La doctrina de Satanás se desarrolló más durante los siglos entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La literatura inter-testamentaria se refiere a Satanás como Belial, Mastema, y Sammael. Satanás es descrito como jefe de un ejército de demonios que pelean contra Dios y sus ángeles. Satanás tienta a los creyentes, los ataca y guía a los demonios y a la gente que no se regenera contra Dios (Jubileos 11:15; 17:16; 1 Enoc 40:7).

La literatura intertestamentaria atribuye la maldad en los tiempos del Antiguo Testamento directamente a Satanás, con más frecuencia que el Antiguo Testamento lo hace (Libro de la Sabiduría 2:24)[1]. El Antiguo Testamento generalmente no menciona a Satanás directamente, pero en los escritos inter-testamentarios, Satanás es descrito explícitamente como “un ángel caído” (1 Enoc 29:4), quien está a cargo de los “ángeles caídos” de los que se habla en Génesis 6:1–4 (Jubileos 10:5–8; 19:28).

¿Cómo se le conoce a Satanas en el Nuevo Testamento?

El Nuevo Testamento se refiere frecuentemente a Satanás como “el diablo” (diabolos). Ese término, que significa difamador o calumniador, se utiliza 60 veces en el Nuevo Testamento, 40 de ellas en los Evangelios. Satanás es calumniador por excelencia. Difama a Dios con el hombre, como lo hizo con Eva; difama, a veces, al hombre con Dios, como lo hizo en el caso de Job; y difama al hombre con el hombre.

Apocalipsis 12.7–9 Entonces hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles lucharon, pero no pudieron vencer, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.

El término Satán aparece 34 veces en el Nuevo Testamento. La mitad de esos términos se encuentran en los Evangelios y en Hechos, y la otra mitad en las Epístolas y en Apocalipsis solo en seis ocasiones se refieren a “el Satán”. Otros nombres del Nuevo Testamento para Satanás incluyen el Acusador (Apocalipsis 12:10), el Adversario (1 Pedro 5:8), Apolión (Apocalipsis 9:11)[2], Belcebú (Mateo 12:24)[3], Belial (2 Corintios 6:15)[4], el dragón (Apocalipsis 12:7), dios de este mundo (2 Corintios 4:4)[5], príncipe de la potestad del aire (Efesios 2:2)[6], príncipe de este mundo (Juan 12:31), la serpiente (Apocalipsis 20:2)[7], el tentador (Mateo 4:3)[8], y el león rugiente (1 Pedro. 5:8).

Apocalipsis 12.10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: “Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Su Cristo (el Mesías), porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado.

1 Pedro 5.8 Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.

¡Qué reveladores son estos nombres sobre la diversidad y poderío de Satanás! Un puritano, Edward Reynolds, lo dijo en esta forma: “Satanás tiene tres títulos en las Escrituras, estableciendo su malignidad contra la iglesia de Dios: un dragón, para resaltar su malicia; una serpiente, para resaltar su sutileza; y un león, para destacar su fuerza”.

Juan 12.31 “Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

¿Quiénes son los súbditos de Satanás?

Estos nombres nos enseñan que Satanás no es una fuerza maligna impersonal. Posee todos los rasgos de personalidad, como intelecto (2 Corintios 11:3), emociones (Apocalipsis 12:17), y voluntad (2 Timoteo 2:26).

Apocalipsis 12.17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

También se utilizan pronombres personales al referirse a él (Mateo 4:1–12). Al ser una persona, es moralmente responsable ante el Señor (Mateo 25:41)[9]. Es por eso que el Nuevo Testamento lo describe como orgulloso, rebelde, sin ley y difamador, por lo que es llamado mentiroso, engañador, tergiversador e imitador.

2 Timoteo 2.24–26 El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad.

El Nuevo Testamento revela a Satanás como el gobernante de una hueste de ángeles caídos (Mateo 25:41), y como la cabeza de un ejército bien organizado de agentes espirituales. Términos como principados, potestades y gobernadores de las tinieblas de este mundo indican rangos en el ejército de Satanás (Efesios 6:12).

Efesios 6.12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por medio de estos rangos de demonios, Satanás, como un general competente, reúne su información y lleva a cabo su programación a través de todo su reinado de oscuridad mundial. Satanás y sus demonios llevan a cabo su actividad diabólica, malvada, entre la gente del mundo que no reconoce a Cristo como Señor (Marcos 4:15[10]; Juan 8:44; Colosenses 1:13).

Colosenses 1.13–14 Porque El nos libró del dominio (de la autoridad) de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.

Con tentaciones que van desde el ascetismo hasta el libertinaje y de la teología intelectual a un craso ocultismo, ciega sus mentes, busca evitar que crean únicamente en Cristo para su salvación, y lucha por mantener su lealtad hacia él (2 Corintios 4:4; Lucas 8:12).

Juan 8.44–45 “Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre. El fue un asesino desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. “Pero porque Yo digo la verdad, no Me creen.

Por ello estos seguidores humanos son llamados “los hijos del malo” (Mateo 13:38), sus “ministros” (2 Corintios 11:15), y “los hijos del diablo” (1 Juan 3:10).

1 Juan 3.10 En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquél que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquél que no ama a su hermano.

¿Puede Satanás poseer a una persona?

En algunos casos, Satanás y sus demonios se introducen en sus seguidores y los controlan tanto que se involucran en una “posesión demoníaca”. Lucas 8:30 describe a un hombre poseído por legión porque “muchos demonios habían entrado en él”.

Lucas 8.30 Entonces Jesús le preguntó: “¿Cómo te llamas?” “Legión,” contestó; porque muchos demonios habían entrado en él.

Particularmente, previo a la muerte y resurrección de Cristo, a Satanás y sus demonios les fue permitido ejercer espantosos, poderosos y evidentes ataques sobre los cuerpos y mentes de algunas personas. Dios permitió ese poder en parte para que la gente pueda reconocer profundamente su necesidad de un Salvador, y que el poder de Cristo para salvarlos fuera mostrado prominentemente. Las posesiones demoníacas pueden producir ceguera (Mateo 12:22), parálisis (Hechos 8:7), convulsiones (Lucas 9:39), paroxismos (Marcos 9:17, 20, 26), autodestrucción (Marcos 9:22), fuerza sobrehumana (Marcos 5:4), disociaciones de personalidad (Marcos 5:6–10), conocimiento especial para identificar a Jesús (Marcos 5:7), o falta de salud y comportamiento extraño (Lucas 8:27; Mateo 17:15).

Lucas 8.27–28 Cuando Jesús bajó a tierra, Le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa sino en los sepulcros. Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: “¿Qué tienes Tú que ver conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.”

Todo ello muestra que no hay aflicciones, mentales o físicas, que Satanás y sus demonios no quieran traer a la gente.

El factor común en todo lo anterior es la destrucción, porque Satanás es el destructor.

Los autores de los Evangelios tienen cuidado en diferenciar la actividad demoníaca de varias enfermedades físicas (Mateo 4:24; Lucas 4:40–41).

Lucas 4.40–41 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También de muchos salían demonios, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo (el Mesías).

Conclusión.

Satanás se opone amargamente a Dios y busca alienar a todos de Él; por lo mismo, Satanás también entabla una guerra intensa contra los seguidores de Cristo (Lucas 8:33; 1 Corintios 7:5). ¿Puede un creyente ser poseído por el demonio? Dado que cada creyente está investido por el Espíritu Santo y pertenece a Jesús, ningún creyente puede ser endemoniado (1 Corintios 6:19)[11]. Juan afirma lo anterior al decir que Jesús que mora en nosotros, es mayor que Satanás, que está en el mundo (1 Juan 4:4).

1 Juan 4.4 Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a los falsos profetas, porque mayor es Aquél que está en ustedes que el que está en el mundo.

Sin embargo, Satanás influenció tanto el pensamiento de Pedro que Jesús tuvo que decirle firmemente a Pedro: “¡Apártate de mí, Satanás!” (Mateo 16:23). En Lucas 22:31 leemos que Satanás quería zarandear como a trigo a todos los discípulos para probarlos. Apocalipsis 12:10 dice que Satanás busca acusar a los creyentes ante Dios.

P.S. En un próximo articulo veremos más sobre la posesión demoniaca y el rol que Cristo el Señor tiene restringiendo los poderes del demonio para con Su pueblo.

Mas artículos sobre el tema aquí.

Mas artículos del autor aqui.

Articulo tomado de: Joel Beeke, La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota(Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2008), 15-18.

Sobre el autor:

joel-beeke_profile-369x424-c-defaultJoel Beeke (1952-), realizo estudios en Western Michigan University (BA), Thomas Edison College, Netherlands Reformed Theological School, Westminster Theological Seminary(PhD). Joel Beeke es pastor en la Iglesia ‘Congregacion Reformada Heritage Netherlands’ en Michigan (US), y presidente del Seminario Teologico Reformado Puritano, donde es profesor de Teologia Sistematica y Homiletica. Es también editor de ‘Puritan Reformed Journal’, y ha escrito y editado alrededor de ochenta libros y escrito mas de 2500 articulos  academicos en libros, enciclopedias, revistas teologicas, etc. Esta casado con Mary, y tiene tres hijos: Calvin, Esther and Lydia. Joel Beeke es uno de los representas de la Teologia Reformada mas conocido a nivel mundial. Entre sus publicaciones es español tenemos “La espiritualidad puritana y reformada: Un estudio teológico y práctico tomado de nuestra herencia puritana y reformada.” (2008); “La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota.” (2008), etc.

Notas: 

[1] Sabiduría de Salomón 2.23–25 porque Dios creó al hombre para la inmortalidad al hacerlo a imagen de su propia semejanza; pero por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y los que le pertenecen tienen que experimentarla.

[2] Apocalipsis 9.11 Tienen sobre ellos por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en Hebreo es Abadón (Destrucción), y en Griego se llama Apolión (Destructor).

[3] Mateo 12.24 Pero cuando los Fariseos lo oyeron, dijeron: “Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios.”

[4] 2 Corintios 6.15 ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial (Satanás)? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?

[5] 2 Corintios 4.4 en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento (la mente) de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.

[6] Efesios 2.2 en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente (la época) de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

[7] Apocalipsis 20.2 El ángel prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años.

[8] Mateo 4.3 Y acercándose el tentador, Le dijo: “Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.”

[9] Mateo 25.41 “Entonces dirá también a los de Su izquierda: ‘Apártense de Mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles.

[10] Marcos 4.15 “Estos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquéllos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.

[11] 1 Corintios 6.19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos?