La frase “Cobertura Espiritual” o “Cobertura”, se ha tornado muy común entre el movimiento neoapostólico de las iglesias neopentecostales, pero su significado es muy amplio y variado. ‘Cobertura’ se puede explicar cómo protección espiritual y mentoría que una persona espiritualmente más fuerte da a otras, en muchos casos a cambio de dinero y lealtad absoluta. La imagen más común de ‘cobertura’ es la de un paraguas. Cuando llueve, si estás debajo del paraguas, no te mojas. Si no se tiene tal protección y llueve, desafortunados los que se mojan. Permítanme ilustrar la multiplicidad de significados para ‘cobertura’, según aquellos que utilizan este término. Para ello pensemos en un continuum: en ambos extremos los significados nos marcan sus límites.

“Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser (convirtiéndose en) ejemplos del rebaño.” 1 Pedro 5.1–3

Diferentes connotaciones del termino “cobertura”.

¡Hagamos un continuum mental, es decir una línea (o rango) cualquiera que va de un extremo a otro! Al extremo izquierdo podríamos entender que ‘cobertura’ puede significar «orar el uno por el otro» como tipo de grupo pequeño, mentoría o dirección espiritual. Este extremo es menos común, y se da cuando un grupo o un par de pastores o hermanos o hermanas deciden apoyarse mutuamente en oración. El otro extremo es el más preocupante, y al que le voy a dedicar más crítica y atención. Al extremo derecho tenemos que ‘cobertura’ puede también significar «comprar un tipo de seguro o protección espiritual». Este tipo de protección espiritual la brindan chamanes evangélicos a aquellos que paguen sus servicios. Ahora bien, entre ambos extremos podemos encontrar una mezcla de significados, donde ‘cobertura’ puede significar muchas cosas. La clave en el extremo derecho de la línea es que siempre ha de haber una persona espiritualmente más poderosa que protege a la menos poderosa. La menos poderosa dará dinero y total lealtad a cambio de tal favor espiritual.

¡En tal continuum, algo sí queda claro!: para aquellos que buscan cobertura (gratuita o de pagos mensuales), esta protección espiritual tiene implicaciones mágico-religiosas. Es decir, se cree que los creyentes somos víctimas fáciles del ataque de Satanás o sus secuaces (i. e., los demonios). Estos ataques pueden llegar como envidias, mal de ojo, maldiciones, o brujería. Para ello estas víctimas creyentes necesitan protección de aquellos con poderes espirituales especiales. Y los evangélicos, desgraciadamente, hemos generado toda una gama de personas que brindan este tipo de servicio espiritual, como el tipo chamanes apostólicos evangélicos que pueden romper cualquier maldición o atadura, y aun agarrar al demonio por los cuernos.

¿Quién es cabeza de la Iglesia, Cristo o el apóstol?

Estos neo-apóstoles (i. e., superapóstoles), o neo-profetas, o neo-maestros, o neo-pastores, o neo-evangelistas tienen supuestamente una unción o autoridad espiritual que los capacita para brindar cobertura y cobrar dinero o exigir lealtad completa. Para justificar de manera bíblica este abuso espiritual algunos de estos chamanes utilizan pasajes bíblicos que describen la autoridad de Cristo, y aplican estos versículos fuera de su contexto original para justificar la autoridad de todo neoapóstol (i. e., Colosenses 2:9; Lucas 4:16–21; Mateo 28:18; Hebreos 3:1).

Colosenses 2.9 Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El. Hebreos 3.1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideren a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe.

Es dificil describir cuan blasfemo es tomar versos en referencia a la divinidad y autoridad de nuestro Señor y aplicarlos a un apóstol. Esto, pues describen a Cristo como el máximo apóstol, con cobertura del Padre, que ahora empodera a estos neoapóstoles para ser pequeños papas de la iglesia evangélica. Esto es muy interesante, pues para el movimiento neoapostólico, en su cristología práctica y discursiva más recurrente, Cristo no es necesariamente Hijo, o Dios mismo, sino el apóstol de apóstoles. Cristo ya no está presente en la iglesia, los superapóstoles ahora están a cargo de la iglesia. Este es el plan de Dios que por fin se ha llevado a cabo, según estos hambrientos de poder y de dinero. De alguna manera Cristo tenía un manto de poder que ahora ha caído sobre los superapóstoles para que estos lideren la iglesia. Para este movimiento superapostólico es necesario justificar su poder, para luego dar cobertura a los más débiles, y sacarles su dinero.

Esta vieja reestructuración para justificar poder se encuentra en todo grupo religioso abusivo y controlador. Para estos controladores el mundo requiere de una estratificación para funcionar correctamente. Pues aquellos de espíritus más poderosos, están por encima de los menos poderosos. Así hasta justifican cómo, de manera bíblica, estos poderosos ven el mundo estratificado. Aquellos con ciertos dones espirituales controlan la iglesia. Por ejemplo, el neoapóstol por encima del profeta, el profeta por encima de otros. Pues al estar ausente Cristo, y al concebir estos neoapóstoles el ‘poder’ del Espíritu Santo como algo controlable, se entienden a sí mismos como cabeza de la iglesia. Y para tal estructura, se requiere que el padre sea cabeza del hogar, que el esposo sea cabeza de la esposa, y los padres cabeza de los hijos. Por ‘cabeza’ los superapóstoles entienden, ‘control’ y ‘cobertura’, significados que demuestran su pésima interpretación bíblica.

¿En que consiste la “cobertura espiritual” brindada por los neo-apostoles?

Una vez que una persona entra en ‘cobertura’ la relación entre el poderoso y el menos poderoso puede ser cara a cara, o bien virtual. Para las relaciones cara a cara, las sesiones de cobertura se convierten en un tipo de consejería, o bien mentoría. En el caso de una relación virtual, la persona envía pagos mensuales a un apóstol famoso y poderoso (aun en el extranjero), y este ora por los débiles una vez al día, o a la semana, o al mes pronunciando el nombre del cliente. La recurrencia de oración depende del paquete o precio que esta persona haya elegido. Hace unos años un chamán evangélico costarricense cobraba 100 dólares al mes a cambio de pronunciar el nombre del cliente una vez al día. Igualmente, el más débil sabía que cada día alguien poderoso le mantenía espiritualmente alejado de los embates de Satanás, y hasta lejos del pecado y las tentaciones. Así, su negocio prosperaría, y su familia estaría feliz y bendecida.

En caso que no fuera así, no sería culpa del poderoso, sino del débil, quien debería de estar cometiendo pecado, o de alguien que le estaría llevando el pecado a su casa o trabajo. Si esto se diagnosticara como la causa, entonces el más débil debería pagarle más al apóstol fuerte para que orase contra ella, o para que le hiciera una “limpieza espiritual”. De todas maneras siempre gana el poderoso, aunque los débiles pierdan. Lo más doloroso es llegar a comprender que algunos de los que solicitan estos servicios llegan a invertir entre un 10 y un 20 % de sus ingresos brutos mensuales. Pues, por sí solos, se sienten totalmente incapaces de hacerle frente a una dura realidad, y desafíos espirituales de la vida diaria.

“Y Jesús les dijo: “Los reyes de los Gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. “Pero no es así con ustedes; antes, el mayor entre ustedes hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve.” Lucas 22.25–26 

Conclusión.

1 Timoteo 2.5 Porque hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre.

Yo me pregunto: ¿saben estos débiles que el Espíritu Santo les puede capacitar con la misma cantidad de poder, no para someter a otros, sino para servir a otros? ¿Saben estos débiles que no es necesario pagar por protección espiritual, y que el Espíritu Santo mismo brinda protección de forma gratuita? ¿Saben estos poderosos que lo que hacen no tiene otro nombre sino el de estafa y abuso espiritual? ¿Saben estos que el poder de Dios es gratuito? ¿Saben estos que hay cosas que no se pueden comprar, y que una vida de santidad requiere de sacrificio espiritual, no simplemente monetario? ¿Hasta cuándo será que el pueblo de Dios tolerará a estos neoestafadores de la fe, echándoles en cara que su religión es falsa, pues el dinero es la principal motivación de sus propósitos? ¿A qué se debe este temor espiritual por el que algunos están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero?

Articulo adaptado de: Osías Segura Guzmán, Riquezas, templos, apóstoles y superapóstoles: Respondiendo desde una mayordomía cristiana (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2012), 183-187.

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Sobre el autor:

perfil-osias-seguraOsías Segura Guzmán. Nacido en Costa Rica, migro a los Estados Unidos. Es casado y tiene un hijo. BA, Sociologia, Universidad de Costa Rica. (DMin, ThM, MDiv.) Asbury Theological Seminary (US). Actualmente es profesor asociado de Fuller Theological Seminary y Consultor Educativo para la Oficina Central de la Iglesia Metodista de Costa Rica. Ha sido tambien pastor Asociado de la College Place First Presbyterian Church, College Place, WA, USA y Pastor Interino de Jóvenes en la First Christian Church (Disciples of Christ) Frankfort, KY. Entre los libros que ha escrito se encuentran: “Riquezas, templos, apóstoles y superapóstoles: Respondiendo desde una mayordomía cristiana.” (2012), etc.