Tres veces a la semana me someto a la tortura de mi entrenador en el Gimnasio de Gold. El es mi Faraón privado en mi entrenamiento. El ejercicio cardiovascular, la bomba de hierro, y las rutinas de contorsiones son parte de mi dieta. Todo esto a pesar del conocimiento de la Escritura que dice que ¡“el ejercicio corporal para poco es provechoso” (1 Timoteo 4:8)!

Mientras me preocupo por mi cuerpo, por su peso, su apariencia y su salud, vienen a mi mente las palabras de Jesús:

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28).

Los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios, son criaturas hechas de un cuerpo material y de un alma no material. Esta alma también es llamada espíritu.

Dualidad y no Dualismo.

Tanto el cuerpo como el alma fueron creados por Dios y constituyen dos aspectos distintos de nuestra personalidad. El punto de vista bíblico sobre los seres humanos difiere marcadamente del punto de vista de los antiguos griegos. Nuestro cuerpo y alma forman una dualidad, no un dualismo. En las teorías dualísticas, el cuerpo y el alma son vistos como dos sustancias incompatibles que coexisten en constante tensión. Son fundamentalmente incompatibles. El dualismo suele afirmar que hay algo inherentemente malvado o imperfecto en cualquier cosa física y, por lo tanto, considera que el cuerpo es un recipiente malvado para contener al alma pura. Para los griegos, la salvación significaba en última instancia ser redimidos del cuerpo, cuando el alma finalmente fuera liberada de la prisión de la carne.

El punto de vista bíblico es que el cuerpo fue creado bueno y no hay ningún mal inherente a su sustancia física. Sin embargo, padece la corrupción moral de la misma manera que el alma. Los seres humanos son pecaminosos tanto en su cuerpo como en su alma. El cristianismo no enseña la redención independiente del cuerpo, sino la redención del cuerpo.

Al ser una dualidad, los seres humanos son una entidad con dos partes distintas unidas por el acto creativo de Dios. No hay ninguna necesidad, ni filosófica ni exegética, para agregar otra tercer parte o sustancia (como un espíritu) para sortear la tensión dualística. La teología ortodoxa rechaza la visión tricotómica de los seres humanos, que concibe a los seres humanos como integrados por tres partes: el cuerpo, el alma y el espíritu.

1 Corintios 15.39–40 No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces. Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra.

Aunque hay muchos teólogos que han argumentado en favor de la inmortalidad natural o esencial del alma humana, es importante recordar que el alma humana: (1) ha sido creada por Dios y no es inherentemente eterna; (2) aunque no está compuesta por materia y como tal sujeta a las fuerzas físicas, de todos modos es factible de ser destruida por Dios. El alma no puede existir en ningún momento separada del poder sustentador de Dios. “En él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28).

Conclusión.

En el momento de la muerte, aunque el cuerpo muere, el alma del creyente y del no creyente continúan viviendo. Los creyentes aguardan la consumación de su redención con la resurrección y la glorificación de sus cuerpos, mientras que los impenitentes aguardan el juicio final de Dios. Como Dios preserva al alma de la muerte, los seres humanos tienen una continuidad de su existencia personal consciente más allá de la muerte. Toda la persona ha caído; tanto el cuerpo como el alma son los objetos de la gracia salvífica de Dios.

Génesis 3.19 “Con el sudor de tu rostro Comerás el pan Hasta que vuelvas a la tierra, Porque de ella fuiste tomado; Pues polvo eres, Y al polvo volverás.”

Resumen

  1. Los seres humanos tienen un cuerpo material y un alma inmaterial.
  2. Los seres humanos son una unidad-en-la-dualidad. El cristianismo rechaza la noción griega de dualismo.
    1. Los seres humanos=Unidad en la dualidad
    2. Concepto griego=Dualismo unificado.
    3. Tricotomía=La tensión entre el cuerpo y el alma aliviada por el espíritu
  3. El cuerpo humano forma parte de la buena creación de Dios. Aunque cayó, junto con el alma, ninguno de los dos son inherentemente malvados.
  4. El alma humana no es naturalmente eterna. Debió ser creada y sustentada por Dios.[1]

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 Acerca del autor:

r-c-sproulRobert Charles Sproul (1939-). Westminster College, Pennsylvania (BA), Pittsburgh-Xenia Theological Seminary (M.Div.), Free University of Amsterdam (PhD), Whitefield Theological Seminary (PhD). Ha sido profesor de teologia en diversos seminarios en los Estados Unidos. Es un conocido teólogo y pastor americano, autor de muchos libros. Es fundador y director de “Ministerios Ligonier”, y conduce un programa de radio diario llamado ‘Renovando tu mente’. Sproul ha servido como pastor en la Iglesia de Saint Andrews en Florida (US). Actualmente trabaja con la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos (PCA), y ha sido miembro también de la ‘Alianza de Evangélicos Confesantes’ (Alliance of Confessing Evangelicals). Es autor de mas de 100 libros, de los cuales estan disponibles en español; “Las Grandes Doctrinas de la Biblia” (1996); “Como estudiar e interpretar la Biblia”(1996); “Escogidos por Dios” (2002); “La Santidad de Dios” (1998); entre muchos otros.

[1] R.C. Sproul, Las grandes doctrinas de la Biblia (Miami, FL: Editorial Unilit, 1996), 145–147.