En el mundo Cristiano, podríamos añadir que esto, Que envuelve la relación entre ser sin malicia y ser infantil? Esta envuelve una aceptación del poder y autoridad de Dios, de la suficiencia de su revelación y de la completa suficiencia de la salvación que él ha realizado en Cristo. Esto involucra también estar inmerso en la iglesia local, observando a los ancianos y diáconos para apoyar y alimentar. Esto implica ser consciente que uno no está aparte o encima del cuerpo de Cristo: uno es parte de ella y está bajo su autoridad como la cabeza.

Recuerdo un comentario de Karl Barth concerniente a las Escrituras. Ahora, aunque no endoso el punto de vista de las Escrituras de Barth, este dicho se quedó conmigo desde que lo leí. Fue algo como esto: “Sé que la Escritura es la palabra de Dios en la forma en que sé que mi madre es mi madre. Ahora, confieso que yo nunca le he dicho a mi mamá que tome un test de ADN. Tengo una copia de mi certificado de nacimiento en el que su nombre aparece, pero yo nunca lo he usado como base de mi relación con ella ni he tratado de averiguar si el certificado ha sido de alguna manera forjado como una completa conspiración para confundirme. Siempre he sabido que mi madre es madre y no considero mi convicción en este asunto como remotamente irracional, embarazosa, sin base o ridícula. Confieso recordar de un renglón particularmente indeseable en los años de mi adolescencia cuando grite: !Tú no eres mi madre¡, pero el grito fue un insulto cruelmente calculado no una declaración de un hecho biológico o una creencia personal. También me gustaría argumentar que, irónicamente, la declaración marcó la cota máxima de mi torpeza adolescente e infantilismo.”

Herman Bavinck dice que el cristiano acepta la revelación especial de Dios en Cristo en una fe como la de un niño. Esta es una afirmación inverosímil en un mundo donde la inocencia es tan despreciada y el infantilismo tan exaltado. Pero esto capta muy bien el pensamiento expresado por el propio Cristo quien señaló a los niños como paradigmáticos por la manera en que sus palabras deben ser recibidas.

El crecimiento en la madurez cristiana debe manifestarse en muchas maneras. Una de ellas es que debemos estar cada vez menos enamorados con los mitos que nos decimos a nosotros mismos de cuán únicos somos como individuos o cómo tenemos un potencial ilimitado o cómo nosotros debemos tener la última palabra en todo. En resumen, debemos ser cada vez menos infantiles. En cambio, debemos volvernos más conscientes de cómo somos iguales a otros limitados, dependientes, finitos y caídos. También debemos aprender a encontrar más y más nuestra realización descansando en una sencilla fe bíblica y catequética que describe quién somos, que necesitamos y cómo podemos hallar esto en sumisión a una fe humilde y reverente a Cristo. En otras palabras, debemos ser cada vez menos infantiles y más inocentes.

Acerca del autor:

Truemanedit-small1Dr. Carl R. Trueman (PhD, Aberdeen) tiene la cátedra principal de Historia de la Iglesia (Paul Woolley Chair of Church History) en Westminster Theological Seminary (PA). Obtuvo su MA en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) en 1988, y su PhD en la Universidad de Aberdeen (Escocia) en 1991. Ha escrito mas de una docena de libros, mundialmente reconocido en el ambiente académico. Su especialidad es en estudios de la Reforma. Entre sus libros se encuentran “Lutero en la vida cristiana: Cruz y Libertad” (en ingles); “La Reforma: Ayer, Hoy y Mañana” (en ingles); “John Owen: Católico Reformado, Hombre del Renacimiento” (en ingles), entre otros. Carl Trueman es considerado uno de los mas reputados historiadores a nivel mundial.

Publicado originalmente en: ‘Reformation 21’ como “An Important but Neglected Distinction” en Julio del 2013. Traducido por Esteban Palacios. Usado con permiso escrito de los editores.