard J. Erickson, Teología sistemática, ed. Jonatán Haley, trans. Beatriz Fernández, Segunda Edición., Colección Teológica Contemporánea (Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie, 2008), 27–28.

[7] Grant R. Osborne, The hermeneutical spiral: a comprehensive introduction to biblical interpretation, Rev. and expanded, 2nd ed. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2006), 351–352.

[8] Charles Caldwell Ryrie, Teologı́a básica (Miami: Editorial Unilit, 2003), 14.

[9] J. Kenneth Grider, «TEOLOGÍA HISTÓRICA», ed. Richard S. Taylor, Willard H. Taylor, y Edgar R. Conzález, trans. Eduardo Aparicio, José Pacheco, y Christian Sarmiento, Diccionario Teológico Beacon (Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones, 2009), 682.

[10] Irvin A. Busenitz, «Entrenamiento para el ministerio pastoral», en El ministerio pastoral: Cómo pastorear bíblicamente, ed. John MacArthur, trans. Ángel Torres Moreno, La biblioteca del pastor (Nashville; Dallas; México DF; Río de Janeiro; Beijing: Grupo Nelson, 2009), 162.

[11] D. Martyn Lloyd-Jones, Preaching and Preachers (Grand Rapids: Zondervan, 1971), 117.

6 replies »

  1. Hola Daniel, te felicito por la excelencia en tus textos y por el sincero llamado al estudio de lo que se da en llamar teología histórica.
    Quisiera compartirte mi entendimiento, en tanto discípulo de Cristo y estudiante de las Sagradas Escrituras. Cuando el apóstol Pablo escribió a Timoteo que toda la Escritura (léase Antiguo Testamento) es inspirada por Dios y útil… a fin de que el hombre de Dios esté enteramente preparado para toda buena obra”, y cuando encargó a Timoteo que encomendara la enseñanza a “hombres fieles, retenedores de la palabra tal como fue dada”, tenemos una misma regla: “la fe que ha sido dada una vez a los santos” (Judas). Es decir, “el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito, creí… (entonces) también hablamos”, y el Señor mismo dirá: “el que es enviado de Dios las palabras de Dios habla”.

    ¿A qué voy con todo esto? A que un buen soldado de Jesucristo, es alguien que siendo un hombre espiritual (quien por lo tanto “juzga todas las cosas”) está enviado a predicar la palabra de la cruz, que es locura a los que se pierden, pero salvación a los que creen.

    Uno puede pasar toda la vida estudiando historia secular, religiosa, denominación tras denominación, líderes espirituales, declaraciones de fe, etc. Pero nada de eso es la Palabra de Dios a la que se llama “antorcha que alumbra en lugar oscuro”, “la leche espiritual no adulterada”, “el alimento sólido”, “la espada del espíritu”, y que bíblicamente sí debemos procurar conocer, apropiar y retener.

    Por eso, no debemos confundir el profundo deseo del intelecto de los hombres más dotados (con una mente ilustrada, que podría escribir centenares de libros si quisiera) y el manso y humilde corazón del discípulo amado, que, al igual que aquel simple pescador, entendió en un lenguaje tan simple como profundo, que el amor, la luz, la vida eterna y la paz se practican unos con otros y son, en última instancia lo que realmente suma en la balanza que el Señor pesará en el día que rindamos cuenta.

    Bueno es el estudio, y bueno el conocimiento de muchos temas, pero la vida de fe basada en una comunión íntima con Jesucristo en modo alguno puede depender del conocimiento de la historia del pensamiento cristiano no bíblico, y con esto quiero señalar que, si es bíblico, nos habrá bastado con el conocimiento de las Escrituras (pues estará diciendo lo mismo), y si no es bíblico, sólo el conocimiento previo de las Escrituras nos pueden dar el juicio correcto para discernir.
    De allí que, aun cuando considero a Lloyd-Jones como uno de los maestros bíblicos más grandes que yo haya conocido, no estoy de acuerdo con su personal apreciación que citas en el artículo, y de hecho, no hay ninguna cita bíblica en los fundamentos que, en tanto que servidores y administradores de los misterios del reino, deberíamos presentar, “como obrero que usa bien la palabra de verdad”.

    Dejo mi apreciación a tu consideración, a fin de alentarte a que hagas hincapié en lo sustancial del Evangelio (sobre lo meramente periférico) que es la cruz, la resurrección y nuestra respuesta con una “fe que obra por el amor” hacia Aquel que se revela en el Hijo.
    Saludos, paz y gracia del Señor Jesucristo.

    Nicolás M. Genaro

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    • Gracias por tu aporte Genaro, de veras lo aprecio, y me ayuda a ser mas cuidadoso y claro en próximos artículos. Quizá los cristianos mas piadosos que conozco, mi propia madre entre ellos, no estan familiarizados con la historia o teología de manera formal, estarán mucho mas cerca al Trono que yo. La piedad es algo que solo el Espíritu produce en conjunción con nuestra obediencia a la Palabra. El articulo, y es algo que creo debo aclarar, tiene en mente a aquellos que exponen regularmente la Palabra (al igual que el contexto de la cita de Lloyd-Jones), es decir pastores y ancianos, yo mismo siendo uno de ellos, a manera de advertencia. Iglesias tienden a repetir errores de pasado por desconocimiento del mismo, y por Iglesias aquí me refiero a los líderes de las Iglesias. No cite versos de manera deliberada, por reverencia a las Escrituras. Citar un verso conlleva la fuerza de decir ‘así dice el Señor’, y en este caso el tono del articulo es un ensayo de interpretación, por lo cual es mas a tono personal. Lo cual no quiere decir que sea falso, sino que no puedo decir ‘así dice el Señor’. Sin embargo, podrían citarse muchos versos, como tu mismo lo haz hecho en relación a la responsabilidad de los pastores y líderes de estar preparados y cuidar del rebaño de Dios de falsa doctrina y herejía, que en si lo que esta en el corazón del estudio de la Teología Histórica. Que Dios te bendiga, saludos.
      Daniel Caballero.

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