Por Carl Trueman,

La predicación es fundamental para el cristianismo. La proclamación de la Palabra de Dios es el medio principal por el que los cristianos encuentran a Dios. Así que, la pregunta obvia es: ¿Por qué la predicación de hoy es tan pobre?

Este no es un problema encontrado únicamente en iglesias pequeñas donde nadie alguna vez lo ha escuchado. Unos años atrás estuve en una conferencia donde un grupo de predicadores estaban siendo exhibidos como modelos a seguir. Uno de los principales predicadores, quien pertenecía a una de las iglesias más grandes y más conocidas en el ámbito JIR (Joven, Inquieto, Reformado) predicó un sermón que estuvo lleno de anécdotas entrañables y personales. Al terminar, me causó buena impresión como persona. Pero su predicación, fue realmente pésima, funcionalmente desconectada al texto que había leído previamente. Francamente, él pudo haber reemplazado la lectura de la Biblia por un soliloquio de “El rey Lear” y no hubiera tenido que cambiar ninguna oración de su sermón. Pudo haber sido muy buena y emocionante, pero como predicación fue un completo disparate. Lo más triste es que este disparate fue presentado a una gran multitud como un modelo que ellos deben hacer en el púlpito.

Así que, ¿por qué es que la predicación, incluso en grandes conferencias sobre predicación, es tan pobre? Uno no puede responder esto en una simple oración. Los sermones pueden ser pobres por muchas razones. Aquí les presento algunas de las ocho razones que creo son más relevantes. Todas ella las he dividido en teológicas, culturales y técnicas.

Teológica

Primero veamos la teológica: para predicar bien, el predicador debe entender qué es lo que está haciendo. Entender lo que es una tare es fundamental para el buen desarrollo de la misma. Si crees que la predicación consiste en comunicar información, entretener o mantener una conversación eso moldeará tu predicación. El daño más grande para seminaristas es que ellos asuman que las clases que escuchan son el modelo para los sermones que entregaran en los púlpitos. No las son. La predicación es un acto teológico. El predicador haya su contraparte no en el salón de conferencias, ni en el salón de clases o lo más terrible de todo, en el circuito de Stand-up-Comedy. Él se halla en los profetas del Antiguo Testamento, trayendo palabra de confrontación del Señor, la cual expresa una situación y demanda una respuesta.

En segundo lugar, hay un descuido en proveer un contexto apropiado a la preparación de los predicadores. Los seminarios pueden hacer solamente eso, predicar tres o cuatro veces a sus compañeros mientras están siendo grabados no es una preparación adecuada para el púlpito. Esta situación se ve agravada por la extraña práctica presbiteriana de desalentar para la predicación a aquellos que no tienen licencia para predicar. ¿Cómo puede alguien licenciar a un hombre para predicar a menos que sepa que esa persona puede predicar? Y, ¿cómo puede saber a menos que haya tenido una experiencia real en una situación real dentro de una iglesia? La pérdida del servicio vespertino en muchas iglesias no es simplemente un penoso testimonio de la pérdida del Día del Señor; también limita las oportunidades de predicar a aquellos que están en entrenamiento. Las iglesias necesitan hacer un mejor trabajo alentando a probar sus dones a aquellos que creen podrían ser llamados como predicadores, quizás en el servicio del sábado por la noche, o en algún otro lugar. Un pensamiento creativo es necesario. (Continuara…)

Acerca del autor:

Truemanedit-small1Dr. Carl R. Trueman (PhD, Aberdeen) tiene la cátedra principal de Historia de la Iglesia (Paul Woolley Chair of Church History) en Westminster Theological Seminary. Obtuvo su MA en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) en 1988, y su PhD en la Universidad de Aberdeen (Escocia) en 1991. Ha escrito mas de una docena de libros, mundialmente reconocido en el ambiente académico. Su especialidad es en estudios de la Reforma. Entre sus libros se encuentran “Lutero en la vida cristiana: Cruz y Libertad” (en ingles); “La Reforma: Ayer, Hoy y Mañana” (en ingles); “John Owen: Católico Reformado, Hombre del Renacimiento” (en ingles), entre otros. Carl Trueman es considerado uno de los mas reputados historiadores a nivel mundial.

Publicado originalmente en: ‘Reformation 21’ como “Why is So Much Preaching So Poor?”, en Noviembre del 2013. Traducido por Esteban Palacios. Usado con permiso escrito de los editores.