El estancamiento es hoy uno de los problemas más comunes del liderazgo cristiano, aun más grave que el desánimo. Cuando perdemos la frescura espiritual, nuestra visión empieza a desvanecerse y hasta puede disminuir nuestra fe. La gloria del evangelio puede empañarse al grado de que ya no nos emocione, de que ya no haya brillo en nuestros ojos ni entusiasmo en nuestra acción. En vez de riachuelos de agua fresca empezamos a parecer agua estancada. ¿Cómo podemos, en medio de todas estas presiones que nos acosan, no sólo vencer el desánimo sino también mantener frescura espiritual? Personalmente, estoy convencido de que la raíz del estancamiento es, con frecuencia, la falta de autodisciplina.

Los seres humanos somos criaturas psicosomáticas. De hecho, somos criaturas pneumato-psico-somáticas porque somos cuerpo, mente y espíritu. No es fácil entender la interrelación entre estas tres áreas. Lo que sí sabemos es que la condición de una afecta a las otras. La condición del cuerpo afecta de manera particular nuestra vida espiritual. Cuando me consultan por un problema espiritual, a veces advierto que la solución para esa persona es revisar su ritmo de trabajo y descanso y, en lo posible, tomarse unas vacaciones. Cuando estamos cansados o enfermos no nos sentimos con ganas de predicar acerca de Jesucristo. En cambio cuando nos sentimos bien físicamente, las cosas son más fáciles; por eso es necesaria la disciplina del descanso.

  1. Descanso y tiempo para uno mismo

En primer lugar, es necesario tomarse un poco de tiempo para uno. Algunos cristianos son trabajadores compulsivos: piensan que si no trabajan mañana, tarde y noche, no son buenos siervos de Dios. Ponen a Jesús como modelo, diciendo que Jesús siempre estuvo disponible a todas horas. No es así; Jesús no estaba disponible a todas horas.

El texto que quisiera darles a los trabajadores compulsivos es Marcos 6:45: ‘En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.’ Despidió a la gente para poder descansar y orar. Por lo tanto, no debemos sentirnos culpables de tomar el tiempo necesario para descansar.

Por mi parte, estoy muy agradecido por la siesta. No podría levantarme temprano si no tomara una siesta por la tarde. Recuerdo muy bien mi primera visita a América Latina. Había estado viajando por el continente, y me encontraba en Argentina; en la última presentación pública en Buenos Aires, alguien me preguntó si había aprendido algo en América Latina. Rápidamente contesté que había aprendido tres valiosas lecciones: la primera, el gran beneficio de la siesta; la segunda lección era que estaba arrepentido del vicio inglés de la puntualidad. En tercer lugar, me gustaba el gesto cálido de besar al saludar. Agregué que, al regresar a Londres, tendría que olvidarme de dos de ellas… pero he mantenido la costumbre de la siesta. Aunque nuestras necesidades varían de acuerdo a nuestros temperamentos, todos necesitamos tiempo adecuado para dormir y para simplemente relajarnos y descansar. También debiéramos tomarnos un día de descanso en la semana. Me temo que yo mismo a veces no lo hago, pero creo que debemos obedecer con más fidelidad el cuarto mandamiento. Si no lo hacemos, estamos pretendiendo tener mayor sabiduría que Dios; él nos hizo de tal manera que necesitamos el ritmo de un día de descanso cada siete.

Durante la revolución francesa, trataron de cambiar esto, y lo intentaron nuevamente en 1917, después de la revolución rusa; pero el experimento de hacer semanas de nueve o diez días fracasó. Dios sabía lo que estaba haciendo cuando nos dio un día de descanso cada siete, y no debemos pretender que tenemos mayor sabiduría que él.

  1. Recreación, indispensable para toda edad

En segundo lugar, quiero referirme a las actividades recreativas o pasatiempos. Mientras somos jóvenes, nuestro pasatiempo probablemente sea algún deporte; eso es excelente, ya que nos da la oportunidad de hacer actividad física con nuestros amigos. Aun si ya somos mayores para practicar deportes intensos, todos deberíamos tener alguna actividad recreativa. Una alternativa podría ser interesarnos por algún aspecto de la naturaleza. Los cristianos evangélicos tenemos una buena doctrina de la redención, pero una pobre doctrina de la creación.

Me gustaría animarlo a observar pájaros, por ejemplo; los que lo hacen, difícilmente tienen colapsos nerviosos, ya que el observar pájaros nos lleva a hacer ejercicio y a respirar aire puro. No tengo palabras para describir la magia de una mañana temprano, después de la salida del sol, cuando he ido a algún campo o algún sembradío para disfrutar de la vista, los sonidos y los olores de la naturaleza. Es una experiencia incomparable. Además mantiene ocupada la mente y la distrae de las presiones del trabajo. También permite meditar acerca de la belleza y la complejidad de la creación de Dios. Si es posible, nuestro pasatiempo debiera hacerse al aire libre.

  1. La familia y los amigos

En tercer lugar, pero no menos importante, tenemos la familia y los amigos. En nuestro círculo familiar, sabemos que nos aman y nos aceptan y podemos relajarnos. Es de esperar que los que están casados dediquen suficiente tiempo a sus familias.

Siempre he admirado a mi sucesor como Rector de la iglesia All Souls, en Londres. Michael Baughn es un padre de familia maravilloso. Él y su esposa son muy felices, tienen tres hijos que ya son adultos, y son un ejemplo de vida familiar cristiana. Michael se propuso estar siempre con su familia durante la cena. Esto lo decidió cuando sus hijos eran pequeños y seguramente cenaban temprano. No importa qué estuviera haciendo, él dejaba todo para ir a cenar con su familia.

Todos necesitamos también amigos fuera del ámbito familiar, especialmente si somos solteros; es bueno orar para que Dios nos dé alguien a quien podamos considerar ‘un amigo del alma’, como solemos decir: alguien con quien podamos compartir profundamente nuestras experiencias espirituales.

Me pregunto si valoramos lo suficiente el regalo de Dios de la amistad. ¿Cómo completarían el siguiente versículo, escrito por Pablo?: ‘Cuando vinimos a Macedonia, ciertamente ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados: de fuera, conflictos, y de dentro, temores. Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con…’ ¿Con qué? ¿Cómo termina el versículo? ¿Cómo consoló Dios a Pablo cuando estaba cerca del colapso?

Los cristianos ‘superespirituales’ probablemente dirían: ‘Dios nos consoló con la afirmación de su amor,’ o ‘Dios nos consoló con la presencia de Jesús.’ Pero no es así como continúa Pablo.

‘Nos consoló con la venida de Tito,’ termina el pasaje (2 Corintios 7:5–6). Es decir, la llegada de un amigo cercano y las noticias que él trae. Dios utiliza esta necesidad humana de la amistad para darnos su consuelo y cuidado.

Conclusión:

Tenemos otro ejemplo de Pablo, al final de su segunda carta a Timoteo: según parece el apóstol está en la prisión de Mamertime, en Roma, donde no había ventanas sino solamente unos pequeños círculos en el techo, por los cuales entraba luz y se ventilaba la celda. Pablo no iba a salir de esa prisión, sino a través de la ejecución. Fue entonces que escribió: ‘He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe’ (2 Timoteo 4:7). Aquí está Pablo en la plenitud de su madurez, al final de su vida, y se siente solo. Era un gran cristiano, un hombre maduro, pero sentía soledad. Escribe acerca de la presencia de Dios en 2 Timoteo 4:17: ‘Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas’, y escribe también acerca de la esperanza de la segunda venida de Jesús. Pero ninguna de estas dos realidades le quitan el sentimiento de soledad que lo lleva a decir, en el versículo 9: ‘Procura venir pronto a verme,’ y en el 21: ‘Procura venir antes del invierno.’ Pablo también le pide que traiga su capa, porque tiene frío, y que traiga los rollos y los pergaminos. Pablo era un auténtico cristiano, pero era también muy humano y no tenía miedo de admitir su necesidad de tener amigos.

En síntesis, tenemos necesidad de tomar tiempo de descanso; tenemos necesidad de practicar deportes o pasatiempos, y finalmente, tenemos necesidad de familia y amigos. Estas son necesidades humanas, y nunca debemos avergonzarnos de admitir que las tenemos.

Adaptado de: John Stott, Desafíos Del Liderazgo Cristiano (Buenos Aires: Certeza Argentina, 2002), 35–50.

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Sobre el autor.

220px-john_stottJohn R. Stott (1921-2011), nació en Londres, Inglaterra. (BA, ThM) Trinity College, Universidad de Cambridge. (PhD) Ridley Hall, Universidad de Cambridge. Ha sido considerado uno de los cristianos mas influyentes en el siglo XX. Stott fue ordenado a los 24 años al ministerio pastoral, sirviendo como pastor en la Iglesia ‘A’ll Souls Church’ en Londres. En 1974 fundo ‘Langham Partnership International’dedicado a entrenar pastores alrededor del mundo, y en 1982 fundo ‘London Institute for Contemporary Christianity’, dedicado a dar respuestas a asuntos contemporáneos desde una perspectiva cristiana. La influencia de Stott en el cristianismo del siglo XX es quizá sin paralelo, en entrenamiento de pastores, producción literaria y teológica, apologética, ética, predicación, así como la reestructuración y reforma en la Iglesia Anglicana de la cual formaba parte. Es difícil encontrar un área de la vida de la Iglesia que no que haya sido beneficiada por la vida de Stott. Stott ha escrito mas de 50 libros, los cuales han sido traducidos a muchos idiomas, entre los cuales tenemos en español: Sobre la Roca: Cómo crecer en la vida cristiana (2007); Señales de una iglesia viva (2004); Segunda Epístola a Timoteo(2009); La Biblia ¿es para hoy?(1994); Por qué soy cristiano (2007); La Cruz de Cristo (2008); Las controversias de Jesús (2011); El mensaje de Romanos(2007); El mensaje de Efesios(2006); Desafíos del Liderazgo Cristiano (2002), entre muchos otros.