Caballero, Jaime D.

Definiciones: ¿Puritano o reformado? Por Daniel Caballero

Las definiciones son importantes. Las definiciones tienen el poder de unir y dividir, contrastar y comparar. Son de vital importancia para toda conversación, debate o discusión teológica. La claridad, precisión y capacidad para pensar están directamente relacionadas con los conceptos que tengamos. 

La importancia de definir conceptos y presuposiciones en teología

En el Seminario de Londres (London Seminary) donde estudie por varios años, enseñar a los estudiantes a pensar era de vital importancia. Leíamos un libro (o algunos capítulos) a la semana, usualmente uno de los clásicos. La clase era pequeña, no más de 20 estudiantes. Un estudiante asignado previamente exponía el tema principal del libro o los capítulos asignados en unos 20-30 minutos. Luego los estudiantes criticaban y hacían preguntas y el estudiante a cargo de la exposición defendía lo expuesto. El profesor – experto en el tema – guiaba la discusión, aplicación e inter-relación del tema con otros temas teológicos a través de preguntas, y al final cerraba la discusión con una conclusión.  Hicimos esto semana tras semana por seis semestres moviéndonos desde la era patrística hasta la contemporánea, a través de Anselmo, Aquino, Agustín, Owen, Calvino, etc. 

Sin embargo, había algo que el tutor siempre preguntaba al estudiante a cargo de la exposición: 

¿Cómo define X autor en Y libro Z doctrina?, ¿Cuáles son sus presuposiciones teológicas (o metafísicas)? ¿Cómo se relacionan sus presuposiciones con su contexto histórico? ¿De que manera se relaciona este concepto con (algún teólogo anterior o posterior, por ejemplo el uso de Calvino de Anselmo, o el uso de Anselmo de Agustín)? 

Por ejemplo, si la lectura asignada era “Cur Deus Homos” (¿Por qué Dios se hizo hombre?) de Anselmo, la pregunta que todo estudiante sabía que el profesor le haría sería algo así como: “¿Cómo define Anselmo en Cur Deus Homos la doctrina de la expiación?”,. Y algo que siempre se nos repetía casi cada semana era: “Recuerden, el que controla las categorías taxonómicas (i.e. definición o categorización de algo), controla el debate”. Aquellos estudiantes que sabían latín y griego y podían leer los originales directamente tenían ventaja sobre aquellos como yo que con dificultad lo podían leer en ingles. Las discusiones a menudo seguían después de terminar la clase por horas entre los estudiantes. Recuerdo aquellos tiempos con nostalgia.

No podría enfatizar más la importancia de esto. Es de extrema importancia para el estudiante usar los términos de manera adecuada y precisa. Lo más valioso de mi tiempo en Londres fue aprender a pensar a través de la interacción con profesores y otros estudiantes, algo que nunca hubiera aprendido solo por leer libros.  

Ejemplo: ¿Qué es la guerra espiritual?

Dos teólogos pueden usar el mismo termino, y significar cosas no solo diferentes, sino opuestas. Tome por ejemplo el caso de “Guerra Espiritual”:

A. Un autor puritano usa el termino como un sinónimo de crecimiento en la vida cristiana y lucha contra el pecado. 

B. Un autor carismático moderno lo usaría como algo esotérico de lucha contra demonios y exorcismos a través de rituales casi mágicos. 

C. Un teólogo de izquierda lo usaría como un sinónimo de la liberación política y lucha por los derechos de los pobres; y 

D. Un sociólogo “evangélico” latino lo usaría como un sentido socio-cultural. 

Cuando Wilhelmus à Brakel, o Tomas Watson o John Owen dicen “todo cristiano verdadero esta involucrado en guerra espiritual”, y “una iglesia que no se involucra en guerra espiritual no es una verdadera iglesia”, [1] no esta hablando del sentido B, C o D, sino claramente del sentido A. 

Sin embargo, si alguien solo conoce el sentido B o C del termino y lee a Watson o a Brakel, pensara que Watson abogaba por una lucha política, o que hacia exorcismos.[2] Esto sería un grave error. 

Este es el error – sabiéndolo o no – que cometen algunos al buscar apoyo para agendas feministas, homosexuales, etc. en autores del pasado. 

Este error también es muy común en Latinoamérica, y lo veo mucho en redes sociales, blogs y artículos. Muchos de los que están comenzando a leer escritos históricos interpretan los mismos bajo las categorías (o conceptos previos) que ya tienen, y en lugar de entender lo que Lutero o Calvino u Owen dijeron en verdad, solo encuentran apoyo para sus propias creencias. En otras palabras, en realidad no leen a Owen, sino que se leen a sí mismos en Owen.

Algunos puntos para tener en cuenta al momento de definir algo:

  • La excepción no anula la regla, sino que la confirma. En otras palabras, una definición tiene el propósito de ser comprensiva sin ser necesariamente exhaustiva. Si digo “los rusos son de piel blanca”, no quiere decir que no haya algún ruso que pueda ser de piel oscura, sino que por regla general y vasta mayoría, los rusos son de piel blanca. 
  • Las definiciones cambian con la historia. No solo conceptos teológicos como justificación, santificación, han cambiado a lo largo de la historia, sino también categorías como “puritanos”, etc. Quizá el ejemplo mas destacado de esto es el debate de los últimos años sobre si Jacobo Arminio fue reformado. La antigua erudición decía que no. En la actualidad, un gran numero dice que si, mientras que otros no están seguros. ¿Por qué el cambio? Porque tanto el entendimiento del pensamiento de Arminio como el de las categorías de la teología reformada a cambiado por un mejor entendimiento o compresión de los debates históricos y las categorías usadas para medirlos. Este es un gran debate en la actualidad entre teólogos del calibre de Richard Muller, etc. 
  • Las definiciones reflejan la perspectiva de un grupo particular sobre un tema determinado. Por ejemplo, el termino “neo calvinista” fue usado por un grupo de teólogos norteamericanos para referirse a la rama teológica reformada de tradición holandesa, también conocida como “Nadere Reformatie”. Estos teólogos usaron el termino para distinguirlo del calvinismo clásico ingles. Sin embargo, para un Holandés el termino sería absurdo, pues no se considerarían “neo calvinistas”, sino calvinistas o simplemente reformados, y serían los norteamericanos quienes serían los “neo calvinistas”. Personalmente prefiero usar etiquetas derivadas por tradiciones particulares geográficas: “tradición reformada holandesa”, “tradición reformada escocesa”, “tradición reformada norteamericana”, etc.  Pero también podría usar categorías históricas, “tradición reformada del siglo XVII”, o “del siglo XVIII”, etc.
  • Hay diferentes matices de verdad en varias definiciones. Siguiendo el ejemplo de la expiación en Anselmo y el de los Reformadores: ¿Cuál de los dos estaba en lo correcto? En este caso, no creo que sea necesario decir necesariamente el uno o lo otro, sino que ambas definiciones enfatizan diferentes aspectos de la expiación. Sin embargo, afirmaría que la definición de los Reformadores no niega la de Anselmo, sino que la incorpora y complementa. De esta manera, en mi caso, tomando como base la tradición reformada, puedo leer otros textos e incorporarlos, contrastarlos, o dejarlos de lado. Alguien dirá: “No debes de leer un texto desde una perspectiva particular”. Esto es imposible. Pues, aunque nuestro objetivo es comprender lo que el autor original dijo, la evaluación de sus pensamientos es necesariamente utilitaria, y es imposible hacer una definición utilitaria sin un estándar teológico.
  • Hay definiciones que son mutuamente contradictorias. Usualmente mientras mayor la cercanía histórica de dos eventos, mas presente esta esta tendencia por la reacción de tesis-antítesis-síntesis (Hegel). Por ejemplo, para comprender lo que los reformadores quisieron decir sobre el tema de la justificación no solo basta leer a Lutero o las confesiones del siglo XVI, sino también las definiciones del concilio de Trento, pues Trento fue hecho justamente en parte para distinguirse por oposición de la teología de los reformadores en este punto. En otras palabras, es probablemente un error si creo que la doctrina de la justificación de los reformadores es la misma que la de Trento, pues Trento fue hecho con el propósito de distinguirse (en puntos clave) de la teología reformada. Si aun así considero que la justificación en los reformadores y en Trento es la misma, se podría deber: 

A. A que los teólogos de Trento fueron incompetentes y cometieron un error en comprender la teología de los reformadores, y hacer una formulación teológica que se opusiera a esta. 

B. Mi comprensión de la teología de la justificación de los reformadores es incorrecta, o lo estoy entendiendo de una manera errada. 

En la mayoría de los casos es mi comprensión la errada, pues los teólogos de Trento fueron muy sofisticados. Sin embargo, no siempre es así. Quizá el más grande desarrollo en la teología reformada de los últimos 20 años ha sido ver la gran continuidad que existe entre la teología de la reforma del siglo XVI y la teología medieval, y lo sumamente dependiente que fueron no solo los reformadores, sino también los post-reformadores (siglo XVII) del pensamiento medieval medio y tardío (XIII-XIV).

  • Las definiciones nos hablan tanto de la perspectiva de aquel que da la definición, como de lo definido. Si alguien lee las definiciones de “raza” y “cultura” de algunos historiadores de finales del siglo XIX nos parecerán en extremo racistas. Y lo eran. Hitler consideraba a los Judíos sub-humanos. ¿Estaba en lo correcto? Claro que no. Sin embargo, esta afirmación de Hitler me dice mucho de lo que los Nazis creían sobre el mundo, el ser humano, y sus presuposiciones a través de la cual miraban el mundo. Las definiciones y categorías son de suma importancia pues es a través de estas que vemos el mundo, y las definiciones de alguien son una ventana a las creencias asociaciadas, de la cual dicha definición es la conclusión. En otras palabras, una definición es un silogismo que nos arroja luz sobre las premisas y el pensamiento de un autor en particular. 
  • Las definiciones reflejan el consenso de una determinada época o grupo sobre un tema. En este sentido en algunos casos surgieron de una agenda y contexto histórico particular. Por ejemplo, durante el siglo XVII en Inglaterra los cristianos se dividían en “no conformistas” y “conformistas”, es decir, aquellos que estaban dispuestos a adoptar las medidas externas relacionadas con la adoración impuestas por las Iglesia de Inglaterra y aquellos que no.  Esta división es hasta el día de hoy una de las más usadas en Inglaterra, y esta enraizada en lo más profundo de la identidad eclesiástica inglesa. La pregunta hasta el día de hoy no es “eres presbiteriano o bautista”, o “eres calvinista o neo calvinista”, sino ¿“es tu iglesia no conformista?”. Esta pregunta no tendría sentido en absoluto para un peruano o un colombiano. 
  • Las categorías o definiciones son como carreteras a través de las cuales los vehículos de nuestro pensamiento y aprendizaje futuro se moverán. Vemos el mundo a través de categorías de pensamiento. Nuestros conceptos y categorías dependen y son ventanas que muestran nuestras presuposiciones mas profundas sobre diversos temas. Mas aún, no podemos pensar fuera de estas categorías, sin ser ilógicos, pues nuestra lógica se basa necesariamente en dichas categorías. Por ejemplo, es imposible para alguien que no cuenta con categorías metafísicas comprender o aceptar conceptos como alma, o ángeles o demonios. Le parecerán algo absurdo. De la misma manera, el creyente promedio latino no puede comprender correctamente categorías clásicas de la doctrina de Dios, como simplicidad, o “sin pasiones”, porque carece de la cosmovisión y vocabulario para comprenderlas.

Algunas definiciones útiles:

¿Cómo hacer una definición? ¿Histórica? ¿Geográfica? ¿Cultural? ¿Qué categoría debemos elegir para definir el movimiento? Y ¿Por qué? ¿Por qué una categoría y no la otra? Estas preguntas son importantes. Por ejemplo:

Puritano:[3]

Creyentes en Inglaterra desde finales del siglo XVI hasta finales del siglo XVII que buscaban una reforma en la Iglesia de Inglaterra, caracterizados por una piedad experiencial, valores familiares, y una visión holística integrativa del mundo. Bajo esta definición, los creyentes del siglo XVIII no eran puritanos en el sentido histórico del termino, tampoco los descendientes puritanos en los Estados Unidos, tampoco los pactistas escoceses. Un puritano podía ser un presbiteriano, anglicano o bautista. No todo puritano fue reformado, y no todo reformado es puritano. Son dos categorías diferentes.

El punto de definir algo de manera positiva es que automáticamente tambien defino el negativo. Es decir, si un puritano es A, B y C, entonces no es, “lo opuesto de A”, “lo opuesto de B”, y “lo opuesto de C”. Por ejemplo, si digo, “los puritanos son ingleses”, eso significa que los escoceses no son puritanos. Cada categoría que use para la definición dejara inevitablemente el opuesto fuera, así como otras categorías.

Puedo definir un puritano: 

  • Usando categorías teológicas: Los puritanos creían en A, B y C. 
  • Usando categorías culturales: Los puritanos se dedicaban a aspectos culturales como X, Y. Z. 
  • Usando categorías históricas: Los puritanos vivieron entre este tiempo y este tiempo.
  • Usando categorías eclesiásticas: Los puritanos tenían este o aquel gobierno de la Iglesia.
  • Usando categorías sociales: Los puritanos tenían tales o cuales valores políticos, familiares, etc.
  • Usando categorías geográficas: Los puritanos vivieron en tales o cuales regiones.

Y así sucesivamente. Un buen teólogo tomara todos estos factores en cuenta para su definición. 

Un patrón muy malo que veo en Latinoamérica, y que representa un gran peligro, es tomar categorías históricas como puritano, independiente, católico, reformado, bautista, etc. y definirlas de manera completamente arbitraria para decir lo que se quiera. Este principio inevitablemente llevará a la radicalización y formación de sectas, que creo que es lo que se esta viendo en la actualidad. Históricamente, el primer paso para la sectarización es la redefinición de categorías eclesiásticas.

Por ejemplo, ¿A que se refería Wilhelmus a Brakel cuando escribió “toda iglesia verdadera es reformada?” [4]

– ¿Se refería a que las Iglesias Pentecostales no son verdaderas? Este sería un grave error. En el caso de a Brakel y por el contexto, esta claramente distinguiendo a las iglesias reformadas de la Iglesia Católica Romana. 

– Lo que a Brakel está diciendo es “La Iglesia Católica Romana no es una Iglesia Verdadera”. Leer la frase de a Brakel y usarla para decir que una Iglesia Pentecostal no es verdadera sería una perversión de lo dicho por à Brakel. 

– Por otro lado à Brakel distingue a las iglesias reformadas de otras ramas, como por ejemplo las anabaptistas, diciendo que las anabaptistas no son iglesias verdaderas. ¿Quiere decir entonces que las Iglesias Bautistas no son verdaderas? No, pues à Brakel se refiere a los anabaptistas del siglo XVI, y no a los Bautistas actuales o los del siglo XVII. ¿Por qué à Brakel no consideraba a las iglesias anabaptistas como verdaderas? No lo dice específicamente, pero considero que es por el concepto de “Sola Scriptura” (que conlleva una identificación histórica desde los apóstoles), el cual no era sostenido por los anabaptistas, y por las marcas de la Iglesia verdadera. 

– ¿Se refiere à Brakel a que solo las iglesias presbiterianas son verdaderas? No puede ser ese el caso, pues en la misma sección à Brakel dice que los fundamentos o bases principales de la iglesia reformada se encuentran en “Zwinglio, Lutero y Calvino”. [5] Ni Zwinglio, ni Calvino o Lutero eran presbiterianos. Mas aún los tres tenían muchos puntos teológicos diferentes, Zwinglio era credobautista, y Calvino y Lutero paidobautista, tenían diferentes posturas en la cena del Señor, los sacramentos, etc.

– ¿Cuándo à Brakel dice que los fundamentos de la iglesia reformada se encuentran en Zwinglio, Lutero y Calvino, quiere decir que estaba de acuerdo con todo lo que ellos enseñaron? Claramente no, pues los critica en diferentes puntos de su obra. ¿A qué se refiere entonces? Ese es el punto con la lectura de una obra de teología. Que no debo inferir o imponer mis ideas sobre las ideas del autor, sino comprender que es lo que quiso decir de acuerdo a su contexto, presuposiciones categorías metafísicas, rivales teológicos, e influencias.

– ¿Qué es lo que à Brakel entonces quiso decir? Mi interpretación personal, después de haber leído mucho de à Brakel, y sabiendo que puedo estar equivocado, es que cuando dice “toda iglesia verdadera es reformada”, esta hablando en un sentido católico o universal histórico. En este caso, à Brakel usa el termino “reformada” no de manera particular como un sinónimo de paidobautista, confesional, o calvinista. Sino de manera general para referirse a la iglesia verdadera que ha existido desde los apóstoles y que es una, santa, católica y apostólica. En otras palabras, à Brakel define a una iglesia verdadera como reformada, en el sentido de que cumple con las marcas de una iglesia verdadera.[6]

Conclusión

¿Se dan cuenta cuan fácil sería no solo mal interpretar las palabras de à Brakel, sino también mal usarlas para justificar prácticamente cualquier cosa que quiera? 

Esto es lo que esta teniendo en lugar en Latinoamérica con muchos jóvenes que leen algún libro y enseñan por las redes sociales, a menudo traen claridad sobre algunos temas, pero a menudo también confunden a otros. Es mucho mejor que lean un libro juntos o busquen un tutor que domine el tema que van a estudiar y los guíe en la lectura y conversación. Sin embargo, la dificultad es que hay muy pocos, por no decir casi ninguno, que domine la teología histórica, pues hacerlo demora décadas de estudio en un tema particular. 

Ahora bien, el hecho de que à Brakel defina el concepto de “iglesia reformada” de esa manera no quiere decir que este en lo correcto, o que Owen o Goodwin, o Turretín o Edwards la definan de la misma manera, pues tanto su contexto como sus presuposiciones teológicas han de tomarse en cuenta. Por otro lado, tampoco debe dejarse de lado el testimonio de à Brakel pues es uno de los teólogos más eminentes de la historia. 

Nuestros teólogos latinos más conocidos son teólogos de izquierda que repiten casi todo lo que sus pares ingleses o alemanes dicen, pero agregándole adjetivos como “para lo pobres”, o “cultural”, o “post-colonial”. Quiera el Señor levantar una generación de teólogos latinos mejor preparada para su Gloria y el bien de su Iglesia.

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Daniel Caballero.

Daniel Caballero

Acerca del autor:
Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi doce años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica. Actualmente vive en Cork, Irlanda. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica. Esta casado con Ellie.

Notas:


[1] Wilhelmus à Brakel, The Christian’s Reasonable Service, ed. Joel R. Beeke, trans. Bartel Elshout, vol. 2 (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 1993), 42.

[2] Puede ver mas sobre el tema de la Guerra spiritual, las diferentes interpretaciones, y la importancia de una taxonomía correcta en la introducción del libro: Thomas Watson, El Soldado Cristiano (Lima, Perú: Teología para Vivir, 2020). 

[3] La definición de puritano varia de historiador a historiador. Esta es mi propia definición que es informada del tema, pero hay historiadores que lo definen de manera diferente

[4] Wilhelmus à Brakel, The Christian’s Reasonable Service, ed. Joel R. Beeke, trans. Bartel Elshout, vol. 2 (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 1993), 20.

[5] Wilhelmus à Brakel, The Christian’s Reasonable Service, ed. Joel R. Beeke, trans. Bartel Elshout, vol. 2 (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 1993), 38–39.

[6] Wilhelmus à Brakel, The Christian’s Reasonable Service, ed. Joel R. Beeke, trans. Bartel Elshout, vol. 2 (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 1993), 25.

5 replies »

  1. ¡¡Excelente!! Felicito al autor. Hace mucho tiempo he esperado que alguna casa editorial se dedicara a traducir las obras de teologos antiguos y no solo del siglo XIX y XX. Lo que expone el autor fue una de las coyunturas con las que me encontré en mis primeros años de estudio. Mucho de lo que leí, por mi limitación del idioma inglés, no me parecía corresponder con lo que encontraba en mi estudio de la historia de la iglesia y el desarrollo de las grandes doctrinas. Por lo que muchas veces mantuve en suspenso cualquier juicio dogmático. Muchas veces, si se es sincero, uno se pregunta si tal autor está escribiendo sobre cierto tema movido por una circunstancia específica y no por una proceso puro de razonamiento. Es por ello que el material que aquí se expone es de suma importancia para cualquier creyente y estudiante serio de las Escrituras y la historia de la iglesia.
    Ps. AL presente he comprado casi todos sus libros. No se detengan, por favor. Son un oasis espiritual e intelectual en medio de un desierto de publicaciones que solo buscan aprovechar el momentum. Es triste, pero es cierto.

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  2. Hno. Daniel, gracias por su aporte.
    Pero tengo una consulta, ¿Zwinglio era credobautista?
    Es la primera vez que leo ello, he buscado información relacionada pero al parecer todo apunta a que también creía el paedobautismo.
    Gracias por tomarse el tiempo.

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    • Gracias, eso, depende en parte de A. Cual sea la fuente que tenga de Zwinglio (Ha habido una re-lectura en años recientes sobre su teologia), y B. De que época en la vida de Zwinglio se tome. Al inicio de su carrera teologia tenia una postura similar a la Anabaptista, pero hacia el final de sus vida llego a un postura mas balanceada, que esta mas cerca a la Credo-Bautista que la Paido. Zwinglio creía que solo se debía bautizar a niños después de que hayan sido catequizados. En cuanto a la membresía, me parece que su postura estaría mas cerca a la de Bunyan aqui, es decir, una especia de proto-congregacionalismo. Muchas de las fuente de segunda mano no son tan confiables sobre su teología, y ha sido tema de debate en tiempos recientes. Saludos,

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