Broadus, John

De Texto a Sermón: La Ciencia de la Interpretación Bíblica

Basado en: John A. Broadus, La predicación y preparación de sermones: Edición completa y actualizada, ed. Jaime D. Caballero (Lima, Peru: Teología para Vivir, 2024), 47-88. Ver aquí: https://teologiaparavivir.com/broadus-preparacion-y-predicacion-de-sermones/

5 Malentendidos Bíblicos Que Podrían Cambiar Tu Forma de Leer

Introducción: ¿Y si lo hemos estado leyendo mal todo este tiempo?

Probablemente te ha pasado. Estás escuchando un sermón o una conversación y alguien cita un versículo bíblico de una manera que suena perfecta para la ocasión, casi demasiado conveniente. A veces, algo en nuestro interior nos dice que el contexto original debe ser más complejo. La Biblia es una fuente inagotable de sabiduría, pero nuestra comprensión a menudo está moldeada por la tradición y la repetición, lo que puede llevar a malentendidos sorprendentes.

Estos errores no suelen nacer de una mala intención, sino de hábitos de lectura que hemos heredado. Sin embargo, interpretar correctamente un texto es uno de nuestros deberes más sagrados. Al pasar por alto el contexto, corremos el riesgo de perder el significado más rico y potente que los autores originales quisieron transmitir. Este artículo no busca criticar, sino despertar una curiosidad que nos lleve a una mayor integridad intelectual y espiritual. Exploraremos cinco de las interpretaciones erróneas más comunes para descubrir el significado más profundo que, a menudo, se esconde a simple vista.

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1. El «Valle de Sombra de Muerte» no es solo sobre el momento de morir

La interpretación común: Casi universalmente, el Salmo 23:4 («Aunque pase por el valle de sombra de muerte…») se invoca en funerales o para consolar a quienes están en su lecho de muerte. Se ha convertido en sinónimo del acto de morir.

El significado contextual: La frase hebrea traducida como «sombra de muerte» se usa en todo el Antiguo Testamento para denotar la oscuridad más densa, profunda y aterradora, no necesariamente la muerte en sí. Por ejemplo, describe la oscuridad de una mazmorra (Salmo 107:10) o la penumbra de un desierto sombrío y peligroso (Jeremías 2:6).

La imagen que pinta el salmista es la de un rebaño de ovejas siendo guiado a través de un barranco oscuro y peligroso, lleno de depredadores al acecho. Las ovejas estarían aterrorizadas si no fuera por la presencia protectora de su pastor.

Por qué es más poderoso: Esta comprensión no le resta consuelo al moribundo, sino que lo amplía a toda la vida. El «valle de sombra de muerte» es cualquier experiencia de profunda angustia: una enfermedad grave, la pérdida de un ser querido, una crisis de fe, una tentación abrumadora. El salmo nos asegura que en la oscuridad más profunda de la vida, no solo en la muerte, el Pastor está presente para protegernos. Así pues, una comprensión correcta del pasaje no destruye su significado, sino que lo amplía.

2. El famoso «No toques, no gustes» es en realidad una advertencia que debemos ignorar

La interpretación común: Las palabras de Colosenses 2:21, «No manipules, no gustes, no toques», han sido citadas innumerables veces como un mandato bíblico directo contra las bebidas alcohólicas o como una regla general para la abstinencia y el ascetismo.

El significado contextual: Aquí es donde el contexto lo cambia todo. El apóstol Pablo no está dando estas órdenes; las está citando como ejemplos de reglas humanas que los cristianos no deben seguir. Él está criticando a los falsos maestros que imponían reglas legalistas a la iglesia.

Para demostrarlo, solo hace falta leer la frase completa. Pablo pregunta: «¿por qué, como si aún vivieran en el mundo, se someten a preceptos tales como: ‘no manipules, no gustes, no toques’ … según los preceptos y enseñanzas de los hombres?».

Por qué es más poderoso: La ironía es asombrosa. Un pasaje que advierte explícitamente contra el legalismo y las reglas inventadas por hombres se ha convertido en una de las banderas más utilizadas para justificarlo. El verdadero mensaje de Pablo es sobre la libertad en Cristo frente a las cargas de las regulaciones humanas que no tienen valor espiritual.

3. El lenguaje dramático de la Biblia a menudo significa lo contrario de lo que parece

La interpretación común: Cuando la Biblia dice «no hagas X, sino haz Y», a menudo lo tomamos como una prohibición absoluta de X.

El significado contextual: El lenguaje bíblico es popular y poético, no científico ni legalista. Una de sus técnicas retóricas favoritas para dar un énfasis extremo es «hacer absoluto lo que es relativo». No busca prohibir lo primero, sino elevar lo segundo a una importancia infinitamente superior.

Un ejemplo claro es 1 Pedro 3:3, que dice que el adorno de las mujeres no debe ser «el externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea lo que procede de lo íntimo del corazón». Esto no es una prohibición absoluta de usar joyas o arreglarse el cabello. Es una forma enfática de decir que, en comparación con la belleza imperecedera de un espíritu apacible, el adorno exterior es insignificante.

Este patrón se repite en toda la Escritura. En Génesis 45:8, José les dice a sus hermanos: «Ahora pues, no fueron ustedes los que me enviaron aquí, sino Dios». Obviamente, José sabe que sus hermanos lo vendieron, pero eleva la soberanía de Dios a un nivel tan supremo que, en comparación, la acción humana palidece hasta casi desaparecer. Del mismo modo, cuando Dios dice «Misericordia quiero, y no sacrificio» (Mateo 9:13), no está prohibiendo los sacrificios que Él mismo instituyó, sino declarando que la misericordia es tan abrumadoramente más importante que, en comparación, el sacrificio no es nada.

Por qué es más poderoso: Entender este principio nos salva de dos errores: por un lado, el legalismo rígido que convierte las figuras retóricas en leyes de hierro; por otro, el desestimar la pasión y la urgencia del texto. Nos enseña a reconocer el énfasis y a enfocar nuestra atención en lo que realmente importa.

4. Usar un texto como «lema» puede ser una forma de deshonestidad intelectual

La práctica común: Es frecuente que un predicador tome un versículo, admita que su significado original es otro, y luego declare: «Pero en esta ocasión, propongo usarlo como un lema para hablar de…».

La crítica contextual: Aunque común, esta es una práctica cuestionable que puede llevar a una grave violación del deber sagrado de un intérprete: presentar el texto con el significado que realmente tiene. Al usar un pasaje como «pretexto» en lugar de como «texto», se corre el riesgo de «hacer que el pasaje signifique lo que no significa». Se utiliza la autoridad de la Escritura para respaldar una idea que el texto en sí no enseña.

El predicador Phillips Brooks lo expresó de manera contundente y memorable:

Nunca extraigas de un texto un significado que sabes que no está ahí. Si tu texto no contiene tu verdad, busca otro texto que sí la contenga. Si no puedes encontrar un texto para ello en la Biblia, entonces predica sobre otra cosa.

Ahora bien, esto debe distinguirse de la aplicación legítima de un principio bíblico. Una cosa es torcer el significado de un pasaje, y otra muy distinta es tomar un principio que el texto realmente enseña y aplicarlo a una nueva situación. Por ejemplo, Gálatas 6:7, «Todo lo que el hombre siembre, eso también segará», se dijo en el contexto del sostenimiento de los maestros, pero se presenta como una verdad general que podemos aplicar legítimamente a muchas otras áreas de la vida. La diferencia radica en la honestidad con el significado original del texto.

Por qué es más poderoso: Este punto trata sobre la integridad. Exige un profundo respeto por la Palabra de Dios, tratándola como la fuente de la verdad en lugar de una simple caja de herramientas para justificar nuestras propias ideas preconcebidas. Nos obliga a escuchar lo que el texto dice, en lugar de decirle al texto lo que queremos que diga.

5. Nuestras Biblias fueron diseñadas para ser malinterpretadas (un poco)

La práctica común: Leemos la Biblia versículo por versículo, tratando cada frase numerada como una declaración independiente y completa en sí misma.

El problema contextual: Esto no es una conspiración, sino una consecuencia no intencionada de cómo se han formateado nuestras Biblias. La división en capítulos se realizó hace unos seis siglos y la subdivisión en versículos hace unos tres. Estos sistemas se añadieron para facilitar la consulta, pero el trabajo se hizo a menudo «muy descuidadamente», de una manera que «desatiende tristemente la conexión y oscurece el sentido».

La costumbre de imprimir cada versículo como un párrafo separado nos anima a aislar frases de su contexto. Un caso extremo es tomar las palabras «Jesús solo» de Marcos 9:8. En su contexto, estas palabras simplemente describen que, después de la Transfiguración, los discípulos miraron a su alrededor y ya no vieron a Moisés y Elías, sino solo a Jesús. Sacar esas dos palabras para construir un sermón sobre «Jesús solo como Profeta, Sacerdote y Rey» es una violación total del significado del pasaje. Las palabras son de la Escritura, pero el significado es inventado.

Por qué es más poderoso: La Biblia no fue escrita en versículos. Fue escrita en párrafos, cartas, poemas y narraciones. Para entenderla correctamente, debemos leerla como leeríamos cualquier otro libro: siguiendo el flujo del pensamiento del autor de principio a fin. Leer en párrafos, en lugar de saltar de versículo en versículo, es uno de los pasos más simples y transformadores que podemos dar para una mejor comprensión.

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Conclusión: Leer con nuevos ojos

Descubrir que hemos malinterpretado un pasaje familiar puede ser desconcertante al principio, pero no debería ser desalentador. Una interpretación cuidadosa y contextual no empobrece la Biblia, sino que la enriquece, revelando significados más profundos, matizados y precisos de lo que imaginábamos.

El objetivo no es acumular datos para ganar discusiones, sino fomentar un hábito de lectura más honesto, humilde y curioso. Se trata de permitir que el texto nos hable en sus propios términos. Al hacerlo, a menudo descubrimos que su verdadero mensaje es mucho más relevante y poderoso de lo que nuestras interpretaciones tradicionales nos habían permitido ver.

Ahora que conoces estos ejemplos, ¿qué otros pasajes familiares podrías estar dispuesto a leer como si fuera la primera vez? Se trata de asumir el desafío de leer con un esfuerzo personal, honesto y paciente para descubrir lo que el texto realmente dice.

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