Nehemías 5.12–13 Entonces ellos dijeron: “Lo devolveremos y no les exigiremos nada; haremos tal como has dicho.” Así que llamé a los sacerdotes y les hice jurar que harían conforme a esta promesa.  También sacudí los pliegues de mi manto y dije: “Así sacuda Dios de su casa y de sus bienes a todo hombre que no cumpla esta promesa; así sea sacudido y despojado.” Y toda la asamblea dijo: “¡Amén!” Y alabaron al Señor. Entonces el pueblo hizo conforme a esta promesa.

Dios manda a Su pueblo a ser veraces.

La veracidad en las relaciones, sobre todo entre cristianos, es algo ordenado por Dios (Efesios 4:25; Colosenses 3:9), y se habla concretamente de decir la verdad como algo que forma parte integral de la santidad auténtica (Salmo 15:1–3). Dios prohíbe mentir, engañar y representar de manera equívoca con malas intenciones (Éxodo 20:16; Levítico 19:11). Jesús hace remontarse la mentira hasta Satanás (Juan 8:44), y aquéllos que, como él, mienten a fin de engañar a otros y hacerles daño, son condenados en las Escrituras como impíos de una forma odiosa y horrible (Salmos 5:9; 12:1–4; 52:2–5; Jeremías 9:3–6; Apocalipsis 22:15). Una de las formas de reconocer la dignidad de nuestro prójimo, que lleva en sí la imagen de Dios, consiste en reconocer que tiene derecho a la verdad. De esta forma, decir la verdad, lo cual significa mostrar el debido respeto por los hechos, por nuestro prójimo y por Dios, se convierte en un elemento fundamental de la verdadera religión y del verdadero amor al prójimo.

  • Colosenses 3.9 Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos.
  • Levítico 19.11–12 ‘No hurtarán, ni engañarán, ni se mentirán unos a otros. ‘Y no jurarán en falso por Mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
  • Salmo 5.9 Porque no hay sinceridad en lo que dicen; Destrucción son sus entrañas, Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua hablan lisonjas.

¿Que significa dar falso testimonio?

Éxodo 20.16 “No darás falso testimonio contra tu prójimo.

Al exponer el noveno mandamiento, la prohibición divina contra el dar falso testimonio (Éxodo 20:16) en función del principio de que lo negativo implica lo positivo (esto es, que el mandamiento exige todo cuanto sea necesario para evitar aquello que él prohíbe), el Catecismo Mayor de Westminster (Pr. 144) dice:

Los deberes exigidos consisten en conservar y fomentar la verdad entre los hombres, y el buen nombre de nuestro prójimo tanto como el nuestro propio; manifestarnos a favor de la verdad y defenderla, y hablar la verdad y sólo la verdad desde el fondo del corazón, con sinceridad, libertad, claridad y totalidad, en las cuestiones relacionadas con el juicio y la justicia, y en todas las demás cosas, cualesquiera que sean.

¿Qué dice la Biblia sobre los Juramentos?

Los juramentos son declaraciones solemnes en las que se invoca a Dios como testigo de lo que se está afirmando y prometiendo, y se lo invita a castigar si se está mintiendo. Las Escrituras aprueban que se haga un juramento como algo adecuado en ciertas ocasiones solemnes (Génesis 24:1–9; Esdras 10:5; Nehemías 5:12; cf. 2 Corintios 1:23; Hebreos 6:13–17), aunque en los tiempos de la Reforma, los anabaptistas rehusaran esta práctica como parte de su negativa a involucrarse en la vida del mundo secular. Para ello, apelaron a la condenación que hace Jesús de los juramentos pensados y preparados para engañar, como si se tratara de un rechazo a la costumbre de hacer votos, y no una exhortación a hablar con honradez y una advertencia contra la tentación de utilizar palabras que den una impresión falsa, teniendo como propósito real la manipulación y la explotación (Mateo 5:33–37; cf. Santiago 5:12).

  • Santiago 5.12 Y sobre todo, hermanos míos, no juren, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con ningún otro juramento. Antes bien, sea el sí de ustedes, sí, y su no, no, para que no caigan bajo juicio.
  • 2 Corintios 1.23 Pero yo invoco a Dios como testigo sobre mi alma, que por consideración a ustedes no he vuelto a Corinto.
  • Esdras 10.5 Esdras se levantó e hizo jurar a los principales sacerdotes, a los Levitas y a todo Israel que harían conforme a esta propuesta; y ellos lo juraron.

Conclusión.

Los votos que se hacen a Dios son el equivalente devoto de los juramentos, y se los debe tratar con la misma seriedad (Deuteronomio 21:23; Eclesiastés 5:4–6). Lo que uno prometa hacer en su juramento o su voto, debe ser cumplido a toda costa (Salmo 15:4; cf. Josué 9:15–18). Dios nos exige que no tomemos en serio sólo sus palabras, sino también las nuestras. No obstante, “nadie puede hacer el voto de realizar algo prohibido en la Palabra de Dios, o que sea obstáculo para el cumplimiento de deber alguno que esté ordenado en ella” (Confesión de Westminster XXII.7).

  • Eclesiastés 5.4–5 Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque El no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.
  • Salmo 15.4 En cuyos ojos el perverso es despreciado, pero honra a los que temen al Señor; El que aun jurando en perjuicio propio, no cambia.

Por J.I. Packer.

Tomado de: J. I. Packer, Teologı́a Concisa: Una Guı́a a Las Creencias Del Cristianismo Histórico (Miami, FL: Editorial Unilit, 1998), 198-200.

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Acerca del autor:

pic_full_packer_jiJames Innell Packer, J.I. Packer(1926-), es un teologo ingles, perteneciente a la Iglesia Anglicana. Ha servido como profesor de Teologia en ‘Regent College’ en Canada. Es considerado como uno de los Teologos de mayor influencia en el siglo XX, y quizá de todos los tiempos. Realizo estudios en la Universidad de Oxford (MA, PhD). Fue profesor de Griego en el Seminario anglicano ‘Oak Hill’ en Londres, antes de ser profesor en ‘Regents’. Ha escrito decenas de libros entre los cuales se cuenta: “Una búsqueda de la piedad: La vision puritana de la vida cristiana”, “Conociendo a Dios”, “La vida en el Espíritu”, “Afirmado el credo de los Apóstoles”, entre muchos otros.