Como Agustín y Calvino, los puritanos ponían énfasis en la práctica de la piedad (praxis pietatis), o santidad práctica, que manaba de la sana doctrina. “El Directorio para la Adoración Pública”en la Confesión de Fe de Westminsterresume el compromiso de los puritanos con la aplicación santificada:

El [ministro] no ha de permanecer en la doctrina general, aunque nunca será demasiado aclarada y confirmada, sino que debe mostrar su uso especial, por medio de la aplicación a los oyentes; lo cual, no obstante, resulta ser una obra de gran dificultad para sí mismo, pues requiere mucha prudencia, celo, y meditación, y al hombre natural y corrupto le será muy desagradable. Sin embargo, debe procurar llevarlo a cabo de tal manera que sus oyentes puedan sentir que la Palabra de Dios es viva, eficaz y poderosa, y que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón; y que si algún incrédulo o persona ignorante está presente, los secretos de su corazón puedan ser manifiestos, y dé gloria a Dios.7

1. No existe una separación entre lo secular y lo sagrado.

Al creer que la vía de Dios al corazón y la vida, se abría a través de la mente, los predicadores puritanos vieron como la Escritura y la teología se relacionan con los problemas de la vida diaria. No separaron lo sagrado de lo secular. Es por eso que sus libros contienen tantos “usos”, por medio de los cuales muestran cómo aplicar su texto para el bien práctico. El “Directorio para la Adoración Pública” identifica seis tipos de aplicación: instrucciones en las doctrinas verdaderas, refutación de las falsas doctrinas, exhortación para ejecutar obligaciones, amonestaciones al arrepentimiento, consolaciones para el atribulado y auto-examinaciones para cada oyente.8Por continuar con un solo tipo de los “usos”, el “uso” de exhortaciones adopta virtudes tan primordiales como intensos ejercicios personales y familiares en santidad, compromisos incondicionales con la bondad y la verdad, diligencia en el trabajo, ejercicio del amor fraternal, uso responsable de los dones y el tiempo, cumplimiento estricto del Sabbat, y aun más importante, relación experiencial con Dios. A los puritanos les encantaba aplicar los textos bíblicos en todos los ámbitos de la vida, centrándose en las promesas de Dios y en los deberes del hombre.

Deja que los puritanos te enseñen cómo utilizar unos pocos de estos “usos” en cada sermón para los diferentes tipos de oyentes. William Perkins distingue siete tipos de oyentes, cuatro de los cuales son no creyentes (el ignorante y no enseñable, el ignorante pero enseñable, aquellos que tienen el conocimiento pero que no han sido llenados de humildad y aquellos que se han humillado pero que todavía no han sido liberados en Cristo) y tres que son salvos (aquellos que creen, los caídos, y los “mezclados”, es decir, padres, jóvenes y niños en gracia). Nos enseña en menos de veinte páginas como aplicar nuestros sermones a cada uno de estos tipos de oyentes. Lee a menudo estas páginas y revisa tus sermones a la luz de ellas.9

2. La meta de la teología es la santificación.

Para resumir, la predicación y la teología son medios para un fin, y la meta es la santificación. Los puritanos consideraban la teología muy práctica esencialmente. William Perkins llama a la teología “la ciencia de vivir apasionadamente por Dios para siempre”10; William Ames, “la doctrina o enseñanza de vivir según Dios.”11 Como escribe Sinclair Ferguson:

“Para ellos, la teología sistemática era para el pastor lo que el conocimiento de anatomía es para el médico. Únicamente a la luz del cuerpo entero de la divinidad (como a ellos les gustaba llamarlo) un ministro podía proporcionar un diagnóstico, prescribir, y en última instancia curar la enfermedad espiritual en aquellos que estaban plagados por el cuerpo del pecado y la muerte.”12

Por tanto, los puritanos se regocijaban en predicar el consejo completo de Dios. Su cristianismo omnímodo se integraba bien en sus vidas diarias. Su modo de vida era integral, reflejando un evangelio completo para toda la vida personal y colectiva. Su cosmovisión bíblica, la cual abarcaba el trabajo y el ocio, las obligaciones y los placeres, tenía como su meta “la santidad para el Señor” y a “hacer todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Timoteo, ve y pon énfasis en lo mismo.

3. Predica de una manera vivencial.

Los puritanos nos enseñan cómo promover la dimensión experiencial de la predicación reformada. La predicación puritana explicaba cómo un cristiano experimenta la verdad bíblica en su vida. El término experimentalviene de la palabra experimentumen latín, la cual se deriva del verbo que significa “probar, examinar, demostrar o poner a prueba.” El mismo verbo también puede significar “encontrar o conocer por medio de la experiencia”, y por lo tanto da nacimiento a la palabra experientia, que significa “prueba, experimento” y “el conocimiento adquirido por las experimentación”. Calvino utilizaba experiencial y experimental intercambiablemente, ya que ambas palabras, desde la perspectiva de la predicación bíblica, indican la necesidad de examinar o probar el conocimiento experimentado según la piedra angular de la Escritura (Isaías 8:20).13

La predicación experimental enfatiza la necesidad de conocer las verdades de la Palabra de Dios por medio de la experiencia. La predicación experimental se esfuerza en explicar en términos de la verdad bíblica, cómo deberían irlas cosas y cómo vanen la vida cristiana, e intenta aplicar la verdad divina a todos los ámbitos de la experiencia del creyente: tanto en su camino con Dios como en su relación con la familia, la iglesia y el mundo a su alrededor. Podemos aprender mucho de parte de los puritanos sobre este tipo de predicación. Como escribe Paul Helm:

La situación requiere una predicación que comprenda la totalidad del campo de experiencia cristiana, y una teología experimental desarrollada. La predicación debe proporcionar una guía e instrucción a los cristianos en términos de su experiencia real. No debe tratar con irrealidades o considerar a las congregaciones como si vivieran en un siglo diferente o en circunstancias completamente diferentes. Esto implica tomar todas las medidas necesarias de nuestra situación moderna y entrar con toda comprensión en las experiencias, las esperanzas y los miedos reales, de las personas cristianas.14

4. Predica para la santificación y conversión de los que te escuchan.

La predicación puritana se caracteriza por una aplicación juiciosa de la verdad a la experiencia. La predicación juiciosa describe la diferencia entre el no creyente y el cristiano. La predicación juiciosa pronuncia la ira de Dios y la condenación eterna sobre los incrédulos y los impenitentes. Asimismo, ofrece el perdón de pecados y la vida eterna a todos aquellos que adoptan por fe verdadera a Jesucristo como Salvador y Señor. Dicha predicación enseña que si nuestra religión no es experiencial, pereceremos, no porque la experiencia en sí misma salva, sino porque Cristo que salva a los pecadores debe ser experimentado personalmente como la Roca sobre la cual nuestra esperanza eterna se cimienta (Mateo 7:22–27; 1 Corintios 1:30, 2:2).

Los puritanos eran conscientes de que el corazón humano es engañoso. Consecuentemente, los evangelistas puritanos se esmeraron en identificar las marcas de la gracia que distinguen a la iglesia del mundo, los verdaderos creyentes de los meros profesantes, y la fe salvadora de la fe temporal.15 Thomas Shepard en Las Diez Vírgenes, Matthew Mead en El Casi Cristiano Descubierto, Jonathan Edwards en Afecciones Religiosasy otros puritanos escribieron docenas de obras diferenciando los impostores de los verdaderos creyentes.16

Los predicadores puritanos conocían, en palabras de Thomas Boston, “el arte de pescar hombres”. Esperaban conseguir tanto una conversión inicial como una conversión continuada entre sus oyentes. Creían que el sermón era un medio de la gracia y que sería utilizado por el Espíritu para conseguir la conversión y el crecimiento en la gracia. De ahí que apuntaran a tratar de manera significativa con las luchas espirituales internas. Como escribe Sydney Ahlstrom:

“Sin negar el carácter objetivo, puramente gracioso de los actos redentores de Dios, deseaban dejar sitio a los actos voluntarios, conscientes, arrepentidos, agradecidos, amantes de la persona humana… buscaban hacer sitio en la economía de la salvación para la subjetividad, para los actos de conciencia humana.”17 

Esto explica la impresión que uno recibe de que sus sermones están firmemente basados en la teología Calvinista y simultáneamente llenos de los imperativos del evangelio bíblico y su exhortación al arrepentimiento y a creer.

Conclusión.

¡Cuán diferente es esto de la mayor parte de la predicación contemporánea! Con frecuencia, hoy en día, la Palabra de Dios se predica de tal manera que nunca trasformará a nadie porque no discrimina y nunca aplica. La predicación se reduce a una conferencia, una forma de satisfacer los deseos y las exigencias de la gente o una forma de emocionalismo apartado del fundamento de la Escritura. Dicha predicación fracasa en exhibir de la Escritura lo que los puritanos llamaban la religión vital: cómo el pecador es despojado enteramente de su propia justicia, llevado sólo a Cristo para salvación, encuentra gozo en la obediencia y la dependencia de Cristo, tropieza con la plaga del pecado que habita en él, lucha contra los deslices y obtiene la victoria a través de Cristo.18

Timoteo, cuando la Palabra de Dios se predica experimentalmente, el Espíritu Santo la usa para trasformar a hombres, mujeres y naciones. Esta predicación transforma porque se corresponde con la experiencia vital de los hijos de Dios (Romanos 5:1–11), claramente explica las marcas de la gracia salvadora en el creyente (Mateo 5:3–12; Gálatas 5:22–23), proclama el llamamiento de lo alto de los creyentes como los siervos de Dios en el mundo (Mateo 5:13–16) y muestra la destinación eterna de los creyentes y de los incrédulos (Apocalipsis 21:1–9).19

Joel R. Beeke

Adaptado de: Joel Beeke, “Aprende de Los Puritanos I,” en Querido Timoteo: Cartas Sobre El Ministerio Pastoral, ed. Thomas K. Ascol (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2011), 169-173.

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Sobre el autor:

joel-beeke_profile-369x424-c-defaultJoel Beeke (1952-), realizo estudios en Western Michigan University(BA), Thomas Edison College, Netherlands Reformed Theological School, Westminster Theological Seminary(PhD). Joel Beeke es pastor en la Iglesia ‘Congregacion Reformada Heritage Netherlands’ en Michigan (US), y presidente del Seminario Teologico Reformado Puritano, donde es profesor de Teologia Sistematica y Homiletica. Es también editor de ‘Puritan Reformed Journal’, y ha escrito y editado alrededor de ochenta libros y escrito mas de 2500 articulos  academicos en libros, enciclopedias, revistas teologicas, etc. Esta casado con Mary, y tiene tres hijos: Calvin, Esther and Lydia. Joel Beeke es uno de los representas de la Teologia Reformada mas conocido a nivel mundial. Entre sus publicaciones es español tenemos “La espiritualidad puritana y reformada: Un estudio teológico y práctico tomado de nuestra herencia puritana y reformada.”(2008); “La lucha contra Satanas: Conociendo al enemigo sus debilidades, estrategias, y derrota.” (2008), etc.

Notas:

7Confesión de Fe de Westminster, 380.

8Ibídem.

9William Perkins, El Arte de Profetizar(1606; editado y reimpreso, Edimburgo: Banner of Truth Trust, 1996), 56–73.

10Las Obras de William Perkins(Londres: John Legate, 1609), 1:10.

11William Ames, La Médula de la Teología, ed. John D. Eusden (1629; Boston, MA: Pilgrim Press, 1968), 77.

12Sinclair Ferguson, “El Ministerio Evangélico: La Contribución Puritana”en La Iglesia Comprometida, de John Armstrong, ed. (Wheaton, IL: Crossway Books, 1998), 266.

13Willem Balke, “La Palabra de Dios y ExperientiaSegún Calvino,” en Calvinus Ecclesiae Doctor, ed. W.H. Neuser (Kampen: J.H. Kok, 1978), 20–21; cf. elComentariode Calvino sobre Zacarías 2:9.

14Paul Helms, “La Experiencia Cristiana”, Banner of Truth, Nº139 (Abril 1975):6.

15Thomas Watson, El Retrato del Hombre Piadoso(1666; reimpresión, Edimburgo: Banner of Truth Trust, 1992), 20–188, expone veinticuatro marcas de la gracia para la auto-examinación.

16Thomas Shepard, La Parábola de las Diez Vírgenes(1660; reimpresión, Ligonier, PA: Soli Deo Gloria, 1990); Matthew Mead, El Casi Cristiano Descubierto; o El Falso Profesor que lo Intentó y Naufragó(1662; reimpresión, Ligonier, PA: Soli Deo Gloria, 1998); Jonathan Edwards, Afectos Religiosas(New Haven, CT: Yale University Press, 1959).

17“La Teología en América”, Dando Forma a la Religión Americana, ed. James Ward Smith y A. Leland Jamison (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1961), 240.

18Joel R. Beeke, Jehová Pastoreando a Sus Ovejas(Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1982), 164–203, y Teniendo un desliz: Enfermedad y Cura(Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1982), 17–32.

19Dirígete al Catecismo de Heidelbergpara una declaración confesional reformada que facilita la predicación experimental. Esto se demuestra con (1) la exposición en elCatecismo de un perfil (aflicción, liberación y gratitud) que es fiel a la experiencia de los creyentes, (2) su aplicación de la mayoría de las doctrinas directamente en las conciencias y la ganancia espiritual de los creyentes, y (3) su carácter cálido, personal con el que se dirige a los creyentes, con frecuencia en segunda persona.