El término metanoia (Arrepentimiento) aparece 22 veces en todo el Nuevo Testamento; teniendo su primera ocurrencia en Mateo 3:8, en donde Juan el Bautista estaba predicando en el río Jordán el arrepentimiento como un prerrequisito para la liberación de la “ira venidera”. Muchos Fariseos y Saduceos sabían que el pueblo de Israel consideraba a Juan como un verdadero profeta de Dios (Mt 21:26) y probablemente algunos de ellos también lo reconocieron como tal. Cuando algunos de estos líderes religiosos vieron que Juan estaba bautizando, vinieron para realizar el ritual. Juan, al identificar la hipocresía de estos religiosos, les aseguró que el hecho de bautizarse no les libraría de la ira venidera de Dios. Era necesario que ellos produjeran “frutos que demuestren arrepentimiento” (v. 8).[1]

El Arrepentimiento en Mateo.

A la luz del contexto de Mateo, Juan esta enseñando de una manera muy clara que el arrepentimiento es, en primer lugar, necesario para la salvación (liberación de la ira venidera), y en segundo lugar, este arrepentimiento incluye un cambio de acción (frutos que demuestran arrepentimiento). Es decir, debe producir una vida cambiada. En cuanto a esto France escribe:

El verdadero arrepentimiento no es una cuestión de palabras y ritual, sino de un cambio de vida real. La ilustración de llevar fruto también será desarrollada en la enseñanza de Jesús (7:16-20; 12:33-37; 13, 8, 22-23) la cual alcanza su clímax en la condenación de Jerusalén, mediante la condenación de los inquilinos que han fracasado en entregar los productos de la viña de Dios (21:43), una situación que ha sido vívidamente ilustrada por la destrucción de la higuera estéril fuera de Jerusalén (21: 18-19).[2]

De hecho, otro comentarista señala que este versículo es elemental en el desarrollo de los temas cruciales de Mateo, en especial, aquel que tienen que ver con vivir una vida justa y piadosa:

El versículo 8 provee la clave para uno de los temas cruciales de Mateo–la justificación por las buenas obras. Sin embargo, Mateo no contradice la doctrina de Pablo en cuanto a la justificación por medio de la fe. Más bien, la verdadera fe o el arrepentimiento producirán un estilo de vida y un comportamiento que demuestran la realidad de un cambio de corazón.[3]

El Arrepentimiento en Marcos.

El siguiente versículo que me gustaría comentar es Marcos 1: 4. En este texto el escritor del evangelio nos dice que Juan estuvo predicando “el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados”. Ningún académico especializado en el evangelio de Marcos, con el cual me he topado, niega que el llamado de Juan el Bautista al arrepentimiento era un llamado a la salvación.

La realidad de que Juan el Bautista tiene en mente el destino eterno de su audiencia es evidente por el versículo 8, donde dice: “Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”. Ciertamente algunos podrían argumentar que aunque Juan el Bautista estaba llamando a la gente a arrepentirse, esto no quería decir que él les estaba exhortando a cambiar sus vidas. Sin embargo, decir esto, ignora por completo el énfasis del pasaje. William Lane, al comentar respecto a este verso observa:

El concepto bíblico de arrepentimiento, sin embargo, está profundamente arraigado en la tradición del desierto. En los estratos mas antiguos de la profecía del AT, el llamado a ‘volver’, básicamente, connota un retorno a la relación original con el Señor.[4]

Otro comentarista, por su parte señala:

El arrepentimiento era el mensaje del Bautista, reducido en una palabra. Este [mensaje] incluía, de acuerdo al corto reporte de Marcos en el verso 4, un abandono del pecado, y también, de acuerdo a Mateo 3:8 y Lucas 3:8 una señal de ‘fruto’, que podría referirse al bautismo en agua, pero más probablemente a una transformación moral.[5]

Éstos son más que dos ejemplos en los que la palabra “arrepentimiento” se utiliza en relación a la salvación. Existen muchos otros pasajes en donde tanto el Señor como sus apóstoles exhortaron y llamaron a sus oyentes a arrepentirse y a creer en el evangelio, y cada vez que lo hicieron el sentido de “arrepentimiento” traía consigo no sólo un cambio de mente, sino también un cambio de propósito y acción (Mar 1:15; Luc 5:32; Hech 2:28; 3:19; 17:30; 26:18).

Conclusión.

Por lo tanto, a la luz de la evidencia bíblica, aunque μετάνοια (“arrepentimiento”) en algunos casos signifique un cambio de mente, cuando se usa en referencia a la doctrina de la conversión siempre involucra un cambio de vida.

Metanoia, sin embargo, es “no sólo un cambio de disposición interior, pero un giro completo de la propia vida, con todo lo que tal giro implica, la necesidad de la ayuda de Dios por un lado, y una conducta ética de parte del hombre por el otro… el mensaje del Bautista (Marcos 1: 4, Lucas 3: 3) sugiere que su bautismo fue vinculado con el juicio inminente y la necesidad del perdón de pecados … Así que, el bautismo de Juan era un signo de un previo arrepentimiento y una vida transformada.[6]

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Acerca del autor:

IMG_0757 2Moises Zumaeta nació en Pucallpa, Perú. Obtuvo su bachillerato en Estudios Pastorales (BEP) del Seminario Teológico Bautista (Lima, Perú) en el 2009. Luego continuó sus estudios en Clark Summit University of Pennsylvania, EE.UU. (antiguamente, Baptist Bible Seminary), de donde recibió su Maestría de Artes (MA) en el año 2013 y su Maestría en Divinidades (MDiv) en el año 2015. Él también ha servido como pastor asociado en la Iglesia Bautista de Gracia, en Lima, Perú y como profesor en el Seminario Teológico Bautista de Lima en donde enseñó teología bíblica, griego y exégesis del Nuevo Testamento. Moises ha escrito varios artículos en relación a la interpretación del Nuevo Testamento y el libro, La Biblia en nuestro idioma, publicado el 2015. Moises está casado con Kelly y juntos tienen tres hermosos hijos: Krista, Lucas y Matthew. Actualmente radican en los EE.UU en donde Moises espera hacer sus estudios doctorales en Nuevo Testamento, en las áreas de crítica textual y teología bíblica de los evangelios sinópticos.

[1] Todas las citas bíblicas en este artículo han sido tomadas de la Nueva Versión Internacional (NVI).

[2] R. T. France, “The Gospel Of Matthew,” en The New International Commentary On The New Testament, ed. Ned B. Stonehouse, F. F Bruce, Gordon D. Fee, Joel B. Green (Grand Rapids: Eermands, 2007), 111.

[3] Craig L. Blomberg, “Matthew,” en The New American Commentary, ed. David Dockery (Nashville: B&H, 1992), 78.

[4] William Lane, “The Gospel Mark,” en The New International Commentary On The New Testament, ed. Ned B. Stonehouse, F. F Bruce, Gordon D. Fee, Joel B. Green (Grand Rapids: Eermands, 1974), 49.

[5] James R. Edwards, “The Gospel According to Mark,” en The Pillar New Testament Commentary, ed. D.A. Carson (Grand Rapids: Eermands, 2002), 31. Énfasis mío.

[6] Demarest, The Cross And Salvation, 252.