Aunque el debate en torno a lo que se conoce como “Nueva Perspectiva en Pablo”, tiene más de 50 años, el inicio del mismo pueden trazarse desde finales del siglo XIX. Existe una creciente confusión en Latinoamérica sobre este tema, por lo cual pronto en el Grupo de Lectura de Teología para Vivir daremos una serie de clases a manera introductoria sobre el tema, puede unirse de manera libre en nuestro grupo de estudios, ver aquí. Sin embargo, el siguiente artículo escrito Nijay K. Gupta, para el Diccionario Bíblico Lexham, sirve como una excelente introducción al tema para aquellos que no están familiarizados con el mismo.

Introducción a la Nueva Perspectiva en Pablo.

Por, Nijay K. Gupta

La Nueva Perspectiva en Pablo (NPP), Se trata de un punto de vista erudito diferente sobre las actitudes del apóstol Pablo hacia el judaísmo, la justificación, la rectitud, la ley y la salvación.

La Nueva Perspectiva sobre Pablo (NPP) se opone a la postura que ve al judaísmo de la época de Pablo como legalista y motivado por las “obras”. Dicha postura asevera que la esperanza judía de la salvación dependía del esfuerzo por ganarse el favor de Dios mediante obras meritorias. Este punto de vista pudo haber sido moldeado en gran parte por la lectura que hizo Martín Lutero sobre el Antiguo Testamento, teniendo en cuenta sus propias luchas con la Iglesia Católica. Los intérpretes actuales realizan una lectura de las cartas de Pablo dentro del marco legalista del judaísmo, en las que la gran visión de Pablo se convierte en la “justificación por la fe”, alejándose de la justificación por méritos propios del judaísmo. Por el contrario, la NPP plantea que el judaísmo del segundo templo se basa en el pacto que también valoraba la gracia de Dios y la fe de las personas en su misericordia.

La NPP sostiene que cuando Pablo critica las “obras”, está refiriéndose a la Ley judía, la Torá. Pablo no dice que no hay que hacer cosas buenas para Dios, ni prioriza la fe interior por sobre las obras exteriores. La NPP considera que Pablo se opone a ese cristianismo judío que les exigía a los gentiles que cumplieran con los requisitos de la Torá para ser parte del pueblo de Dios. Desde esta perspectiva, Pablo no estaba en contra de las “obras”, sino contra la idea de que a los gentiles se les pidiera que obedecieran la Torá para ser bien recibidos en la iglesia de Dios en Jesucristo. Y por eso, la NPP siempre ha tenido una dimensión sociológica y eclesiástica firme, que ve la contribución de Pablo para el entendimiento de la salvación y de la fe, no solo como una doctrina vertical (sobre el individuo y Dios), sino también como una doctrina horizontal (que acoge a los gentiles en la comunidad del pacto, y no solo los considera como conversos a la religión judía).

Historia y formación de la nueva perspectiva sobre Pablo: Las figuras clave.

  1. Stendahl. El artículo de Stendahl, “Paul and the Introspective Conscience of the West”, ayudó a los eruditos del Nuevo Testamento a leer e interpretar a Pablo desde el punto de vista de su propio entorno religioso: como alguien que reaccionaba a los problemas de su propia época. Él convence a los intérpretes paulinos de que no lean la experiencia y la retórica de Pablo a través de la óptica de la lucha “introspectiva” de Martín Lutero. Stendahl sostiene que ni el entorno religioso del contexto judío de Pablo ni la evidencia de sus cartas implican que Pablo deba ser tratado como alguien que buscaba la justificación de Dios como un pecador desesperado.
  2. P. Sanders. En su trabajo de 1977, Paul and Palestinian Judaism, Sanders argumenta que el “modelo” del judaísmo del segundo templo no era una religión predominantemente legalista basada en las buenas y malas obras. En lugar de ello, propone que el judaísmo palestino confiaba en que Dios había elegido a Israel y en la gracia para con su pueblo. Si bien la obediencia a la Torá tenía su lugar, los judíos de ese período demostraron una actitud y una práctica religiosa que incorporó la compasión divina, así como la responsabilidad y la acción del hombre. Sanders lo denomina “nomismo de pacto”; la relación con Dios fundada en la gracia y en la misericordia divina (“de pacto”), pero también motivada por la expectativa de la obediencia a la Torá (“nomismo”). Él recalca que el sistema sacrificial suponía que el pueblo del pacto no cumpliría con las altas expectativas de la Torá; este, entonces, proveería los medios para la reparación y la expiación cuando sucedieran dichas transgresiones. A pesar de que este modelo de “nomismo de pacto” ha sido criticado, las conclusiones de Sanders afectaron enormemente la erudición neotestamentaria porque provocaron un renovado interés en las raíces judías y en los antecedentes del Nuevo Testamento. Sanders sostenía que los textos del judaísmo primitivo debían ser tratados con más cuidado y mayor agudeza. También sugería que Pablo no había seguido el modelo del “nomismo de pacto” después de su encuentro con Cristo, pero esta opinión es menos aceptada. Según Sanders, Pablo estaba tan concentrado en ser partícipe de Cristo que su propio enfoque religioso no podía compararse razonablemente con el “judaísmo común” de su época. Para Pablo, Cristo era la única solución para el problema de la humanidad con el pecado. Sanders sostiene que, antes de conocer a Cristo, Pablo no había buscado desesperadamente la solución para este problema. Más bien, los textos como Fil 3:6 muestran que Pablo se había sentido suficientemente aceptable para Dios dentro del pacto judío. Una vez que Pablo fue confrontado por Cristo, sus reflexiones sobre el pecado y la salvación pasaron de la “solución al conflicto”; recién después de encontrarse con el Cristo crucificado y resucitado se dio cuenta de que él y el pueblo judío necesitaban ser rescatados de una situación desesperada.
  3. James D.G. Dunn. Dunn dio a conocer por primera vez la frase “Nueva perspectiva sobre Pablo” durante una conferencia universitaria en 1983; posteriormente, esta fue publicada. Aunque le reconoció a Sanders su mérito por ayudar a los eruditos bíblicos a comprender la naturaleza del judaísmo del segundo templo, especialmente el modelo del “nomismo de pacto”, se mostró preocupado por la disyuntiva que provocó Sanders entre el judaísmo de los tiempos de Pablo y el nuevo modelo religioso de Pablo “en Cristo”. Usando el modelo del “nomismo de pacto” de Sanders, Dunn menciona que la Ley funcionaba socialmente como un hito fronterizo étnico. Él concluye que Pablo no argumentaba que era incorrecto hacer obras en general; en lugar de eso, estaba preocupado porque la obsesión judía con la Torá se había convertido en una barrera entre judíos y gentiles: una que Cristo había abolido para que los seres humanos pudieran ser unificados por la fe en él. Dunn ve el lenguaje de Pablo de la “justificación por fe” al margen de las “obras de la ley” como una cuestión social y pietista.
  4. T. Wright. Wright ha llevado la discusión a un público más amplio a través de sus conferencias internacionales, trabajos difundidos y comentarios. Él reacciona positivamente al modelo del “nomismo de pacto” de Sanders y al argumento de Dunn de que la terminología de Pablo de “las obras de la ley” se concentró particularmente en la dimensión social de la Torá de dividir a los judíos de los gentiles. Wright se enfoca en sacar conclusiones del trabajo de Sanders y Dunn con una opinión que se inclina hacia la teología bíblica. Hace hincapié en que Jesús, como el Mesías judío, ha cumplido con el papel de Israel en el plan de redención y salvación de Yavé, especialmente en el cumplimiento de la promesa del pacto hecha a Abraham.

Los defensores claves de la nueva perspectiva sobre Pablo

  1. Francis Watson. En su monografía de 1986, Paul, Judaism, and the Gentiles, Watson aplica algunos de los conocimientos de la NPP a una lectura con un enfoque sociológico sobre la relación de Pablo con el judaísmo de su época, como lo demostró en sus cartas. Watson se basa en el esquema de cómo los movimientos reformistas se convierten en sectas, argumentando que la estrategia socio-retórica de Pablo podría verse como un movimiento para separar a sus comunidades cristianas de las sinagogas judías de su época.
  2. Terence Donaldson. Donaldson cuestiona cómo llegó Pablo a ser el apóstol de los gentiles. Él discute que Cristo reestructuró el “sistema de convicciones” de modo que los gentiles pudieran ser parte de la realización del gran plan de restauración de Dios sin tener que convertirse en judíos. Aunque la Torá solía ser el hito limítrofe, ahora Cristo lo es.
  3. Kent Yinger. Yinger aborda el lenguaje de juicio de Pablo, especialmente, su tendencia a referirse al juicio en el que las “obras” hechas en el cuerpo son importantes (2 Cor 5:10). Yinger sostiene que la tensión entre la justificación por “gracia” y el juicio según las “obras” no es una contradicción, y a Pablo no le generó un problema porque la misma tensión estaba presente en el judaísmo de su época. Yinger aplica el modelo del “nomismo de pacto” a la justificación de Pablo y la teología del juicio, y argumenta que está de acuerdo con el modelo del judaísmo, pero explica la centralidad de la fe en Cristo como decisiva para ser miembro del pacto. Otros defensores son Richard Hays, Scot McKnight, Michael Gorman y Don Garlington.

Reacciones críticas u opositores a la nueva perspectiva sobre Pablo

  1. Frank Thielman: Del conflicto a la solución. Thielman cuestiona la postura de Sanders de que los judíos del período del segundo templo no se consideraban atrapados en una “situación dramática”. Al analizar los textos del segundo templo, Gálatas, Romanos y la Torá, Thielman dice que los judíos sí se veían “contaminados con el pecado” y necesitados del rescate escatológico de Dios. Él argumenta que el lenguaje de Pablo sobre la ley cumplida en Cristo ofrece la clase de esperanza suprema que los judíos habían estado esperando.
  2. Simon Gathercole: El problema de la jactancia judía. Gathercole objeta la NPP y se enfoca en el vocabulario de la jactancia judía de Rom 1–5. Él sostiene que, cuando Pablo trata a la jactancia judía como inapropiada, parece confrontar la idea de que una persona podía depender de la obediencia a la Torá para la “justificación definitiva en los últimos tiempos”. Gathercole insiste que Pablo estaba criticando tanto el orgullo étnico como la perspectiva soteriológica defectuosa que parecía depender en gran manera de las obras. La obra de Gathercole ha logrado cuestionar la fortaleza de la NPP como el enfoque dominante que dependía fuertemente de la gracia y la misericordia de Dios.
  3. Stephen Westerholm: Rehabilitar a Lutero como teólogo paulino. Westerholm defiende la lectura luterana de Pablo, y afirma que el apóstol se concentró en la capacidad única de Cristo de ocuparse del pecado más de lo que había sido posible antes. Busca reintroducir el componente soteriológico a la discusión del lenguaje de Pablo sobre la rectitud/justificación, y rehabilitar el tratamiento erudito de la lectura de Lutero sobre Pablo (así como la de Agustín, Calvino y Wesley).
  4. La justificación y el nomismo matizado: No el “nomismo de pacto”. En Paul and Variegated Nomism -el libro editado por Carson, O’Brien y Seifrid- un grupo de eruditos en la Biblia pone a prueba la teoría de Sanders del “nomismo de pacto” para ver si el modelo de gracia y obligación se sostienen bajo el examen exhaustivo de la evidencia de los textos judíos del segundo templo. Los editores concluyen que estos textos eran tan variados con respecto a la obediencia a la Torá, a la salvación y al juicio, que es difícil ponerlos todos juntos bajo una categoría.

La influencia perdurable de la Nueva Perspectiva en Pablo (NPP)

La NPP ha impactado el estudio sobre Pablo de tres maneras preponderantes:

  1. Pablo debe ser estudiado dentro del medio religioso y social de su propia época. Los términos y las expresiones que usa tienen que ser analizados con respecto a los textos más cercanos de su entorno: el judaísmo del segundo templo.
  2. Quienes estudian a Pablo no deben hacer presunciones apresuradas acerca de lo que él estaba discutiendo, como si sus adversarios judíos sumaran puntos de ventaja en vista del juicio final. Los textos judíos deben leerse detenida y juiciosamente. Gracias a la NPP hay un mayor conocimiento de que los textos judíos tenían un fuerte elemento de la misericordia y el amor de entrega que Yavé muestra por su pueblo.
  3. Pablo era un defensor y un representante social, además de un “teólogo”; estaba preocupado por la unidad del pueblo de Dios, tanto judíos como gentiles.

Por, Nijay K. Gupta[1]

Tomado de: Nijay Gupta, «Pablo», ed. John D. Barry y Lazarus Wentz, Diccionario Bíblico Lexham (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014).