Había escuchado sobre los escritos puritanos muchos años atrás, desde que era un adolescente. Sin embargo, no solo no los había leído, tampoco tenía interés alguno por hacerlo. “¿Qué relevancia puede tener leer un escrito de hace más de 300 años? Hay tanto por aprender de las Escrituras que no tengo tiempo que perder en un escrito carente de relevancia contemporánea y académica. Más aún, solía pensar: entiendo el valor de estos escritos, pero hay cosas mucho mejores en la actualidad. A fin de cuentas, todo tiende a mejorar, y a fin de cuentas nuestra sociedad es hoy mas avanzada que hace trescientos años.”

Han pasado casi quince años desde aquel entonces y mientras más tiempo pasa, más me avergüenzo de lo errado de mi pensamiento. No solo porque este partía de una ignorancia supina – nunca había leído un libro puritano, sino también de mi ignorancia de las Escrituras. Cierto, ignorancia de las Escrituras, específicamente de cómo estas mandan que sean leídas. Son las Escrituras mismas las que nos dicen no solo lo que debemos creer y hacer, sino también cómo es que estas, deben ser interpretadas.[1] En otras palabras, las Escrituras no solo deben ser leídas a la luz de las Escrituras, interpretando las porciones más oscuras a la luz más clara, sino también deben ser leídas a la luz de lo que la Iglesia misma ha dicho sobre estas. Las Escrituras han sido dadas a la Iglesia del Señor como un todo, y no a un individuo en particular.

La creencia de que solamente me basta el Espíritu Santo para interpretar las Escrituras de manera correcta, sin ayuda de los medios que Dios mismo ha provisto para la interpretación de esta, no ha producido sino herejía a lo largo de los siglos. “Consuelo para los Desconsolados” permanece como una de las obras clásicas de consejería pastoral de todos los tiempo, particularmente en las áreas de consejería pastoral para aquellos que sufren, y representa lo mas selecto de los escritos puritanos y reformados.

Puede adquirir el libro “Consuelo para los Desconsolados”, directamente desde cualquier de las tiendas Amazon aquí, o puede adquirirlo en la librería mas cercana en su país. En el Perú, el costo es aproximadamente de 8.2$ (27soles). En la editorial Teología para Vivir tenemos como meta publicar un nuevo volumen de los clásicos de la Teología Evangélica Protestante, particularmente aquella rama que se conoce como Puritana o Reformada. Tanto de la literatura primaria como secundaria cada mes. Tenemos como meta en los próximos diez años haber publicado los principales 100 volúmenes. Por favor, ore por este proyecto. Hasta el momento hemos publicado los siguientes volúmenes, ver aquí.

¿Cuál es la relevancia de “Consuelo para los desconsolados” para nuestro contexto actual?

Es de conocimiento común la frase: “En cinco años de ahora serás exactamente cómo eres, excepto por las personas que conozcas, las experiencias que tengas, y los libros que leas”. Este dicho es cierto. Uno de los medios que el Señor usa para la formación y crecimiento en madurez de Su pueblo son los libros. John Flavel ha ejercido una tremenda influencia en un número de hombres que han sido grandemente usados por Dios, baste con citar solamente dos ejemplos: Jonathan Edwards y George Whitefield.

De los tres medios que antes hemos mencionado, quizá el que más capacidad de decisión tenemos es en el de los libros que leemos. Leer los clásicos que han sido usados por Dios para la formación de muchos a lo largo de los siglos no tiene precio. Quizá el siguiente a Jonathan Edwards, Charles Spurgeon, o John Wesley vendrá de Latinoamérica. Quizá sea ahora a un niño el cual en la providencia del Señor recibirá este libro en sus años de adolescencia. No estamos llamados a ser puritanos, ni tratar de reduplicar dicho movimiento, más si debemos imitar la piedad de estos. Para ser como ellos, debemos orar como ellos oraron; leer lo que ellos leyeron, y sufrir como ellos sufrieron.

  1. Un consuelo para aquellos que sufren

Hay un número de temas dentro de la obra que son de particular relevancia para nuestro contexto latinoamericano. El tratado fue originalmente escrito para una madre de la congregación de Flavel que recientemente había perdido a su hijo. Como tal el libro es de invaluable ayuda para todos aquellos que se encuentran en aquel valle sombrío del sufrimiento, y por el cual todos en algún momento y más de una vez tendremos que pasar. El contexto en el cual Flavel escribió el libro tiene más en común en casi todo aspecto con la Latinoamérica de mediados del siglo XX que con el de Inglaterra.

La Fe Evangélica nació y creció en nuestro continente en medio de las dificultades y problemas que trajeron como consecuencia las guerras civiles y gobiernos militares a las que muchas de nuestras naciones estuvieron sometidas desde finales de la segunda guerra mundial hasta la caída del muro de Berlín, casi toda la era de la Guerra Fría, y antes de eso por el colonialismo. Pocos autores entienden el sufrimiento en la vida cristiana mejor que Flavel, y casi nadie ha sido capaz de dar consuelo pastoral para los sufrimientos de la manera que Flavel lo hace. Este libro será es particularmente útil para todos aquellos que se encuentran sufriendo. Ese es el propósito del libro, dar consuelo a los desconsolados.

2. Una guía para ministrar a aquellos en sufrimiento

Un segundo tema que es de vital importancia para nuestro contexto tiene que ver con el aspecto pastoral de esta obra. Vivimos en una era de crisis pastoral en Latinoamérica. Tristemente muchos de nuestros pastores más conocidos son apóstoles y profetas, que a través de un falso evangelio que promete bienestar y prosperidad buscan lucrar con la fe y esperanza de sus ovejas. Nada forja más el carácter de un hombre de Dios que el sufrimiento. Cuando Dios quiere usar a alguien, primero lo hace sufrir.

Una de las razones por las cuales la Iglesia Latinoamericana actual está tan obsesionada con el bienestar y la prosperidad aquí y ahora es porque ya no anhelan las riquezas del cielo. Cristo ya no les parece glorioso. No anhelan el cielo justamente porque quieren tener su cielo aquí. Una de las benditas bendiciones del sufrimiento es que nos permite ver las cosas desde un ángulo escatológico, desde la manera como en verdad son, y de esa manera anhelar la resurrección. El sufrimiento aviva la llama de la esperanza del creyente, de tal manera que puede decir como Pablo: “deseo estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”. (Fil. 1:23). Lo que la persecución nunca pudo lograr, quitarle al creyente el anhelo de la resurrección y las glorias de la vida venidera, el evangelio de la prosperidad de los falsos apóstoles, profetas y pastores de la actualidad, que buscan servirse de la Iglesia, y no servirla a ella, ha logrado.

Nada prepara mejor a un hombre para simpatizar con aquellos que sufren que el sufrimiento mismo. Solo aquellos que han sufrido pueden entender y empatizar con aquellos que sufren. Flavel experimentó el sufrimiento en carne propia. No solo sufrió persecución durante la mayor parte de su vida como consecuencia de sus creencias evangélicas, sino que también sufrió la pérdida de su esposa, en más de una ocasión, y también un hijo. Flavel no solo tuvo una educación y mente privilegiadas, sino que Dios mismo lo preparó en el horno de la angustia y dolor. Podemos aprender, de esta manera de un compañero pastor, no solo sobre el sufrimiento sino también cómo ministrar a aquellos que sufren en nuestras congregaciones.

3. El uso y valor de la literatura clásica para la vida pastoral

¿Cuándo ha sido la ultima vez que alguien le recomendó leer “Las Epístolas Morales,”[2]también conocida como “Cartas a Lucio” o “Cartas de un Estoico” de Seneca como un manual para consejería y trabajo con adolescentes? Si usted se encuentra en las mismas circunstancias que yo, entonces su respuesta será “nunca”.

Sin embargo, casi en cada página de este tratado podemos reconocer una selección de lo mejor de literatura clásica. Autores como Seneca, Plutarco, Aristóteles, Catón, entre muchos otros figuran en casi cada página de los escritos de Flavel. Aunque no siempre Flavel los cite textualmente, existen referencias a los mismos en casi cada página de sus escritos. Flavel no es una excepción en esto, sino que podemos identificar esta tendencia también en la mayoría de escritores puritanos y reformados, particularmente de la etapa pre-crítica, es decir antes del siglo XVIII.

Flavel hace uso en esta obra particularmente de la Epístola 99 de la obra “Cartas a Lucio”, que lleva por título, “Consuelo para aquellos que sufren”, o “Consuelo para los enlutados”. Flavel hace uso extensivo de varias de las obras de Seneca, pero particularmente de esta sección para apoyar algunos de los argumentos principales de su obra. Es probable que el título de la obra de Flavel se derive de la de Seneca.

Flavel no solamente tenía un dominio impresionante de las Escrituras, a fin de entenderlas y aplicarlas de manera Cristo-céntrica; sino que también hace uso de los mejores escritos de otros teólogos de su época, y no solamente aquellos que compartían su misma tradición reformada, sino también católicos romanos e incluso judíos. Pero un punto adicional a notar es el manejo impresionante de la literatura clásica, tanto en griego como en latín, de parte de Flavel y otros puritanos. Después de todo el currículo de educación tanto en la escuela como en la universidad era clásica.

Esta es una de las diferencias principales entre los teólogos de los siglos XVI al XVIII y los teólogos actuales: su manejo de la literatura clásica. Es por esto que su manera de escribir no solo era teológicamente profunda, y pastoral, sino también bella desde un punto de vista literario. Los teólogos de la era pre-critica, particularmente antes de mediados del siglo XVIII, no solo estaban preocupados con meramente transmitir conocimiento, sino de hacerlo de manera bella. Esto es lo que hace la diferencia entre una obra de arte y un grafiti. Esto es, en parte, lo que diferencia a muchas de las obras clásicas, como la que usted tiene en sus manos, de muchas actuales.

Otro punto que debemos notar es que la noción de algunos creyentes evangélicos de no leer, o no ver la importancia de leer la literatura clásica o secular, como por ejemplo Seneca o Aristóteles, hubiera sido considerado algo impensable para los puritanos. Esto debido a que en algunas ocasiones un menosprecio de la literatura secular parte de una concepción errada de la gracia común del Señor. Un mal entendimiento de la Gracia Común de Dios es, en ultima instancia, un mal entendimiento del atributo de la Gracia de Dios, del carácter de Dios, del hombre como creado a la imagen de Dios, del pecado, e incluso en algunas ocasiones del evangelio mismo. Existe valor en leer las obras clásicas, de la misma manera que existe valor en el ser humano.

Un consejo particular para aquellos que son estudiantes de teología sería el siguiente: por sobre cualquier otro libro, vive en las Escrituras. Estúdialas y memorízala, si es posible en los idiomas originales. Después de esto, estudia las obras clásicas, familiarízate con el pensamiento de Sócrates, Aristóteles, Seneca, etc. así como con los grandes maestros de la Iglesia, como Agustín, Tomas de Aquino y Juan Calvino. Por último, lee a los mejores teólogos contemporáneos, tanto de tu propia tradición como de otros. Y, mientras haces todo esto, lee el diario con las noticias actuales. De poco te sabrá conocer lo mejor del pensamiento universal si no conoces lo que esta ocurriendo a la vuelta de la esquina de tu barrio.

4. Una manual para sufrir piadosamente

Un cuarto tema importante dentro del libro es la importancia de sufrir de una manera que agrade a Dios. Los puritanos buscaban hacer todo para la Gloria de Dios. La pregunta que Flavel plantea responder en este tratado no es: ¿Permitirá Dios que sufra? O, ¿Por qué permite Dios el sufrimiento?, sino más bien: ¿De qué manera puedo sufrir de una manera que agrade a Dios? Es justamente aquí donde yace una de las diferencias principales entre ‘Consuelo para los Desconsolados’, y otros libros contemporáneos que abordan el tema del sufrimiento. Mientras que los libros contemporáneos comienzan a menudo con la pregunta: ¿Por qué permite Dios el sufrimiento? O más aún: ¿Es la voluntad de Dios que sufra?, Flavel por otro lado comienza su razonamiento con ambas presuposiciones. Este punto no es tema de debate para Flavel pues su respuesta en ambos casos es positiva. Dios sí permite el sufrimiento en la vida de los creyentes, pero más aún, es la voluntad de Dios en ciertas ocasiones que Su pueblo sufra. Si estás respirando, entonces vas a sufrir. El sufrimiento en la vida es tan inevitable como el respirar. La pregunta correcta con la que un creyente debe comenzar a tratar este punto, ¿De qué manera puedo estar preparado para sufrir de manera que agrade a Dios cuando este permita sufrimiento en mi vida?

Flavel, junto con la tradición puritana, buscaban complacer a Dios en todas las áreas de su vida, y esto incluía el sufrimiento. Una de las cosas que distingue más a un cristiano de uno que no lo es, es justamente en la manera cómo sufren. Quizá nada revele lo que verdaderamente hay en el corazón de mejor manera que el dolor y el sufrimiento.

Consuelo para los Desconsolados,representa una de las mejores obras pastorales de todos los tiempos. La misma es una ventana a la manera cómo hombres piadosos de Dios ministraban y cuidaban de las ovejas. Hombres como Charles Spurgeon, John Bunyan, John Owen, Jonathan Edwards, entre otros.

Sin embargo, quizá alguien podría objetar de la siguiente manera: “Estoy de acuerdo con que John Owen, John Flavel, Jonathan Edwards, entre otros, fueron grandes maestros muy usados por el Señor en su tiempo. Sin embargo, ¿Por qué necesitamos aprender de alguien que vivió hace tanto tiempo? ¿No es acaso que en la actualidad tenemos más y mejores maestros? ¿Por qué necesitamos aprender de Jonathan Edwards cuando tenemos, por citar a un ejemplo solamente, a buenos maestros piadosos como John MacArthur, o John Piper?” Espero que la siguiente sección ayude a aclarar este punto.

Mas artículos sobre el tema aquí. 

Mas artículos del autor aqui.

Acerca del autor:
Daniel CaballeroDaniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc.Universidad Nacional Agraria La Molina.BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). En la actualidad se encuentra cursando estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de Post-Reforma (siglo XVII y XVIII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). En la actualidad se encuentra cursando estudios doctorales en Inglaterra. Ha vivido por casi nueve años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Londres, Inglaterra. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.

Notas:

[1]Este prefacio es una adaptación y resumen del prefacio escrito para la obra de John Flavel, “El Misterio de la Providencia”. Jaime D. Caballero, “Prefacio,” en El Misterio de la Providencia: La Manera del Obrar de Dios, ed. Jaime D. Caballero, Clásicos Reformados 01 (Lima, Perú: Teología Para Vivir, 2018), 17-42.

[2]La obra, ‘Epistulae Morales ad Lucilium’, o mas conocida como “Cartas a Lucio”, es una compilación de 124 cartas o epístolas escritas por Seneca. Las cartas contienen observaciones de la vida diaria para al final dar aplicaciones practicas de diversos temas. El contenido y temas de las epístolas son similares a los del libro de Proverbios en las Escrituras, y tenia un propósito similar a este, es decir, servir como un manual de vida y conducta.