Basado en: Capítulo 7 del libro The Oxford Handbook of the Protestant Reformations, titulado «The Bohemian Reformations”, por Howard Louthan.
En 1935, mientras Europa se asomaba al abismo del fascismo, el artista austriaco Oskar Kokoschka pintó un retrato de Tomáš Garrigue Masaryk, el primer presidente de Checoslovaquia. Es una obra alegórica y vibrante. Sobre el hombro de Masaryk se arremolina una vista de Praga, el símbolo del nuevo estado independiente. Pero a su derecha, Kokoschka celebra su legado espiritual: vemos la pequeña figura de Jan Hus, el gran disidente religioso del siglo XV, siendo consumido por las llamas, y a su lado, el rostro del último gran líder de la Reforma Bohemia, John Amos Comenius, aferrado a un libro.
Para Masaryk, y para la narrativa nacionalista que él defendía, la historia era una línea recta y heroica: una lucha de dos siglos del espíritu «checo» de la Reforma (Hus, Comenius) contra el espíritu «austriaco» de la Contrarreforma. Es una historia poderosa. Pero, ¿y si esa historia, la que une a estos hombres en un relato unificado, fuera una simplificación? ¿Y si la realidad fuera mucho más desordenada, plural y fascinante?
Bienvenidos a Bohemia. Mucho antes de que Lutero cuestionara las indulgencias, este reino ya era un laboratorio de innovación, conflicto y pluralismo religioso. En este artículo, vamos a desmontar esa narrativa tradicional para explorar siete de las facetas más sorprendentes de estas «Reformaciones Bohemias». Descubriremos que la historia no fue una línea recta, que su héroe más famoso fue en realidad una culminación, no un comienzo, y que la tolerancia religiosa se pactó aquí casi un siglo antes que en el resto de Europa. Prepárese para ver la Reforma con otros ojos.
——————————————————————————–
1. Olvida la línea recta: La historia no fue una sola Reforma, sino múltiples «Reformaciones».
La primera idea que debemos abandonar es la de una historia ordenada. Durante mucho tiempo, la narrativa nacionalista checa presentó su pasado religioso como un gran movimiento unificado. Esta visión, impulsada por figuras como Tomáš Garrigue Masaryk, dibujaba una lucha épica que comenzaba con el mártir Jan Hus en 1415 y continuaba, como un relevo en una carrera, hasta el gran educador exiliado John Amos Comenius en el siglo XVII. Para Masaryk, esta era la encarnación del «espíritu checo» de la Reforma en constante batalla contra el «espíritu austriaco» de la Contrarreforma.
Era una historia poderosa y coherente que unía más de doscientos años de eventos dispares en un solo relato heroico de lucha por la independencia. Sin embargo, los historiadores modernos han llegado a la conclusión de que esta visión, aunque atractiva, es una simplificación excesiva. La realidad fue mucho más caótica, contingente y desordenada.
Hoy, los expertos prefieren hablar de las «Reformaciones Bohemias» en plural. Este cambio de término es crucial, pues reconoce que no hubo un único movimiento con un destino predefinido. En su lugar, hubo una serie de estallidos, experimentos, compromisos y conflictos, a menudo sin una conexión directa entre ellos. Como señala el historiador Howard Louthan:
…aunque ciertamente hay continuidades y conexiones, no existe una narrativa maestra que vincule la historia religiosa checa desde Hus hasta Comenius.
Este cambio de perspectiva nos obliga a ver la historia no como un camino inevitable hacia un fin glorioso o trágico, sino como un paisaje complejo, lleno de encrucijadas, callejones sin salida y giros inesperados. Nos invita a apreciar la riqueza y la variedad de las experiencias religiosas que florecieron y compitieron en estas tierras, mucho antes de que el resto de Europa se sumergiera en sus propias guerras de religión.
——————————————————————————–
2. Jan Hus: Más una culminación que un punto de partida.
En la narrativa tradicional, Jan Hus (muerto en 1415) es el gran iniciador, el profeta solitario que encendió la llama de la reforma en medio de la oscuridad medieval. Pero la verdad es que Hus no surgió de un vacío. Fue el producto y la culminación de una de las épocas más vibrantes de la historia de Praga, un período tan fértil que sentó las bases no solo para él, sino para todo lo que vino después.
Para entender a Hus, primero debemos viajar a la Praga del siglo XIV bajo el emperador Carlos IV. Lejos de ser una época de decadencia, fue una «edad de oro». Carlos transformó Praga en una capital imperial digna de su estatus, cuadruplicando su tamaño y convirtiéndola en la ciudad amurallada más grande al norte de los Alpes. Pero su visión no era solo política; era profundamente espiritual, y fomentó una cultura religiosa de una riqueza y diversidad asombrosas.
Esta vitalidad se manifestó en al menos tres áreas clave que precedieron y nutrieron a Hus:
- Un centro de peregrinación y reliquias: La Praga de Carlos IV era un imán para los fieles de toda Europa. El propio emperador era un coleccionista asiduo de reliquias, y su pasión convirtió a la ciudad en un tesoro de restos sagrados. Se decía que en aquella época, solo Roma y quizás Colonia podían presumir de una colección mayor. Este fervor por lo sagrado creó un ambiente de intensa piedad popular.
- La Biblia en el idioma del pueblo: Mucho antes de que la traducción de la Biblia se convirtiera en un pilar de la Reforma de Lutero, en Bohemia ya era una realidad. Durante el reinado del padre de Carlos, se creó la espectacular «Biblia de Velislav», un manuscrito con casi 750 ilustraciones. Más importante aún, en la década de 1350, ya existía una traducción completa de la Biblia al checo. La copia más antigua que sobrevive, la llamada «Biblia de Dresde», es la traducción más antigua de las Escrituras a cualquier lengua eslava. La palabra de Dios ya estaba al alcance de quienes no leían latín.
- Una poderosa tradición de predicación popular: La ciudad bullía con predicadores carismáticos que desafiaban a las masas. Conrad Waldhauser, un canónigo agustino, tronaba desde el púlpito contra la corrupción. Aún más célebre fue Milíč of Kroměříž, un ex funcionario de la corte que renunció a todo para predicar varias veces al día en checo, alemán o latín. Su carisma e influencia fueron tales que, con ayuda del emperador, transformó el burdel más famoso de Praga en una comunidad religiosa experimental llamada «Jerusalén».
En este crisol de fervor religioso, traducción bíblica y predicación crítica, surgió Jan Hus. Él no inventó la reforma en Bohemia; la heredó, la sintetizó y la llevó a su máxima expresión. Como concluye la investigación moderna, «Hus en muchos sentidos representa menos un comienzo que la culminación de una era distintiva de reforma».
——————————————————————————–
3. El primer acuerdo de paz multiconfesional de Europa no fue en Alemania, sino en un pueblo minero de Bohemia.
La historia europea suele señalar la Paz de Augsburgo de 1555 como el momento fundacional de la coexistencia religiosa, el tratado que permitió a los príncipes alemanes elegir entre el catolicismo y el luteranismo para sus territorios. Pero Bohemia se les había adelantado por casi ocho décadas, con un acuerdo aún más radical.
Este hito histórico tuvo lugar en 1485 en Kutná Hora, una próspera ciudad minera. Después de décadas de devastadoras guerras husitas y una tensa convivencia, los líderes bohemios llegaron a una solución que era impensable para la época.
El primer acuerdo multiconfesional de Europa no ocurrió entre católicos y luteranos en Augsburgo en 1555, sino unos ochenta años antes entre utraquistas y católicos en la ciudad bohemia de Kutná Hora.
Los utraquistas, seguidores de las enseñanzas de Hus cuya principal demanda era recibir la comunión «en ambas especies» (pan y vino), y los católicos que permanecían leales a Roma, firmaron un acuerdo que garantizaba la paz y la libertad religiosa. Pero lo más revolucionario del acuerdo de Kutná Hora no es solo su precocidad, sino quién lo negoció y a quién protegía.
El acuerdo no fue obra de teólogos ni de obispos. De hecho, el clero de ambos bandos estuvo ausente de las negociaciones. Fueron los estamentos seculares —los nobles, los caballeros y los burgueses— quienes lo diseñaron y lo impulsaron. Cansados de la inestabilidad y la ruina económica que traía el conflicto religioso, estos hombres prácticos buscaron una solución pragmática.
Este origen secular explica el alcance extraordinario del acuerdo. A diferencia de la Paz de Augsburgo, que otorgaba el derecho de elección religiosa a los gobernantes, el tratado de Kutná Hora «concedía libertad de elección a todos los habitantes del reino, independientemente de su estatus social». Era un reconocimiento de la libertad de conciencia individual que no se vería en otras partes de Europa hasta mucho, mucho tiempo después. Fue una victoria del pragmatismo sobre el dogma, impulsada por la necesidad de sobrevivir y prosperar en un mundo religiosamente dividido.
——————————————————————————–
4. «Un crisol para todas las herejías»: La sorprendente fluidez de la fe en Bohemia.
Si un viajero curioso recorría las tierras checas a finales del siglo XVI, se encontraba con un panorama religioso que desafiaba cualquier intento de clasificación simple. Las etiquetas confesionales que hoy usamos con tanta facilidad —católico, luterano, calvinista— resultaban insuficientes para describir una realidad mucho más híbrida y porosa.
Los testimonios de la época reflejan este asombro. Un viajero inglés que pasó por la región en la década de 1590 escribió sobre «una gran confusión de religiones». Un jesuita, con un tono más cáustico, describió la región de Moravia como un «crisol para todas las herejías en la tierra».
Estas observaciones resaltan lo que los historiadores ahora ven como una característica clave de las tierras bohemias: un paisaje religioso definido por la multiplicidad y la hibridación, donde las etiquetas confesionales estándar a menudo no logran capturar la compleja realidad.
El Utraquismo, el movimiento principal surgido de las enseñanzas de Hus, es un ejemplo perfecto de esta ambigüedad. ¿Era una variante del catolicismo o un movimiento precursor del protestantismo? El debate continúa, pero lo cierto es que «no fue un fenómeno monolítico» y se resiste a una categorización fácil. Las fronteras entre los distintos grupos eran increíblemente permeables. Un caso fascinante es el de la ciudad minera de Jihlava (Iglau). Allí, el sentimiento luterano era fuerte, pero como era una ciudad real, su práctica estaba restringida. ¿La solución? Muchos de sus habitantes expresaban sus convicciones evangélicas a través de las formas de culto utraquistas, que sí estaban permitidas.
Este entorno de pluralismo y fluidez desafía nuestras nociones modernas de identidades religiosas rígidas y bien definidas. Nos muestra un mundo donde la fe no era un bloque sólido, sino un espectro de creencias que se superponían, influenciaban y transformaban constantemente, creando un paisaje confesional de una complejidad única en la Europa de la época.
——————————————————————————–
5. El hereje que se convirtió en santo: Cómo Jan Hus fue reclamado por todos, incluso por los católicos.
Pocas figuras históricas han sido tan maleables como Jan Hus. Condenado como hereje y quemado en la hoguera por el Concilio de Constanza, su memoria se convirtió en un poderoso pero ambiguo símbolo que fue disputado, manipulado y reclamado por grupos con agendas completamente opuestas durante siglos. La historia de la «apropiación» de Hus es un fascinante estudio sobre cómo el pasado se reinterpreta para servir a las necesidades del presente.
Inmediatamente después de su muerte, sus seguidores bohemios, los utraquistas, lo transformaron en un mártir y santo nacional. Crearon un culto en torno a «San Jan Hus», celebrando el 6 de julio, fecha de su ejecución, como su día festivo. Para ellos, era el fundador de su iglesia y el símbolo de la identidad religiosa checa.
Un siglo después, los reformadores protestantes de Alemania vieron en él a un precursor directo. El teólogo Johannes Agricola escribió una obra de teatro que ilustraba la continuidad entre Hus y Lutero, presentándolos como eslabones de la misma cadena de la verdad evangélica.
La reacción católica inicial fue intentar romper ese vínculo. Polemistas como Johannes Cochlaeus compusieron una sátirapara demostrar las diferencias doctrinales entre Hus y Lutero, argumentando que el reformador bohemio no era el antepasado del «hereje» alemán. Sin embargo, con el tiempo, la posición católica se volvió sorprendentemente compleja. En un giro inesperado, «tenemos al menos un ejemplo de un polemista católico que utilizó a Hus de forma positiva para diferenciar a su iglesia de la Unidad de los Hermanos», otro grupo reformista bohemio más radical.
La metamorfosis de Hus no terminó ahí. En el siglo XVIII, en plena Ilustración, el profesor de teología de Praga, Kaspar Royko, hizo una declaración asombrosa: Hus no solo había sido «un buen católico», sino también «un precursor de la Ilustración».
De hereje a santo, de profeta protestante a arma arrojadiza católica y a héroe ilustrado. La trayectoria póstuma de Jan Hus demuestra el inmenso poder de los símbolos. Su figura se convirtió en un espejo en el que cada época y cada facción proyectaba sus propios ideales, miedos y aspiraciones.
——————————————————————————–
6. «Esposas campesinas que sabían más que los sacerdotes»: El sorprendente papel de las mujeres en la Reforma Bohemia.
Las revoluciones religiosas, al cuestionar las jerarquías establecidas y poner un nuevo énfasis en la autoridad de las Escrituras sobre la del clero, a menudo abrieron espacios inesperados para la participación de las mujeres. Las Reformaciones Bohemias no fueron una excepción. Aunque lejos de ser una era de igualdad de género, sí ofreció a las mujeres oportunidades de participación en la vida religiosa que eran notables para la época.
La base de esta participación fue la alfabetización bíblica. El énfasis en el acceso directo a la palabra de Dios cruzó las fronteras de clase y género. La evidencia más elocuente proviene de un observador externo y poco sospechoso de simpatizar con la causa: Enea Silvio Piccolomini, quien más tarde se convertiría en el Papa Pío II. Durante su visita a Bohemia a mediados del siglo XV, comentó con asombro que «las esposas campesinas en las tierras checas conocían su Biblia mucho mejor que muchos sacerdotes italianos».
Pero su papel no se limitó a la lectura devocional en el hogar. Encontramos ejemplos de participación mucho más pública y radical:
- Líderes como el reformador radical Peter Chelčický criticaban abiertamente las restricciones de género tradicionales en la esfera religiosa.
- Tenemos un informe, escrito por un prior horrorizado, sobre una mujer que subió al púlpito de la Capilla de Belén en Praga —el mismo púlpito de Hus— y comenzó a predicar.
- El propio Jan Hus reconoció la importancia de la espiritualidad femenina. Escribió un texto devocional titulado La Hija (Dcerka), dirigido específicamente a una comunidad de mujeres religiosas.
- La Unidad de los Hermanos, uno de los grupos más influyentes surgidos del movimiento, aunque no ordenaba a mujeres, «enfatizaba la importancia de la educación para ambos sexos». Esto dio lugar a figuras como Anna Marie Treitlarová z Krokvic, una mujer culta que transcribió sermones y les añadió una colección de sus propias oraciones.
Es cierto que a medida que estos movimientos se institucionalizaron, muchas de estas oportunidades disminuyeron. Sin embargo, no desaparecieron por completo. Estos ejemplos pintan un cuadro de una participación femenina en la vida religiosa mucho más activa, educada y visible de lo que comúnmente se asume para la Europa premoderna, demostrando que la revolución de la fe también fue, en cierta medida, una revolución para las mujeres.
——————————————————————————–
7. La trágica ironía: Cómo la mayor fortaleza de la Reforma Bohemia fue también su causa de muerte.
La historia de las Reformaciones Bohemias está marcada por una profunda y trágica paradoja. La misma estructura política y social que permitió el florecimiento de una diversidad religiosa sin precedentes durante casi dos siglos, fue en última instancia, la causa de su violenta desaparición.
¿Cuál fue esta dinámica de doble filo? El poder en el reino de Bohemia no estaba centralizado. Se caracterizaba por reyes débiles y electivos y una nobleza inmensamente poderosa. Fueron estos nobles, celosos de sus privilegios y libertades, quienes protegieron a los predicadores disidentes, albergaron a comunidades perseguidas como la Unidad de los Hermanos y crearon el espacio necesario para que el pluralismo religioso echara raíces.
Sin embargo, cuando llegó la confrontación final contra el poder centralizador y católico de los Habsburgo a principios del siglo XVII, esta misma independencia se convirtió en una debilidad fatal.
La gran ironía de esta historia es que la dinámica tan central para el crecimiento de la Reforma Checa en todas sus manifestaciones fue también una de las principales causas de su desaparición.
En otras palabras, la misma descentralización del poder que protegió a los utraquistas, que dio refugio a la Unidad de los Hermanos y que permitió el acuerdo pionero de Kutná Hora, se convirtió en una debilidad fatal cuando se requería un frente unido. Las tierras de la Corona de Bohemia eran una confederación laxa. Cuando los estamentos protestantes de Bohemia se rebelaron contra el rey en 1618, no lograron forjar un frente común. Durante el primer y crucial año de la revuelta, los estamentos de la vecina Moravia no hicieron causa común con sus homólogos bohemios. De hecho, uno de los líderes protestantes más influyentes de Moravia, Charles the Elder Žerotín, se mantuvo leal a los Habsburgo.
Esta incapacidad para coordinar una defensa colectiva selló el destino de la revuelta. En 1620, en la Batalla de la Montaña Blanca, las fuerzas de los estamentos fueron aplastadas. La libertad que había permitido a mil flores florecer también impidió que se unieran para resistir la tormenta que las arrancaría de raíz.
——————————————————————————–
Conclusión: Un Legado que Sobrevivió en el Exilio y la Memoria.
La derrota en la Batalla de la Montaña Blanca pareció ser el fin de todo. Miles de disidentes religiosos partieron hacia un exilio desolador, y el catolicismo fue reinstaurado por la fuerza. Sin embargo, la historia de las Reformaciones Bohemias no termina en el campo de batalla. Su legado, aunque fracturado, demostró una resiliencia extraordinaria y sobrevivió de formas inesperadas.
Primero, persistió en secreto, en grupos de protestantes ocultos. Segundo, fue absorbido por sus conquistadores. La victoriosa Iglesia Católica, en un acto de pragmatismo cultural, recicló elementos populares de la tradición reformista, como los queridos himnos de la Unidad de los Hermanos. En un giro irónico supremo, llegaron incluso a reproducir una ilustración de Hus en la portada de uno de sus himnarios.
Pero el legado más impactante fue el que floreció en el exilio. La tradición de la Unidad de los Hermanos, bajo el liderazgo de su último obispo, el gran pensador John Amos Comenius, se convirtió en una semilla que germinaría en tierras lejanas. Décadas más tarde, los restos de esta comunidad encontraron refugio en las propiedades del conde Zinzendorf en Sajonia. Allí, fusionándose con pietistas alemanes, renacieron como la Iglesia Morava. Y esta pequeña comunidad, heredera directa de la radicalidad bohemia, se embarcó en una misión que cambiaría el mapa del protestantismo global: fueron pioneros del primer movimiento misionero protestante a gran escala, extendiéndose desde el Caribe hasta el Ártico.
La historia de Bohemia nos enseña que las ideas no mueren fácilmente. Quizás el testamento más adecuado para su legado pluralista se encuentre en el presente. En su declaración doctrinal de 1995, la moderna Iglesia Morava reconoce explícitamente su deuda no con una, sino con múltiples tradiciones: con la Unidad de los Hermanos, con la tradición reformada, con los luteranos y con la Iglesia de Inglaterra. El «crisol de herejías» de Bohemia sobrevivió, no como un dogma único, sino como un espíritu de confluencia que perdura hasta nuestros días. ¿Cuántas otras historias cruciales hemos pasado por alto al aceptar las versiones simplificadas? ¿Y qué nos enseña su legado sobre la asombrosa resiliencia de las ideas, incluso después de una derrota que parecía definitiva?
Escucha el podcast aqui:
Categorías:03-Pre-Reforma s.XIV-XV


