El siguiente es un extracto y adaptación del libro de Pablo Deiros:

Pablo A. Deiros, Historia Del Cristianismo: El Testimonio Protestante En América Latina, 1a ed., vol. 6, Formación Ministerial (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del Centro, 2012), 69-173.

El propósito es que el pueblo latinoamericano este mas familiarizado con su reciente historia protestante. La única manera en la que pueblo puede cambiar su futuro es a través de cambiar su pasado, o al menos su entendimiento del mismo. Debido a la naturaleza de un blog, los artículos estarán limitados a un promedio de 2000 a 3000 palabras, y el espacio cubierto será particularmente el siglo XIX y comienzos del siglo XX. Esperamos presentar en esta serie una breve historia de varios países Latinoamericanos, como Chile, Argentina, Colombia, Bolivia, etc. Hacer estos resúmenes toman varias horas, y lo hacemos completamente ad-honorem, si te es de utilidad ayuda a que también lo sea a otros y compártelo.

Daniel Caballero.

Londres (Inglaterra), 20 Junio, 2018.

Una breve historia de la Evangelización en Chile.

La Iglesia Anglicana en Chile.

Los anglicanos eran numerosos en la zona de Valparaíso, ya que desde su puerto operaba la escuadra británica del Pacífico. Su primer culto—quizás el primer culto protestante en el país—se celebró en una casa particular en 1837.31El primer capellán, Juan Rowlandson, llegó en ese año como profesor privado. Los cultos gozaron de tan buena asistencia que en 1838 se levantó un salón para tal fin. Los problemas con las autoridades sólo surgieron cuando algunas chilenas casadas con ingleses quisieron participar de los cultos, lo que el gobierno prohibió.

Bajo la creciente influencia liberal durante la segunda presidencia de Manuel Montt (1809–1880), gran promotor de la inmigración, los anglicanos de Valparaíso pudieron comprar un inmueble y en 1858 consagraron el templo de San Pedro. Mientras el gobierno británico financió capellanes-cónsules (hasta 1875), fue aumentando el número de los capellanes ingleses, con ayuda de la Sociedad Misionera Sudamericana de Londres. Esto contribuyó a deshacer el prejuicio contra los protestantes entre la población.32De todos modos, en términos generales, la Iglesia Anglicana se limitó a ministrar a las necesidades religiosas de los inmigrantes en idioma inglés e hizo muy poco trabajo misionero. 

Waldo Luis Villalpando: “Para los inmigrantes la religión es un factor más, dentro de un complejo dramático de asimilación a las costumbres de otro país y de supervivencia del individuo y de la comunidad toda. Esto implica que los primeros miembros de las iglesias de inmigración llevan sobre sí la carga propia de todo inmigrante. Además se trata de inmigrantes europeos y no norteamericanos.… Los evangélicos europeos presentaban tres reacciones negativas: (1) Una necesidad de autoafirmarse y tomar conciencia de su superioridad frente a la cultura nacional. (2) Reacción contra el pluralismo y modo de encarar la misión de las iglesias estadounidenses a las que acusan de falta de madurez, de tradición, de erudición, así como una amenaza a su identidad nacional. (3) Un cierto ‘complejo de inferioridad’ del expatriado. El inmigrante se siente como ‘echado’ de su propio país y ello implica en alguna medida llevar consigo una frustración, que se manifiesta en el deseo de triunfar económicamente en el nuevo país o bien de volver a su nación de origen ‘para tomarse la revancha.’ Todo ello ocasiona que estos grupos protestantes se formen alrededor del fenómeno inmigratorio, y que la religión se presente ante sus ojos como una expresión o confirmación de su cultura de origen.”33

La Iglesia Luterana en Chile.

Hubo alemanes en Chile desde comienzos del siglo XIX. Comerciantes, artesanos, profesionales y militares fueron poco a poco conformando una comunidad alemana en Valparaíso, ya existente para 1822. Estos evangélicos alemanes se pusieron en contacto con los ingleses para organizar en 1825 el primer cementerio protestante en Chile. Los primeros inmigrantes luteranos alemanes parecen haber llegado a Chile en 1846. Poco más tarde, el gobierno chileno ofreció oportunidades de colonización a familias alemanas liberales que habían huido de Alemania por los conflictos provocados por la Revolución de 1848. Asì, pues, comenzó en gran escala la inmigración alemana en Chile, a partir de 1850. Estos inmigrantes, muchos de ellos gente educada y con recursos, se establecieron en Valdivia, Puerto Montt y Santiago, mientras que los agricultores en su mayoría fueron a parar a la actual provincia de Llanquihue, al sur, que colonizaron.

La segunda oleada de inmigrantes alemanes llegó después de 1870 y ocupó la “frontera” del país, es decir, su objetivo era que colonizaran el territorio en contacto con los grupos indígenas araucanos y temucos al sur el río Bío-Bío. Fue allí donde surgieron las primeras comunidades más importantes de luteranos alemanes en Chile. Estos colonos se limitaron a la atención de las necesidades espirituales de su propia comunidad, especialmente la educación de sus hijos. Algo similar ha ocurrido con otros inmigrantes luteranos de origen escandinavo, húngaro y báltico, que arribaron en años posteriores.55En 1863, los luteranos, bajo la dirección de R. A. Philippi, fundaron comunidades evangélicas en Osorno y Puerto Montt, que se asociaron para la atención pastoral. En Valparaíso, tras la llegada de un pastor alemán (Oscar Fiedler), se organizó una iglesia en 1867. Pero no se dispuso de los medios necesarios para la construcción de un templo propio ni el sostén pastoral, por lo que en 1879 la iglesia se disolvió. Para los colonos era más importante la escuela que la iglesia. En 1885 se organizó una comunidad en Valdivia. En 1886 se fundó una iglesia evangélica alemana en Santiago, presidida por R. A. Philippi. Más tarde se volvió a fundar la comunidad de Valparaíso (en 1889).56

Hacia fines del siglo XIX ya había varias congregaciones evangélicas alemanas en Chile, pero sin mayor cohesión entre ellas. En 1893, con motivo de la colocación de la piedra fundamental del templo de Valdivia, se impulsó la creación de una junta de eclesiásticos y líderes. Después de varios intentos fallidos, por fin en 1905 se celebró un pre-sínodo y al año siguiente se fundó el Sínodo Evangélico Alemán de Chile (Deutsche Evangelische Chile-Synode).57

La Iglesia Metodista en Chile.

La obra metodista en Chile comenzó en 1877, a raíz de los viajes de Guillermo Taylor por la costa del Pacífico. Como se vio, su trabajo consistía en establecer contactos con inmigrantes de habla inglesa que estuviesen interesados en tener escuelas y cultos dirigidos por metodistas norteamericanos. Luego se ocupaba de reclutar misioneros en los Estados Unidos y enviarlos a América del Sur, donde debían buscar sus propios medios de subsistencia, generalmente a través de escuelas.56

La obra metodista en Chile avanzó con la conversión de Juan Canut de Bon (1846–1896), un ex jesuita de origen español, que pasó por el presbiterianismo, volvió al catolicismo y finalmente adoptó el metodismo gracias a la obra de Taylor. En 1888, un pastor metodista norteamericano comenzó a predicar en castellano en Santiago y Canut fue su ayudante. En 1890 lo nombraron pastor y dedicó los seis años restantes de su vida a la predicación y el establecimiento de iglesias. Su popularidad fue tan grande, que desde entonces en Chile a los protestantes se les dice “canutos,” a veces como título despectivo.57Para 1893 las iglesias fundadas como consecuencia de la obra de Guillermo Taylor se habían unido al metodismo norteamericano, y en 1897 se organizó un Conferencia Anual, que incluía a Chile y el Perú.

La Iglesia Presbiteriana en Chile.

Los presbiterianos fueron la primera iglesia protestante del país, ya que desde 1873 heredaron las congregaciones de la Unión Evangélica Foránea. David Trumbull y otros misioneros (Alejandro M. Merwin, Silvano Sayre, N. P. Gilbert y José Manuel Ibáñez Guzmán y sus esposas) pasaron a depender de la Junta de Misiones Foráneas. El trabajo continuó por quince años en Valparaíso y Santiago. De esta manera, a partir de 1887, las iglesias fundadas por David Trumbull se constituyeron en un presbiterio. El primer obrero nacional presbiteriano fue José Manuel Ibáñez, quien fue ordenado en 1871 (probablemente él fue el primer sudamericano en ser ordenado al ministerio). Desgraciadamente, falleció en 1875, a los 34 años.82

En 1888 se abrió una obra en Taltal y diez años más tarde otra en Concepción. El testimonio presbiteriano se caracterizó por su énfasis sobre la evangelización y la obra educacional y literaria. En Santiago, el misionero Samuel J. Christen fundó el Instituto Internacional (1886), que bajo la dirección de Webster E. Browning cambio de nombre en 1898 y pasó a llamarse Instituto Inglés. Junto con los metodistas, los presbiterianos fundaron el Seminario Bíblico Unido, en Santiago. Desde 1884 se publicó El Heraldo Evangélico, que más tarde se unió al periódico El Cristianopublicado por los metodistas, con el nombre de El Heraldo Cristiano.83

La Iglesia Bautista en Chile.

En la década de 1880–1890, llegaron a Chile numerosos inmigrantes alemanes, radicándose muchos de ellos en el sur (Purén, Contulmo, Púa y Victoria). Entre ellos había varios bautistas. Un laico de gran espiritualidad, Felipe Meier, inició un gran avivamiento entre los colonos, organizándose así unas tres iglesias bautistas. En 1892 organizaron la primera iglesia bautista en Contulmo, y luego otra, según parece, en Quillem. Los cultos eran en alemán. Sin embargo, fueron los hermanos Germán y José Lichtenberg quienes comenzaron a celebrar reuniones en castellano. Del esfuerzo de ellos surgieron varios predicadores nacionales (Abraham Chaves, José Sáez, y más tarde su hijo José Tenorio, Juan Antonio Gatica, Manríquez y otros). Estas iglesias finalmente pasaron a la Alianza Cristiana y Misionera, gracias al ministerio del misionero Enrique Weiss, el primero de esa denominación recién formada en Chile.

En 1888 llegó a Talcahuano el bautista escocés Guillermo D. T. MacDonald. Al quedarse sin trabajo en 1891, se mudó a Santiago y comenzó a servir como colportor. Más tarde volvió a mudarse, esta vez a Temuco. En 1899 se incorporó como misionero a la Alianza Cristiana y Misionera, con quienes trabajó por siete años. En enero de 1908, en base a sus convicciones doctrinales, MacDonald rompió su compromiso con la Alianza. Bajo su liderazgo llegó a consolidarse el trabajo de los bautistas. A su vez, MacDonald se puso en contacto con un tal Roth, un pastor de Sâo Paulo (Brasil), que le recomendó escribir al Dr. Bagby, el primer misionero de los bautistas del sur en ese país. Bagby recibió la carta cuando estaba a punto de ir a Bahía para la formación de la Convención Nacional de los Bautistas de Brasil. Bagby compartió la carta de MacDonald y la asamblea lo comisionó a viajar a Chile, para abrir allí un campo misionero. Por sugerencia de Bagby, el pequeño grupo de iglesias lideradas por pastores bautistas y otros delegados se organizaron como la Unión Evangélica Bautista de Chile, el 26 de abril de 1908. Los bautistas brasileños, y más tarde los argentinos, ayudaron a la naciente obra. Finalmente, en 1917 llegaron al país los bautistas del sur, que establecieron la obra en forma permanente y orgánica. Su primer misionero fue Guillermo E. Davidson.113

Diego Thomson, pionero de la Evangelizacion en Chile.

Quien merece ser considerado pionero de la distribución de la Biblia en América Latina es Diego Thomson (1781–1854).89Thomson era producto del avivamiento en Escocia, donde servía como co-pastor junto a Santiago Haldane en Edimburgo. Este pastor bautista escocés llegó a Buenos Aires el 6 de octubre de 1818, y permaneció hasta mayo de 1821, cuando partió para Chile. Thomson, amigo personal del educador cuáquero José Lancaster (1778–1838), el creador del sistema educativo que lleva su nombre, arribó al Río de la Plata para promover el método lancasteriano de educación. Thomson venía como representante de la Sociedad de Escuelas Británicas y Extranjeras (llamada así desde 1814), fundada por Lancaster en 1808 (como Sociedad Lancasteriana Real). El método lancasteriano consistía en preparar a un grupo de alumnos, que a su vez se constituían en maestros de sus compañeros menos avanzados. En gran medida, el sistema se apoyaba también en la lectura de textos bíblicos sin comentarios.

Thomson sabía que si se presentaba en América Latina como misionero protestante sería expulsado. Era consciente que los nuevos países recién emancipados de España y Portugal necesitaban de un sistema de educación primaria. Su conocimiento del sistema lancasteriano parecía oportuno, y tanto más si podía usar la Biblia como libro de texto. Por otro lado, el trabajo de Lancaster en Londres era conocido por algunos de los patriotas latinoamericanos, como Simón Bolívar y Francisco de Miranda, que habían visitado su escuela de la calle Borough en Londres.90

En agosto de 1819 Thomson fue invitado por el Cabildo de Buenos Aires para organizar escuelas en las que se aplicaba el famoso método de enseñanza. Por estar en contacto y simpatizar con la obra de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, traía consigo 400 ejemplares del Nuevo Testamento en castellano, que muy pronto distribuyó. El Cabildo lo nombró Director General de Escuelas, y durante 1820 fundó varios establecimientos educativos, en los que utilizó porciones del Nuevo Testamento como material de lectura. Estas porciones bíblicas fueron los primeros textos de enseñanza primaria publicados en la Argentina. Por su contribución a la educación tutorial, Thomson fue nombrado ciudadano honorario de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1820 visitó Montevideo, donde también promovió el método lancasteriano y la lectura de la Biblia. Un hecho significativo es que el 19 de noviembre de 1820, Thomson presidió lo que puede haber sido el primer culto evangélico celebrado en la ciudad de Buenos Aires, que fue continuado por otros en forma ininterrumplida.91

En 1821, Thomson pasó a Chile, adonde fue invitado por el gobierno para hacer el mismo trabajo educacional que, como representante de la Sociedad de Escuelas Británicas y Extranjeras, había hecho en Argentina, imponiendo con entusiasmo el sistema lancasteriano de enseñanza. Fue recibido por Bernardo O′Higgins y sus ministros, quienes en 1822 le otorgaron la ciudadanía chilena “atendiendo al notorio patriotismo” y “al relevante mérito” que había labrado en Chile.92

Ese mismo año llegó a Perú, por invitación de Bernardo Monteagudo, para fundar escuelas en el país recientemente independizado por el general José de San Martín. Este último le ofreció todos los medios para llevar a cabo su labor. Los cambios políticos que alejaron a San Martín y Monteagudo del escenario peruano demoraron un poco los planes de Thomson, hasta que Simón Bolívar lo respaldó y su escuela funcionó con éxito. El Nuevo Testamento fue utilizado como libro de texto, tal como había ocurrido en las demás escuelas por él fundadas en los países que anteriormente había visitado. La venta de Biblias en Lima fue también extraordinaria, ya que Thomson, que a partir de 1824 actuaba oficialmente como agente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, logró vender 500 ejemplares en sólo dos días.93Thomson persuadió a esta Sociedad a que lo ayudara a producir una traducción de los Evangelios al quechua, pero el manuscrito se perdió en las vicisitudes de la guerra. Pasaron cincuenta años antes que se publicaran porciones bíblicas en ese idioma. Thomson también alentó una traducción al aymara.94

Algo interesante en cuanto al ideario educacional de Thomson fue su preocupación por la educación de la mujer. Ya en Buenos Aires había fundado escuelas para niñas y en Lima promovió la misma iniciativa. Junto con José Francisco Navarrete y Antonio Camilo Vergara presentó un petitorio al Congreso Constituyente limeño de 1824, en el que argumentaba a favor de la creación de una escuela para varones y otra para niñas usando el método lancasteriano.

 Diego Thomson: “La representación nacional sabe mui bien que desde Jorge III, dijo a su autor que todo niño pobre de su reyno aprendiese a leer la Biblia todos los gobiernos de Europa le han honrado con colocarse al frente de esta institución y ansían y ponen su mayor connato en generalizarla.… Después de haber establecido en Buenos Aires el sistema de la enseñanza mutua entre los hombres se ha tratado de establecerlo en la educación de las mujeres.… ¿Quántas diferencias se notarían en las costumbres si las mujeres supiesen a fondo su religión, sus deberes y pusiesen a practicar las luces que sobre ellas pueden suministrárseles, y las facultades industriales que se pueden enseñar? Son incalculables los bienes que producirían ambos establecimientos y nada es más fácil que llevarlo a cabo.”95

Al salir de Lima en setiembre de 1824, Thomson viajó por varias ciudades de Perú, Ecuador y Colombia. Pasó por Trujillo, Guayaquil y Quito vendiendo Biblias y Nuevo Testamentos, hasta que en enero de 1825 llegó a Bogotá, donde fue bien recibido por los elementos liberales del gobierno y del clero. Allí logró fundar la Sociedad Bíblica Colombiana (la primera en su tipo en América Latina), el 24 de marzo de 1825, con el apoyo del gobierno y de la jerarquía eclesiástica. Lamentablemente, esta sociedad decayó cuando Thomson salió de Colombia. Sin embargo, durante su existencia (1825–1835) logró distribuir 10.000 copias del Nuevo Testamento. En Colombia no volvería a oírse de una sociedad bíblica hasta el siglo XX.96

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Sobre el autor:

hqdefaultPablo Deiros (1945-), es un pastor y teologo Paraguayo. Se mudó con sus padres a Argentina cuando era muy niño. En este país cursó sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Fue ordenado pastor a los 22 año y durante muchos años ha sido profesor de historia del cristianismo en el Seminario Bautista Internacional y en numerosas ocasiones ha sido profesor invitado en otros seminarios teológicos como el Southwestern Theological Seminary y Princeton Theological Seminary. Es Pastor de una Iglesia Bautista en Buenos Aires, Argentina. Fue secretario ejecutivo de la Asociación de Seminarios e Instituciones Teológicas durante siete años. Actualmente es rector del Seminario Internacional Teológico Bautista en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Ha publicado mas de 35 libros en castellano, varias traducciones al inglés, como así también artículos en diccionarios y enciclopedias y en revistas. Entre sus obras se tiene: Diccionario Hispano-Americano de la misión. (2006); Liderazgo Cristiano: Formación Ministerial (2008); Historia del Cristianismo: El Testimonio Católico Romano en América Latina (2012); Historia del Cristianismo: El cristianismo denominacional (1750 al Presente); (2012); Historia del Cristianismo: El testimonio protestante en América Latina (2012), entre muchos otros.

Notas:

31Ignacio Vergara, El protestantismo en Chile (Santiago de Chile: Editorial del Pacífico, 1962), 25.

32Prien, Historia del cristianismo en América Latina, 437, 438.

33Waldo Luis Villalpando, ed., Las iglesias del trasplante: protestantismo de inmigración en la Argentina(Buenos Aires: Centro de Estudios Cristianos, 1970), 16, 17.

55Prien, Historia del cristianismo en América Latina, 724.

56Ibid., 750, 751.

57Ibid., 752.

56González, Historia de las misiones, 353.

57Vergara, El protestantismo en Chile, 51–63.

82Ibid., 50. Ver Kessler, A Study of Protestant Missions in Peru and Chile, 46, 47.

83Brown, One Hundred Years, 805, 806.

113Ibid., 133–157. Ver también, Agnes Graham, Pioneering with Christ in Chile(Nashville: Broadman Press, 1943); José L. Hart, Gospel Triumphs in Argentina and Chile(Richmond: Educational Department of the Foreign Mission Board of the Southern Baptist Convention, 1925); y Roberto Cecil Moore, Hombres y hechos bautistas de Chile(Santiago: Editoriales Evangélicas Bautistas, n.f.), 7–16.

89Sobre Thomson, ver Juan C. Varetto, Diego Thomson: apóstol de la instrucción pública e iniciador de la obra evangélica en la América Latina(Buenos Aires: Imprenta Evangélica, 1918); Arnoldo Canclini, Diego Thomson: apóstol de la enseñanza y distribución de la Biblia en América Latina y España(Buenos Aires: Sociedad Bíblica Argentina, 1987); y Donald R. Mitchell, “The Evangelical Contribution of James Thomson to South American Life: 1818–1825” (tesis de Th.D., Princeton Theological Seminary, 1972).

90Ibid., 72, 73.

91Guillermo Tallon, “El metodismo en Sud América: 1836–1911,” El Estandarte Evangélico de Sud América, número extraordinario (noviembre 1911): 12.

92Varetto, Diego Thomson, 43.

93Diego Thomson, Letters on the Moral and Religious State of South America(Londres: James Nisbet, 1827), 163.

94Ibid., 101–103.

95Citado en “Colección de documentos para la historia del protestantismo latinoamericano,” Época: Revista de Historia Eclesiástica1:1 (julio 1995): 74.

96Bucana, La iglesia evangélica en Colombia, 36–40; ver Ordoñez, Historia del cristianismo evangélico en Colombia, 18–21.