¿Qué es el liberalismo teológico?

El liberalismo es dos a la vez: Una tradición – que surgió a finales del siglo XVIII como un intento protestante de reconfigurar la enseñanza cristiana tradicional a la luz del conocimiento y los valores modernos – y un acercamiento diferente – pero reconocible de la teología.

Como cualquiera de los “ismos,” el liberalismo no es fácil de encasillar. Pero los tres volúmenes magistrales de Gary Dorrien sobre The Making of American Liberal Theology [La fabricación de la teología liberal americana] presentan un cuadro coherente de un movimiento que ha estado marcado por identificables compromisos hermenéuticos y sociales. Incluso si uno desea evitar la teología liberal, sería todavía sabio conocer algo sobre un movimiento que ha ejercido una influencia tan considerable sobre los últimos doscientos años.

A continuación se presentan siete características del liberalismo que han sido escogidas del primer volumen de la trilogía de Dorrien. Los títulos son de mi autoría; el texto en cursiva es del libro.

  1. La verdadera religión no está basada en la autoridad externa.

La idea de teología liberal tiene casi tres siglos de antigüedad. En esencia, es la idea de que la teología cristiana puede ser genuinamente cristiana sin estar basada en ninguna autoridad externa. Desde el siglo XVIII, los pensadores cristianos liberales han argumentado que la religión debería ser moderna y progresiva y que el significado del cristianismo debería ser interpretado desde el punto de vista del conocimiento y la experiencia modernos. (xii)

Además, Dorrien reconoce que este rechazo es algo nuevo en la historia de la Iglesia.

Antes del periodo moderno, todas las teologías cristianas estaban construidas dentro de una casa de autoridad. Todas las teologías cristianas premodernas reclamaban la ortodoxia basada en la autoridad. Incluso las teologías mística y mitopoetica [relativa a los mitos] producidas por el cristianismo premoderno daban por sentado la perspectiva de la Escritura como una revelación infalible y la perspectiva de la teología como una explicación de revelación proposicional. Adoptando los métodos escolásticos de sus adversarios católicos, los teólogos protestantes formalizaron estas suposiciones con precisión escolástica durante el siglo XVII. No es coincidencia que, la Era de las Guerras Religiosas que precedió a la Ilustración es también recordada como la Era de la Ortodoxia.

La ortodoxia Reformada y Luterana puso en alto el principio de la Reforma de que la Escritura es la única e infaliblemente suficiente regla de fe, enseñando que esa Escritura es también estrictamente inerrante en todo lo que afirma. (xv)

Tenga en cuenta  que Dorrien no cree que la inerrancia fue una invención Princetoniana [es decir, que fue inventada por un grupo de teologos americanos en el seminario de Princeton].

  1. El cristianismo es un movimiento de reconstrucción social.

Una de las más influyentes definiciones del liberalismo teológico fue ofrecido en 1949 por un hábil proponente de los últimos tiempos, Daniel Day Williams: “Por ‘teología liberal’ me refiero al movimiento dentro del protestantismo moderno el cual durante el siglo XIX intentó llevar el pensamiento cristiano a una unidad orgánica junto con el punto de vista evolutivo del mundo [cosmovisión evolutiva], los movimientos a partir de la reconstrucción social, y las expectativas de ‘un mundo mejor’ la cual dominaba la mente general.

Es esa forma de fe cristiana en la que una filosofía profética-progresiva de la historia culmina con la expectativa de la venida del Reino de Dios a la Tierra.” (xiv)

  1. El cristianismo debe ser creíble y relevante.

De manera específica, la teología liberal es definida por su apertura a los veredictos de la investigación intelectual moderna, especialmente las ciencias naturales y sociales; su compromiso con la autoridad de la razón y la experiencia personal; su concepción del cristianismo como una forma ética de vida; su favorecimiento a los conceptos morales de la expiación; y su compromiso de hacer que el cristianismo sea creíble y socialmente relevante para la gente moderna. (xxiii)

  1. La verdad puede ser conocida solamente a través de símbolos y formas cambiantes.

Bushnell amonestó que “todas nuestras dificultades y controversias” en relacion a las verdades de la revelación fueron causadas por un error básico en poder defender las verdades que se encontraban reveladas a traves de signos y analogias. El problema no fue unico a la teología de Nueva Inglaterra (USA), sugiere; fue un “pecado casi universal que infestó el razonamiento de la humanidad en lo concerniente a temas morales y espirituales.” En todo el mundo, las personas trataban las formas simbólicas de sus verdades como las verdades mismas. (151)

  1. La controversia teológica es acerca del idioma, no acerca de la verdad.

Bushnell debatió varios puntos doctrinales con sus adversarios, diciendo siempre que sus desacuerdos eran sobre el uso del idioma, no falta de fe: “Todas mis supuestas herejías, en referencia a estos grandes temas, son causadas por el detenimiento de la especulación y el rechazo de aquellos juicios constructivos, o argumentos a priori, por términos que son solamente analogías, y misterios que son más significativos cuando son tomados solamente como símbolos, se hacen para afirmar algo más sabio y más exacto que lo que expresan.” (151-152)

  1. Las precisiones históricas de hechos y eventos bíblicos no son cruciales, siempre y cuando nos encontremos con Jesús en las páginas de las Escrituras.

Él advirtió que el lector fiel de la Escritura no está obligado a asumir la verdad de la narración del Evangelio “por medio de la cual se nos informa la manera y los hechos de la vida de Jesús.” Ese era el asunto en cuestión, “Solo asumimos las representaciones en sí mismas, solo como lo que son, y descubrimos su verdad necesaria, en la imagen trascendente, maravillosamente evidente, de la excelencia divina y la belleza exhibida en ellas.” Bushnell aconsejó que la narrativa bíblica no es muy impresionante, aparte del carácter extraordinario de su figura fundamental, pero cuanto más estudiamos la figura de Jesús, “una imagen que brilla en su propia luz clara de sol sobre nosotros,” más claramente somos llevados a la fuente y luz de toda verdad: “Jesús, la Palabra Divina, viniendo de Dios, para encarnarse con nosotros, y ser el vehículo de Dios y salvación para la raza.” (399)

  1. La religión verdadera es el camino de Cristo, y no ninguna doctrina en particular sobre Cristo.

La Palabra de Cristo no es una doctrina o el final de una discusión, sino una vida auto-autenticada; es el poder espiritual moralmente regenerativo reclamado en el espíritu de Cristo… Yéndose más allá de su mentor, los bushellianos acentuaron la humanidad de Cristo; Munger y Gladden elevaron la enseñanza de Jesús por encima de cualquier afirmación sobre su persona. En ambos casos, sin embargo, una imagen moral auto-autenticada concebida como el poder de la verdadera religión estaba bajo control. La verdadera religión es el camino de Cristo. (399-400)

Dorrien hace notar que este tipo de religión fue una desviación de la ortodoxia histórica.

Las ortodoxias protestantes tradicionales colocan a la expiación sustitutiva de Cristo en el centro del cristianismo, concibiendo la muerte de Cristo como un sacrificio propiciatorio que satisfacía vicariamente las demandas retributivas de la justicia divina. (400)

La nueva religión progresista del liberalismo entendía el cristianismo de manera bastante diferente.

Al final de la vida de Beecher, era casi prosaico para Munger y Gladden afirmar que el cristianismo es esencialmente una vida, no una doctrina. (405)

Conclusión

El liberalismo no es una palabrota que ha de botarse. Es un enfoque diverso, pero identificable para el cristianismo, uno que difiere significativamente de la ortodoxia histórica, sin mencionar al evangelicalismo y al fundamentalismo. Los liberales creen que están haciendo que el cristianismo sea relevante, creíble, benéfico, y humano. Los evangélicos en la línea de J. Gresham Machen creen que están haciendo algo diferente de lo que es cristianismo. Esa fue la línea divisoria hace un siglo, y la división persiste hasta hoy.

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Por Kevin DeYoung

deyoungKevin DeYoung (1977-). Realizo estudios en BA, Hope College; MDiv, Gordon-Conwell Theological Seminary; PhD. en historia contemporánea, Leicester University. Es pastor principal de la Iglesia University Reformed (PCA), en East Lansing, Michigan, cerca al estado universitario de Michigan. El y su esposa Trisha tienen seis hijos. DeYoung es autor de numerosos libros en ingles, muchos de los cuales han sido traducidos al español. Es quizá uno de los escritores mas influyentes de la actualidad. Entre sus libros se encuentran: Why We’re Not Emergent: By Two Guys Who Should Be (2008); Just Do Something: A Liberating Approach to Finding God’s Will (2009); What Is the Mission of the Church?: Making Sense of Social Justice, Shalom, and the Great Commission (2011); The Hole in Our Holiness: Filling the Gap between Gospel Passion and the Pursuit of Godliness (2012); What Does the Bible Really Teach about Homosexuality? (2015); etc.

Traducido por: John Jairo Paredes. Publicado por primera vez el 26 de Setiembre de 2017. Originalmente en: https://www.thegospelcoalition.org/blogs/kevin-deyoung/seven-characteristics-of-liberal-theology/