La Biblia es como un gran rompecabezas, en el que cada pieza encaja en el lugar perfecto y todas juntas formar el retrato de Cristo. (Ver aquí) Si la Biblia es como un gran rompecabezas, entonces cada libro es como una pieza de ese rompecabezas: El orden, distribución y estructura de los mismos son ayuda para ver la imagen del rompecabezas, o en el caso de las Escrituras para la interpretación de la misma. Sin embargo, ¿Cómo determinamos el lugar de cada pieza en el rompecabezas? Cada pieza del rompecabezas tiene un significado único y distintivo de los que demás, pero que sin embargo tiene sentido cuando se aprecia como un todo. Por lo cual, en un sentido el orden de los libros afecta la interpretación de los mismos.[1]

¿De qué manera afecta el orden de los libros en la Biblia la interpretación de los mismos?

Por ejemplo, tomemos como ejemplo el libro que Rut, que nuestras biblias viene después de Jueces. Y esto es porque el arreglo que tenemos es cronológico, y en el caso de Ruth se basa en Rut 1:1a. Aconteció que en los días en que gobernaban los jueces, en Israel hubo hambre en el país.”

Sin embargo, de acuerdo al canon hebreo, el libro de Rut se encuentra justo después del libro de Proverbios. Ahora bien, el libro de proverbios concluye con el famoso capítulo sobre “La Mujer Virtuosa”[2]. Ahora bien, lo particular de esta frase[3] es que solo aparece tres veces en las Escrituras, dos de ellas en Proverbios (Pr. 12:4; 31:10).

Proverbios 12.4 La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.

¿Dónde pues se encuentra la tercera ocurrencia de esta frase? Exactamente, en la primera sección del libro de Rut (Rut 3:11).

Rut 3.11 “Ahora hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas, pues todo mi pueblo en la ciudad sabe que eres una mujer virtuosa.

Es muy probable que el orden en el cual Rut es colocado en el canon hebreo se debe para servir de ilustración a la enseñanza dada en el libro de proverbios. Esto sigue el principio Hebreo de ilustrar o contar historias que ilustraran las leyes o máximas dadas. Es decir, que la manera como los Hebreos expresaban y aplicaban los principios bíblicos y máximas era a través de contar historias. La historia encarnaba la manera como ese principio se manifestaba, por decirlo así, en la vida real. Es algo así como si dijese: “¿Quieres ver como es una mujer virtuosa? Ahora te lo mostrare como se ve este principio de mujer virtuosa en la vida real, déjame contarte una historia sobre una mujer llamada Rut”.

Tiene mucho más sentido el orden de la Biblia Hebrea, donde Rut se encuentra después de Proverbios y antes de Cantar de los Cantares. Mientras que Proverbios tiene la intención de ser una guía a un varón de como buscar una mujer virtuosa, Rut ilustra este principio y al mismo tiempo es el equivalente a Proverbios para señoritas: ¿Cómo luce un hombre virtuoso? Boaz. Y Cantar de los Cantares sigue a ambos ejemplificando esto en una relación conyugal. El mismo principio de “Ley (o principio)” seguido de “Historia”, se ve a lo largo de todo el Canon original Hebreo. Otro ejemplo, es el caso de Salmos y Job, en el primero se muestra poéticamente el sufrimiento y alabanza de un justo, mientras que en el segundo se ilustran estos principios a través de una historia.

¿Por qué entonces el orden de los libros en nuestras Biblias es diferente al original?

El orden de los libros en nuestra Biblia sigue el orden dado en la traducción al Latín en el siglo IV d.C. conocida como la Vulgata Latina, en la cual los libros del Antiguo Testamento se ordenaron por géneros de acuerdo al criterio del traductor: Ley, Historia, Poesía y Profecía. El orden seguido por la Vulgata Latina tenía como base la traducción del Hebreo al Griego que se finalizó en el II a.C. llamada la Septuaginta (LXX).

Sin embargo, este no era el orden original de lo libros del Antiguo Testamento, ni tampoco el numero original de los mismos, los cuales eran 24 para el Antiguo Testamento y 27 para el Nuevo Testamento. Esto debido a que, por ejemplo, lo que llamamos Profetas Menores, que en nuestras Biblias están divididos en 12 libros, en la Biblia hebrea era uno solo. Originalmente los libros del Antiguo Testamento estaban divididos en tres partes: Ley, Los Profetas y los Escritos, es a este orden al que nuestro Señor se refiere en:

Lucas 24:44b “Era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.”

Claro está, por supuesto, que el contenido de los libros es exactamente el mismo entre nuestro Antiguo Testamento y la Biblia Hebrea[4], lo único que varía es el orden en el que los mismos son presentados.

Si bien es cierto que el orden de los libros no es necesariamente inspirado, la razón para ordenarlos de esa manera era primariamente pedagógica, y servía a su vez como una guía interpretativa, de la misma manera que en el caso de los libros que componen el Nuevo Pacto. Este es el orden en el que tanto nuestro Señor como los Apóstoles y primeros cristianos hasta el siglo IV leyeron el Antiguo Testamento. Ellos leían el Antiguo Testamento en un orden y acomodo diferente al nuestro.

¿Por qué es importante el orden de los libros?

Debido a que el orden de los mismos nos dice algo de la manera como los mismos debían ser interpretados, como en el caso de Rut. Más aun, cuando se observa la estructura original del Antiguo Testamento con la del Nuevo guardan increíbles similaridades.

La estructura misma de la Biblia tiene la forma de una gran historia, relacionada con el Pacto de Dios.[5] El siguiente cuadro compara el orden original de los libros del Antiguo Testamento y los del Nuevo:[6]

Canon Hebreo

La Biblia es un solo libro, con una sola historia, con un solo autor. Pero al mismo tiempo es un conjunto de 66 libros en nuestro orden y 51 si seguimos el Judío, muchos temas y más de 40 autores. Si seguimos el orden Judío, tendríamos en total 51 (1+49+1), libros, 24 en el Antiguo y 27 en el Nuevo, siguiendo un orden numérico perfecto.

No debemos perder la diversidad de las Escrituras, pero tampoco la unidad de las mismas. Viéndolo de la manera como originalmente fue escrito, la estructura del Nuevo Testamento refleja la estructura del Antiguo con un asombroso y perfecto paralelismo. Debemos tener presente las divisiones internas de las Escrituras, como los géneros, pero también debemos ver las Escrituras como un todo.

Sin embargo, no debe sorprendernos que la estructura de la Escritura siga la forma de un Pacto, debido a que la naturaleza misma de Dios es pactista, siendo esta la manera principal con la que se relaciona con el ser humano[7]. En un próximo articulo analizaremos el contenido de las Escrituras como un todo, como un solo libro, siguiente la estructura interna del mismo, es decir pactal: El prólogo, condiciones, vida y epilogo.[8]

Conclusión.

El centro o foco de la Biblia es Cristo Jesús, su tema o mensaje es el Reino de Dios, y su estructura es la de un Pacto. La estructura de la Biblia es Ley, Profetas (Historia) y Escritos (Vida). Esta estructura resembla aquella que se encuentra en el Nuevo Testamento. Esta estructura del Antiguo Testamento, no solo fue la usada por el pueblo de Israel, nuestro Señor, los Apóstoles, y la Iglesia primitiva, sino también es la mencionada en el Nuevo Testamente en numerosas ocasiones. La importancia de la estructura es que nos sirve como guía sobre cómo interpretarla. [9]

Se ha escrito mucho en recientes años sobre la importancia para la interpretación de la Biblia el orden original de la misma. La Biblia es primariamente una sola gran historia, y como tal sigue una estructura. No es lo mismo comenzar a ver una película por la mitad y luego saltarme al inicio para regresar al final. ¡Afectará completamente la manera como entienda la historia!. (Ver aquí).Puede seguir las notas para mayor información sobre el tema, pero quisiera recomendar un par de recursos para comenzar:

  • Stephen G. Dempster, Dominion and Dynasty: A Biblical Theology of the Hebrew Bible. Editado por D. A. Carson. Vol. 15. New Studies in Biblical Theology. England; Downers Grove, IL: Apollos; Inter Varsity Press, 2003.
  • Greg Goswell, “The Order Of The Books In The Greek Old Testament”, Journal of the Evangelical Theological Society 52, n.o 3 (September 2009): 429-466.

El Antiguo Testamento no solo tiene una estructura compacta, sino que debe verse como unidad en sí mismo, no como un conjunto disparejo de narraciones que no están relacionadas entre sí. Una interpretación que hace justicia a la unidad y diversidad de las escrituras tomara en cuenta el foco, tema y estructura de las mismas.

Todo el Antiguo Testamento tiene a Cristo como su tema principal, ya sea que se esté refiriendo al Profeta mayor que Moisés, o el Rey de la línea de David, o el descendiente de la Mujer que pondría fin a las obras de serpiente. Entender que Cristo es el propósito del Antiguo Testamento nos sirve no solo de manera aplicativa sino también hermenéutica, es decir que nos ayuda a interpretar el Antiguo Testamento correctamente. Cada profeta, rey y sacerdote del Antiguo Testamento no apunta a Cristo. Dios inspiro un libro que no es primariamente acerca de nosotros y nuestro lugar en el mundo, o un libro de moral o de historias bíblicas, sino que es primariamente acerca de Cristo.

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por, Daniel Caballero.

Acerca del autor:
Daniel CaballeroDaniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi siete años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.

Notas:

[1] Stephen G. Dempster, Dominion and Dynasty: A Theology of the Hebrew Bible, NSBT 15 (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2003), 15-43.

[2] El Hebreo también puede significa, “La Esposa Virtuosa”, o “Mujer de Noble Carácter”.

[3] Heb. אֵֽשֶׁת־חַ֭יִל

[4] Soy consciente de las variaciones textuales del Texto Masorético, etc. así como los acentos y vocales que no estaban en el original, ni las enmendaciones hechas por Soferim, pero para propósitos de la mayoría de lectores de este blog, eran iguales.

[5] Meredith G. Kline, The Structure of Biblical Authority, 2nd ed. (Eugene, OR: Wipf & Stock, 1989), 75.

[6] Miles V. Van Pelt, “Introduction”, en A Biblical Theological Introduction to the Old Testament: The Gospel Promised, editado por Miles V. Van Pelt. (Wheaton, Illinois: Crossway, 2016), 33.

[7] Michael Horton, Introducing Covenant Theology (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2006), 13.

[8] Greg Goswell, “The Order Of The Books In The Greek Old Testament”, Journal of the Evangelical Theological Society 52, n.o 3 (September 2009): 429-466.

[9] Stephen G. Dempster, Dominion and Dynasty: A Theology of the Hebrew Bible, NSBT 15 (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2003), 42-43.