El sincretismo es el proceso por el cual algunos aspectos de una religión son asimilados, o incorporados, a otra religión. Esto lleva a cambios fundamentales en ambas religiones.

2 Corintios 6:16–17 ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: “Habitare en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo. “Por tanto, salgan de en medio de ellos y apártense,” dice el Señor; “y no toquen lo inmundo, Y Yo los recibiré.

El Sincretismo en el Antiguo Testamento.

En el Antiguo Testamento, Dios estaba profundamente preocupado con las presiones y las tentaciones hacia el sincretismo. Cuando el pueblo de Dios entró en la Tierra Prometida fueron confrontados con religiones paganas. Los dioses cananeos, Baal y Asera, se convirtieron en objetos de la devoción israelita. Más adelante, el pueblo de Dios adoró a los dioses nacionales de Asiria y Babilonia. La ley de Dios le advertía a Israel con claridad que no debía abandonar a Jehová en pos de otros dioses, y que tampoco debía adorar a otros dioses además del verdadero Dios. Los profetas predijeron los juicios venideros que caerían si la gente modificaba su fe para acomodarla a las doctrinas y prácticas extranjeras.

1 Reyes 16:30–33 Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del Señor más que todos los que fueron antes que él. Como si fuera poco el andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tomó por mujer a Jezabel, hija de Et Baal, rey de los Sidonios, y fue a servir a Baal y lo adoró. Edificó un altar a Baal en la casa de Baal que edificó en Samaria. Acab hizo también una Asera (deidad femenina). Así Acab hizo más para provocar al Señor, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que fueron antes que él.

El Sincretismo en el Nuevo Testamento.

El período del Nuevo Testamento fue típico de un extenso sincretismo. Con la expansión del Imperio Griego, sus dioses se mezclaron con los dioses nativos de las naciones conquistadas. El Imperio Romano también abrigó en su seno a todo tipo de culto y religiones de misterio. El cristianismo no pudo escapar a esto. Los padres de la iglesia no solo propagaron el evangelio, sino que lucharon por proteger su integridad. El maniqueísmo (una filosofía dualística que identificaba lo físico con el mal) se introdujo en algunas doctrinas. El docetismo (una enseñanza que negaba que Jesús hubiese tenido un cuerpo físico) ya constituía un problema mientras el Nuevo Testamento estaba en proceso de composición. Muchas formas de neoplatonismo hacían un esfuerzo consciente por combinar elementos de la religión cristiana con la filosofía platónica y con el dualismo oriental. La historia de los credos cristianos es la historia del pueblo de Dios buscando separarse de las artimañas de las religiones y filosofías foráneas.

 Colosenses 2:8 Miren que nadie los haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios (las normas) elementales del mundo y no según Cristo.

El Sincretismo en la actualidad.

Este problema todavía existe hoy en día en la iglesia. Las filosofías no cristianas como el marxismo o el existencialismo buscan el poder del cristianismo mientras dejan de lado lo que es singularmente cristiano. El sincretismo continúa siendo una herramienta poderosa para separar a Dios de su pueblo.

Cada generación de cristianos tiene que enfrentarse con la tentación del sincretismo. Si nuestro deseo es “estar al día” o ser contemporáneo en nuestras prácticas y creencias, caeremos en la tentación de ser conformados por los modelos de este mundo. Aceptaremos las prácticas y las ideas paganas e intentaremos “bautizarlas”. Hasta cuando combatimos y nos enfrentamos con las religiones y filosofías extrañas corremos el riesgo de ser influenciados por ellas. Cualquier elemento extraño que se filtre en la fe y la práctica cristiana constituye un elemento que debilita la pureza de la fe.

1 Juan 5:19–21 Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el poder del maligno. Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos a Aquél que es verdadero; y nosotros estamos en Aquél que es verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijos, aléjense de los ídolos.

Conclusión.

  1. El sincretismo es la incorporación o la combinación de religiones o filosofías extrañas.
  2. Uno de los problemas constantes de la religión israelita en el Antiguo Testamento fue la intromisión de las religiones paganas.
  3. La iglesia del Nuevo Testamento luchó contra la influencia de la religión y la cultura griega y romana.
  4. El cristianismo moderno está amenazado por los intentos de combinar el pensamiento cristiano con la religión pagana y la filosofía secular. [1]

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 Acerca del autor:

r-c-sproulRobert Charles Sproul (1939-). Westminster College, Pennsylvania (BA), Pittsburgh-Xenia Theological Seminary (M.Div.), Free University of Amsterdam (PhD), Whitefield Theological Seminary (PhD). Ha sido profesor de teologia en diversos seminarios en los Estados Unidos. Es un conocido teólogo y pastor americano, autor de muchos libros. Es fundador y director de “Ministerios Ligonier”, y conduce un programa de radio diario llamado ‘Renovando tu mente’. Sproul ha servido como pastor en la Iglesia de Saint Andrews en Florida (US). Actualmente trabaja con la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos (PCA), y ha sido miembro también de la ‘Alianza de Evangélicos Confesantes’ (Alliance of Confessing Evangelicals). Es autor de mas de 100 libros, de los cuales estan disponibles en español; “Las Grandes Doctrinas de la Biblia” (1996); “Como estudiar e interpretar la Biblia”(1996); “Escogidos por Dios” (2002); “La Santidad de Dios” (1998); entre muchos otros.

Tomado de:

[1] R.C. Sproul, Las Grandes Doctrinas de La Biblia (Miami, FL: Editorial Unilit, 1996), 177–178.