Nota de los Editores de “Teologia para Vivir”

“La postura presentada por James Montgomery Boice, es una de las cuatro posturas mas representativas dentro de la Teologia Cristiana, que pueden ser representadas como sigue: Estándares de Westminster, la Postura de Meredith Kline (Temprana y Tardia), Juan Calvino, Don Carson y otros. La postura presentada en este articulo por James Montgomery es muy similar a la Don Carson. La postura del Editor de Teologia para Vivir es ligeramente diferente, identificandose mas con Meredith Kline. Sin embargo, iremos incluyendo a lo largo de las siguientes semanas las cuatro posturas.”

Por James Montgomery Boice,

Ningún otro punto en el trato que los cristianos hacen de la ley del Antiguo Testamento ha causado tanta dificultad como la interpretación del cuarto mandamiento. El cuarto mandamiento ordena que el séptimo día de la semana deba ser un día de reposo; pero la mayoría de cristianos no observan este mandamiento. Por el contrario, como todos sabemos, adoran durante el día domingo. Pero todavía más, ni siquiera guardan el domingo de acuerdo con las reglas que fueron dadas para el día de reposo. ¿Es esto correcto?

No tratemos este tema a la ligera; pues de todos los mandamientos, el día de reposo es el más largo y posiblemente el más solemne. Dice: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó» (Éx 20:8–11).

Enfoques sobre el Dia de Reposo y el Domingo.

Ha habido tres enfoques a la cuestión sobre el día de reposo y el domingo:

  1. Algunos enseñan que los cristianos deberían adorar el día sábado. Esta es la postura de los Adventistas del Séptimo Día, y de algunos otros grupos.
  2. El domingo es simplemente el equivalente neotestamentario del día de reposo del Antiguo Testamento y que debe ser observado de la misma manera. La Confesión de Fe de Westminster llama al Día del Señor «el día de reposo cristiano». Luego agrega que «el día de reposo es santificado cuando los hombres, luego de haber preparado sus corazones y puesto en orden los asuntos comunes de antemano, guardan un reposo santo durante todo el día, libres de cualquier trabajo, palabra y pensamiento, y de todo lo que se relacione con los goces y las recreaciones mundanas; y que además ocupan todo este tiempo en el ejercicio público y privado de la adoración, y en los deberes de necesidad y misericordia» (XXI, 7, 8). Más adelante, la teología puritana y reformada se adhirió firmemente a esta postura.
  3. El día de reposo fue abolido con la muerte y la resurrección de Cristo y que ha sido suplantado por un nuevo día, el Día del Señor, con sus propias características. Esta era la postura de Calvino, quien claramente expresó que «el día sagrado para los judíos había sido dejado de lado» y que «otro había sido instituido» en su lugar.5

¿Cuál es la solución?

El día de reposo era una institución judía que no fue ni dada ni observada por ninguna otra raza o nación, ni en los tiempos antiguos, ni en los modernos. Lo mismo no ocurre con los demás mandamientos; es posible encontrar muchos paralelismos entre los demás mandamientos y otros códigos legales de la antigüedad. Para señalar que esto no es cierto, los defensores del día de reposo suelen citar Génesis 2:2–3 (con referencia al cuarto mandamiento).

Pero si hemos de ser estrictos, estos versículos no nos dicen que Dios está instituyendo el día de reposo en el momento de la creación; por el contrario, hay otros versículos que parecen enseñar que lo instituyó más adelante. Uno de estos versículos lo encontramos en Nehemías 9:13–14 «Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley». Estos versículos están relacionando el otorgamiento de la ley concerniente al día de reposo con el monte de Sinaí, e implican que el día de reposo no se conocía ni se guardaba hasta ese entonces. Otro pasaje importante es el que encontramos en Éxodo 31:12-17 «Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá. Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; por que en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó».

Estos versículos están identificando al día de reposo como una señal de un pacto entre Dios y el pueblo de Israel; esto es importante, ya que se los repite en dos oportunidades. Es difícil comprender, por lo tanto, cómo el cumplimiento del día de reposo puede legítimamente ser aplicada a otras naciones.

¿Pero cuál es la situación con respecto al día domingo?

El domingo es otro día que ha sido establecido por Dios, pero para la iglesia y no para Israel. El día de reposo era un tiempo de descanso e inactividad; y es más, existían severas penas para los que no obedecían. Por el contrario, el domingo del cristianismo es un día de fiesta, de actividad y de expectativa. Este carácter está dado por los acontecimientos que rodearon al Día del Señor, cuando Cristo resucitó. El Señor reunió a sus discípulos, les enseñó, les impartió el Espíritu Santo (Jn 20:22) y los comisionó para que evangelizaran el mundo. El hecho que el domingo fue establecido y el día de reposo abolido lo podemos apreciar en la rapidez y la totalidad con que el domingo sustituyó al día de reposo en la adoración de la iglesia primitiva. En el libro de los Hechos “día de reposo” figura solamente nueve veces, y no se dice que sea un día observado por los cristianos. El primer capítulo se refiere al día de reposo en la expresión «camino de un día de reposo» (Hch 1:12). Luego ocurre cuatro veces en el capítulo trece cuando nos describe cómo Pablo usaba el día de reposo con fines evangelísticos (13:14, 27, 42, 44); pero en ninguna ocasión se sugiere que la iglesia se reunía en el día de reposo o que lo guardaban.

Conclusion. 

No debemos creer que el cuarto mandamiento o la celebración cristiana del Día del Señor no tenga nada que decir sobre el pecado humano o la necesidad del Salvador. El día de reposo era un día en memoria de Dios como el Creador y como el libertador de su pueblo. El domingo cristiano es un día de celebración de la resurrección de Cristo. ¿Pero observamos estos días naturalmente? ¿El corazón humano puede con naturalidad apartar un tiempo para adorar y servir a Dios y regocijarse en todos sus favores? No puede hacerlo y no tiene la gratitud ni la sensibilidad suficiente.

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Acerca del autor:

boiceJames Montgomery Boice (1938-2000), pastor, teólogo y maestro. Sirvió como pastor en “Tenth Prebyterian Church” en Filadelfia, USA, desde 1968 hasta su muerte. Conocido autor y orador en círculos evangélicos. Boice obtuvo su B.A. de la Universidad de Harvard (1960), un B.D. en Seminario Teológico de Princeton (1963), y su Doctorado en Teología en la Universidad de Basilea en Suiza. (1966). Autor de mas de veinte libros y comentarios, entre los que se encuentran; “Las Parábolas de Jesús”, “Las Doctrinas de la Gracia: Redescubriendo la esencia del evangelio”, “El llamado de Cristo al discipulado”.

5 Calvino, Institutes, p. 399.

Adaptado de: James Montgomery Boice, «LOS DIEZ MANDAMIENTOS: EL AMOR DE DIOS», en Ética cristiana (Miami, FL: Editorial Unilit, 2002), 430–434.