Sin malicia no es no tener discernimiento biblico

Por Carl Trueman,

Hay una distinción importante que es absolutamente vital para una buena teología y vida cristiana saludable. Hay también una distinción que parece haber sido perdida por un gran número de personas en ambos espectros teológicos, el izquierdo y el derecho. Es la distinción entre infantil e inocente o ‘sin malicia’. Los cristianos están llamados a tener una fe como la última, y no como la primera.

Sospecho que las generaciones futuras tendrán que mirar atrás, a nuestro presente día, como una era de infantilismo sin igual en la historia de la humanidad. La vasta mayoría de dinero pagado a hombres adultos para jugar juegos de campo para el entretenimiento del resto de nosotros simplemente cuesta creer. La influencia cultural atribuida a las jóvenes estrellas del pop resulta bastante extraño. Es decir, cualquiera que sea nuestra opinión de la atención sanitaria del gobierno; seguramente podemos estar completamente de acuerdo que, la opinión de Justin Bieber sobre este asunto puede ser completamente ignorada? Y la necesidad compulsiva de personas aparentemente inteligentes de tuitear las más increíbles banalidades de sus vidas en el dominio público es sorprendente. A estos actos relativamente triviales de infantilismo, también tenemos que añadir algo más siniestro: el desarrollo de una cultura política y legal que rehúsa reconocer alguna area gris. En cuanto a la moral, niños mimados han tomado el universo del discurso moral, cuando un hombre abandona a su esposa por otro hombre es más probable que sea aclamado como un héroe cultural por su valerosa honestidad que denunciado como un cretino sórdido por su cobarde capitulación a sus hormonas.

Tristemente, esto también ha invadido a la iglesia. Muchas mega-iglesias han crecido prósperas por medio del matrimonio extraño e inesperado, pero indudablemente fructuoso, de una teología generalmente ortodoxa con el modismo infantil. Además, muchos cristianos en iglesias que no son tan “mega” tienen sus métodos y personas infantiles. No es simplemente aquellos pastores que se visten como jóvenes desaliñados de trece años cuando predican que exhiben tales cualidades. Todos nosotros podemos ser tentados en esa dirección cuando no se nos da lo que queremos y después de esto procedemos inmediatamente a tirar nuestros pequeños cochecitos o cualquier otro juguete. Y, ¿qué se puede decir de la permanente incapacidad de cristianos tuiteros, desde el más pequeño hasta el más grande, para entender qué cosas son para el consumo público y que cosas deben mantenerse en secreto? Saber cuándo hablar en público y cuándo permanecer discreta y modestamente callado (especialmente al tratarse de nuestros propios éxitos) suele ser una parte importante de lo que significa crecer. (Continuara…)

Acerca del autor:

Truemanedit-small1Dr. Carl R. Trueman (PhD, Aberdeen) tiene la cátedra principal de Historia de la Iglesia (Paul Woolley Chair of Church History) en Westminster Theological Seminary (PA). Obtuvo su MA en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) en 1988, y su PhD en la Universidad de Aberdeen (Escocia) en 1991. Ha escrito mas de una docena de libros, mundialmente reconocido en el ambiente académico. Su especialidad es en estudios de la Reforma. Entre sus libros se encuentran “Lutero en la vida cristiana: Cruz y Libertad” (en ingles); “La Reforma: Ayer, Hoy y Mañana” (en ingles); “John Owen: Católico Reformado, Hombre del Renacimiento” (en ingles), entre otros. Carl Trueman es considerado uno de los mas reputados historiadores a nivel mundial.

Publicado originalmente en: ‘Reformation 21’ como “An Important but Neglected Distinction” en Julio del 2013. Traducido por Esteban Palacios. Usado con permiso escrito de los editores.