Uno de los problemas más comunes en la interpretación bíblica es el anacronismo. Anacronismo es ese error de interpretación provocado por tratar de imponer nuestras perspectivas modernas (influenciadas por nuestra cultura o sociedad) en el texto bíblico. El resultado: el texto deja de ser lo que era, pues hemos impuesto nuestra agenda. Por ejemplo, en algunas mega-iglesias donde reina el hacer iglesia como marketing, y donde las jerarquías corporativas se tornan necesarias para administrar el negocio corporativo (1 Corintios 12:28 e igualmente Efesios 4) se tiende a traducir como un flujo organizador de autoridad. Esto es un buen ejemplo que ilustra el impacto de nuestra cultura de negocios y marketing que ha influenciado a la iglesia en las últimas décadas. Esta influencia del mundo de los negocios ha impuesto una lectura jerárquica sobre el texto bíblico, y allí hay un problema de anacronismo en la interpretación bíblica.

Un problema de traducción e interpretación.

Hay pasajes que actualmente nos retan a la necesidad de una más clara traducción, para evitar malas interpretaciones en nuestras culturas eclesiales corporativas. Por ejemplo, hay una serie de términos bíblicos que se han traducido de forma autoritaria, que sin embargo se pueden traducir de otra manera. Pues hay palabras en el griego koiné (i. e., idioma en que fueron escritos originalmente los libros del Nuevo Testamento) que podrían traducirse como ‘gobernar’, pero también como ‘cuidar’ o ‘facilitar’. Nuevamente, primero, es el contexto (i. e., esos versos o párrafos que se encuentran antes o después del pasaje bíblico que estamos interpretando) el que últimamente debe darle sentido al significado de la palabra, y, segundo, es la evidencia teológica de los textos lo que nos debe indicar si tales términos deben o no traducirse en sentido jerárquico o más bien en sentido igualitario. Esto es un problema, pues cuando nos ponemos lentes jerárquicos para leer las Escrituras, las interpretaremos jerárquicamente. Así, de manera errónea, el texto bíblico 1 Corintios 12:28, por ejemplo, se tiende a interpretar como si Pablo estuviera hablando de una jerarquía de autoridad.

1 Corintios 12.28 Y en la iglesia, Dios ha designado primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas.

En realidad, se trata de una lógica de prioridad, es decir, Pablo busca reflejar esos dones en lógica de prioridad con respecto al desarrollo de la iglesia (como en el caso de 1 Corintios 12:7, 31; 14:4, 12, 26).[1] Pablo considera que primeramente el ministerio del apostolado es el más fundamental, pues este es el que da nacimiento a nuevas iglesias y mantiene su desarrollo. Asimismo, al ser los apóstoles fundadores de iglesias, estos aparecen en un rango prioritario de servicio (nunca de posición jerárquica) en el desarrollo de comunidades de fe (Romanos 15:19, 20; 1 Corintios 3:10; Efesios 2:20). Muy curiosamente al aparecer la función del apostolado de primera en el desarrollo de la comunidad de creyentes, el apostolado se ubica de último ante los ojos del mundo (Mateo 20:16; 1 Corintios. 4:9).

1 Corintios 4.9 Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muerte. Porque hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres.

Así que ‘primeramente’ o ‘primero’ se deben interpretar por ‘su prioridad’, no por ‘jerarquías religiosas’. Así el contexto nos indica que la interpretación debe ir orientada para que los cinco ministerios funcionen no como jerarquía religiosa, sino como una unidad que forma parte del Cuerpo de Cristo y para que funcionen con prioridad en la edificación del cuerpo y la fundación de nuevas congregaciones.

¿Orden de Jerarquía o de Servicio?

La lista de Pablo continúa brindando una perspectiva que indica no un orden eclesiástico de jerarquía (i. e., estatus o título), sino más bien de servicio (i. e., función). En la lista, aún podríamos traer a colación Efesios 4, que después de los que sirven en el apostolado, aparecen los que profetizan, entre otros. De ninguna manera el texto trata de brindar una jerarquía de posición, sino más bien una variedad de servicio enfocada en la unidad del cuerpo. En Efesios 4 el tema central es la unidad de la Iglesia, no la jerarquía de la Iglesia (1 Corintios 12:25). El propósito de los cinco ministerios en Efesios 4:11 es para que como Iglesia «estemos capacitados para servir y dar instrucción a los creyentes» (Efesios 4:12) y «así seremos un grupo muy unido y llegaremos a tener todo lo que nos falta» (Efesios 4:13). Esta lista nos muestra que a pesar de que hay igualdad de posición, el servicio es variado y busca la unidad del cuerpo bajo una sola cabeza, quien es Cristo. Aquí el contexto nos indica que la interpretación debe ir orientada para que los cinco ministerios funcionen en servicio al Cuerpo de Cristo, y no que el Cuerpo de Cristo funcione para servir a quienes ocupan estos ministerios.

Otros ejemplos los encontramos en Hechos 20:28 con el termino poimaino que debería traducirse como ‘cuidado pastoral’, en 1 Timoteo 5:17, Romanos 12:8, y en 1 Tesalonicenses 5:12 encontramos el termino proistemi que se refiere a aquellos que proveen cuidado y supervisan.

1 Timoteo 5.17 Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.

En Hebreos 13:7, 17, 24, encontramos el termino hegeomai, que significa ‘aquellos que guían, lideran, o administran’, no ‘aquellos que comandan o gobiernan’ (como en 1 Corintios 12:28 con el termino kubernesis) que se lee como si los ancianos fueran aquellos que gobiernan, o comandan la iglesia. Sin embargo, estos son términos que han sido mal traducidos, por aquellos que usan lentes jerárquicos para leer las Escrituras.

¿Siervos o señores de la Iglesia?

Ha habido, y habrá alguna perspectiva jerárquica como la clericalista, la corporativa o la militar que podría dominar la lectura de estos textos sesgando su significado, como hemos visto. ¡No es necesario comandar y ejercer control para guiar y cuidar! El Reino trata de siervos, no de jefes. No se trata del tipo de liderazgo de los gentiles (Mateo 20:25–28; Lucas 22:25, 26) donde entre ellos se katexousiazo (i. e., ejercen autoridad sobre), ni del tipo de liderazgo de los judíos con su clasismo religioso (Mateo 23:8–12) que jerarquiza a las personas según su estatus. El Reino trata de siervos y siervas que toman la toalla y la vasija, y como niños en humildad sirven sacrificialmente a otros. Pues, aquel que guía, y cuida, no necesariamente para hacerlo debe comandar, o ejercer control.

Hay más evidencia bíblica. El hecho que existan presbuteros (i. e., griego koiné por presbíteros pero en el sentido de ancianos como personas maduras en la fe, y ejemplo en su servicio) y el que sean kathistemi o keirotoneo (i. e., enviados, o designados a servir) según Hechos 14:23 no implica que deban ser personas que comandan o ejerzan control. Tito 1:5 nos muestra que no se trata de un estatus o un título, sino de una función. En 1 Pedro 5:1–3 los ancianos están entre y no sobre la congregación.

1 Pedro 5.1–3 Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser (convirtiéndose en) ejemplos del rebaño.

Notemos como Pedro, Pablo y otros dirigen sus cartas a «los santos» (i. e., a todos los miembros de las congregaciones) nunca a los «líderes» ni ancianos de las iglesias. Pablo les escribe a Timoteo y Tito como cotrabajadores, no subalternos. En 1 Corintios 5 Pablo llama a toda la congregación a poner en disciplina a un hermano problemático: nunca solicita que tal disciplina la implementen los ancianos como autoridad. Esto demuestra que la autoridad de la Iglesia se encontraba en toda la Iglesia, no en unos cuantos «jefes». En Hebreos 13:17 se ha traducido el termino peitho por ‘obedecer’, cuando en realidad debería ser ‘persuadir’. En el mismo pasaje, hupeiko se ha traducido por ‘someter’, pero someter en el sentido de someterse a voluntad propia, no bajo la obligación de ninguna autoridad.

Conclusión.

Todos los creyentes, están llamados a participar de un liderazgo equitativo según su don espiritual. El termino anciano aparece solamente cinco veces en los escritos de Pablo, mientras que el termino adelphoi, como ‘hermanas’ y ‘hermanos’, aparece en Pablo 134 ocasiones (346 veces en total en el Nuevo Testamento). Pues Pablo les escribía a los hermanos de las congregaciones, no a ninguna jerarquía en la Iglesia. Nuestras jerarquías piramidales religiosas son producto de un pecado estructural histórico que aún estamos sufriendo en nuestras iglesias. Está bien que existan pastores, y apóstoles, y maestros, y profetas, pero como funciones de servicio según sus dones espirituales, no como títulos de autoridad jerárquica. En ningún momento estas funciones se deben interpretar como jerarquía de títulos para gobernar la Iglesia, sino más bien para servir a la Iglesia.

Articulo adaptado de: Osías Segura Guzmán, Riquezas, templos, apóstoles y superapóstoles: Respondiendo desde una mayordomía cristiana (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2012), 189-193.

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Sobre el autor:

perfil-osias-seguraOsías Segura Guzmán. Nacido en Costa Rica, migro a los Estados Unidos. Es casado y tiene un hijo. BA, Sociologia, Universidad de Costa Rica. (DMin, ThM, MDiv.) Asbury Theological Seminary (US). Actualmente es profesor asociado de Fuller Theological Seminary y Consultor Educativo para la Oficina Central de la Iglesia Metodista de Costa Rica. Ha sido tambien pastor Asociado de la College Place First Presbyterian Church, College Place, WA, USA y Pastor Interino de Jóvenes en la First Christian Church (Disciples of Christ) Frankfort, KY. Entre los libros que ha escrito se encuentran: “Riquezas, templos, apóstoles y superapóstoles: Respondiendo desde una mayordomía cristiana.” (2012), etc.

Notas: 

[1] Viola, 2001, 19–38.