El pecado puede ser ilustrado como un arquero que dispara una flecha y no da en el blanco. No se trata, por supuesto, de inferir que es un asunto moral el no dar en el blanco en las competencias de tiro al blanco. Lo que ocurre es que la definición bíblica más sencilla para el pecado es “errar el blanco”. En términos bíblicos, el blanco que no se consigue no es un blanco relleno de paja; es el blanco o la “norma” de la ley de Dios. La ley de Dios expresa su propia justicia y es el estándar supremo para nuestro comportamiento. Cuando no damos en el blanco de este estándar, pecamos.

Santiago 1.12–15 Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado (ha pasado la prueba), recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que Lo aman. Que nadie diga cuando es tentado: “Soy tentado por Dios.” Porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.

La Universalidad del Pecado.

La Biblia nos habla de la universalidad del pecado en términos de no dar en el blanco de la gloria de Dios. “Por cuantos todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Decir que “nadie es perfecto” o que “errar es humano” es reconocer la universalidad del pecado. Todos somos pecadores y todos tenemos necesidad de la redención.

Romanos 3.10–12 Como está escrito: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

El pecado puede definirse como “el no conformarse o el transgredir cualquier ley de Dios, otorgada como la norma para las criaturas racionales”1. Hay tres dimensiones cruciales en esta definición.

A. En primer lugar, el pecado es la no conformidad o el no poder cumplir plenamente algo.

Constituye el no cumplimiento de la ley de Dios. Un pecado de omisión es el fracaso de hacer lo que Dios ordena. Si nos ordena amar al prójimo y no lo amamos, eso es pecado.

B. En segundo lugar, el pecado es definido como una transgresión a la ley.

Transgredir una ley es pasar por alto sus barreras, traspasar sus límites. Por eso es que podemos describir al pecado como “una invasión al derecho de propiedad”. Caminamos por donde no se nos permite caminar. En este caso hablamos de pecados por comisión, cuando cometemos acciones prohibidas por Dios. Cuando la ley de Dios se pronuncia en términos negativos, “No harás tal o cual cosa”, y nosotros hacemos lo que no está permitido, pecamos.

C. En tercer lugar, el pecado es una acción realizada por criaturas que tienen uso de razón.

Por ser criaturas creadas a la imagen de Dios, somos agentes morales libres. Porque tenemos una mente y una voluntad, somos capaces de realizar acciones morales. Pecamos siempre que hacemos algo que sabemos que está mal, y elegimos desobedecer la ley de Dios.

¿Existen pecados mortales y pecados veniales?

El protestantismo rechaza la diferencia clásica establecida en la teología católica entre los pecados veniales y los pecados mortales. La teología católica clásica define un pecado mortal como un pecado que “mata” la gracia en el alma y requiere renovar la justificación mediante el sacramento de la penitencia. Un pecado venial es un pecado de menor gravedad. No destruye la gracia salvífica.

Juan Calvino declaró que todo pecado contra Dios es un pecado mortal en cuanto merece la muerte, pero ningún pecado es mortal en el sentido que destruye nuestra justificación por la fe.2 El protestantismo afirma que cualquier pecado es grave. Hasta el pecado más pequeño es un acto de rebeldía contra Dios. Todos los pecados constituyen un acto de traición cósmica, un intento fútil por destronar a Dios en su autoridad soberana.

¿Existen pecados mas graves que otros?

Sin embargo, la Biblia considera a algunos pecados más atroces que otros. Hay grados de maldad del mismo modo que habrá grados de castigo en el tribunal de la justicia de Dios. Jesús reprendió a los Fariseos por haber omitido cumplir con las cuestiones más importantes de la ley, y reconvino a las ciudades de Betsaida y Corazín diciéndoles que su pecado era peor que el de Sodoma y Gomorra (Mateo 11:20–24).

Mateo 11.23–24 “Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades (región de los muertos) descenderás! Porque si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta hubiera permanecido hasta hoy. “Sin embargo, les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti.”

La Biblia también nos advierte sobre la culpa incurrida al pecar múltiples veces. Aunque Santiago nos enseña que pecar contra una parte de la ley es pecar contra toda la ley (Santiago 2:10), cada transgresión particular añade más culpa. Pablo nos previene de no atesorar ira para el día de la ira (Romanos 2:1–11). Cada vez que cometemos un pecado estamos agrandando nuestra culpa y nuestra exposición a la ira de Dios. Sin embargo, la gracia de Dios es mayor que toda nuestra culpa junta.

Conclusión.

La Biblia toma al pecado muy en serio porque toma a Dios muy en serio, y también toma en serio a los seres humanos. Cuando pecamos contra Dios, estamos violando su santidad. Cuando pecamos contra nuestro prójimo, estamos violando su humanidad. [1]

1 Juan 1.9–10 Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (iniquidad). Si decimos que no hemos pecado, Lo hacemos a El mentiroso y Su palabra no está en nosotros.

Resumen

  1. El significado bíblico del pecado es errar el blanco de la justicia de Dios.
  2. Todos los seres humanos son pecadores.
  3. El pecado comprende el fracaso de no conformarse a algo (de omisión) y la transgresión (de comisión) de la ley de Dios.
  4. Solo los agentes morales pueden ser culpables de pecado.
  5. El protestantismo rechaza la diferencia entre pecados mortales y veniales, pero afirma que hay pecados más graves que otros.
  6. Con cada pecado que se comete se incurre en mayor culpa.
  7. El pecado viola a Dios y a las personas.

Mas artículos del autor aqui.

Mas artículos de la serie aquí.

 Acerca del autor:

r-c-sproulRobert Charles Sproul (1939-). Westminster College, Pennsylvania (BA), Pittsburgh-Xenia Theological Seminary (M.Div.), Free University of Amsterdam (PhD), Whitefield Theological Seminary (PhD). Ha sido profesor de teologia en diversos seminarios en los Estados Unidos. Es un conocido teólogo y pastor americano, autor de muchos libros. Es fundador y director de “Ministerios Ligonier”, y conduce un programa de radio diario llamado ‘Renovando tu mente’. Sproul ha servido como pastor en la Iglesia de Saint Andrews en Florida (US). Actualmente trabaja con la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos (PCA), y ha sido miembro también de la ‘Alianza de Evangélicos Confesantes’ (Alliance of Confessing Evangelicals). Es autor de mas de 100 libros, de los cuales estan disponibles en español; “Las Grandes Doctrinas de la Biblia” (1996); “Como estudiar e interpretar la Biblia”(1996); “Escogidos por Dios” (2002); “La Santidad de Dios” (1998); entre muchos otros.

1 Catecismo Mayor de Westminster, pregunta Número 24.

2 Calvino, Institutes.

[1] R.C. Sproul, Las grandes doctrinas de la Biblia (Miami, FL: Editorial Unilit, 1996), 159–161.