¿Cuál es la naturaleza del mal? Hablamos de actos malos (asesinatos), de gente mala (Charles Manson), de libros malos (pornografía), de acontecimientos malos (huracanes), enfermedades malas (cáncer o ceguera) pero, ¿qué hace que todo eso sea malo? ¿Qué es el mal cuando lo vemos por sí mismo? Algunos han dicho que el mal es una sustancia que se adhiere a ciertos seres u objetos y los hace malos (como un virus que infecta un animal), o que es una fuerza contraria en el universo (como el lado oscuro de la película «La fuerza de Luke Skywalker»). Pero si Dios hizo todas las cosas, eso lo hace responsable del mal!

El argumento parece ser como sigue:

  1. Dios es el autor de todo.
  2. El mal es algo.
  3. Por lo tanto, Dios es el autor del mal.

Agustín versus Maniqueo

Maniqueo fue un hereje dualista del siglo III de la era cristiana, proclamaba que el mundo fue hecho de materia no creada que era mala en sí misma. De ello deducía que toda existencia física era mala; solo las cosas espirituales podían ser buenas. Agustín escribió para demostrar que todo lo que Dios creó fue bueno y que el mal no es una sustancia.

«¿Qué es el mal? Quizá usted replique: La corrupción. Innegablemente es una definición general del mal, porque implica oposición a la naturaleza, como también herir. Pero la corrupción no existe por sí misma, sino que aparece en un ente que se corrompe, de manera que no es una sustancia. Así que la cosa que se corrompe no es corrupción, no es mal, pues lo que es corrupto sufre pérdida de pureza e integridad. De modo que eso que no tiene pureza que perder no puede ser corrupto; y lo que tiene es necesariamente bueno ya que participa de la pureza. Repito, lo que se corrompe es descompuesto; y lo que es descompuesto sufre pérdida de orden; y el orden, es bueno. Ser corrupto no implica necesariamente ausencia de bien, pues la corrupción priva de lo bueno, lo que no ocurriría si hubiera ausencia de bien». [Agustin. Sobre la moral de los maniqueos, 5.7.]

Es decir, el mal es cierta carencia en las cosas. Cuando lo bueno que debería haber está ausente de algo, eso es malo. Después de todo, si no tengo una verruga en mi nariz, eso no es malo; porque no debe estar allí. Sin embargo, si a un hombre le falta la habilidad para ver, eso es malo. Asimismo, si una persona carece de la bondad y el respeto por la vida humana que debería tener, entonces puede asesinar. El mal es, en realidad, un parásito que no puede existir salvo como una grieta en algo que debiera ser sólido.

En algunos casos, el mal es explicable fácilmente, tal como sucede con las malas relaciones. Si escojo un buen revólver, le pongo una buena bala, lo apunto a mi buena cabeza, pongo mi buen dedo en el buen gatillo y le doy un buen apretón … resulta una mala relación. Las cosas involucradas en esta relación no son malas en sí mismas, pero la relación entre las cosas buenas carece definitivamente de algo. En este caso, la falta o carencia se da porque las cosas no se usan como deberían usarse. Los revólveres no se deben usar para matar indiscriminadamente, aunque son buenos para el esparcimiento. Mi cabeza no fue concebida para practicar tiro al blanco. De igual manera, nada malo hay en los vientos huracanados que se mueven circularmente, pero la mala relación surge cuando el ojo del huracán pasa por un lugar donde están estacionadas varias casas móviles. Las malas relaciones son malas porque la relación en sí carece de algo, de modo que nuestra definición del mal sigue viva. El mal es la falta de algo que debería haber en la relación entre las cosas buenas.

De donde vino el mal entonces?

En el principio era Dios, y Él era perfecto. Luego, el perfecto Dios hizo un mundo perfecto. Entonces, ¿cómo entró el mal en este cuadro? Resumamos así el problema:

  1. Toda criatura que Dios hizo es perfecta.
  2. Pero las criaturas perfectas no pueden hacer lo que es imperfecto.
  3. De modo que toda criatura que Dios hizo no puede hacer lo que es imperfecto.

Pero si Adán y Eva eran perfectos, ¿cómo cayeron? No culpe a la serpiente, porque eso haría retroceder la cuestión; ¿acaso Dios no hizo también perfecta a la serpiente? Algunos han llegado a la conclusión de que debe haber alguna fuerza que es igual a Dios o que está fuera de su control. O quizás Dios no sea tan bueno, después de todo. Tal vez la respuesta se halle en la idea misma de la perfección.

  1. Dios hizo todo perfecto.
  2. Una de las cosas perfectas que hizo Dios fueron las criaturas libres.
  3. El libre albedrío es la causa del mal.
  4. Entonces, la imperfección (el mal) puede surgir de la perfección (no directa, sino indirectamente a través de la libertad).

Una de las cosas que hace que los hombres (y los ángeles) sean moralmente perfectos, es la libertad. Podemos decidir lo que hacemos. Dios nos hizo así para que pudiéramos ser como Él y pudiéramos amar libremente (el amor forzado no es amor del todo, ¿cierto?). Pero al hacernos así, también permitió la posibilidad del mal. Para ser libres no solo debíamos tener la oportunidad de escoger el bien, sino también la habilidad para escoger el mal. Ese fue el riesgo que Dios corrió conscientemente. Pero eso no lo responsabiliza del mal.

Dos clases de mal o maldad. 

Al hablar de maldad, usamos la palabra en dos sentidos diferentes:

  1. Fisica (A) De la materia. Falta de ser o de poderes. Efectúa lo que es. Conduce a la inexistencia. Un automóvil “totalmente depravado” es una mancha de óxido en la carretera.
  2. Moral (B) De la intención o voluntad. Falta de un buen propósito. Efectúa lo que uno hace. Conduce a actos malos. La persona totalmente depravada es aquella que no tiene intención de hacer el bien.

Que es el libre albedrío?

Es la capacidad de decidir entre alternativas. El deseo es una pasión, una emoción; pero la voluntad es una opción entre dos o más deseos. Otros piensan que ser libre es carecer de alternativas limitantes —uno debe ser capaz de hacer lo que quiera—, pero lo opuesto a la libertad no es carecer o tener pocas alternativas, sino ser obligado a elegir una cosa y no otra. La libertad no radica en las opciones ilimitadas, sino en la opción sin trabas entre cualesquiera de las ya existentes. La decisión se toma libremente en la medida en que la elección provenga del individuo antes que de una fuerza externa. El libre albedrío significa, entonces, la habilidad para efectuar una decisión no forzada entre dos o más alternativas.

Conclusion. 

Dios creó la libertad como un hecho; nosotros desarrollamos el potencial de ese hecho. Dios hizo posible el mal; los hombres lo hicimos evidente. La imperfección provino del abuso de nuestra perfección moral como criaturas libres.La misma respuesta se aplica al caso de la serpiente. Dios hizo a Satanás, el más bello de todos los seres creados, con la perfección del libre albedrío. Satanás se rebeló contra Dios; ese fue el primer pecado, y el patrón para todos los pecados siguientes. Algunos preguntan: «¿Qué hizo pecar a Satanás?» Es como preguntar qué causó a la primera causa; fuera de su propio libre albedrío, nada lo hizo pecar. Él mismo fue la primera causa de su pecado, y no se puede retroceder más allá de eso. Cuando pecamos, en definitiva somos la causa del mal que hacemos, por nuestra propia voluntad.

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Acerca del autor:

normg_1Norman Geisler  (1932-), es un filosofo, teologo y apologista cristiano. Es co-fundador de dos seminarios evangelios: Veritas Evangelical Seminary y Southern Evangelical Seminary. Realizo sus estudios de PhD en Loyola University. BA (Filosofia), MA (Teologia), Weathon College, BA (Estudios Biblicos) William Tyndale College. Ha escritos y editado mas de 90 libros, y cientos de articulos sobre teologia sistematica, apologetica, historia de la filosofia, etc. Fue el fundador y primer presidente de la “Sociedad Internacional de Apologetica Cristiana”. Esta casado con Barbara y tienen 6 hijos. Normal Geisler es considerado uno de los apologistas cristianos mas importantes del siglo XX. Entre sus muchos libros se encuentran: Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe, Porque soy Cristiano, Cuando los Escépticos preguntan, Una Introducción General a la Biblia, Teologia Sistematica (4 volumenes), etc. 

Articulo tomado de: Norman Geisler y Ron Brooks, Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe (Miami, FL: Editorial Unilit, 1997), 70–74.