La Biblia y la Homosexualidad: Una sola enseñanza, diferentes aplicaciones

Vimos en un articulo anterior cual era el tema global de las escrituras (Puedes verlo aquí). Ahora procederemos en los próximos artículos a examinar como la enseñanza del matrimonio, y de la homosexualidad encajan en el contexto de la misma. En cierto sentido, no hay mucho acerca de la homosexualidad. El propósito principal de la historia de la Biblia no es la historia de Dios dando una ponencia sobre el matrimonio homosexual o procesando un caso ante la Corte Suprema. Aunque la homosexualidad es una de las controversias más apremiantes y penosas de nuestros días, no es sobre ella que la iglesia ha estado cantando, orando y predicando por dos mil años.

Y no obstante, en cierta forma sí lo es. Durante dos milenios, la iglesia se ha enfocado en adorar a un Cristo que salva, que perdona, que limpia, que nos desafía y nos cambia, que nos convence de pecado y nos convierte, que viene otra vez. Si, como nos dice el Credo de los Apóstoles, Jesucristo viene otra vez a juzgar a los vivos y a los muertos (Hch 17:31; Ap 19:11-21).

Hechos 17.31 “Porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien El ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres cuando Lo resucitó de entre los muertos.”

Si aquellos que se arrepienten de sus pecados y creen en Cristo vivirán para siempre con Dios en Su nueva creación (Mr 1:15; Hch 17:30; Ap 21:1-27) por medio de la obra expiatoria de Cristo en la cruz (Is 53:1-12; Ro 5:1-21); si aquellos que no han nacido de nuevo (Jn 3:5) y no creen en Cristo (Jn 3:18) y no se vuelven de sus prácticas pecaminosas (1 Jn 3:4-10) enfrentarán el castigo eterno y la justa ira de Dios en el infierno (Jn 3:36; 5:29).

Juan 3.36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.”

Si entre los que están en el lago de fuego excluidos del huerto celestial se encuentran los cobardes, los infieles, los detestables, los homicidas, los sexualmente inmorales, los adivinos, los idólatras, y todos los mentirosos (Ap 21:8, 27); si todo esto es así, pues, determinar lo que constituye la inmoralidad sexual en la mente de Dios tiene mucho que ver con la trama de la Biblia.

Apocalipsis 21.8 “Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras, y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

¿Es la actividad homosexual un pecado del que hay que arrepentirse, que debe ser abandonado y perdonado, o bien, dado el contexto y el compromiso adecuados, podemos considerar la intimidad sexual entre personas del mismo sexo como una bendición que merece ser celebrada? En esta serie de artículos argumentare que la practica homosexual es algo que debe ser abandonada, y las Escrituras dan lugar solo para el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Predicar al convertido, pero distintos convertidos

Ahora bien, al momento de entablar una conversación con alguien sobre tema de la homosexualidad y las Escrituras, debemos tener muy en cuenta que hay diferentes tipos de personas escuchándonos, y aunque nuestro mensaje es el mismo, las aplicaciones del mismo varían de acuerdo al publico que nos estemos dirigiendo.

1. Los convencidos.

Estas son las personas que estan leyendo este articulo seguras de que la conducta homosexual es algo malo. Yo voy a argumentar a favor de esa misma conclusión, pero la conclusión correcta puede manejarse de la manera incorrecta. Enfocarse en el pecado de los demás mientras se ignoran los propios sería la forma incorrecta. Ser arrogante acerca de lo correcto en la Biblia, en lugar de ser humildes por causa de nuestra propia condición caída, sería la forma incorrecta. Convertir cada conversación en un desafío teológico sería la forma incorrecta. Tratar a las personas como proyectos a reparar, problemas a resolver o puntos a ganar en lugar de personas a quienes amar, sería la forma incorrecta. Pero “bienaventurados los de limpio corazón”, dirás tú. Sí, y bienaventurados los compasivos y los que lloran también. Lamentablemente, cuan a menudo ha sido este el caso en Latinoamérica, donde a menudo la verdad de las Escrituras se ha usado para juzgar a alguien solo porque peca de manera diferente a la nuestra.

2. Los contenciosos.

Estos son aquellos que están la creciente frustración y la absoluta indiferencia. Somos, en un sentido, el producto de la sociedad en la que hemos crecido, de las influencias que hemos tenido, y la educación que hemos recibido. Nuestros sentimientos importan. Nuestras historias importan. Nuestros amigos importan. Pero a fin de cuentas, debemos indagar en las Escrituras para ver lo que tiene máxima importancia, y suprema autoridad. No creo haber caído en falacias ad hominem (atacando a la persona), y con Dios como mi testigo, y en la medida en que puedo discernir mi propio corazón, no he escrito nada en este libro por una hostilidad personal contra los que están en la comunidad gay. Para aquellos que son cristianos leyendo estas palabras, debemos tener en cuenta que la persona que apoya el homosexualidad en un ser humano creado a la imagen de Dios, y como tal merece respeto. Debemos enfocarnos en la persona y las ideas, en lugar de ataques de índole personal. Aquellos que leen estas palabras y no creen la Biblia como máxima autoridad, les pido que lean estos artículos y ver si en verdad la conducta homosexual es la mejor conclusión. Cualquiera sea nuestra conclusión, es justo llegar a ella sin basarse en emociones y por la presión de los amigos, sino exponiendo los mejores argumentos y considerándolos mediante un uso lógico de la Escritura (Hch 19:9-10; 24:25).

Conclusión.

Antes que nada yo soy pastor, y si bien he intentado hacer una inteligente defensa de la postura histórica sobre el matrimonio y la sexualidad, no pretendo haber abierto un nuevo camino académico ni haber removido cielo y tierra. Esto es porque, así como necesitamos densos tomos de quinientas páginas con abundantes notas (y realmente los necesitamos), también necesitamos recursos para padres, estudiantes universitarios, abuelos, administradores de escuelas secundarias, líderes de grupos pequeños y muchas otras personas “comunes” que no saben cómo darle sentido a este asunto. Más que cualquier cosa, quiero abrir las Escrituras y aclarar un poco las cosas para aquellos que pudieran estar pensando: “Me parece que algo está mal en estos nuevos argumentos, pero no sé qué es”, o “quizá la Biblia no dice lo que yo pensaba”, o “quizá necesito darle otra oportunidad a la Biblia”, o “todos mis amigos dicen una cosa, y ya no estoy seguro de qué pensar”. Sigue buscando. Sigue orando. Sigue confiando en que la Palabra de Dios es clara, verdadera y buena.

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Por Kevin DeYoung

deyoungKevin DeYoung (1977-). Realizo estudios en BA, Hope College; MDiv, Gordon-Conwell Theological Seminary; PhD. en historia contemporánea, Leicester University. Es pastor principal de la Iglesia University Reformed (PCA), en East Lansing, Michigan, cerca al estado universitario de Michigan. El y su esposa Trisha tienen seis hijos. DeYoung es autor de numerosos libros en ingles, muchos de los cuales han sido traducidos al español. Es quizá uno de los escritores mas influyentes de la actualidad. Entre sus libros se encuentran: Why We’re Not Emergent: By Two Guys Who Should Be (2008); Just Do Something: A Liberating Approach to Finding God’s Will (2009); What Is the Mission of the Church?: Making Sense of Social Justice, Shalom, and the Great Commission (2011); The Hole in Our Holiness: Filling the Gap between Gospel Passion and the Pursuit of Godliness (2012); What Does the Bible Really Teach about Homosexuality? (2015); etc.

Tomado de: DeYoung, Kevin. “What Does the Bible Really Teaches About Homosexuality”, (Inter-Varsity Press: England, 2015); 15-22