Como alguien que ha labrado campos posmodernos y ha limpiado malezas hermenéuticas deconstructivas, particularmente me complace presentar y recomendar el trabajo de un teólogo del siglo XVII que nos lleva al corazón mismo de la fe, esperanza y amor puritanos. A pesar de mis extensas incursiones en diversos tipos de teología post-liberal y post-conservadora, o tal vez a causa de ellas, la obra de John Owen “Comunión con el Dios Trino” me parece especialmente significativa, incluso contemporánea, y esto debido a tres o cuatro razones.

OWEN EQUILIBRA LA UNIDAD Y LA TRINIDAD DE DIOS

En primer lugar, mucho se ha hablado últimamente sobre el “renacimiento” de la teología trinitaria que comenzó con Karl Barth y cobró impulso durante el siglo XX hasta alcanzar popularidad alrededor de 1980. Una de las pruebas de fuego más importantes para los teólogos contemporáneos se refiere a qué tanto aceptan (¡o entienden!) la Regla de Karl Rahner: “La Trinidad económica es la Trinidad inmanente y viceversa”.

Leído en el contexto de la discusión actual, el enfoque de Owen sobre la doctrina de la Trinidad es realmente impresionante. Owen camina sobre la delgada línea que equilibra la unidad y la trinidad, enfatizando nuestra comunión “con cada persona distintivamente” e insistiendo al mismo tiempo que relacionarse con cada persona es relacionarse con el único Dios. Quizá una de las ventajas del enfoque de Owen sobre no pocos enfoques contemporáneos es que el suyo es capaz de preservar la distinción del amor del Padre y al mismo tiempo enfocarse en Cristo como el único que lo da a conocer.

OWEN NOS AYUDA A CONECTAR LA UNIÓN Y LA COMUNIÓN CON DIOS

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John Owen: El Principe de los Puritanos

Un segundo punto. Se ha dicho que el cristianismo no es una religión, sino una relación personal. Owen está de acuerdo en que la teología es relacional, pero su explicación de nuestra relación con Dios guarda poca semejanza, ya sea con la forma casual en que a veces ésta se desarrolla en la adoración y teología “populares” o bien en la manera reduccionista en que es elaborada en la teología “sofisticada” que define a las personas como “nada más que” relaciones y que ve la relación Dios-humanidad en términos de una mutualidad allanada. “Comunión con el Dios Trino” de Owen es una lectura indispensable para todos aquellos que quieran profundizar más en el significado de la relacionalidad que aquellos botes de teología pop que usualmente flotan solo en la superficie psicológica del asunto.

El evangelio es la buena noticia que en Cristo hay unión y comunión con Dios. Según Owen, que haya comunión implica que hay “relaciones mutuas” entre Dios y la humanidad –un dar y un recibir– pero de esto no se desprende que Dios y la humanidad sean socios iguales. Solo Dios puede lograr la unión que establece y hace posible la comunión posterior. Por lo tanto, los seres humanos disfrutan de comunión con Dios solo si participan de manera activa en lo que unilateralmente ha hecho Dios por ellos en Cristo a través del Espíritu. Owen puede tener aquí algo que enseñarle a la teología contemporánea sobre la naturaleza de la participación humana en la vida trina de Dios, esto es, que la participación, como la comunión misma, no es ni una ficción legal ni piedad ociosa, sino la carne y la bebida de la vida cristiana. Nos apropiamos de la amistad que Dios ofrece a través del obrar de su Palabra y Espíritu en y a través de nuestras facultades humanas naturales.

OWEN OBSERVA QUE LA TEOLOGÍA ES CRUCIAL PARA LA ADORACIÓN Y LA VIDA

La tercera característica importante es el énfasis de Owen en la importancia de la teología para la adoración correcta y la práctica fiel. Aquí también la teología del siglo XXI está tratando de alcanzar el nivel alcanzado por los puritanos al buscar formas de coordinar la teoría y la práctica, tanto de manera informal, en la vida cotidiana, como formalmente en la educación teológica. El trabajo de Owen provee un equilibrio adecuado; atempera la experiencia espiritual con la exégesis bíblica y el rigor argumentativo con la aplicación pastoral. “Pido a Dios con todo mi corazón que pueda encontrarme cansado para todo lo demás, excepto para conversar y tener comunión con Él” (carta a Sir John Hartopp).

OWEN ENTIENDE LA RELACIÓN DE LA COMUNIÓN Y LA COMUNICACIÓN

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‘Comunión con el Dios Trino’, por John Owen.

Esta oración me indica una cuarta forma en la que “Comunión con el Dios Trino” de Owen tiene algo que aportar, en este caso, a mi propio trabajo en progreso. Como alguien que ha visto gran potencial en el concepto de la Escritura como compuesta por los “actos del habla” de Dios, me siento alentado e intrigado por la manera en que Owen relaciona la comunión y la comunicación: “Nuestra comunión…  con Dios consiste en su comunicación de sí mismo a nosotros, con nuestra respuesta a Él de aquello que Él requiere y acepta, fluyendo de esa unión que en Jesucristo tenemos con Él”. Sin duda, Owen entiende por “comunicación” toda clase de auto entrega divina, no solo aquello verbal y cognitivo. En este sentido, el énfasis de Owen, 300 años antes de Barth, en Cristo como el “intermediario de toda comunicación” entre Dios y nosotros es particularmente notable.

Aunque Owen nació el año en que Shakespeare murió, su escritura es algo menos accesible. A pesar de ello, lo que tenemos en Owen es, en última instancia, un soneto sagrado con una introducción extensa y un análisis prolongado: “No permitáis que la unión de unas almas fieles admita impedimentos”. La comunión con el Padre, Hijo y el Espíritu comienza con el amor de Dios por nosotros y termina en nuestro amor a Dios. La comunión con el Dios trino es más dulce y sin embargo más profunda que la amistad humana o que cualquier relación humana.

Conclusión.

En resumen: la obra de Owen anticipa importantes desarrollos modernos y posmodernos sin caer en algunas de las trampas a las que son propensos estos movimientos recientes. Probablemente John Bunyan no tenía en mente a John Owen cuando escribió acerca de la ‘Casa del Intérprete’ en El Progreso del Peregrino, sin embargo, los cristianos hoy en día pueden tener en Owen un guía confiable en su andar en el camino trino de la Palabra.

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Sobre el autor: 

kevinvanhoozer1200x1800Kevin Vanhoozer (1957-), es un de los teólogos actuales más reconocidos a nivel mundial. BA. (Westmont College); MDiv. (Westminster Theological Seminary); PhD (Cambridge University). Vanhoozer sirve en la actualidad como profesor de Teología Sistemática en ‘Trinity Evangelical Divinity School’ (TEDS), en Illinois. Está casado con Sylvie, con quien tiene dos hijas. La mayoría del trabajo de Vanhoozer a lo largo de su carrera como teólogo se ha centrado en teología sistemática, hermenéutica y postmodernismo. A lo largo de los años ha servido como profesor en La Universidad de Edinburgo; Weathon College, entre otros. Vanhoozer ha sido uno de los principales contribuyentes al desarrollo de una hermenéutica bíblica en los últimos años, dando una sólida y clara respuesta al deconstruccionismo.

Vanhoozer es autor de muchos libros, entre los que se tienen: ‘Remythologizing Theology: Divine Action, Passion, and Authorship’ (2010); ‘Faith Speaking Understanding: Performing the Drama of Doctrine’ (2014); ‘Pastor as Public Theologian: Reclaiming a Lost Vision’ (2015);  ‘Theology and the Mirror of Scripture: A mere Evangelical Account’ (2016); ‘Pictures at a Theological Exhibition: Scenes of the Church’s Worship, Witness, and Wisdom’ (2016); ‘Biblical Authority after Babel: Retrieving the Solas in the Spirit of Mere Protestantism’ (2016), entre muchos otros.

Fuente: Publicado originalmente en ingles el 1 de Marzo del 2012. Traducido por David Torres. Primero en: https://www.thegospelcoalition.org/article/why-we-need-to-learn-from-john-owen-on-the-trinity/