Creo que en la actualidad existe mucha confusión, así como controversia en Latinoamérica, sobre la identidad protestante. Me refiero aquí a Protestante como aquella rama del cristianismo que se separo de la Iglesia Católica Romana en el siglo XVI. Que tanto tenemos en común con nuestras raíces Protestantes. Los artículos que iré publicando en las siguientes semanas tienen el propósito de traer luz a este asunto. No es un debate sobre una doctrina teológica, tampoco un llamado a una “Reforma”, sino que más bien tratare de examinar las bases y fundamentos de aquello que se conoce como ‘Teología Reformada’. Para ver mas sobre la Reforma y Latinoamérica, ver aquí.

¿Qué no es Teología Reformada?

En un artículo previo he delineado las características principales de lo que se conoce como ‘Teología Reformada’, si no lo ha leído, por favor, léalo aquí antes proseguir. Pero antes de poder comenzar a definir algo, es útil mencionar aquello que no es. Entonces, ¿Qué no es Teología Reformada?

  • No es la Teología de los Reformadores. Esto vendrá como una sorpresa para muchos. Pero si bien es cierto que la Teología Reformada se edifica sobre la base de la Reforma Protestante del siglo XVI, y tiene mucho en común con la misma, también es diferente. Cuando hablamos de ‘Teología de la Reforma’, nos referimos a aquellas características en común, así como diferencias que tenían los Reformadores, por ejemplo, Martin Lutero, Juan Calvin, Peter Vermigli, Martin Bucero, etc. Esto debido a que es más preciso hablar de ‘Reformas Protestantes’, en lugar de ‘Reforma’. Las cuatro ramas principales que en el siglo XVI surgieron como consecuencia de las Reformas Protestantes del siglo XVI son: Luteranos, Anabaptistas, Reformados y Anglicanos.
  • No es Calvinista. En el sentido de que Juan Calvino no es su fundador, ni tampoco la influencia principal sobre la misma. Juan Calvino fue uno, mas no el único. Es incorrecto, de la misma manera usar como sinónimo en la actualidad los términos ‘Calvinista’ y ‘Reformado’, el primero apunta a una postura en relación a la salvación, el segundo a un numero de doctrinas. Esto es importante, pues alguien puede ser Luterano Calvinista, Carismático Calvinista, Anglicano Calvinista, Anabaptista Calvinista, de la misma manera, aunque es poco común, alguien puede ser Reformado y no ser Calvinista ‘de cinco puntos’.
  • No es Denominacional. En el sentido de que no hay una denominación que pueda clamar completa identificación con la misma. Aunque, es cierto mencionar que históricamente, primariamente entre los siglos XVII-XIX, un gran grueso del mismo pertenecía a las filas Presbiterianas, también la vasta mayoría de Bautistas eran Reformados, al igual que muchos Anglicanos, como por ejemplo un gran número de Puritanos. Sin embargo, es incorrecto en la actualidad equiparar la Teología Reformada con una denominación específica, ya sea Presbiteriana, Bautista, Carismática, Pentecostal u Anglicana.
  • No nace con la Reforma. En el sentido de que no fueron los Reformadores quienes inventaron estas doctrinas o fundaron “Una nueva religión”. Sino que más bien la Teología Reformada se identifica con aquella tradición que surge desde los Apóstoles hasta nuestros días. Es decir, reconoce que la Teología ha sido un proceso de desarrollo a lo largo de los siglos y que las Escrituras han sido dadas a la Iglesia, como un todo, a fin de que, en comunidad y nunca de manera individual, las mismas sean interpretadas. La Iglesia no nació con la Reforma, por lo cual los estudios teológicos no solamente deben ceñirse a la misma.
  • No es Católica Romana. Es decir, que, aunque tiene una herencia histórica común en muchos aspectos con el Catolicismo, se diferencia tanto en Doctrina como en Práctica, de aquella rama del cristianismo que se conoce como Catolicismo Romano. Aunque tiene doctrinas cardinales en común con el Catolicismo Romano (La Creencia en la Trinidad, la Divinidad de Cristo, etc.), también tiene doctrinas cardinales diferentes a la misma (Salvación solamente por Fe, a través solamente de la Obra de Cristo, Obtenida solamente por Gracia, etc.)

¿Qué es entonces Teología Reformada?

  • La Teología Reformada es primariamente un método de interpretación bíblica y hacer teología, el nombre que a veces ha sido dado a este método es ‘Escolasticismo Reformado’. Escolasticismo para enfatizar la continuidad histórica, y Reformado para enfatizar la discontinuidad con, por ejemplo, la Teología Medieval o Patrística. Esto es importante comprender, debido a que el Escolasticismo no fue un método de interpretación bíblica inventado por los Reformadores en el siglo XVI, sino que más bien encuentre sus raíces en la época medieval, en el siglo XI, y mucho más atrás, desde el inicio mismo de la Iglesia de Jesucristo.
  • El hecho de que la Teología Reformada este primariamente asociada con un método de interpretación bíblica es importante, pues esto testifica de la unidad y diversidad dentro de la misma: Dos teólogos pueden usar el mismo método y llegar a conclusiones completamente diferentes. Esta es la razón, por ejemplo, porque maestros y grandes teólogos reformados de diferentes denominaciones (Bautistas, Presbiterianos, etc.) a lo largo de los siglos, como Juan Calvino, John Owen, Francis Turretin, Jonathan Edwards, Herman Bavinck, etc. han tenido muchos puntos similares de doctrina, pero también considerables diferencias en algunos puntos.

¿Fue la Teología de la Reforma diferente a la Teología Medieval?

Sí y no. Depende (ver aquí.). Hubo una gran continuidad entre la Teología de la Reforma (siglo XVI), y la Teología Medieval, así como hubo una gran discontinuidad. Lo mismo es correcto decir de la Teología de la Post-Reforma (siglo XVII), en relación a la Teología de la Reforma. Esto debido a que la Teología no es y nunca ha sido algo estático, sino que se auto-corrige, y crece con el paso del tiempo. La Biblia es al Infalible, Inerrante, Incambiable Palabra de Dios, pero nuestras interpretaciones de la misma no lo son. Por eso la importancia del estudio y constante crecimiento en la misma. De esto se desprenden dos consecuencias.

A. Primero: Es errado, por lo cual, atribuirle un valor autoritativo al estudio histórico.

Esto esta justamente en el corazón de la Teología Reformada. Una doctrina no es autoritativa solamente porque la haya dicho Agustín, Pedro Abelardo, Tomas de Aquino o el Papa. Solamente las Escrituras son la autoridad final. Esto también tiene relevancia para nosotros el día de hoy. Una doctrina no es correcta porque la haya formulado más claramente Calvino o Lutero, sino porque es primariamente bíblica. No debemos nunca atribuirle un valor a la interpretación histórica como inspirada, ya sea en la teoría como a menudo lo hace Iglesia Católica, o en la práctica, como a veces lo hacen algunos Reformados.

B. Segundo: Es errado, por lo cual, no atribuirle un valor autoritativo al estudio histórico.

Esto también esta justamente en el corazón de la Teología Reformada. Los Reformadores fueron pronto al distanciarse de lo que consideraban una herejía conocida como ‘Solo Scriptura’ (Interpretación Privada), y enfatizar en lugar de esto ‘Sola Scriptura’ (Interpretación Colectiva). ‘Solo Scriptura’ era el principio de “Solamente la Biblia y nada más”. Este ha sido históricamente seguido primariamente por misticismo cristiano, poniendo un énfasis desmedido en los sentimientos (Siento que el Señor me esta…), o en revelaciones del Espíritu Santo (El Espíritu me está diciendo…), por sobre la Palabra. El hecho de que la Biblia es interpretada a la luz de la comunidad de la Iglesia: Libros y Maestros, vivos y muertos es central a ‘Sola Scriptura’. Tanto la historia como la razón son claras en este punto: Una generación que olvida sus raíces históricas está condenada a caer en herejía.

Conclusión.

Quizá alguien esté pensando, y ¿De que sirven todo esto para la Iglesia Latinoamericana de la actualidad? ¿Qué relevancia tiene esto para nuestras Iglesias el día de hoy? Absolutamente toda, pero quisiera mencionar los tres puntos más relevantes para nuestro contexto Latinoamericano.

  1. Una ignorancia de nuestro legado histórico nos ha llevado a divisiones innecesarias. El cristianismo Latinoamericano ha sido reaccionario y radical, con la tendencia a enfatizar como falso a todo aquello que es diferente a la pequeña comunidad o denominación en la que se encuentra. La ignorancia de la Unidad, pero al mismo tiempo diversidad, de nuestra herencia histórica nos ha llevado a divisiones absurdas por temas secundarios o terciarios, incapacitándonos así para trabajar en unidad bíblica, acrecentando aún más nuestro paternalismo y dependencia extranjera.
  2. Una ignorancia de nuestro legado histórico nos ha llevado a poner la autoridad en la persona en lugar de la Biblia. A veces la Reforma Protestante ha sido llamada como “Un redescubrimiento de Agustín”, lo que muchos están experimentando en la actualidad es “Un redescubrimiento de Lutero”, por decirlo de alguna manera. Sin embargo, este peligro aun es latente: Abundan falsos maestros en Latinoamérica, dentro de círculos carismáticos, bautistas, pentecostales y reformados. El hecho de que alguien cite a Spurgeon, Calvino o los Puritanos no lo convierte en un Maestro Bíblico o que este en lo correcto, ya sea que la controversia sea en relación a salmodia exclusiva, el día del Señor o un gobierno eclesiástico.
  3. Una ignorancia de nuestro legado histórico nos ha llevado a caer en herejía. Esto es lo más triste. La ‘Sola Scriptura’ de la Reforma ha sido reemplazada por ‘Solo Scriptura’, esto nos ha llevado a caer en misticismo y emocionalismo pragmático (ver aquí). En muchos casos la Iglesia Evangélica Latinoamericana actual tiene más en común con la Iglesia Católica Romana Medieval que con la Iglesia Bautista o Reformada del siglo XVII o XVIII. Los falsos apóstoles están a la orden del día saqueando a las viudas en nombre de Dios, vendiendo milagros por la TV a mejor postor. La exposición de bíblica de la Palabra para la sanación de las almas ha sido reemplaza por ‘ministerios de liberación’, donde algunas prácticas tienen más en común con la brujería y magia negra que con el poder del Espíritu.

Es realmente triste que en nuestras Iglesias los creyentes estén más familiarizados con las enseñanzas de Guillermo Maldonado o Cash Luna, que con las de Jonathan Edwards, es verdaderamente desolador el hecho de que virtualmente las librerías estén llenas de libros por teleevangelistas del falso evangelio de la Prosperidad, que las casas editoriales gasten más dinero traduciendo a Joel Oesten y no tengamos ni un solo volumen completo de las obras de John Owen (ver aquí), solo porque vende, que en nuestros seminarios casi virtualmente no se enseña ningún curso de ‘Teología Histórica’ (ver aquí), solo porque en algunos puntos está en contra de lo que enseña mi denominación. Si, el Señor va a juzgar a nuestros líderes evangélicos, de todas las denominaciones. Al que mucho se le ha dado, mucho se le demandara. Que Él tenga misericordia de nosotros.

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Daniel Caballero.

Acerca del autor:
Daniel CaballeroDaniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi cinco años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.