¿Alguna vez ha notado a Cristo en el liderazgo bíblico de la iglesia? He utilizado algunas iniciales para que pueda recordar fácilmente cuatro aspectos del liderazgo cristiano. Las iniciales son “LAPS” y puede ser presentada al dibujar cuatro triángulos que apuntan en diferentes direcciones. “LAPS” significa “un Líder Al frente Sirve y Provee.” También representa cuatro características que Jesús tenía como líder y que Él nos pide a aquellos que somos líderes:

Cuatro Aspectos de Liderazgo

Mientras que estos aspectos de liderazgo pueden ser verdaderos en muchos otros aspectos de la vida, los menciono ahora con referencia a ser cristiano y a ejercitar el liderazgo en un contexto congregacional:

LIDER

Cristo mismo ordenó muchas cosas. Por ejemplo, Él ordenó que instruyéramos a los demás (Mateo 28:20). Pablo también ordenó. Él dijo a los cristianos que les dijeran a los demás que hacer. Él instruyó a los ancianos para que decidieran que debían enseñar, pero con gentileza (2 Timoteo 2:24–25) y con paciencia (2 Timoteo 4:2). Nosotros que somos pastores debemos ser cuidadosos al enseñar, porque Dios nos hará responsables de que tan fieles hemos sido a Su Palabra (ver Santiago 3:1). Claramente, los líderes de la iglesia, como cualquier otro líder, deben ordenar, tomar decisiones y tomar la responsabilidad.

Algunos hoy en día no se sienten cómodos con esto. Pero Jesús claramente ordenó, y Él instruyó a Sus seguidores (y eso nos incluye a nosotros) hacer lo mismo: enseñar, dar instrucciones, y estar deseosos de ejercitar la autoridad. Él nos llamó a hacer eso. Esta clase de liderazgo no debería ser evitado. A pesar de que se puede abusar de tal autoridad, la autoridad por sí misma es algo bueno, y podemos ayudar a recuperar un respeto piadoso por la autoridad al ejercerse cuidadosamente.

2 Timoteo 2.24–25 El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad.

AL FRENTE

Mucho del liderazgo es un ejemplo de establecer y tomar iniciativas. Probablemente el general más temido de la Segunda Guerra Mundial fue el comandante de los tanques alemanes, Rommel, el “Zorro del Desierto.” Cuando empezaba una batalla que involucrara sus fuerzas, se escuchaban las palabras “¡Rommel al mando!” Ese mensaje animaba a las tropas que lo seguían. Los buenos líderes toman la iniciativa.

Otra parte del liderazgo bíblico es que uno pone el ejemplo. Jesús dijo en Juan 13:34, “un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” Pablo escribió, “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5). Pedro exhortó a algunos de los primeros cristianos para que recordaran que “Cristo padeció por nosotros” (1 Pedro 2:21). Pablo le escribió a los cristianos de Corinto, “sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Y le dijo a los creyentes tesalonicenses que había trabajado para ser un modelo que pudieran seguir (2 Tesalonicenses 3:7–9). Él deliberadamente trabajó para vivir una vida modelo- no una vida perfecta, sino una ejemplar. Pablo ofreció su vida como ejemplo, siendo un líder al frente, para mostrar cómo se debe hacer. Eso es lo que debemos hacer.

Y eso es lo que hacemos. Como parte de nuestro liderazgo, debemos ser un ejemplo a seguir (ver Juan 13:15; Filipenses 3:17; 1 Timoteo 4:12; Tito 2:7; Santiago 5:10).

2 Tesalonicenses 3.7–9 Pues ustedes mismos saben cómo deben seguir nuestro ejemplo (cómo imitarnos), porque no obramos de manera indisciplinada entre ustedes, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que con dificultad y fatiga trabajamos día y noche a fin de no ser carga a ninguno de ustedes. No porque no tengamos derecho a ello, sino para ofrecernos como modelo a ustedes a fin de que sigan nuestro ejemplo (nos imiten).

PROVEER

Considere a un ejército con una línea vital de abastecimiento que va hasta el frente. Mucho de lo que es hecho en un buen liderazgo es trabajar estratégicamente para dar forma, enfoque y libertad al trabajo que otros están haciendo. Los líderes dirigen el tráfico de la iglesia, o sea reparten el trabajo del ministerio en pequeñas partes que otros sean capaces de llevar a cabo.

Si somos llamados a ser proveedores, entonces debemos regresar detrás de las líneas y dar a la gente las herramientas que necesitan para que vayan y hagan lo que tienen que hacer. Jesús en Lucas 9 y 10, habiendo preparado a Sus discípulos, los manda afuera. Ellos fallan en Lucas 9, pero entonces Él los envía de nuevo en Lucas 10 y tienen éxito. Jesús estaba respaldándolos detrás de las líneas, proveyendo y equipando a otros.

Por supuesto que somos un poquito diferentes, porque no podemos ir con la gente que mandamos, como Jesús pudo a través de Su Espíritu. Así que nuestra situación es un poquito más como la de Pablo cuando, en su última carta, instruyó a Timoteo a que enseñara a aquellos que podían enseñar a otros (2 Timoteo 2:2). Pablo comprendió que él podría multiplicar grandemente su ministerio si proveía los recursos a otros para que tuvieran sus propios ministerios.

2 Timoteo 2.2 Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga (confía) a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros.

SERVIR

Esta es la S en LAPS. Esta es quizás la clase de liderazgo cristiano más distintivo. Lo vemos en Cristo más completamente; mientras Él se da a Sí mismo en la cruz, muriendo por nosotros para que podamos vivir en Él. Descripciones conmovedoras de este acto de auto-sacrificio se encuentran en cada uno de los Evangelios y en varios pasajes del Nuevo Testamento. Filipenses 2 y 1 Pedro 2 son particularmente claros y conmovedores.

Este es un ejemplo de liderazgo que Cristo nos dejó. Y este es especialmente el caso si nosotros fuéramos llamados a ser líderes de una congregación. Pedro escribe:

1 Pedro 5.1–4 Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser (convirtiéndose en) ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores (el Pastor Supremo), ustedes recibirán la corona inmarcesible (que jamás se marchitará) de gloria.

Todos estos cuatro diferentes aspectos (LAPS): el ser ejemplo de Liderazgo, estar Al frente, Proveer lo que se necesita y el Servir, serán parte del liderazgo bíblico de la iglesia.

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Acerca del autor:

dever-e1412519712332Mark Dever (1960-). Realizo estudios en  Duke University (BA), Gordon-Conwell Theological Seminary (MDiv.), Southern Baptist Theological Seminary (MTh), y Cambridge University (PhD). Dever, es el pastor principal de “Capitol Hill Baptist Church” in Washington, D.C. (US), y presidente del ministerio “9 Marcas”, ministerio que tiene como proposito ayudar a fundar iglesias bíblicas. Es miembro también de la “Alianza Evangélica de Iglesias Confesantes” (Alliance of Confessing Evangelical Churches). Entre sus obras principales (en ingles), se cuentan: “Nueve Marcas de una Iglesias Saludable” (2004), “El Mensaje del Nuevo Testamento: Promesas Cumplidas” (2005), “El mensaje del Antiguo Testamento: Promesas Hechas” (2006), “Doce retos que la Iglesia afronta” (2008), “Es bueno: Exposición en la Expiación Substitutoria” (2010), entre muchos otros.

Tomado de: Mark Dever, Una Iglesia Saludable: Nueve Características, trans. Miguel González, Primera Edición. (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2008), 231–234.