Por C.H. Spurgeon

“A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.” (Hechos 5:31)

Nuestro Señor Jesucristo ha ascendido para que la gracia descienda. Su gloria es empleada para dar mayor difusión a Su gracia. El Señor no ha dado un solo paso hacia arriba excepto con el único propósito de llevar consigo arriba a los pecadores creyentes. Él es exaltado para dar arrepentimiento.

  1. La obra que nuestro Señor Jesús ha realizado ha hecho que el arrepentimiento sea posible, disponible y aceptable.

La ley no hace mención alguna del arrepentimiento, sino dice claramente: “El alma que pecare, esa morirá”. Si el Señor Jesús no hubiera muerto y resucitado y ascendido al Padre, ¿cuánto valdría tu arrepentimiento o el mío? Podríamos sentir el remordimiento con sus horrores, pero nunca el arrepentimiento con sus esperanzas. El arrepentimiento, como un sentimiento natural, es un deber común que no merece ninguna alabanza: en verdad, está tan mezclado generalmente con un temor egoísta al castigo, que casi no tiene valor. Si Jesús no hubiera intervenido obrando una abundancia de méritos, nuestras lágrimas de arrepentimiento habrían equivalido a otras tantas gotas de agua vertidas en el suelo. Jesús es exaltado en lo alto, para que por el poder de Su intercesión, el arrepentimiento pueda tener un lugar ante Dios. En este respecto, Él nos da el arrepentimiento porque coloca al arrepentimiento en una posición de aceptación, que de otra manera no habría podido ocupar nunca.

  1. El Espíritu de Dios fue derramado para obrar en nosotros todas las gracias necesarias.

El Espíritu Santo crea el arrepentimiento en nosotros, renovando sobrenaturalmente nuestra naturaleza, y extrayendo el corazón de piedra de nuestra carne. ¡Oh, no te quedes inmóvil forzando tus ojos para que derramen unas lágrimas imposibles! El arrepentimiento no brota de una naturaleza renuente, sino que proviene de la gracia soberana e inmerecida. No entres en tu recámara para darte golpes de pecho para extraer de un corazón de piedra sentimientos que no están allí. El Espíritu Santo ha venido a propósito para cubrir con Su sombra los espíritus de los hombres y engendrar arrepentimiento en su interior, de la misma manera que una vez se movió sobre el caos y produjo orden. Musita tu oración a Él: “Bendito Espíritu, mora en mí. Dame un corazón blando y humilde, para que pueda odiar el pecado y arrepentirme sinceramente de él.” Él oirá tu clamor y te responderá.

  1. El Señor Jesucristo otorga este arrepentimiento a las personas más indignas del mundo.

Él es exaltado para dar arrepentimiento a Israel. ¡A Israel! En los días cuando los apóstoles hablaron así, Israel era una nación que había pecado muy ruinmente contra la luz y el amor, y había coronado su culpa crucificando al Señor, y atreviéndose a decir: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos”. Vamos, ellos fueron los que inmolaron a Jesús; y, sin embargo, ¡Él es exaltado para darles a ellos arrepentimiento! ¡Qué prodigio de gracia! Escucha, entonces. Si tú has sido educado bajo la más brillante luz cristiana, y, sin embargo, la has rechazado, hay todavía esperanza. Si tú has pecado contra la conciencia, y contra el Espíritu Santo, y contra el amor de Jesús, hay espacio todavía para el arrepentimiento. Aunque fueras tan duro como el incrédulo Israel de antaño, el ablandamiento puede llegarte todavía, ya que Jesús es exaltado, y revestido de poder ilimitado. Para quienes llegaron más lejos en la iniquidad, y pecaron con especial agravamiento, el Señor Jesús es exaltado para darles arrepentimiento y perdón de pecados.

Tal vez el lector tenga un corazón muy obstinado que se ha opuesto firmemente en contra del Señor Jesús durante muchos años; a pesar de ello, nuestro Señor puede obrar el arrepentimiento en él. William Hone escribió:

“El corazón más altivo que jamás haya latido Ha sido rendido en mí; La voluntad más indómita que se ha erguido Para escarnecer Tu causa y ayudar a Tus enemigos Ha sido sofocada, mi Señor, por Ti. Tu voluntad y no la mía sea hecha, Mi corazón Tuyo siempre sea; Confesándote, la poderosa Palabra, Mi Salvador Cristo, mi Dios, mi Señor, Tu cruz será mi signo.”

El Señor da el arrepentimiento a los individuos más indignos, convirtiendo a los leones en corderos, y a los cuervos en palomas.

  1. La contemplación de la muerte de Cristo es uno de los métodos más seguros y rápidos de alcanzar el arrepentimiento.

No te quedes inmóvil tratando de extraer el arrepentimiento del pozo seco de la naturaleza corrompida. Es contrario a las leyes de la mente suponer que puedes forzar tu alma para entrar en ese estado de gracia. Lleva tu corazón en oración a Aquel que lo entiende, y di: “Señor, límpialo. Señor, renuévalo. Señor, obra el arrepentimiento en mi corazón.” Entre más procures producir emociones penitentes en ti, te verás más frustrado; pero si piensas con fe en Jesús que murió por ti, irrumpirá el arrepentimiento. Medita en el derramamiento de la sangre del Señor por amor a ti. Pon delante del ojo de tu mente la agonía y el sudor sangriento, la cruz y la pasión; y, mientras hagas esto, Aquel que soportó todo este dolor te mirará, y con esa mirada hará por ti lo que hizo por Pedro, al punto que tú también saldrás y llorarás amargamente. Quien murió por ti puede hacer que mueras al pecado por Su Espíritu de gracia; y Quien ha ido a la gloria en favor tuyo puede atraer a tu alma en pos de Sí, lejos del mal, y orientado a la santidad.

Busca la vida en Quien vive. Mira a Jesús para todo lo que necesitas entre la Puerta del Infierno y la Puerta del Cielo. No busques nunca en ninguna otra parte lo que Jesús quiere otorgar; sino debes recordar:

CRISTO ES TODO.

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Acerca del autor:

spurgeon_chairC.H. Spurgeon (1834-1892), fue un predicador bautista ingles, conocido como “El Príncipe de los Predicadores”. Sin duda el predicador ingles mas conocido en el siglo XIX, el cual aun después de muerto sigue hablando a través de sus escritos. Sus escritos y sermones tienen una única mezcla de ser ricos teológicamente, cristo céntricos, evangelisticos y al mismo tiempo prácticos. Spurgeon nunca sigue estudios teológicos formales, comenzó su primer pastorado a tiempo completo en congregación mas importante en ese tiempo ‘New Park Street Chapel’ a los 19 años. Sin embargo su pasión por la lectura era iniguable. Entre los libros mas importantes tenemos, “La chequera del banco de la fe”, “El ganador de almas”, “Discurso a mis estudiantes”, “El Tesoro de David”, entre muchos otros.

Adaptado de: C. H. Spurgeon, “Faith, what is it? In All of Grace: An Earnest Word with Those Who are Seeking Salvation by the Lord Jesus Christ(Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2009), 101-107.