1. Para la lectura de la Escritura

Haz un plan: lee de diez a veinte versículos del Antiguo Testamento por la mañana y de diez a veinte del Nuevo Testamento por la noche. O lee una serie de parábolas, milagros, o fragmentos biográficos. Asegúrate de leer la Biblia entera a lo largo de un periodo de tiempo. Como dijo J. C. Ryle, “Llena sus mentes con las Escrituras. Haz que la Palabra habite en ellos abundantemente. Dales la Biblia, la Biblia entera, incluso cuando son pequeños.”

Aprovecha las ocasiones especiales: los domingos por la mañana, podrías leer Salmos 48, 63, 84, o Juan 20. El domingo cuando se administra la cena del Señor, lee Salmo 22, Isaías 53, Mateo 28, o parte de Juan 6. Antes de salir de casa por vacaciones, reúne a tu familia en el salón y lee Salmos 91 o Salmos 121.

Involucra a la familia: cada miembro de la familia que pueda leer debe tener una Biblia para seguir la lectura. Dale entonación leyendo las Escrituras con expresión como el Libro viviente inspirador que es.

Asigna a tu esposa e hijos varias porciones para que las lean: enseña a tus hijos a leer articuladamente y con expresión. No les dejes que lean por leer o ir demasiado deprisa. Enséñales a leer con reverencia. Proporciona una breve explicación a lo largo de la lectura, de acuerdo con las necesidades de los niños más pequeños.

Fomenta la lectura y el estudio de la Biblia en privado: asegúrate de que tú y tus hijos concluyan el día con la Palabra de Dios. Podrían seguir el Calendario de Lecturas Bíblicas de Robert Murray M’Cheyne para que tus hijos lean la Biblia por sí mismos una vez cada año. Ayuda a cada uno de tus hijos a crear su biblioteca personal de libros basados en la Biblia.

  1. Para la instrucción bíblica

Sé claro en cuanto al significado: pregúntales a tus hijos si están entendiendo lo que estás leyendo. Sé claro al aplicar textos bíblicos. El Directorio de la Iglesia de Escocia de 1647 proporciona algunos consejos:

“Las Sagradas Escrituras deben ser leídas habitualmente a la familia; y es recomendable, que a partir de esto, ellos conversen, y por medio de la conversación hagan un buen uso de lo que ha sido leído y oído. Así, por ejemplo, si se condena algún pecado en la palabra leída, se puede hacer uso de la misma para que la familia sea cuidadosa y vigilante en contra del mismo; o si algún juicio es impuesto o amenazado en la porción leída, se puede hacer uso de la palabra para que toda la familia tema, no sea que un juicio igual o peor caiga sobre ellos a menos que se guarden del pecado que lo causó. Y finalmente, si se requiere algún deber, o se ofrece algún consuelo en una promesa, se puede hacer uso para estimularlos a que acudan a Cristo para obtener fuerzas para cumplir el deber mandado, y aplicarse el consuelo ofrecido. En todo lo cual el cabeza de la familia ha de tener la responsabilidad principal; y cualquier miembro de la familia puede hacer preguntas o exponer dudas, para que sean resueltas.” (Párr. III).

Fomenta el dialogo familiar en torno a la Palabra de Dios en línea con el procedimiento hebraico de preguntas y respuestas en el hogar (cf. Exo. 12; Deut. 6; Sal. 78). Estimula a los adolescentes especialmente a que hagan preguntas: hazles hablar. Si no conoces las respuestas, díselo; y anímales a buscar las respuestas. Ten uno o varios comentarios a mano, tales como los de Juan Calvino, Matthew Poole, y Matthew Henry. Recuerda, si no provees respuestas a tus hijos, las obtendrán en otra parte – y a menudo estas serán respuestas incorrectas.

Sé puro en la doctrina: Tito 2:7 dice, “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable.” No abandones la precisión doctrinal cuando instruyas a niños pequeños; apunta a la sencillez y solidez.

Sé pertinente en la aplicación: no tengas miedo de compartir tus experiencias cuando sea adecuado, pero hazlo de manera simple. Usa ilustraciones concretas. Lo ideal es enlazar la instrucción bíblica con lo que has oído recientemente en sermones.

Sé cariñoso en tu actitud: Proverbios usa continuamente la frase “hijo mío”, mostrando la cordialidad, el amor y la premura en las enseñanzas de un padre temeroso de Dios. Cuando tengas que aplicar las heridas de un padre-amigo a tus hijos, hazlo con amor sincero. Diles que tienes que transmitir todo el consejo de Dios porque no puedes soportar la idea de pasar la eternidad separados de ellos. Mi padre con frecuencia nos decía con lágrimas en los ojos: “Hijos, no me puede faltar ninguno de vosotros en el cielo.” Diles a tus hijos: “Les permitiremos todos los privilegios que una Biblia abierta nos permita ofreceros – pero si les decimos no, deben saber que fluye de nuestro amor.” Como dijo Ryle: “El amor es uno de los grandes secretos de un aprendizaje fructífero. El amor del alma es el alma de todo amor.”

Requiere atención: Proverbios 4:1 dice, “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura.” Los padres y las madres tienen importantes verdades que comunicar. Debes exigir atención para las verdades de Dios en tu hogar. Esto puede implicar la repetición de frases al principio como estas: “Siéntate derecho, hijo, y mírame cuando hablo. Estamos hablando de la Palabra de Dios, y Dios se merece que lo escuches.” No permitas que tus hijos se levanten de sus sitios durante la adoración en familia.

  1. Para la oración

Sé breve: con pocas excepciones, no ores durante más de cinco minutos. Las oraciones tediosas hacen más mal que bien. No enseñes en tu oración; Dios no necesita ser instruido. Enseña con los ojos abiertos; ora con los ojos cerrados.

Sé simple sin ser superficial: ora por cosas que tus hijos conocen, pero no permitas que tus oraciones se hagan triviales. No reduzcas tus oraciones a peticiones superficiales egoístas.

Sé directo: pon tus necesidades delante de Dios, suplica por tu caso, y pide misericordia. Menciona a tus adolescentes y niños y sus necesidades una por una a diario. Eso significa mucho para ellos.

Sé natural pero solemne: habla clara y reverentemente. No uses un tono de voz alto, forzado o un tono monótono. No ores muy alto ni muy bajo, ni muy rápido ni muy despacio.

Sé variado: no ores lo mismo todos los días; eso se vuelve monótono. Desarrolla más variedad en la oración recordando y haciendo énfasis en los diferentes ingredientes de la verdadera oración, como: la invocación, la adoración, y la dependencia. Empieza mencionando uno o dos títulos o atributos de Dios, tal como, “Dios santo y de gracia…” Añade a esto una declaración de tu deseo de adorar a Dios y tu dependencia de Él para que te asista en la oración. Di por ejemplo: “Nos inclinamos humildemente en Tu presencia. Tú que eres digno de ser alabado, oramos para que nuestras almas sean elevadas a Ti. Asístenos con Tu Espíritu. Ayúdanos a invocar Tu nombre por medio de Jesucristo, en el cual solamente podemos acercarnos a Ti.”

Confesión de los pecados de la familia: confiesa la perversión de nuestra naturaleza, y luego los pecados concretos – especialmente los pecados diarios y los pecados de la familia. Reconoce el castigo que merecemos por mano de un Dios santo, y pídele a Dios perdón por todos nuestros pecados en el nombre de Cristo.

Petición de misericordia para la familia: pídele a Dios que nos libre del pecado y del mal. Puedes decir, “Oh Dios, perdona nuestros pecados a través de Tu Hijo. Subyuga nuestras iniquidades mediante Tu Espíritu. Libéranos de la oscuridad natural de nuestras propias mentes y de la corrupción de nuestros propios corazones. Líbranos de la tentación a la que estamos expuestos cada día.”

Pídele a Dios bienes temporales y espirituales. Ora por Su provisión para cada necesidad en la vida cotidiana. Ora por bendiciones espirituales. Ora para que vuestras almas estén preparadas para la eternidad. Acuérdate de las necesidades familiares, e intercede por los amigos de la familia. Acuérdate de orar para que la voluntad de Dios sea hecha en todas estas peticiones. Pero no permitas que esa sujeción a la voluntad de Dios te impida suplicar a Dios. Ruega para que oiga tus peticiones. Suplica por cada uno en tu familia mientras caminan hacia a la eternidad. Implora por ellos sobre la base de la misericordia de Dios, Su relación de pacto con vosotros, y al sacrificio de Cristo.

Dad gracias como familia: da gracias al Señor por la comida y la bebida, las bendiciones providenciales, las oportunidades espirituales, las oraciones contestadas, la salud recobrada, y por librarnos del mal. Confiesa: “Es por Tus misericordias que no nos has consumido como familia.” Acuérdate de la pregunta 116 del Catecismo de Heidelberg, que dice, “Dios quiere dar su gracia y su Espíritu Santo sólo a aquellos que se lo piden con oraciones ardientes y continuas, dándole gracias.” Bendice a Dios por quién es y por lo que ha hecho. Pide que Su reino, Su poder, y Su gloria se manifiesten por siempre. Luego concluye con “Amén”, que significa “así sea.” Matthew Henry dijo que la adoración en familia de la mañana es especialmente un momento de alabanza y de petición de fuerza durante el día y de bendiciones divinas en las actividades. La adoración de la noche debe centrarse en la gratitud, en las reflexiones penitentes, y en las súplicas humildes para la noche.

  1. Para la alabanza

Cantad canciones doctrinalmente puras: no hay excusas para cantar errores doctrinales, aunque la melodía sea muy bonita. [De ahí la necesidad de himnarios doctrinales sólidos como el Himnario Bautista de la Gracia, publicado por Publicaciones Faro de Gracia.]

Cantad en primer lugar salmos sin abandonar los himnos sanos: recuerda que los Salmos, llamados por Calvino “una anatomía de todas las partes del alma”, son las más ricas minas de piedad bíblica profunda, viva y experimental a nuestra disposición hasta hoy.

Canta salmos sencillos si tienes niños pequeños: al escoger Salmos para cantar, busca canciones que los niños puedan dominar fácilmente y canciones que sea particularmente importante que conozcan. Elige canciones que expresen las necesidades espirituales de tus hijos de arrepentimiento, fe, y renovación de corazón y vida; canciones que muestren el amor de Dios por Su pueblo, y el amor de Cristo por los corderos de Su rebaño. Palabras como rectitud, bondad, y misericordia deben ser señaladas y explicadas de antemano.

Cantad de corazón y con sentimiento: como dice Colosenses 3:23, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” Meditad en las palabras que estéis cantando. En ocasiones, hablad de una frase que hayáis cantado.

Después de la Adoración en Familia

Cuando te vas a acostar, ora por la bendición de Dios sobre la adoración en familia: “Señor, utiliza la enseñanza para salvar a nuestros hijos y para hacerles crecer en gracia para que puedan poner sus esperanzas en Ti. Usa nuestra alabanza de Tu nombre por medio de los cánticos para que Tu nombre, Tu Hijo, y Tu Espíritu sean amados por sus almas inmortales. Usa nuestras oraciones titubeantes para acercar a nuestros hijos al arrepentimiento. Señor Jesucristo, que Tu aliento esté con Tu Palabra y Tu Espíritu sobre nuestra familia durante este tiempo de adoración. Haz que estos momentos nos llenen de vida eterna.”[1]

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Adaptado de: R. Joel Beeke, «– Apendice 4 –: IMPLEMENTANDO LA ADORACIÓN EN FAMILIA», en La Adoración en Familia: Redescubriendo el Tesoro Perdido de la Adoración en Familia, trans. Elena Bourdois Rivero (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2012), 49-54.

Sobre el autor:

joel-beeke_profile-369x424-c-defaultJoel Beeke (1952-), realizo estudios en Western Michigan University (BA), Thomas Edison College, Netherlands Reformed Theological School, Westminster Theological Seminary(PhD). Joel Beeke es pastor en la Iglesia ‘Congregacion Reformada Heritage Netherlands’ en Michigan (US), y presidente del Seminario Teologico Reformado Puritano, donde es profesor de Teologia Sistematica y Homiletica. Es también editor de ‘Puritan Reformed Journal’, y ha escrito y editado alrededor de ochenta libros y escrito mas de 2500 articulos  academicos en libros, enciclopedias, revistas teologicas, etc. Esta casado con Mary, y tiene tres hijos: Calvin, Esther and Lydia. Joel Beeke es uno de los representas de la Teologia Reformada mas conocido a nivel mundial. Entre sus publicaciones es español tenemos “La espiritualidad puritana y reformada: Un estudio teológico y práctico tomado de nuestra herencia puritana y reformada.” (2008); “La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota.” (2008), etc.