En las listas de requisitos para los ancianos, tres de ellos se relacionan con las capacidades del anciano para realizar la tarea. Debe ser capaz de administrar su hogar bien, proveer un modelo de vida cristiana para otros, y enseñar y defender la fe. Veremos cada una de ellas:

A. Capacidad para administrar bien el hogar

Un anciano debe ser capaz de administrar bien su hogar. Las Escrituras afirman:

“Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)” (1 Timoteo 3:4, 5).

Los puritanos se referían al hogar familiar como la “pequeña iglesia”. Esta perspectiva está de acuerdo con el razonamiento de las Escrituras de que, si un hombre no puede pastorear su familia, no puede pastorear la familia extendida de la iglesia. Esto es debido a que el manejo de la iglesia local se parece más a administrar una familia que a administrar una empresa o el estado. Un hombre puede ser un exitoso empresario, un competente funcionario público, un jefe genial de ministerio o un militar de alto rango, y ser un anciano de iglesia o padre desastroso. Por eso, la capacidad de un hombre para supervisar bien su hogar es un prerrequisito indispensable para supervisar la casa de Dios.

Pero, ¿qué pasa con los hombres solteros o los casados, pero sin hijos? ¿Pueden ser ancianos esos hombres? ¡Claro que si, con toda seguridad (1 Corintios 7:8–35)![1] Las capacidades en relación con el matrimonio y con los hijos no se deben tomar como mandamientos a casarse y tener niños. Más bien, como la mayoría de los hombres son casados y tienen hijos, las Escrituras establecen la norma que Dios ha establecido para los líderes de iglesia que son esposos y padres. Establecer normas para hombres casados que tienen hijos es algo muy diferente a ordenar el matrimonio y la paternidad, cosa que no siempre es un asunto de elección. Los hombres solteros y los casados sin hijos con toda seguridad pueden ser ancianos pastores. Donde carezcan de experiencia por su condición de soltería o falta de hijos, los ancianos colegas que estén casados y tengan hijos pueden llenar el vacío. Los hombres solteros y sin hijos tienen una contribución única en su género para hacer al rebaño y al equipo de ancianos. Por supuesto, la conducta sexual y el manejo del hogar de los solteros y sin hijos debe ser irreprensible, tan irreprensible como la de los hombres casados que tienen hijos.

B. Capacidad para proveer un modelo para otros

Un anciano/pastor debe ser un ejemplo de vida cristiana que otros quieran seguir, Pedro recuerda a los ancianos de Asia que sean “ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:3b).[2] Si un hombre no es un modelo santo que otros puedan imitar, no puede ser un anciano aunque sea un buen maestro o empresario. Al igual que Pedro, Pablo también reconoció la importancia de asemejarse a Cristo. Hizo lo más posible por asemejarse a Cristo y esperaba que la gente lo siguiera:

  • Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros (Filipenses 3:17).

  • Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1 Corintios 11:1).

  • Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros… por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis (2 Tesalonicenses 3:7, 9b).

  • Por tanto, os ruego que me imitéis (1 Corintios 4:16; cf. Gálatas 4:12; 1 Tesalonicenses 1:5, 6; 1 Timoteo 4:12[3]; Tito 2:7)[4].

La principal manera de inspirar e influir a la gente para Dios es por medio del ejemplo personal. El carácter y las obras, no la posición oficial ni los títulos, es lo que realmente influye en las personas para la eternidad. Una cita de Samuel Brengle en relación con el poder del ejemplo personal, citada por J. Oswald Sanders en su obra clásica Spiritual Leadership (Liderazgo espiritual), merece repetirse: “Una de las más notables ironías de la historia es el total desprecio a los rangos y títulos que los hombres se pasan de unos a otros en el juicio final.… La evaluación final de los hombres demuestra que a la historia no le importa un ápice el rango o el título que un hombre haya obtenido, o el oficio que haya desempeñado, sino solamente la calidad de sus obras y el carácter de su mente y su corazón”.[5] Los hombres y las mujeres de hoy piden ejemplos auténticos de verdadero cristianismo en acción. ¿Quién puede proveer mejor un ejemplo de largo plazo, semana tras semana, de vida familiar, vida laboral y vida de iglesia que los ancianos de la iglesia local? Es por eso que es tan importante que los ancianos, como imitadores vivos de Cristo, guíen el rebaño de Dios en su camino.

C. Capacidad para enseñar y defender la fe

Un anciano tiene que ser capaz de enseñar y defender la fe. No importa lo exitoso que sea un hombre en su negocio, la elocuencia con la que hable, o lo inteligente que sea. Si no está firmemente comprometido con la doctrina apostólica histórica y no es capaz de instruir a la gente en la doctrina bíblica, no está calificado para ser un anciano bíblico (Hechos 20:28[6] y ss; 1 Timoteo 3:2; Tito 1:9).[7]

El Nuevo Testamento requiere que el anciano pastor sea “retenedor de la palabra fiel como ha sido enseñada” (Tito 1:9a). Esto significa que un anciano debe adherirse firmemente a la enseñanza ortodoxa, histórica y bíblica. Un comentarista dice, “Los ancianos no deben ser elegidos de entre los que han estado experimentando con nuevas doctrinas”.[8] Siendo la iglesia local “columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15b)[9], sus líderes deben ser pilares de doctrina bíblica sólidos como la roca, de lo contrario la casa se vendrá abajo. Puesto que la iglesia local es también como un pequeño rebaño que viaja por terreno traicionero, infestado de “lobos salvajes”, solamente aquellos pastores que conocen el camino y ven los lobos, pueden conducir el rebaño a destino seguro. Por eso un anciano debe caracterizarse por la integridad doctrinal.

Es fundamental que el anciano esté firmemente comprometido en la doctrina apostólica bíblica “para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tito 1:9b). Esto requiere que un futuro anciano se haya dedicado durante algunos años a la lectura y el estudio de las Escrituras, para que pueda razonar inteligentemente y discutir lógicamente los temas bíblicos, que haya formulado las creencias doctrinales, y que tenga la habilidad verbal y la disposición para enseñar a otros. Entonces no debería haber confusión acerca de lo que está llamado a hacer un anciano según el Nuevo Testamento: tiene que enseñar y exhortar a la congregación en la sana doctrina y defender la verdad frente a los falsos maestros. Esta es la gran diferencia entre el anciano de una junta y el anciano pastor. Los ancianos del Nuevo Testamento son guardianes y maestros de la sana doctrina.

Conclusión.

Por ese motivo, el libro de Dios, la Biblia, debe ser el curso de estudio permanente del futuro anciano/pastor. La Biblia es el manual de preparación completo de Dios para todos los líderes espirituales. Pablo recuerda a Timoteo que “desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15; cursiva agregada). Pablo afirma más adelante que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios, sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17; cursiva agregada). Entonces un hombre no está preparado para la tarea de pastorear si no está bien formado en las Sagradas Escrituras inspiradas por Dios. Un anciano que no conoce la Biblia es como un pastor sin piernas; no puede guiar ni proteger al rebaño. Vale la pena repetir el comentario de P. T. Forsyth (1848–1921), influyente teólogo británico de principios del siglo veinte: “La verdadera fuerza de la Iglesia no es la cantidad de obras sino la calidad de su fe. Un hombre que realmente conoce su Biblia vale mucho más para la verdadera fuerza de la Iglesia que una multitud de obreros que no la conocen”.[10]

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Articulo tomado de: Alexander Strauch, Liderazgo Biblico De Ancianos: Un Urgente Llamado a Restaurar El Liderazgo Biblico En Las Iglesias, trans. Dante N. Rosso (Cupertino, CA; Littleton, CO: DIME (Distribuidora Internacional de Materiales Evangélicos); Lewis and Roth Publishers, 2001), 87-90.

Sobre el autor:

51tvmcltjbl-_ux250_Alexander Strauch es un conocido maestro de la Biblia. Crecio en New Jersey, (USA). Casado con Marilyn tienen cuatro hijos adultos y ocho nietos. Realizo estudios en Colorado Christian University (BA), así como en Denver Seminary (MDiv.). Ha servido como pastor por cuarenta años en la “Capilla de la Biblia Littleton”, en Denver (US). Strauch ha enseñado por muchos años Literatura del Nuevo Testamento en la Universidad Cristiana de Colorado, y regularmente en el Instituto Bíblico Emmaus. Es autor de mas de una docena de libros relacionados a ministerio pastoral, algunos de ellos han sido traducidos al español, entre los cuales tenemos: “Liderazgo Biblico De Ancianos: Un Urgente Llamado a Restaurar El Liderazgo Biblico En Las Iglesias “(2001); “Ama o Muere: Cristo llama a la iglesia a despertar del sueño espiritual: Apocalipsis 2:4.” (2013); “El diacono del Nuevo Testamento: La vital importancia de su funcion de acuerdo a los principios biblicos“(2013); “Liderando con Amor” (2010), etc.

Notas: 

[1] 1 Corintios 7.8 A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo (Pablo).

[2] 1 Pedro 5.2–3 pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser (convirtiéndose en) ejemplos del rebaño.

[3] 1 Timoteo 4.12 No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.

[4] Tito 2.7 Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad.

[5] J. Oswald Sanders, Spiritual Leadership (Chicago: Moody, 1980), pg. 20.

[6] Hechos de los Apóstoles 20.28 “Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos (supervisores) para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con Su propia sangre.

[7] Tito 1.9 Debe retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen.

[8] Phillip H. Towner, 1–2 Timothy and Titus, The IVP New Testament Commentary Series (Downers Grove: InterVarsity, 1994), pg. 228.

[9] 1 Timoteo 3.14–15 Te escribo estas cosas, esperando ir a verte pronto, pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.

[10] P. T. Forsyth, The Church and the Sacraments (1917; reimp. Londres: Independent, 1955), pg. 9.