El siguiente es un extracto y adaptación del libro de Pablo Deiros:

Pablo A. Deiros, Historia Del Cristianismo: El Testimonio Protestante En América Latina, 1a ed., vol. 6, Formación Ministerial (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del Centro, 2012), 69-173.

El propósito es que el pueblo latinoamericano este mas familiarizado con su reciente historia protestante. La única manera en la que pueblo puede cambiar su futuro es a través de cambiar su pasado, o al menos su entendimiento del mismo. Debido a la naturaleza de un blog, los artículos estarán limitados a un promedio de 2000 a 3000 palabras, y el espacio cubierto será particularmente el siglo XIX y comienzos del siglo XX. Esperamos presentar en esta serie una breve historia de varios países Latinoamericanos, como Chile, Argentina, Colombia, Bolivia, etc. Hacer estos resúmenes toman varias horas, y lo hacemos completamente ad-honorem, si te es de utilidad ayuda a que también lo sea a otros y compártelo.

Daniel Caballero. Londres (Inglaterra), 20 Junio, 2018.

Una breve historia de la Evangelización en el Perú.

Durante todo el siglo XIX y hasta 1888, la historia del protestantismo en el Perú se limita al establecimiento de comunidades de inmigrantes protestantes y a empresas misioneras que no pudieron permanecer en el país. Esto es cierto de los anglicanos que organizaron la primera iglesia protestante en esta república en 1849. Para cumplir con las leyes, se le dio el título oficial de “Sociedad Anglo-Americana de Instrucción Primaria y Debates.”29

La Sociedad Misionera Sudamericana estableció obra entre las personas de habla inglesa en el Callao en 1864. Pronto esta obra se extendió a las personas de habla castellana, especialmente a través de una escuela que funcionaba junto a ella. La consecuencia de esto fue una controversia en la que la jerarquía católica romana trató de aplastar a la naciente iglesia. Esto ganó para los protestantes la simpatía y atención de los liberales. A pesar de la oposición, la misión continuó y pronto se estableció en las islas Chinchas, Tacna y Arica. En todos estos centros se trabajaba con personas de habla inglesa y se alcanzaba a los peruanos sólo indirectamente a través de la escuela y el contacto personal. La obra de la Sociedad Misionera Sudamericana en el Perú fue clausurada en 1877.30

La Iglesia Metodista en el Perú.

Fue notable fue el éxito logrado en el Perú, donde los metodistas fueron los primeros protestantes en establecer definitivamente una obra en la población nativa. Guillermo Taylor había intentado fundar iglesias en Mollendo, Tacna, Iquique y más tarde en el Callao. Pero dificultades económicas y la falta de personal hicieron que en 1887 se clausurara esta última obra, que era la única que continuaba funcionando.61Al año siguiente, el metodismo volvió a instalarse en Perú. El gestor de esta labor fue Francisco Penzotti, quien desarrolló su obra más destacada en el Perú a partir de 1888, aunque antes ya había estado dos veces en el país. Penzotti había llegado al Perú como agente de la Sociedad Bíblica Americana. Sin embargo, era su deseo establecer una obra permanente de habla castellana. Con este propósito consiguió en préstamo un templo de la Iglesia Anglicana, pero se vio obligado a abandonarlo ante las amenazas clericales de dinamitarlo. Continuó su trabajo en un viejo almacén, ya que la ley prohibía los cultos públicos protestantes. En 1890, la congregación dirigida por Penzotti se organizó como iglesia metodista.62 La tarea pastoral de Penzotti fue continuada por Tomás Wood.

 Juan B. A. Kessler: “Wood nació en los Estados Unidos en 1844. Estudió teología y recibió el grado de doctor. En 1869 se lo envió a reforzar la obra metodista en México. El año siguiente se trasladó a Buenos Aires. En 1877 se lo mandó a Montevideo para consolidar el trabajo de Juan Thomson, mediante cuyo ministerio se había convertido Penzotti. De 1879 a 1887 fue superintendente de las misiones metodistas en América Latina. Era un predicador elocuente y llegó a tener un dominio excepcional del español. Además fue masón del ‘trigésimo segundo grado,’ lo que por un tiempo hizo creer a muchos peruanos que los protestantes eran masones.”63

La Iglesia Bautista en Perú.

El trabajo bautista en Perú tiene sus antecedentes en las labores de Diego Thomson. Hacia 1880 llegaron algunos contingentes de inmigrantes irlandeses, que huían del hambre y de las opresivas condiciones políticas y sociales en Irlanda. Entre ellos había bautistas que mantuvieron una obra de carácter étnico. Más tarde, extendieron su testimonio a los indígenas, entre quienes constituyeron algunas congregaciones. No obstante, la presencia bautista no se hizo notar hasta 1927, cuando los irlandeses retomaron su interés misionero en Perú y se establecieron en Tacna y Puno, y más tarde en Moquegua. En 1933 llegaron los primeros misioneros irlandeses.99

 Otras denominaciones.

En el Perú la obra evangélica se acrecentó con la llegada de la Iglesia de Santidad de California en 1903. Los adventistas arribaron en 1906, el Ejército de Salvación en 1910, la Iglesia del Nazareno en 1914, los presbiterianos escoceses en 1916, los primeros grupos pentecostales en 1922, la Misión de la América del Sur en 1928, y en 1934 la Misión Peruana al Interior. En Bolivia la Sociedad Misionera Peniel llegó en 1906, mientras que en 1907 iniciaron su obra los adventistas. En ese año se organizó la Misión India Boliviana. Antes de terminar el siglo XIX entraron a Chile los adventistas y la Alianza Cristiana y Misionera (1897). El Ejército de Salvación comenzó en 1909.

En Argentina los hermanos libres comenzaron su trabajo en 1882, con las labores del inglés Enrique Ewen. Cuando llegó al país las cosas no fueron fáciles para él. En 1899 visitó Uruguay y comenzó con la obra en ese país. Ewen fue el primero de los “hermanos de Plymouth” en pisar América del Sur. Al volver a su país animó a muchos creyentes jóvenes a que vinieran como misioneros a este continente. Otro pionero hermano libre fue Carlos Torre (1853–1923), quien respondió al desafío de Ewen. En 1889 viajó con su esposa a Buenos Aires y se empleó en el puerto de la ciudad que estaba en construcción. Torre fundó varias congregaciones, puso en funcionamiento una imprenta, y preparó una carpa para la proclamación del mensaje. En Quilmes levantó un orfanato y distribuyó alimento y vestido a muchos. Sirvió en la Sociedad Bíblica local entre 1916 y 1923.115 La Unión Evangélica inició sus labores en 1886, mientras que la Iglesia Evangélica Danesa y el Ejército de Salvación hicieron lo propio a partir de 1890, la Alianza Cristiana y Misionera en 1895, la Misión Evangélica Sudamericana en 1898, la Iglesia Reformada Holandesa en 1900, y los pentecostales llegaron en 1909.

Diego Thomson, pionero de la distribución bíblica en el Perú.

Quien merece ser considerado pionero de la distribución de la Biblia en América Latina es Diego Thomson (1781–1854).89 Thomson era producto del avivamiento en Escocia, donde servía como co-pastor junto a Santiago Haldane en Edimburgo. Este pastor bautista escocés llegó a Buenos Aires el 6 de octubre de 1818, y permaneció hasta mayo de 1821, cuando partió para Chile. Thomson, amigo personal del educador cuáquero José Lancaster (1778–1838), el creador del sistema educativo que lleva su nombre, arribó al Río de la Plata para promover el método lancasteriano de educación. Thomson venía como representante de la Sociedad de Escuelas Británicas y Extranjeras (llamada así desde 1814), fundada por Lancaster en 1808 (como Sociedad Lancasteriana Real). El método lancasteriano consistía en preparar a un grupo de alumnos, que a su vez se constituían en maestros de sus compañeros menos avanzados. En gran medida, el sistema se apoyaba también en la lectura de textos bíblicos sin comentarios.

Thomson sabía que si se presentaba en América Latina como misionero protestante sería expulsado. Era consciente que los nuevos países recién emancipados de España y Portugal necesitaban de un sistema de educación primaria. Su conocimiento del sistema lancasteriano parecía oportuno, y tanto más si podía usar la Biblia como libro de texto. Por otro lado, el trabajo de Lancaster en Londres era conocido por algunos de los patriotas latinoamericanos, como Simón Bolívar y Francisco de Miranda, que habían visitado su escuela de la calle Borough en Londres.90

En agosto de 1819 Thomson fue invitado por el Cabildo de Buenos Aires para organizar escuelas en las que se aplicaba el famoso método de enseñanza. Por estar en contacto y simpatizar con la obra de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, traía consigo 400 ejemplares del Nuevo Testamento en castellano, que muy pronto distribuyó. El Cabildo lo nombró Director General de Escuelas, y durante 1820 fundó varios establecimientos educativos, en los que utilizó porciones del Nuevo Testamento como material de lectura. Estas porciones bíblicas fueron los primeros textos de enseñanza primaria publicados en la Argentina. Por su contribución a la educación tutorial, Thomson fue nombrado ciudadano honorario de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1820 visitó Montevideo, donde también promovió el método lancasteriano y la lectura de la Biblia. Un hecho significativo es que el 19 de noviembre de 1820, Thomson presidió lo que puede haber sido el primer culto evangélico celebrado en la ciudad de Buenos Aires, que fue continuado por otros en forma ininterrumplida.91

En 1821, Thomson pasó a Chile, adonde fue invitado por el gobierno para hacer el mismo trabajo educacional que, como representante de la Sociedad de Escuelas Británicas y Extranjeras, había hecho en Argentina, imponiendo con entusiasmo el sistema lancasteriano de enseñanza. Fue recibido por Bernardo O′Higgins y sus ministros, quienes en 1822 le otorgaron la ciudadanía chilena “atendiendo al notorio patriotismo” y “al relevante mérito” que había labrado en Chile.92

Ese mismo año llegó a Perú, por invitación de Bernardo Monteagudo, para fundar escuelas en el país recientemente independizado por el general José de San Martín. Este último le ofreció todos los medios para llevar a cabo su labor. Los cambios políticos que alejaron a San Martín y Monteagudo del escenario peruano demoraron un poco los planes de Thomson, hasta que Simón Bolívar lo respaldó y su escuela funcionó con éxito. El Nuevo Testamento fue utilizado como libro de texto, tal como había ocurrido en las demás escuelas por él fundadas en los países que anteriormente había visitado. La venta de Biblias en Lima fue también extraordinaria, ya que Thomson, que a partir de 1824 actuaba oficialmente como agente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, logró vender 500 ejemplares en sólo dos días.93 Thomson persuadió a esta Sociedad a que lo ayudara a producir una traducción de los Evangelios al quechua, pero el manuscrito se perdió en las vicisitudes de la guerra. Pasaron cincuenta años antes que se publicaran porciones bíblicas en ese idioma. Thomson también alentó una traducción al aymara.94

Algo interesante en cuanto al ideario educacional de Thomson fue su preocupación por la educación de la mujer. Ya en Buenos Aires había fundado escuelas para niñas y en Lima promovió la misma iniciativa. Junto con José Francisco Navarrete y Antonio Camilo Vergara presentó un petitorio al Congreso Constituyente limeño de 1824, en el que argumentaba a favor de la creación de una escuela para varones y otra para niñas usando el método lancasteriano.

Diego Thomson: “La representación nacional sabe mui bien que desde Jorge III, dijo a su autor que todo niño pobre de su reyno aprendiese a leer la Biblia todos los gobiernos de Europa le han honrado con colocarse al frente de esta institución y ansían y ponen su mayor connato en generalizarla.… Después de haber establecido en Buenos Aires el sistema de la enseñanza mutua entre los hombres se ha tratado de establecerlo en la educación de las mujeres.… ¿Cuántas diferencias se notarían en las costumbres si las mujeres supiesen a fondo su religión, sus deberes y pusiesen a practicar las luces que sobre ellas pueden suministrárseles, y las facultades industriales que se pueden enseñar? Son incalculables los bienes que producirían ambos establecimientos y nada es más fácil que llevarlo a cabo.”95

Al salir de Lima en setiembre de 1824, Thomson viajó por varias ciudades de Perú, Ecuador y Colombia. Pasó por Trujillo, Guayaquil y Quito vendiendo Biblias y Nuevo Testamentos, hasta que en enero de 1825 llegó a Bogotá, donde fue bien recibido por los elementos liberales del gobierno y del clero. Allí logró fundar la Sociedad Bíblica Colombiana (la primera en su tipo en América Latina), el 24 de marzo de 1825, con el apoyo del gobierno y de la jerarquía eclesiástica. Lamentablemente, esta sociedad decayó cuando Thomson salió de Colombia. Sin embargo, durante su existencia (1825–1835) logró distribuir 10.000 copias del Nuevo Testamento. En Colombia no volvería a oírse de una sociedad bíblica hasta el siglo XX.96

De regreso a su país de origen, publicó un libro titulado Cartas sobre el estado moral y religioso de Sud América, obra en la que narra sus aventuras misioneras y educacionales en este continente. Después de esta breve estadía en Escocia, Thomson regresó a América Latina en abril de 1827 enviado nuevamente por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera como colportor (vendedor y distribuidor de libros religiosos). Llegó a México donde, en una librería de la ciudad capital, encontró varios centenares de Biblias que no se habían podido vender por una prohibición del Cabildo. Compró toda la existencia y logró venderla en su totalidad. Lo mismo hizo con un cargamento que ocupó veinticuatro mulas para su transporte desde la costa, y que agotó en sus viajes al interior del país. En 1830 partió para las Antillas Menores, donde trabajó en Trinidad, Dominica, Martinica, Santa Lucía, Barbados, Antigua, Granada, entre otras islas. En 1833 llegó a Puerto Rico, y en 1834 pasó por Haití y llegó a Jamaica. Se encontraba en esta última isla cuando se produjo la emancipación definitiva de los esclavos negros en los dominios británicos. En 1837 lo encontramos en Cuba, donde trabajó en La Habana, Matanzas, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba, en medio de indiferencia y oposición. En 1842, intentó reiniciar su trabajo en México, pero esta vez no pudo superar las dificultades que se le pusieron por delante, tanto de parte del gobierno como del clero. En los años 1847 y 1848 viajó a España y el sur de Francia con fines de exploración. Fuera de un viaje a Marruecos en 1848, Thomson pasó el resto de su vida trabajando en España y Portugal. Finalmente, falleció en Londres en 1854 a la edad de sesenta y dos años.

Guillermo Taylor, pionero de las misiones en el Perú.

“En 1849, en tiempos de la carrera por el oro de California, Guillermo Taylor pasó a lo largo de la costa oeste de América del Sur en un viaje desde Baltimore a San Francisco vía el Cabo de Hornos.”39

Guillermo Taylor (1821–1902) pertenecía a la Iglesia Metodista Episcopal. Su visión era la de fundar en América Latina misiones metodistas que se auto-sostuvieran, lo cual no contaba con el apoyo de la junta misionera en los Estados Unidos. Su plan era de establecer iglesias con auto-sostén entre los extranjeros que vivían en Perú y Chile. Estas comunidades, a su vez, servirían de base para la evangelización de la población nativa. Taylor llegó al Callao en 1877, donde permaneció por dos meses. Allí dejó a su hermano Archibaldo y siguió viaje a Mollendo, donde fundó una escuela para los hijos de los residentes extranjeros. De allí pasó a Tacna, donde la mayoría de los extranjeros eran católicos romanos. No obstante, pudo fundar una escuela. Para entonces, Taylor estaba convencido de que su tarea en el continente no era tanto la de fundar iglesias como la de preparar el terreno a través de la educación, de donde podía también obtener los recursos para sostener la obra evangelizadora. Taylor siguió viaje a Iquique, Antofagasta, Copiapó, Coquimbo y Valparaíso, donde aplicó esta estrategia misionera de constituir escuelas. En estas escuelas no se enseñaría religión, pero el maestro sería evangélico y celebraría cultos los domingos. Después de visitar Santiago y Concepción, embarcó en Valparaíso rumbo a los Estados Unidos en 1878.40

El plan de Taylor entusiasmó a muchos jóvenes en los Estados Unidos, y durante el año 1878 llegaron maestros y predicadores a los lugares visitados por él, que comenzaron sus labores educativas. La Guerra del Pacífico (1879–1883) entre Perú, Chile y Bolivia significó un golpe de muerte para el proyecto de Taylor. Además, la falta de una dirección central dejó lugar a la improvisación local. No obstante, en algunos lugares la labor educativa continuó adelante y fue preparatoria de los primeros esfuerzos misioneros con resultados permanentes de los metodistas en la costa occidental del continente.

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Sobre el autor:

hqdefaultPablo Deiros (1945-), es un pastor y teologo Paraguayo. Se mudó con sus padres a Argentina cuando era muy niño. En este país cursó sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Fue ordenado pastor a los 22 año y durante muchos años ha sido profesor de historia del cristianismo en el Seminario Bautista Internacional y en numerosas ocasiones ha sido profesor invitado en otros seminarios teológicos como el Southwestern Theological Seminary y Princeton Theological Seminary. Es Pastor de una Iglesia Bautista en Buenos Aires, Argentina. Fue secretario ejecutivo de la Asociación de Seminarios e Instituciones Teológicas durante siete años. Actualmente es rector del Seminario Internacional Teológico Bautista en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Ha publicado mas de 35 libros en castellano, varias traducciones al inglés, como así también artículos en diccionarios y enciclopedias y en revistas. Entre sus obras se tiene: Diccionario Hispano-Americano de la misión. (2006); Liderazgo Cristiano: Formación Ministerial (2008); Historia del Cristianismo: El Testimonio Católico Romano en América Latina (2012); Historia del Cristianismo: El cristianismo denominacional (1750 al Presente); (2012); Historia del Cristianismo: El testimonio protestante en América Latina (2012), entre muchos otros.

Notas:

29Tomás S. Goslin, Los evangélicos en la América Latina: siglo XIX, los comienzos(Buenos Aires: La Aurora, 1956), 60, 61; Wenceslao O. Bahamonde, The Establishment of Evangelical Christianity in Peru: 1882–1900(Hartford, Connecticut: tesis doctoral en Hartford Seminary Foundation, 1952), 58–61.

30Ibid., 62–80.

61Bahamonde, “The Establishment of Evangelical Christianity in Peru,” 80–85.

62González, Historia de las misiones, 360, 361.

63Kessler, Historia de la evangelización en el Perú, 83.

99Ibid., 3:127, 128.

115Raúl Caballero Yoccou, Épocas cumbres en la extensión del evangelio y la responsabilidad social(Miami: Editorial Unilit, 1995), 118, 119.

89Sobre Thomson, ver Juan C. Varetto, Diego Thomson: apóstol de la instrucción pública e iniciador de la obra evangélica en la América Latina(Buenos Aires: Imprenta Evangélica, 1918); Arnoldo Canclini, Diego Thomson: apóstol de la enseñanza y distribución de la Biblia en América Latina y España(Buenos Aires: Sociedad Bíblica Argentina, 1987); y Donald R. Mitchell, “The Evangelical Contribution of James Thomson to South American Life: 1818–1825” (tesis de Th.D., Princeton Theological Seminary, 1972).

90Ibid., 72, 73.

91Guillermo Tallon, “El metodismo en Sud América: 1836–1911,” El Estandarte Evangélico de Sud América, número extraordinario (noviembre 1911): 12.

92Varetto, Diego Thomson, 43.

93Diego Thomson, Letters on the Moral and Religious State of South America(Londres: James Nisbet, 1827), 163.

94Ibid., 101–103.

95Citado en “Colección de documentos para la historia del protestantismo latinoamericano,” Época: Revista de Historia Eclesiástica1:1 (julio 1995): 74.

96Bucana, La iglesia evangélica en Colombia, 36–40; ver Ordoñez, Historia del cristianismo evangélico en Colombia, 18–21.

39Kessler, A Study of Protestant Missions in Peru and Chile, 96. Ver también Juan B. A. Kessler, Historia de la evangelización en el Perú(Lima: Ediciones Puma, 2010), 71–73.

40Wade Crawford Barclay, History of Methodist Missions(Nueva York: Board of Missions and Church Extension of the Methodist Church, 1957), 3:792–797. Ver también Goodsil F. Arms, History of the William Taylor Self-Supporting Mission in South America(Nueva York: The Methodist Book Concern, 1921).