Durante muchos años antes de entrar al ministerio vocacional, trabajé como un periodista en el altamente competitivo y cruel mundo de los medios de comunicación seculares. Mientras estaba trabajando como reportero para un periódico metropolitano de Georgia, uno de mis colegas más progresistas me hizo bromas sobre ser un “chico conservador” proveniente de un pequeño pueblo del interior de Georgia del Norte. Ella dijo: “¿Sabes lo que eres? ¡Eres un puritano! En ese momento, realmente no sabía qué hacer con ese comentario. Hoy, yo lo vería como un alto elogio.

En la mente de muchos, el puritanismo es igual a guardar reglas escrupulosas, cristianismo abstinente, o, como el inimitable periodista estadounidense H. L. Mencken lanzó su famosa broma: “El puritanismo es el temor agobiante de que alguien, en algún lugar, puede ser feliz.”

Hace unas cuantas décadas, gracias en gran parte a los esfuerzos de publicación de Banner of Truth [Estandarte de la Verdad] y la defensa de Martyn-Lloyd Jones, los puritanos ingleses y americanos han hecho una fuerte reaparición entre los evangélicos reformados. Durante mis años de seminario, me enamoré de los puritanos. Ahora, me deleito enseñando sobre los puritanos, y durante mi tiempo como pastor, hombres como John Bunyan, Thomas Watson, y John Owen fueron mis pastores a través de sus profundos escritos devocionales teológicos. Aunque están muertos, ciertamente aun hablan. Y necesitamos escucharlos.

Por supuesto que, ellos podían ser extremadamente excéntricos y a veces se iban a los extremos. Los puritanos nunca cumplieron una regla que parecía no gustarles. Tenían una visión decididamente “subdesarrollada” en cuanto a la recreación y al ocio. Sus escritos tenían la tendencia al exceso de palabras, a menudo estableciendo y luego reiterando el mismo punto varias veces. Y su moralización de las experiencias de vida y la introspección espiritual a menudo no conocían límites. Por ejemplo, en una ocasión Cotton Mather vio su propio corazón pecaminoso como la causa de un dolor de muelas, tal como lo dijo en su diario: “¿No he pecado contra mis dientes? ¿Cómo? ¿Por comer de manera pecaminosa, descortés, excesiva, y por una lengua pecaminosa? (Citado en Leland Ryken, Worldly Saint [Santos mundanos])” Ellos eran, después de todo, pecadores salvados por gracia.

Pero con todo, por toda su humanidad, ellos representan un alto referente de una vida (tomando prestado una frase favorita de John Piper) cristocéntrica, saturada de la Escritura, temerosa de Dios.

OCHO RAZONES POR LAS QUE DEBES LEER A LOS PURITANOS.

En nuestro juicio instantáneo, época de los 140 caracteres de mensaje, necesitamos a los puritanos más que nunca.

Aquí hay ocho razones de por qué.

  1. Porque ellos fueron maduros en maneras en que nosotros lo no somos.

I. Packer lo describe con precisión:

La madurez es un componente de sabiduría, buena voluntad, resiliencia, y creatividad. Los puritanos ejemplificaban madurez; nosotros no. Nosotros somos enanos espirituales. Un líder de mucho recorrido, un nativo americano (por decir), ha declarado que él encuentra que el Protestantismo norteamericano, centrado en el hombre, manipulador, motivado por el éxito, autoindulgente, y sentimental, como lo es descaradamente, es 5,000 kilómetros y medio de ancho y 2 centímetros y medio de profundidad. Los puritanos, en contraste, como un cuerpo eran gigantes. Eran grandes almas sirviendo a un gran Dios.

¿Alguien negaría la veracidad de su afirmación en mucho del evangelicalismo moderno de hoy en día?

  1. Porque entendieron la profunda pecaminosidad del corazón humano.

John Owen (1616-1683) llamó al corazón humano un nido maligno de avispas. Escribió The Mortification of Sin [La mortificación del pecado], el tratado más famoso del pecado entre los puritanos. Debido a que entendieron la depravación del corazón humano, los puritanos se dieron cuenta que solamente una obra unilateral de la gracia soberana puede rescatar al hombre caído. Por consiguiente, su entendimiento perspicaz y agudo de la mortandad del corazón humano les llevó a plantar sus pies firmemente sobre una teología de la gracia como el único catalizador que sacaría corazones muertos de la tumba.

  1. Porque sabían que su mejor vida estaba más adelante.

Los puritanos sufrieron mucho, pero sufrieron bien. La muerte era una compañía constante para los puritanos de los siglos XVII y XVIII. En Inglaterra, enfrentaron persecución a muerte a manos de la Iglesia de Inglaterra, la iglesia que ellos buscaron purificar. En el Nuevo Mundo, enfrentaron un clima físico muy severo. Packer escribe:

“La vida fácil y el lujo, tal como nuestra opulencia nos presenta hoy en día, no hacen madurar; las dificultades y las luchas, sin embargo, sí lo hacen, y las batallas de los puritanos contra los desiertos espirituales y climáticos en que Dios los puso produjeron una virilidad de carácter, valeroso e insumergible, levantándose sobre el desaliento y los temores, por lo cual los verdaderos predecesores y modelos son hombres como Moisés, y Nehemías, y Pedro después de Pentecostés, y el apóstol Pablo.”

  1. Porque veían la familia como una pequeña iglesia.

Los padres de familia puritanos estaban profundamente comprometidos a catequizar a sus hijos y a servir como pastores en sus hogares. Una de las grandes necesidades en nuestros días es que Dios levante un ejército de esposos/padres que tengan corazón de león y sean como corderos los cuales amarán a sus familias enseñándoles la Palabra de Dios, ejemplificando la autoridad bíblica y la de la iglesia. He escrito más extensamente sobre los puritanos y el discipulado familiar aquí.[1]

  1. Porque vieron toda la vida como vivida coram Deo – delante del rostro de Dios.

Para los puritanos de la antigua como también de la nueva Inglaterra no había una división entre los sagrado y lo secular. Si ellos trabajaban como herreros, el llamado era hacer trabajos de herrería para la gloria de Dios. Si ellos trabajaban en el campo, ellos sembraban y cosechaban dependiendo de Dios. Los puritanos sabían vívidamente que Dios es omnipresente, que no hay ni un centímetro en toda la creación donde Él no esté presente o donde Él no esté interesando en irradiar Su gloria. El trabajo duro fue para los puritanos una parte central de la vida cristiana, y lo que nosotros conocemos como el trabajo ético protestante es un regalo que vino de parte de ellos.

  1. Porque fueron soldados altamente condecorados en la campo de batalla espiritual.

Vieron el conflicto espiritual como central para el llamado cristiano. Como memorablemente Packer lo pone, “Nunca esperamos avanzar un paso sin alguna clase de oposición.” Esto es evidente en la alegoría clásica de John Bunyan Pilgrim’s Progress [El progreso del peregrino], donde cada paso a lo largo del sendero hacia la Ciudad Celestial es una contienda a pelear sin, miedos de por medio. John Geree (1601-1649) escribió en The Character of an Old English Puritane or Nonconformist [El carácter de un antiguo puritano inglés o no conformista]: “Toda su vida entera la consideró una guerra, en donde Cristo era su capitán, sus armas eran oraciones y lágrimas. La Cruz era su Bandera y su [lema] era: el que sufre conquista.” William Gurnall (1617-1679) escribió The Christian in Complete Armor [El cristiano con toda su armadura], el cual perdura como uno de los libros más convincentes sobre la guerra espiritual.

  1. Porque fueron médicos habilidosos de almas.

Mucho antes de que Jay Adams y David Powlison fueran los pioneros del movimiento, los puritanos se destacaron en consejería bíblica. Vieron la Palabra de Dios como suficiente para cada necesidad del cristiano, incluyendo consejería. Tim Keller escribe,

“Se observa claramente que, los puritanos hacían descansar su enfoque de la consejería en las Escrituras. En muchas maneras los puritanos son un excelente laboratorio para estudiar la consejería bíblica, porque ellos no están influenciados por ningún modelo secular de sicología. Hoy en día muchos de aquellos que dicen ser estrictamente bíblicos en su enfoque de la consejería todavía evidencian la pesada influencia de Maslow o Rogers o Skinner o Ellis. Pero los puritanos tenían el campo de “la cura de las almas” virtualmente para ellos; no tenían competición secular en el área de la consejería. Por lo tanto, necesitamos considerar muy seriamente sus modelos de consejería.”

  1. Porque entendieron que el contentamiento en Cristo es la clave para la verdadera felicidad.

Cristo era suficiente para ellos. Él tenía que ser; sin medicinas modernas y a veces con un preciado puñado de comida disponible, el promedio de vida era alrededor de los 30, particularmente en las colonias americanas. Si una familia tenía cuatro hijos, en promedio dos morirían en el parto. Aproximadamente la mitad de las madres morían durante el parto. No había aspirina, ni penicilina, ni cirugías. Las dificultades económicas eran la norma. Aun así los puritanos a menudo escribieron sobre el contentamiento. Entre las mejores obras que se hayan escrito sobre este tema están The Rare Jewel of Christian Contentment [La joya rara del contentamiento cristiano] por Jeremiah Burroughs y The Art of Divine Contentment [El arte del contentamiento divino] por Thomas Watson. Ellos vivían con la eternidad estampada en sus globos oculares.

LEA A LOS PURITANOS

John piper ha sido formado por un compromiso íntimo, cuidadoso, de décadas con los puritanos. Él recalca por qué necesitamos a los puritanos:

“Mi experiencia me dice que nadie se acerca a la habilidad que ellos tienen en tomar el bisturí razurador de la escritura, y lancear los hervores de mi corrupción, extirpando los cánceres de los hábitos de mi mente que minimizan a dios, y amputando los miembros de mi desobediencia. Simplemente ellos son inigualables.”

Amén. Vayan, y lean a los puritanos.

LECTURAS RECOMENDADAS ACERCA DE LOS PURITANOS Y POR LOS PURITANOS (en Ingles)

Acerca de los puritanos:

  1. I. Packer, A Quest for Godliness: The Puritan Vision of the Christian Life (Crossway, 1990). Simplemente el mejor libro que jamás haya leído antes sobre los puritanos, su teología, y su aplicación para la vida diaria. Si usted ama la Biblia y la buena teología, este libro deleitará su alma.
  2. Leland Ryken, Worldly Saints: The Puritans as They Really Were (Zondervan, 1986). Un excelente estudio de los puritanos, incluyendo lo bueno, lo malo, y lo feo acerca de ellos. Bien escrito y un placer leerlo. Puede que usted se ría a veces cuando Ryken señala algunas de las debilidades y excesos de los puritanos.
  3. Joel R. Beeke y Randall J. Pederson, Meet the Puritans (Reformation Heritage, 2013). Contiene una guía para reimpresiones modernas. Incluye descripciones breves de la vida, ministerio, y escritos de cientos de ministros puritanos de ambos lados del Atlántico.
  4. Joel R. Beeke y Mark Jones, Puritan Theology: Doctrine for Life (Reformation Heritage, 2013). Junto a Meet the Puritans, esta obra es más o menos una teología sistemática puritana.
  5. Kelly M. Kapic y Randall C. Gleason, eds., The Devoted Life: An Invitation to the Puritan Classics (IVP, 2004). Una excelente introducción sobre los puritanos representativos y sus obras más conocidas. Si usted es nuevo en el tema de los puritanos, este puede ser el lugar para comenzar.

Escritos por los puritanos:

  1. John Buyan (1628-88), Grace Abounding to the Chief of Sinners
  2. John Flavel (1627-91), The Mystery of Providence. (Disponible en español)
  3. Thomas Boston (1676-1732), The Crook in the Lot: The Wisdom of God Displayed in the Afflictions of Men
  4. Richard Baxter (1615-91), The Reformed Pastor. (Disponible en español)
  5. Thomas Watson (1620-1686), A Body of Divinity, All Things for Good, The Doctrine of Repentance. (Disponible en español: A body of Divinity)
  6. Joseph Alleine (1634-68), An Alarm to the Unconverted. (Disponible en español)
  7. Richard Sibbes (1577-1635), The Bruised Reed
  8. William Bridge (1600-70), A Lifting Up for the Downcast. (Disponible en español)

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Sobre el Autor:

robinson-jeff-1Jeff Robinson (BA, The University of Georgia; MDiv; PhD, The Southern Baptist Theological Seminary) es un jefe de redacción para The Gospel Coalition. Natural de Blairsville, Georgia, él también pastorea la Christ Fellowship Church [La Iglesia de la Comunidad de Cristo] en Louisville, Kentucky, y sirve como jefe de investigación y profesor asociado para el Andrew Fuller Center para Estudios Bautistas y profesor adjunto de Historia de la Iglesia en el Southern Seminary. Previo a entrar al ministerio, él pasó cerca de 20 años como periodista de un diario en Georgia, Carolina del Norte, y Kentucky, escribiendo sobre varios temas desde política hasta la Liga Mayor de Béisbol y el fútbol SEC. Es coautor con Michael Haykin del libro To the Ends of the Earth: Calvin’s Mission Vision and Legacy [Hasta los confines de la tierra: la visión misión y legado de Calvino]. Jeff y su esposa, Lisa, tienen cuatro hijos. Puede seguirlo en Twitter.

Notas:

[1] Puede revisar la publicación (en inglés) a la que hace mención el autor de este artículo en: http://www.sbts.edu/family/2013/03/25/3221/. (Nota del traductor)

Fuente:

Traducido por John Jairo Paredes: . Publicado originalmente el 31 de Marzo del 2015. Original: https://www.thegospelcoalition.org/article/8-reasons-we-need-the-puritans/