La Biblia es una sola gran historia que cuenta el desarrollo de la Historia Redentora de Dios, de manera unificada, como una narrativa coherente del progreso del obrar de Dios en Su Reino. Es decir, la Biblia cuenta la Historia de Dios redimiendo al ser humano en Cristo Jesus. “Inmediatamente después de la caída, Dios no se desentendió del ser humano, sino que movió su rostro hacia ellos en amor”. [1] La Biblia cuenta esta historia, el desarrollo progresivo, unificado del obrar del Dios para la salvación del mundo entero. La Biblia no es una colección de lecciones morales, o principios para vivir, o historias desconectadas, sino que mas bien cada parte, evento, libro, profecía y personaje debe entenderse en el contexto y como parte de esa única historia. [2] El problema justamente radica en esto, que si leo una porción de las Escrituras, una pequeña historia, sin conectarla con el gran tema o Historia de las Escrituras no solo no estoy entendiendo el significado de la historia o narrativa, sino que lo estoy cambiando.

El problema de leer la Biblia como una seria de historias desconectadas entre si es que violamos el propósito del autor, menguando de esa manera el poder que las Escrituras tienen para transformar vidas. Enfatizamos el aspecto humano de las Escrituras por sobre su inspiración divina que es lo que le da la unidad y cohesion a la misma. “Si permitimos que la Biblia llegue a sr una serie de historias fragmentadas, estamos en peligro de acomodar la Biblia a cualquier otra historia o situación que este moldeando nuestra cultura, y entonces cesa de modelar nuestras vidas como debería”.[3] Esto es importantísimo! Pues una Biblia fragmentada si bien es cierto puede producir “Ortodoxia” de acuerdo a los estándares de una confesión de fe en particular, y gente “moralmente correcta”, pero no habra un cambio real en las vidas, serán idolatras moral o teológicamente correctos.

Para poder entender la Historia de la Biblia correctamente debemos poder comprender la Historia de las Escrituras como una unidad, y nuestro rol en ellas. Debemos ser capaces de comprender nuestra misión como consecuencia de vernos a nosotros mismos como parte de esa historia. La Biblia es clara en cuanto a la misión de Dios mismo: Restaurar toda la Creación de los efectos del Pecado a través de Cristo Jesús. El comprender como la Historia de la Biblia se relaciona y narra la manera de actuar de Dios es supremamente importante para comprender nuestro rol dentro del espacio y tiempo que nos ha tocado vivir.

La Historia da el significado a las historias.

Imagine que se encuentra en una parada de auto-buses, a su costado se encuentra una persona esperando por el siguiente bus. De pronto, llega otra persona y se sienta al costado de la persona a su lado, y le dice: “El nombre del pato salvaje es histrionicus, histrionicus, histrionicus”. ¿Que pensaría en ese momento? ¿Cuál es el significado de lo que acaba de escuchar? ¿Quién es el pato salvaje? ¿Qué significa que su nombre es histrionicus? Mas aun, ¿Qué clase de persona es la que tiene a su lado? Es:

  1. Un loco que se ha escapado del manicomio.
  2. Un biólogo que conversa con su amigo biólogo sobre el nombre de una especie de pato.
  3. Un agente secreto que usa esa frase como seña para su contacto.

El punto es que, a menos de que sepa el contexto de la historia en la cual este evento tiene lugar, el evento el si mismo puede significar casi realmente cualquier cosa que su imaginación le dicte. Es exactamente lo mismo con las Escrituras y con nuestras vidas, y ministerios. ¿Cómo se relación mi vida, familia y ministerio con la Historia de lo que Dios esta haciendo en el mundo? Es lo mismo cuando conocemos a una persona.

Nuestras vidas son parte de una historia mucho mas grande, una historia que comenzó miles de años atrás, cuando Dios decidió crear a nuestros primeros padres, cuando Dios eligió redimirnos en Cristo Jesús. El punto es que nuestras vidas solo hayan su significado real cuando nos vistas a las luz y como parte de esa mega historia que tuvo su inicio un día en un huerto en Edén. Tomemos por ejemplo, el aborto. A menos que realmente tengamos conciencia de la manera como existe una continuidad entre lo que vivimos el día de hoy y lo que tuvo lugar en la creación al ser creados a imagen de Dios no respetaremos la vida humana. Somos parte de una misma historia. Lesslie Newbigin menciona: “La manera como entendemos la vida humana depende mucho de la concepción que tengamos de la historia de la Humanidad. ¿Cuál es la verdadera historia de la que formo parte?”[4]

El punto no es si concebimos nuestra vida como parte de una historia aun mas grande, sino mas bien, ¿Cómo parte de que historia la concebimos? Un musulmán, un judío o un ateo, verían sus vidas como parte de una historia aun mas grande y vivirían, al menos en teoría en congruencia con su concepción de esa historia. Es solo cuando nos vemos como parte de esta narrativa bíblica que nuestras vidas cobran significado. “La mejor manera de concebir el mundo es verlo como realmente es, parte de una gran historia”. [5]

Conclusion. 

Pero no solamente basta con ver nuestra vidas y la narrativa bíblica como una gran historia, sino que mas bien tanto la historia de nuestra vida, como la de la narrativa bíblica y la de todo el universo, tiene como personaje central a Cristo Jesús. Esto es importantísimo, pues el riesgo está en concebir la Biblia como una serie de premisas doctrinales, cuando su propósito y narrativa principal es una historia. La doctrina es importante, pero se deriva de nuestro entendimiento de esa historia, y no al revés. Es justamente este punto, el de entender nuestra vida en continuidad con aquella historia bíblica, y he de añadir también de la historia de la Iglesia, en el cual la Iglesia ha fallado mas. [6]

¿Cuántos creyentes en nuestra iglesia podrían definir la doctrina de la trinidad o memorizar algunos puntos del Calvinismo o Arminianismo, pero cuantos podrían contestar a la pregunta, de que trata el libro de Levítico y por que es importante para mi en la actualidad, o quien vivió antes cronológicamente David o Isaías, Noé o Abraham, Moisés o Nehemías? Este es el corazón del problema.

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En Cristo,

Daniel Caballero.

Acerca del autor:
Daniel CaballeroDaniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi cinco años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.

[1] Contemporary Testimony Committee of the Christian Reformed Church, Our World Belongs to God: A Contemporary Testimony (Grand Rapids: CRC Publications, 1987), paragraph 19.

[2] Out of Egypt: Biblical Theology and Biblical Interpretation, ed. Craig Bartholomew et al. (Grand Rapids: Zondervan, 2004), 144–171.

[3] Craig G. Bartholomew y Michael W. Goheen, The Drama of Scripture: Finding Our Place in the Biblical Story, Second Edition. (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2014), 14.

[4] Lesslie Newbigin, The Gospel in a Pluralist Society (Grand Rapids: Eerdmans, 1989), 15.

[5] N. T. Wright, New Testament and the People of God, 40.

[6] John Carroll, The Existential Jesus (Brunswick, Australia: Scribe Publications, 2008), 7.