Nota del editor de Teologia para Vivir: En los próximos días publicaremos una serie de artículos sobre la administración del dinero en la Iglesia. El tema de la administración del dinero es quizá uno de los mas importantes para la vida de la Iglesia. La serie consta de tres artículos. En el primero examinaremos el contexto e importancia de la Ofrenda para pobres mencionada en las Escrituras. En el segundo articulo, a partir de este caso de estudio veremos algunos principios desarrollados el Apóstol Pablo para Administrar el dinero dentro de la Iglesia. Por ultimo, en nuestro tercer articulo veremos como estos principios se pueden aplicar nuestro contexto.

 ¿Debe un pastor, o incluso “Apóstol” rendir cuentas del dinero recaudado en la Iglesia? Absolutamente Si! – Parte Uno.

¿No hemos escuchado al pastor diciendo que, Yo rindo cuentas solamente a Dios, por tanto, que ningún “mundano” me moleste sobre cómo manejo el dinero? ¿Es este acercamiento bien “apostólico”? De nada.

¿Qué hizo el apóstol Pablo durante su ministerio? Una gran mayoría afirma los sucesos evidentes: predicó el evangelio, fundó iglesias, formó discípulos, escribió cartas. Pero, ¿quién se acuerda de que Pablo recaudó fondos? Y específicamente, ¿quién recuerda que Pablo administró una Ofrenda recogida de sus iglesias esparcidas dentro de cientos de miles de kilómetros cuadrados, y durante un buen período de tiempo?

La Ofrenda para los pobres de Jerusalén.

Durante su tercer viaje misionero, el apóstol hizo planes para, finalmente, visitar Jerusalén, antes de ir a Roma y a España. Allí entregaría un gran donativo a los líderes de la iglesia, con el fin de aliviar el sufrimiento y las necesidades de los cristianos pobres. Ellos padecían económicamente, debido a una escasez severa en los años 47-49 d. C., agravada por la alienación de otros judíos que provocó diferentes ramificaciones, como la pérdida de empleo, entre otros desfavorables sucesos (ver 1 Ts 2:14). El impulso para esta beneficencia se encuentra en:

Gálatas 2.9–10 “Al reconocer la gracia que se me había dado, Jacobo (Santiago), Pedro (Cefas) y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los Gentiles y ellos a los de la circuncisión. Sólo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, lo mismo que yo estaba también deseoso de hacer.”

La Colecta para los Pobres de Jerusalén era fruto de esta petición. Se menciona en 1-2 Corintios, en Romanos y en los Hechos, y es el tema principal del famoso pasaje sobre la mayordomía en 2 Co 8-9. Llegó a involucrar, no solamente a las iglesias, sino a una docena de varones quienes sirvieron como administradores o guardianes de los fondos; además de la inversión del tiempo de Tito y de otros compañeros de Pablo para administrar el proyecto por adelantado. Eventualmente, Pablo entregó la Ofrenda a Jerusalén en la primavera (probablemente) del 58 d. C. Un comentarista afirma: “Es difícil imaginar ninguna campaña más comprehensiva del mediterráneo del norte, ni ningún proyecto que ocupara la atención de Pablo que esta colecta para los santos.”[1] Las instrucciones que Pablo indicó se encuentran en:

 1 Corintios 16.1–2 Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, hagan ustedes también como instruí a las iglesias de Galacia. Que el primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas.

Además, el v. 3 tiene una clave sobre el método de administración de Pablo:

1 Corintios 16.3 Cuando yo llegue, enviaré con cartas a quienes ustedes hayan designado (aprobado), para que lleven su contribución a Jerusalén.

Es probable que los detalles de todos las estrategias financieras se expresaban de manera personal y no por escrito, por lo que podemos deducir y explicarnos su omisión en las epístolas existentes. Además, Hechos no contiene muchos datos sobre la Ofrenda, con la excepción donde Pablo se defendió ante el gobernador Félix:

Hechos 24.17 “Después de varios años, he venido para traer limosnas a mi nación y a presentar ofrendas.

Adicionalmente observamos un versículo algo curioso en:

Hechos 20.4 Lo acompañaban Sópater de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de los Tesalonicenses; Gayo de Derbe, y Timoteo; Tíquico y Trófimo de Asia (provincia occidental de Asia Menor).

Estos siete varones, entre otros compañeros, cruzaron caminando por Macedonia y por barco a Troas, y también a Judea. No obstante, Hechos no menciona quiénes son estas personas, ni el motivo del viaje al este. Es evidente, que Hechos no es un Informe Financiero Anual o Balance General para los contadores, ni un manual de mayordomía. Sin embargo, es posible deducir lo que sucedió, si examinamos los datos desde un ángulo en particular. Ofreciendo un paralelo, de otra área de pericia, podemos mencionar el caso de un hombre llamado James Smith, un deportista náutico de fama mundial en la primera mitad del siglo XIX. En su yate, siguió la ruta del viaje de Pablo a Roma y el naufragio en Malta. En 1848 publicó la historia de sus aventuras bajo el título, El viaje y el naufragio de San Pablo, donde concluyó que hay detalles sobre estos eventos en Hechos que tendrían significado solo para un experto, y que indican que un testigo ocular los escribió.

Se puede proponer que el fenómeno, poco ilustrativo, de la lista de las personas en Hechos 20 se trata de algo similar. Es decir, si pensamos en términos de la gerencia de una gran Fundación caritativa, el desempeño de los hombres se aclara. Para lograrlo hay que apropiarse de ciertas pistas proporcionadas por las epístolas. Ya hemos visto que Pablo, quiso que cada iglesia enviara un representante o emisario,[2] para garantizar la seguridad del dinero y también la ética de su administración. Así, resulta plausible, y podemos deducir que los varones de Hch 20:4 eran esos Administradores.

No es nuestra intención explorar todos los detalles acerca de la Ofrenda, sino sólo aquellos que tienen que ver con esta administración. Proponemos que Pablo utilizó una comisión de Administradores o guardianes para asegurar los principios tanto celestiales como terrenales; que funcionó para glorificar a Dios y para guardar la reputación del evangelio; que su práctica reveló la manera en que un líder apostólico debe conducirse: con humildad, con sabiduría y con una idea estratégica de cómo aplicar el evangelio a lo cotidiano.

Problemas logísticos para transportar y entregar la Ofrenda.

Las circunstancias de la Colecta son claras respecto a la necesidad de un plan o un sistema para manejarla con eficiencia:

1. La distribución involucraba distancias largas, y semanas o meses de viaje.

En el caso de la iglesia paulina que estaba en el punto más lejano (Filipos) a Jerusalén, la distancia era de 1,500 kilómetros lineales; y el viaje nunca fue en línea recta. Sabemos por Hch 20, que Pablo viajó a Jerusalén entre la Pascua y el Pentecostés, es decir, en Abril o Mayo. Conveniente para la expedición, puesto que el invierno del hemisferio del norte del mediterráneo ofrece tormentas, a veces, fatales. Era factible perderlo todo y sin seguro marítimo – si el barco se fuera a pique. Entre Corinto y Filipos era un viaje de semanas, contando con buenas condiciones meteorológicas y navegando con viento en popa. Y de Filipos a Jerusalén, eran cinco semanas. Además, los textos dicen que Pablo pasó bastante tiempo en diferentes puertos. Estamos hablando, de un recorrido de meses, una vez iniciado el viaje, yendo y viniendo en barco.[3]

2. Existió el peligro de robo o pérdida.

En el primer siglo, no existían cheques de viajero, transferencia electrónica o tarjetas de crédito. Cuando hablaban de una Colecta cristiana, se referían a monedas, literalmente, de plata y de oro, que alguien tenía que transportar en bolsas repletas de metal pesado.[4] Por supuesto, uno pensaría, ¡Ojala que yo tuviera el dolor de cabeza por andar con tanta plata! Pero, en ese caso no, ya que era una carga y una responsabilidad muy difícil.

En el caso de Pablo, no se sabe de cuánto dinero estamos hablando – ¿el equivalente de miles de dólares? ¿O de millones? Con respecto al importe, hay ciertas pistas que sugieren que era una suma impresionante:

2 Corintios 8.20 Teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros.

2 Corintios 9.1–3 Porque en cuanto a este servicio a los santos, es por demás que yo les escriba. Pues conozco su buena disposición, de la cual me alegro por ustedes ante los Macedonios, es decir, que Acaya ha estado preparada desde el año pasado. El celo de ustedes ha estimulado a la mayoría de ellos. Pero he enviado a los hermanos para que nuestra jactancia acerca de ustedes no sea hecha vana en este caso, a fin de que, como decía, estén preparados.

1 Co 16 menciona que se trataba de una colecta semanal para más de un año. Hch 24:26 – Por otra parte, Félix esperaba que Pablo le diera dinero [soborno]; por eso lo llamaba muchas veces para hablar con él.

Hechos 24.26 Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dinero. Por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él.

¿Puede imaginar el rostro del ladrón que procurara saltear a ese grupo en el trayecto? Una ventaja para Pablo era que nadie podía escapar llevándose el botín; el peso se lo impediría.

Más allá del problema de un posible asalto, existía la posibilidad de un enredo con el gobierno imperial. Es decir, un grupo de hombres, viajando con sacos de oro y plata atraía la atención oficial. Hoy en día, la policía tendría sospechas de lavado de dinero o tráfico de algo ilícito. Y si Pablo declaraba que lo que transportaba, era plata para los cristianos pobres de la provincia de Judea, hubiera tenido otro problema – el cristianismo era una religión ilegal, y ese suceso era sumamente significativo. Una religión oficialmente reconocida por el imperio (por ejemplo, el judaísmo) tenía el derecho de recaudar fondos para su templo y para sus propios necesitados. De hecho, el imperio les ofrecía protección para que los fondos llegaran sin preocupación y con toda seguridad.

Por otro lado, recaudar fondos para los miembros de una religión no reconocida o prohibida era por lo menos cuestionable. Esto es probablemente una de las razones por las cuales Pablo actuó con discreción acerca de sus métodos. Podemos imaginar que era muy difícil o imposible conseguir una póliza para asegurar el dinero.

También, existía la cuestión acerca de la seguridad interna. Es decir, cómo garantizar que nadie del equipo se “sirviera” de la bolsa como hizo Judas Iscariote o Ananías y Safira. Después de todo, esos hombres invertían su propio dinero y tiempo, y ¿no es posible que alguien pudiera racionalizar, “cierto que el fondo puede invitarme un rico almuerzo de vez en cuando, será como quitarle un pelo a un gato”?

Para leer los otros artículos en la serie ver aquí. 

Fuente, tomado de: https://razondelaesperanza.com/2010/04/12/¿deben-los-apostoles-y-los-pastores-rendir-cuentas-en-lo-relacionado-con-lo-econonico-segun-pablo-si-en-absoluto/ 

Acerca del autor:

gary-shogren

Gary Shogren (Ph.D., Kings College, Aberdeen University) creció en un pequeño pueblo en Nueva Inglaterra (USA), en una familia con raíces puritanas. Desde niño asistía la Iglesia Bautista y Dios lo salvo a la edad de 16 años. Ha servido por mas de 25 años como pastor y profesor del Nuevo Testamento. En 1998, se mudo a Costa Rica para aprender español y desde entonces enseña en el Seminario ESEPA en San José, Costa Rica. Es autor de numerosos artículos académicos y libros. Ha contribuido en libros como The Anchor Bible Dictionary, Dictionary of Jesus and the Gospels, etc. Ha escrito también comentarios en 1-2 Tesalonicenses, 1 Corintios, etc. Esta casado con Karen y tienen 4 hijos.

[1] Hawthorne, G. F., Martin, R. P., & Reid, D. G. (1993). Dictionary of Paul and his letters. Downers Grove, Ill.: IVP, s. v., Scott McKnight, “Collection for the Saints”.

[2] El griego apostolos en 2 Co 8:23 se utiliza aquí con el sentido de “enviado” o “emisario”, no con el sentido más técnico de “apóstolos.” Vea Flp 2:25.

[3] C. K. Barrett (1998). International Bible Commentary: Acts XV-XXVIII. Edinburgh: T. & T. Clark, 2.947, nota las dificultades con el texto y con la traducción de Hch 20:5. Estamos de acuerdo con su conclusión, que el versículo quiere decir que estos hombres acompañaron a Pablo a Macedonia y luego a Troas, y que no fueron en barco apartes de Corinto a Troas.

[4] Para dar un ejemplo: una dracma en el tiempo de Nerón pesó aproximadamente 3 gramos; una ofrenda de 50.000 dracmas = 150 kg. De hecho, esto proveyó la chispa para el tumulto y el arresto de Pablo en el Templo, pues algunos habían visto al gentil Trófimo con Pablo en la ciudad, y reclamaron que Pablo lo había pasado al templo. Vea Hch 21:27-29; 24:6.