La oración es el medio para obtener la felicidad y el contentamiento.

  1. La oración es una de las formas más seguras para obtener felicidad y contentamiento. Este mundo es un mundo de tristeza; pues desde que el pecado entró en él, ha sido imposible que los hombres escapen completamente de alguna clase de tristeza. Ahora, la mejor manera para afrontar esto es llevando todas las cosas a Dios en oración. En el Antiguo Testamento leemos: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará.” (Salmo 55:22) En el Nuevo Testamento también leemos: “Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6–7) Esta ha sido la práctica del pueblo de Dios en todas las edades. El único camino para estar verdaderamente feliz en un mundo como éste es echar siempre todas nuestras preocupaciones sobre Dios.
  2. Acudamos al Señor Jesús. Él sabe todo acerca de las pruebas y las tristezas de este mundo, porque vivió en él durante más de treinta años. Si confiamos en Él y le invocamos, Él nos puede hacer felices verdaderamente cualquiera que sea nuestra condición. Pero si usted ha de ser feliz, no existe otro deber más importante que el de la oración.

Algunos consejos a considerar:

  1. Aquellos que no oran. Debo advertirles del peligro, pues si ustedes mueren en este estado estarán perdidos. Están sin excusa, porque no pueden dar ninguna sola razón del porqué deberían vivir sin orar. No digan que no saben cómo orar. La oración consiste simplemente en hablar con Dios, y usted no necesita ser educado para orar, sino sólo necesita el deseo de hacerlo. Si usted está consciente de su necesidad, pronto encontrará algo que tiene que decir a Dios. No diga que usted no tiene un lugar para orar, puede encontrar un lugar adecuado si realmente lo desea. No diga que no tiene tiempo para orar, solo hay que usar el tiempo adecuadamente. Daniel tenía que tratar con los asuntos de un imperio muy grande, pero aún así oraba tres veces al día. (Dan. 6:10) No diga que no puede orar porque no ha nacido de nuevo y no tiene fe. Si le hacen falta estas cosas tiene que invocar a Dios y pedírselas. “Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6).
  2. Aquellos que desean ser salvos pero no saben que hacer. Les aconsejo que acudan ahora mismo al Señor Jesús, y busquen el lugar privado más cercano, y ruéguele que le salve. Dígale que ha escuchado que recibe a los pecadores y que ha dicho que “ninguno que venga será echado fuera”. Dígale que es un pecador perdido, y que acude a Él basado en su propia invitación. Dígale que está enteramente en sus manos y que a menos que Él le salve, no tiene esperanza alguna. Pídale por la liberación de la culpa, del poder y las consecuencias de sus pecados. Pídale que le perdone, y que le conceda un corazón nuevo y que ponga en usted su Espíritu Santo. Pídale que le ayude a ser su discípulo y su esclavo desde ahora y para siempre. Si usted tiene preocupación verdadera por su alma, haga esto hoy. Recuerde que Él está dispuesto a salvarle porque usted es un pecador y Él vino al mundo a salvar a los pecadores. (Luc. 5:32, 1 Tim. 1:15) No se detenga debido a que se siente indigno. No se preocupe por las palabras que usará, Jesús le entenderá. Y no se desespere porque pareciera que no recibe una respuesta inmediata; porque Él le escucha, siga pidiendo y la respuesta vendrá.
  3. Aquellos que oran. No permitan que ninguna cosa les desanime. Quizás frecuentemente se sentirán muy desanimados y sus tiempos de oración puedan convertirse en tiempos de problema. Pero esto es muy común puesto que el diablo odia verlos orar. Tienen que perseverar. Déjenme ofrecer algunas palabras de consejo acerca de sus oraciones:
    1. Recuerden la importancia de la reverencia y la humildad en la oración. Piense quien es Dios y quien es usted.
    2. Recuerden la necesidad que tienen de que el Espíritu Santo les ayude en la oración, tengan cuidado de que sus oraciones no se vuelvan mera formalidad.
    3. Recuerden cuán importante es orar regularmente. Deben considerar la oración como una de las actividades más importantes de cada día. Tiene que apartar tiempo para orar como parte de su rutina cotidiana.
    4. Recuerden la importancia de perseverar en la oración. A menudo serán tentados a dejar o acortar sus oraciones. Esta tentación siempre viene del diablo, no importa cuán admirables parezcan las razones para hacerlo.
    5. Sean fervientes en la oración. Es la oración eficaz la cual logra mucho. (Stg. 5:16)
    6. Recuerden la importancia de orar con fe. Debemos creer que si pedimos conforme a la voluntad de Dios, nuestras oraciones serán contestadas. (1 Jn. 5:14) Debe esperar respuestas a sus oraciones.
    7. Consideren la importancia del denuedo en sus oraciones. Esto no significa una familiaridad indebida, sino más bien el hablar con Dios en base a su Palabra y sus promesas.
    8. Recuerden la importancia de pedir mucho. Cuán frecuentemente es cierto que los creyentes “no tienen porque no piden”. (Stg. 4:2)
    9. Sean específicos en sus oraciones. Confiesen sus pecados específicos, oren por sus debilidades específicas, y hablen con Dios de sus necesidades específicas.
    10. Recuerden la importancia de orar los unos por los otros. Tenga cuidado de que sus oraciones no se vuelvan egoístas.
    11. Sean agradecidos en la oración. Tenemos muchas cosas por las cuales debemos estar agradecidos. No considero una oración como verdadera sino incluye las acciones de gracias.
    12. Y finalmente, déjenme recordarles la necesidad de vigilar sus oraciones. La experiencia cristiana verdadera comienza con la oración y florece con ella; y decae con su descuido. Vigile su vida de oración, y me sorprenderá mucho si las cosas se tornan mal en su crecimiento espiritual.

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Acerca del autor:

ryle1bJohn C. Ryle (1816-1900), teólogo y pastor anglicano, nació en una familia acomodada ingles. Fue educado en la Universidad de Oxford, donde recibió su bachiller en humanidades, y posteriormente una Maestría y Doctorado. Siguiendo la tradición inglesa, las obras de Ryle muestran un cuidadoso balance entre la erudición y vida de piedad, estudio y oración. Escribió numerosas obras en ingles, muchas de las cuales han sido traducida al español. Entre sus obras mas importantes tenemos; “Lideres Cristianos del Siglo Dieciocho”, “Pensamientos Expositivos en los Evangelios: (4 volumenes)”, “La Santidad: Su naturaleza, obstáculos, dificultades y raíces”, entre otros.

 

Adaptado de: J. C. Ryle, “Prayer” in Practical Religion: Being Plain Papers on the Daily Duties, Experience, Dangers, and Privileges of Professing Christians (London: Charles Murray, 1900). 80-87