Nota del editor de Teologia para Vivir: En los próximos días publicaremos una serie de artículos sobre la administración del dinero en la Iglesia. El tema de la administración del dinero es quizá uno de los mas importantes para la vida de la Iglesia. La serie consta de tres artículos. En el primero examinaremos el contexto e importancia de la Ofrenda para pobres mencionada en las Escrituras. En el segundo articulo, a partir de este caso de estudio veremos algunos principios desarrollados el Apóstol Pablo para Administrar el dinero dentro de la Iglesia. Por ultimo, en nuestro tercer articulo veremos como estos principios se pueden aplicar nuestro contexto.

 ¿Debe un pastor, o incluso “Apóstol” rendir cuentas del dinero recaudado en la Iglesia? Absolutamente Si! – Parte Dos. 

El sistema que Pablo diseñó para entregar la Ofrenda de Jerusalen. (Lee el artículo previo aqui).

Bien, ¿qué hizo el apóstol? Convocó una comisión de personas, representativas de todas sus iglesias, para servir como Administradores con el fin de garantizar y entregar, personalmente, la Ofrenda a la iglesia de Jerusalén. Por supuesto, una razón práctica era tener a un grupo de varones fuertes que cuidaran las bolsas con todo el dinero. Otra razón, que no se va a analizar, ahora, era que llegaran a Jerusalén, un grupo de creyentes, en su mayoría gentiles, el cual pudiera impresionar a la iglesia del efecto del evangelio en el mundo romano.[1] Vamos a enfocarnos, sin embargo, en el aspecto importante de rendir cuentas a los donantes y proveer transparencia frente a cualquier oponente.

Los vocablos pueden variar: “junta de directores” sería el término de hoy en día si hablamos del grupo colectivamente. ¡Pero, estos hombres, valerosos, participaron más extensiva y personalmente que una junta típica, con sus reuniones trimestrales! Otras funciones incluían ser agentes o representantes de las distintas iglesias; vigilantes o administradores de los fondos; portadores del regalo al destino. En ausencia de un mejor término, emplearemos “Administrador” para denominarlos.

1. Razones para emplear un sistema de Administradores.

Muchos cristianos hoy en día tienen la impresión de que es “el mundo” el que necesita vigilancia, porque son los inconversos quienes tienen la propensión de robar, estafar, mentir, defraudar y racionalizar los pecados, sean grandes o pequeños. Dentro de la comunidad de los santos, se piensa, “nos conocemos unos a los otros”. Y no nos imaginamos a un hermano cometiendo un crimen, dentro o fuera de la iglesia.

Según esta filosofía, el concepto de “vigilancia” es casi de mal gusto, pues es tratar a compañeros en el cuerpo como si fueran posibles criminales en potencia sin evidencia. Parece más “espiritual” y de buen gusto sellar un compromiso, sencillamente, de palabra o con un buen apretón de manos.

Pablo no defendió esta filosofía, sino que apoyó la idea de rendir cuentas formales, aun entre cristianos. En este caso, había varios grupos que merecían información exacta sobre la Ofrenda: los ofrendantes; los receptores; pero más allá, Pablo y sus compañeros; los Administradores mismos; y quizás, hasta los enemigos de Pablo en Jerusalén, como prueba de que él no era un estafador. El lenguaje que Pablo usa en Ro 15:28 aparentemente, se apropió en el mundo de los negocios:

Romanos 15.28 Así que cuando haya cumplido esto y les haya entregado esta ofrenda [a los de Jerusalén], iré a España llegando de paso a verlos.

Técnicamente, el verbo “entregar” significa “sellar o transferir propiedad de una persona a otra.” O sea, es totalmente factible que Pablo solicitaba un recibo una vez que contaban el total de la Ofrenda.

2. Los Administradores eran de todas de las iglesias paulinas.

La lista de Administradores de Hch 20:4 menciona a siete personas:

  • Sópater hijo de Pirro, de Berea
  • Aristarco, de Tesalónica
  • Segundo, de Tesalónica
  • Gayo, de Derbe
  • Timoteo (de Listra)
  • Tíquico, de Asia
  • Trófimo, de Asia (Éfeso)
  • Es posible que Tito representara a alguna iglesia
  • Es posible que Lucas, narrador de Hechos, sirviera como el representante de la iglesia de Filipos, pues aparece que él se unió con el grupo a partir de esa ciudad.[2]
  • No hay referencia a ningún emisario de Acaya; posiblemente, nunca participaron; o que Tito o uno de los dos hermanos no nombrados en 2 Co 8:18-19; 22, sirviera como su representante.

Aquí el mapa nos ayuda a entender hasta qué punto se extendió este plan. Vimos que hay representantes de todos, o de casi todos, los lugares dónde Pablo había fundado iglesias: Galacia, Asia, Macedonia por lo menos; Acaya con Corinto quizás es la excepción.

Notamos, que aunque unos Administradores eran colaboradores de Pablo, no estamos tratando con un círculo cerrado de amigos íntimos o compadrazgo, ni personas de una ciudad o de una congregación específica. Es decir, un cristiano gálata tenía la seguridad de que alguien local viajaba con el comité, no solo para vigilar el proyecto, sino también, positivamente, para ser su representante en Jerusalén.

3. Los Administradores eran personas nombradas y reconocidas por las varias iglesias.

Pablo les recordaba a los corintios que la selección de Administrador(es) recae en los corintios mismos: “enviaré a quienes vosotros hayáis designado” (1 Co 16:3). Es responsabilidad de la iglesia, entonces, tanto escoger a su enviado – mejor enviados, pues el griego es plural – como recaudar los fondos. Además, nos parece que este es el principio general, porque es lo que los gálatas hacían:

1 Corintios 16.1 Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, hagan ustedes también como instruí a las iglesias de Galacia.

Es decir, que los enviados se nombraban “de abajo” (la gente), no “desde arriba” (el líder Pablo). Así, nadie podía quejarse por no haber tenido la oportunidad de participar en la administración, por medio de su representante.

4. Los Administradores eran personas a quienes Pablo también conocían bien.

De lo que sabemos sobre algunos de estos individuos, es que Pablo debía estar muy contento con el grupo, dado que muchos eran hombres a quienes él también conocía desde hace mucho tiempo. Vemos a tales personas como Timoteo, Tito, Tíquico y Aristarco, compañeros en la obra del Señor por muchos años. Uno podría decir que este comité representaba lo mejor que el mundo cristiano de esta región podía ofrecer – era “la crema y la nata” cristiana del 58 d. C.

5. Los Administradores seguían un plan determinado de largo plazo.

Hemos señalado que Pablo, había estado pensando en la Ofrenda por años antes de llevarla a cabo. La cumbre de Galatas 2:9-10, cuando “nos pidieron que nos acordáramos de los pobres” ya había sucedido en los años 40. Él pasó por Galacia en su tercer viaje e hizo planes para su participación en la Ofrenda, c. 53 d. C. Es decir, se habla de un período de más de una década para el anhelo y de cuatro o cinco años para la concepción detallada y la ejecución del plan. Pablo tenía planes de pasar el último invierno del tercer viaje en Corinto (1 Co 16:5-7). Parece que había anunciado que el rendez-vous para los delegados igualmente sucedería en Corinto, y que iban a salir en barco desde allí para Siria en la primavera. En cambio, debido al complot de ciertos judíos contra Pablo, todos ellos anduvieron hacia Filipos en el norte (Hch 20:3), y salieron en barco desde allá. Irónicamente, los delegados macedonios ya habían ido a Corinto con Pablo como la primera etapa del viaje, y luego tuvieron que continuar. Por fin, la delegación llegó a Jerusalén cerca de Pentecostés. En total, con el viaje desde su hogar a Corinto, de Corinto a Macedonia, a Troas, y a Jerusalén, los Administradores habían estado en todo el recorrido por, un mínimo de, seis meses, sin considerar el tiempo del regreso.

La inversión de recursos humanos es impresionante, cuando uno reconoce que Pablo dedicó a algunos de sus ayudantes más hábiles a la obra. Nadie menos que Tito se ofreció, con la aprobación de Pablo, para procurar arrancar el proyecto en Corinto (2 Co 8:16-17). Algunos eruditos creen que Tito servía como el director general de la Ofrenda, aunque es más probable que el hermano no nombrado en ese mismo pasaje sea el gerente (2 Co 8:18-19):

2 Corintios 8.18–19 Junto con él hemos enviado al hermano cuya fama en las cosas del evangelio se ha divulgado por todas las iglesias. Y no sólo esto, sino que también ha sido designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de gracia, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Señor mismo, y para manifestar nuestra buena voluntad.

6. El sistema de Pablo aseguraba que cada Administrador y todos los interesados sabían de la cantidad de dinero que cada iglesia enviaba.

Esto lo podemos deducir de los datos del NT, que a la cumbre en Corinto, sería posible calcular el dinero que se había acumulado, y de que iglesia. ¿Quién iba a quedarse en la luna con ese arreglo? Y, después de todo, cada iglesia supo la cantidad de dinero que Jerusalén recibió al fin.

7. Los Administradores tenían la posibilidad de viajar con cartas. Pablo menciona dos opciones en 1 Co 16:3, que nos interesan por un par de razones:

1 Corintios 16.3 Cuando yo llegue, enviaré con cartas a quienes ustedes hayan designado (aprobado), para que lleven su contribución a Jerusalén.

Y cuando haya llegado, enviaré a quienes vosotros hayáis designado por carta para que lleven vuestro donativo a Jerusalén.

Primero, habla de mandar a los delegados con cartas de presentación.[3] Desdichadamente, el griego no es muy claro – puede significar que la iglesia corinta elaboraba las cartas, o que Pablo las escribía. Las versiones tienden a apoyar lo primero. Sea lo que sea, Pablo o la iglesia podían escribir con el fin de que Jerusalén conociera a los Administradores, un método muy común en ese siglo (vea la presentación de Demetrio en 3 Juan). Además, podían poner por escrito los detalles de todo lo que hacían y hasta cuánto dinero llevaban. Es decir, no existía la incertidumbre de algunas personas llegando con quien sabe cuánto dinero para un propósito indefinido.

8. Existía una cierta distancia entre Pablo y la Ofrenda.

Se deduce de 1 Co 16:3-4 otra observación llamativa, que un año antes, Pablo no estaba seguro de que iba a ir al este con los delegados:

1 Corintios 16.3–4 Cuando yo llegue [a Corinto, eventualmente para el invierno de 57-58 d. C.], enviaré con cartas a quienes ustedes hayan designado (aprobado), para que lleven su contribución a Jerusalén. Y si es conveniente que yo también vaya, ellos irán conmigo.

De hecho, Pablo confirmó al llegar a Corinto que iba a ir con el equipo a Jerusalén (vea Ro 15:25-26, escrito a Roma a punto de su salida). Sin embargo, Pablo se esforzó por separarse de la Ofrenda, no de la visión de apoyar a los santos, sino del efectivo. Pablo dejó abierta la posibilidad de que los Administradores llegarán a Corinto con las bolsas llenas de monedas; que salieron con cartas de presentación; y anunciando que los Administradores iban en barco al este, mientras Pablo iba en barco al oeste. El apóstol nos deja con la impresión de que él afirmaba, “No tengo por qué tocar y no tengo ganas de tocar la ofrenda; permanece en las manos de personas confiables, ahí está a salvo.”

Esta actitud demuestra su respeto y cuidado por la Ofrenda junto con su indiferencia a la existencia del efectivo, tal y como Pablo les dijo a los ancianos de Éfeso en camino a Jerusalén y frente del comité de los Administradores:

Hechos 20.33 “Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado.

Para leer los otros artículos en la serie ver aquí. 

Fuente, tomado de: https://razondelaesperanza.com/2010/04/12/¿deben-los-apostoles-y-los-pastores-rendir-cuentas-en-lo-relacionado-con-lo-econonico-segun-pablo-si-en-absoluto/ 

Acerca del autor:

gary-shogren

Gary Shogren (Ph.D., Kings College, Aberdeen University) creció en un pequeño pueblo en Nueva Inglaterra (USA), en una familia con raíces puritanas. Desde niño asistía la Iglesia Bautista y Dios lo salvo a la edad de 16 años. Ha servido por mas de 25 años como pastor y profesor del Nuevo Testamento. En 1998, se mudo a Costa Rica para aprender español y desde entonces enseña en el Seminario ESEPA en San José, Costa Rica. Es autor de numerosos artículos académicos y libros. Ha contribuido en libros como The Anchor Bible Dictionary, Dictionary of Jesus and the Gospels, etc. Ha escrito también comentarios en 1-2 Tesalonicenses, 1 Corintios, etc. Esta casado con Karen y tienen 4 hijos.

[1] Douglas, J. (2000). Nuevo Diccionario Biblico: Primera Edicion (electronic ed.). Miami: Sociedades Biblicas Unidas, s. v., F. F. Bruce, “Ofrenda (Iglesias Paulinas),” citando Hch 20:6, donde “ellos” llegaron a Filipos, pero “nosotros” salimos.

[2] Las versiones opinan así: que las cartas surgieron de Corinto: RV 1909, RV 1960, RVR 95, RVA; en inglés, KJV, RSV, NKJV, NIV, ESV, CEV; de Pablo: BA (se parece), NVI, VP; en latín, la Vulgata.

[3] Hay recursos disponibles de EFCA (Evangelical Council for Financial Accountability); vea la versión castellana – http://www.ecfa.org/ContentEngine.aspx?Page=7StandardsSP