En muchos círculos evangélicos latinoamericanos de la actualidad, el poder y autoridad del Espíritu, que obra a través de las Escrituras, ha sido reemplazado por la autoridad de un apóstol. Algunos usan Efesios 4:11-14, para justificar la existencia actual de apóstoles. El tema es muy largo, y hay al menos una docena de pasajes que tendrían que analizarse para dar una respuesta completa, así mismo como examinar el corpus teológico de las Escrituras en su contexto histórico redentor, y la enseñanza de la teología sistemática a la luz de la interpretación histórica de la Iglesia, es decir la dogmática eclesial, para poder dar una respuesta mas completa sobre el tema. Sin embargo, en este articulo quisiera examinar solo un pasaje. Efesios 4:11-12, tiene que leerse a la luz de Efesios 2:20.

Entiendo que esto es un blog, y por lo cual debe ser breve y simple. Tratare de ser simple, pero el tema es tan importante para nuestro contexto, y hay muy poco que analice este problema de escalas cósmicas en nuestro contexto, que vale la pena hacer un análisis mas detallado. ¿Justifica Efesios 4:11-14 la existencia actual de apóstoles? (En un próximo articulo analizare Efesios 4:11, en este me centrare en Efesios 2:20). Veamos:

Efesios 4.11–14 (RVR60) — 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.

El pasaje afirma que el regalo de Cristo para su Iglesia son maestros, evangelistas, apóstoles y profetas. Entonces, algunos que apoyan el movimiento apostólico afirman:

“Si el día de hoy el Señor da maestros y evangelistas a su Iglesia, también deben haber apóstoles y profetas. Si se dice que este pasaje se refiere a los apóstoles que fueron dados en el primer siglo, entonces también debe referirse a los maestros que fueron dados en el primer siglo. Sin embargo, vemos que aun el Señor da pastores y maestros a su pueblo en la actualidad, entonces también debe seguir dando apóstoles en la actualidad.”

Sin embargo, ¿Es esto cierto? ¿Avala la Biblia la existencia de apóstoles como algunos claman el día de hoy? La objeción se cae sobre su propio peso, pues en la misma carta, un poco antes del pasaje en cuestión Pablo escribe (Por favor, animo a ver las notas para un estudio mas profundo):

Efesios 2.20 Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.[1]

La mayoría de los eruditos están de acuerdo que Efesios 2:20 contiene un genitivo de aposición. Es decir que se debe entender ‘el fundamento’ como algo que consiste de apóstoles y profetas.[2] Podríamos traducir el verso de la siguiente manera: “Ustedes están edificados sobre el fundamento, que consiste de los apóstoles y profetas, siendo Cristo mismo la piedra angular este fundamento.”[3] Esta es la interpretación que siguen eruditos como; A.T. Robertson, Rudolf Schnackenburg, F. F. Bruce, Andrew T. Lincoln, Ernest Best, Daniel B. Wallace, entre otros.[4] Es decir, que tanto los apóstoles como los profetas tuvieron un rol fundacional para la Iglesia. De la misma manera que el ministerio terrenal de Cristo, y todo lo que esto implica como sus enseñanzas, muerte y resurrección, son la piedra angular, los apóstoles y profetas siguieron en orden cronológico en la fundación de la Iglesia. El fundamento ya ha sido puesto, y de la misma manera que el ministerio terrenal del Señor termino con su resurrección, el movimiento apostólico termino también al ser establecido el canon de las Escrituras.

¿Pero no habla la Biblia de otros profetas?

Esto es de vital importancia, pues el movimiento apostólico actual – que afirma la existencia de apóstoles en la actualidad – no solo no tiene ninguna base exegética, sino que la evidencia de las Escrituras como un todo está en contra del mismo. Si bien es cierto que Pablo usa la palabra apóstol en dos sentidos, el primero para hacer referencia a un mensajero de una iglesia a otra, en la vasta mayoría de casos lo usa en un sentido técnico, con referencia específica a aquellos que habían sido llamados por Cristo mismo con el fin de que las enseñanzas de estos fueran el fundamento mismo de la Iglesia.[5]

No estoy al tanto de ningún exegeta serio de las Escrituras que apoye la existencia de apóstoles en la actualidad basado en Efesios 2:20 o 4:11-14. Sin embargo, sí existe una mayor controversia sobre el ministerio profético. Algunos, siguiendo la interpretación de Wayne Grudem afirman que la existencia del articulo definido en Efesios 2:20 calificando a “apóstoles” y “profetas” hace que una traducción mas apropiada sea “Ustedes están edificados sobre el fundamento, que consiste de los apóstoles que son profetas, siendo Cristo mismo la piedra angular este fundamento”. Es decir, que de acuerdo a los que siguen esta interpretación, hay profetas que no son apóstoles, y son estos profetas los que siguen vigente el día de hoy. De esta manera aquellos que siguen esta postura, hacen a los apóstoles del Nuevo Pacto equivalente a los profetas del Antiguo Pacto. Es decir que su rol fue netamente histórico fundacional para la Iglesia, y por lo cual ya no profetas en este sentido. Sin embargo, los profetas del Nuevo Pacto, para los que siguen esta interpretación, son de naturaleza diferente a los profetas del Antiguo Pacto. Es por esto que pueden cometer errores en su profecía, mientras que los del Antiguo Pacto no podían, por ejemplo. Y por el hecho de que los profetas del Nuevo Pacto son de una naturaleza diferente a los del Antiguo, es que Deuteronomio 18:22 no se aplica a ellos:

Deuteronomio 18.22 (RVR60) — 22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.

La exclusión de “profetas” en el sentido del Nuevo Testamento de Efesios 2:20 abre la puerta a la existencia de estos en la actualidad. Esta es la línea de interpretación que la mayoría de aquellos que avalan el ministerio profético en la actualidad toman.[6] La mayoría de ellos estaría de acuerdo en afirmar que el rol apostólico fue fundacional, por lo cual ya no existen apóstoles en la actualidad, sino solamente profetas. Sin embargo, considero que su exegesis esta errada en un numero de puntos.

¿Están vigentes los profetas?

En otras palabras, podríamos resumirlo de esta manera: Efesios 2:20 se refiere a aquellos que fueron el fundamento histórico de la Iglesia. Casi todos estan de acuerdo con esto. Entonces tenemos dos interpretaciones posibles sobre este pasaje, entre aquellos que creen que esta vigente los profetas, y los que creen que no lo esta:

  1. Si Efesios 2:20 se refiere a apóstoles y profetas como dos grupos diferentes, entonces ya no hay apóstoles ni profetas en la actualidad. Ambos oficios ya cesaron.
  2. Sin embargo, si Efesios 2:20 se refiere a “apóstoles que son profetas” o “apóstoles que profetizan”, entonces ya no hay apóstoles en la actualidad, pero si la puerta queda abierta para la existencia de profetas.

Sin embargo, aquellos exégetas que siguen la segunda interpretación, al igual que Wayne Grudem, son una minoría. Aunque Wayne Grudem tiene excelentes libros, y es un teólogo respetado, en este punto en particular, sus presuposiciones carismáticas distorsionan su interpretación. Alguien podría decir lo mismo de mi, y mis presuposiciones reformadas. Sin embargo, la postura que aquí defiendo no solo ha sido la histórica sostenida por la Iglesia, sino también por la vasta mayoría en la actualidad.

La vasta mayoría de exégetas (junto con la humilde opinión del que escribe estas líneas), es que Efesios 2:20 hace referencia a apóstoles y profetas (en el sentido del Nuevo Testamento) como dos grupos diferentes, y como tal ambos ministerios, el apostólico y profético, cesaron en la era del Nuevo Testamento al tener un rol fundacional para la Iglesia.[7] Aunque entre eruditos aquellos que abogan por la existencia del movimiento apostólico desde Efesios es una minoría muy pequeña, es paradójicamente una de las posturas más comunes en Latinoamérica. Seguir analizando este tema sale del alcance de este articulo, por favor, revisar las notas del pie de página si están interesados en profundizar en el tema. Baste menciona que Efesios 2:20 se refiere a dos grupos “apóstoles” y “profetas”, y que el rol de ambos grupos fue fundacional.

¿Quiénes son estos maestros dados por Cristo en Efesios 4:11-14?

El regalo de Dios y el medio para la edificación de Su pueblo son personas, maestros, y las enseñanzas de estos. En un sentido inmediato se refiere a los pastores que enseñan la Palabra de Dios en las congregaciones locales. Sin embargo, no está limitado a los mismos. El oficio de maestro está relacionado con la exposición y aplicación de las Escrituras (Hch. 15:35, 18:11, 25; Rom. 2:20-21; Col. 3:16; Heb. 5:12, etc.).La enseñanza que estos maestros tienen la responsabilidad de comunicar y aplicar fielmente es justamente aquella que fue dada por los apóstoles (1 Co. 4:17; Ro. 16:17; 2 Tes. 2:15; 2 Ti. 2:2, 3:10, etc.).[8] El deber de los maestros no es ser creativo o inventarse un mensaje nuevo, sino repetir de manera fiel aquello que nos ha sido dado, aplicándolo de manera correcta al contexto particular en el cual este vive. Aunque “pastor y maestro” están relacionados en Efesios 4:11-14, y a menudo existe cruce entre estos oficios, no son exactamente lo mismo. Heinrich Bullinger (1504-1575) menciona sobre este punto:[9]

Todos están de acuerdo que estos términos se confunden frecuentemente entre sí y son usados indiscriminadamente. Un apóstol, por ejemplo, era también un profeta, un maestro, un evangelista, un presbítero y también un obispo. El apóstol Pablo usa diferentes palabras para describir los diversos regalos que el Señor de la Iglesia les ha dado para su salvación.[10]

Clinton E. Arnold escribe:

Los pastores y los maestros por tanto no se pueden identificar como referidos al mismo grupo ministerial dentro de la iglesia.No obstante, como los dos nombres van unidos con el mismo artículo, no deben ser considerados como grupos enteramente distintos.[11]

Esto quiere decir que Dios ha dado maestros para la edificación de la Iglesia, maestros que no son o están exclusivamente limitados a los pastores de nuestras congregaciones locales. En otras palabras, Dios ha dado maestros que sirven a la edificación de la Iglesia Local, pero también maestros que sirven para una edificación colectiva del cuerpo de Cristo, y que trascienden la barrera de la Iglesia local. Si bien el oficio de pastor está limitado a una congregación local específica, este no es el mismo caso en el maestro.

Maestros, que aunque muertos, todavía hablan.

En otras palabras, Dios, el pastor-maestro de tu iglesia local es un regalo de Dios para tu crecimiento, pero también lo es John MacArthur, John Piper, Joel Beeke, o cualquier otro maestro de la Palabra. Sin embargo, la manera como históricamente el pueblo de Dios se ha beneficiado de la enseñanza de estos maestros ha sido a través del medio escrito. Somos la primera generación que tiene la bendición de poder escuchar a maestros de lugares distantes a través del internet, con todas las oportunidades, y también peligros que esto conlleva.

Es el Espíritu Santo quien produce el crecimiento, pero el Espíritu usa medios. Mientras mejor el maestro, mayor la posibilidad de crecimiento del alumno. Piense por un instante en los cuatro o cinco maestros de la Palabra que más le haya sido de ayuda. Ahora, trate de responder a esta pregunta: ¿Quiénes fueron los maestros de estos? ¿Quiénes fueron aquellos que ejercieron una mayor influencia en estos? Salvo pocas excepciones y variaciones entre los mismos, la respuesta sería muy similar en todos: Agustín de Hipona, Atanasio, Juan Calvino, Martin Lutero, John Owen, John Flavel, Jonathan Edwards, John Wesley, B.B. Warfield, entre otros. Las respuestas casi siempre son las mismas. Los más grandes producirán inevitablemente a grandes maestros también. Lo opuesto también es cierto: maestros pequeños producirán alumnos aún más pequeños.

Este, tristemente ha sido el caso con la mayor parte de la Iglesia en Latinoamérica. Tenemos una Iglesia que numéricamente tiene un kilómetro de largo, pero de madurez como una pulgada de profundidad. Esto en parte se debe a los maestros que hemos tenido. Salvo con muy pocas excepciones la mayoría de ellos en el mejor de los casos ha tenido una teología deficiente, centrada en el hombre antes que en Dios, y en el peor de los casos, apóstoles y profetas, como Ana Méndez o Guillermo Maldonado, que no comunican absolutamente nada del mensaje de las Escrituras.

Que tus maestros sean los mejores. Lee a los puritanos. Lee a John Flavel por ejemplo. Haríamos bien en seguir el consejo del reformador Martin Bucero (1491-1551) sobre este punto:[12]

El propósito, medio, y fin del perfecto amor es la verdadera unidad y una sólida unión entre nosotros y Cristo, quien es el vínculo de la Fe. Cristo debe ser el modelo y ejemplo para nuestra vida, de tal manera que aprendamos a no aceptar o saber nada aparte de Él… Cada cristiano debe esforzarse por seguir a Cristo. Mientras que no estés equipado con estas virtudes como Cristo lo estaba, aún no has alcanzado el fin del proceso de renovación en tu vida. Aún no has llegado a la meta, y por lo cual aún estamos en nuestro peregrinaje en esta vida.[13]

Conclusión

No crecerás en la fe cristiana y la madurez de Cristo si no recibes una buena enseñanza de las Escrituras. Algunos creyentes tienen una idea mística o cuasi budista del crecimiento en la vida cristiana. Piensan que un día se echarán a dormir y al día siguiente, por arte de magia o quizá por la imposición de manos de algún “profeta”, recibirán un crecimiento y madurez inusual en la vida cristiana. Lamento decepcionarlos. Esto no ocurrirá. Dios no solamente ha señalado aquello que hará – El crecimiento en madurez de Su pueblo – sino que también ha prescrito la manera como este crecimiento a la semejanza de Cristo se llevará a cabo: A través de maestros. Juan Calvino (1509-1564) escribe sobre este punto en relación a la madurez de los creyentes:[14]

Dios mismo podría haber hecho esto si así lo hubiera querido, pero Él ha delegado esto al ministerio de los seres humanos. Pablo enseña que este ministerio es necesario porque es la voluntad de Dios. No podría haber comendado el ministerio de Palabra de manera más elevada que por adscribirle este efecto a la misma.[15]

Vale la pena citar una vez más a Clinton Arnold:

La comunidad cristiana es esencial para crecer en madurez porque Cristo ha dotado soberanamente a cada individuo con habilidades especiales para ministrar a todos los otros miembros. Es responsabilidad de los líderes dotados divinamente equipar a los otros miembros para una vida de servicio mutuo. El objetivo del ministerio es ayudar a todos los creyentes a conocer mejor a Cristo y las doctrinas centrales de la fe, para así crecer en semejanza a Cristo, y manifestarse amor mutuo en la vida de la comunidad.[16]

No creceremos en la vida cristiana sin buenos maestros. Los mejores maestros, aunque muertos aún hablan a través de sus escritos. Que el Señor use estos escritos, de la misma manera que Él los ha usado en el pasado para producir avivamientos, reformas, y grandes predicadores, para hacer lo mismo en esta tierra tan abandonada y necesitada de Su Palabra.

No existen apostoles en la actualidad. Y, aquellos que se llaman apóstoles el día de hoy, son, en el mejor de los casos personas engañadas con buena intención pero mal guiadas, o en el peor, y mayoría de los casos anticristos. Soy consciente que no he cubierto ni la centésima parte de todo lo que se podría decir sobre este tema. Pero espero esta pequeña contribución sea de utilidad.

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Acerca del autor:
Daniel CaballeroDaniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc.Universidad Nacional Agraria La Molina.BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). En la actualidad se encuentra cursando estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de Post-Reforma (siglo XVII y XVIII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). En la actualidad se encuentra cursando estudios doctorales en Inglaterra. Ha vivido por casi nueve años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Londres, Inglaterra. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.

Notas:

[1] Efesios 2.20ἐποικοδομηθέντες ἐπὶ τῷ θεμελίῳ τῶν ἀποστόλων καὶ προφητῶν, ὄντος ἀκρογωνιαίου αὐτοῦ Χριστοῦ Ἰησοῦ. (NA28)

[2]Peter Thomas O’Brien, The letter to the Ephesians, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, MI: W.B. Eerdmans Publishing Co., 1999).

[3]Daniel Wallace menciona que una de las mejores maneras de distinguir un genitivo de aposición de otros tipos de genitivos es reemplazar la palabra “de” con las frases “aquello”, “lo que”, o con un pronombre personal como “quien es”. Si la oración aún guarda el mismo sentido, entonces es muy probable que el genitivo en cuestión sea uno de aposición. Este es el caso en Efesios 2:20. Daniel B. Wallace, Greek Grammar beyond the Basics: An Exegetical Syntax of the New Testament(Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 95.

[4]Ver, A. T. Robertson, A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research(Logos Bible Software, 2006), 498; Rudolf Schnackenburg, The epistle to the Ephesians: A commentary(Edinburgh: T&T Clark, 1991), 121-123; F. F. Bruce, The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians, The New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1984), 304; Andrew T. Lincoln, Ephesians, vol. 42, Word Biblical Commentary (Dallas: Word, Incorporated, 1990), 153; Ernest Best, A critical and exegetical commentary on Ephesians, International Critical Commentary (Edinburgh: T&T Clark International, 1998), 280; Daniel B. Wallace, Greek Grammar beyond the Basics: An Exegetical Syntax of the New Testament(Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 99–100.

[5]Para el sentido de apóstol como mensajero en las epístolas de Pablo ver: 2 Cor. 8:22-23; Fil. 2:25, etc. Para el sentido de apóstol como el fundamento mismo de la Iglesia ver: 1 Cor. 15:7; Gal. 1:19, 2:7-9; Rom. 16:7; 1 Co. 9:6, etc. A fin de cuentas, lo que es determinante para ver el sentido del mismo es el contexto particular en el que se usa la palabra.

[6]W. A. Grudem, The Gift of Prophecy in 1 Corinthians(Washington, DC: University Press of America, 1982), 82–105; W. A. Grudem, The Gift of Prophecy in the New Testament and Today(Westchester, IL: Crossway, 1988); D. Hill, New Testament Prophecy(London: Marshall, Morgan & Scott, 1979), 139, entre muchos otros.

[7]Entre los exegetas que apoyan la referencia de Efesios 2:20 a apóstoles y profetas en el sentido del Nuevo Testamento, y que por lo cual excluyen el ministerio apostólico en la actualidad son la gran mayoría. Entre los mismos están: Abbott, T. K. A Critical and Exegetical Commentary on the Epistles to the Ephesians and to the Colossians. The International Critical Commentary on the Holy Scriptures of the Old and New Testaments. 1897. Reprint. Edinburgh: T. & T. Clark, 1897; Alford, Henry. “Ephesians”. In vol 3 of The Greek Testament. 1874. Revised by Everett F. Harrison. Chicago: Moody Press, 1958; Barry, Alfred. Nd. “The Epistle of Paul the Apostle to the Ephesians,” In vol. 8 of Ellicott’s Commentary on the Whole Bible. Nd. Reprint. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1954; Barth, Markus. Ephesians. The Anchor Bible, vols. 34, 34A. Garden City, NY: Doubleday & Company, 1974; Beare, Francis W. “The Epistle to the Ephesians”. Exposition by Theodore O. Wedel. In vol 10 of The Interpreter’s Bible. New York and Nashville, Tenn.: Abingdon, 1953; Bratcher, Robert G., and Eugene A. Nida. A Translator’s Handbook on Paul’s Letter to the Ephesians. New York: United Bible Societies, 1982; Bromiley, Geoffrey W., ed. The International Standard Bible Encyclopedia. 4 vols. Fully revised. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1979; Brown, Colin, ed. The New International Dictionary of New Testament Theology. Translated, with additions and revisions, from Theologisches Begriffslexikon zum Neuen Testament, edited by Lothar Coenen, Erich Beyreuther, and Hans Bietenhard. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1975; Bruce, F. F. The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians. The New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1984; Candlish, James S. The Epistle of Paul to the Ephesians. Edinburgh: T. & T. Clark, 1901; Carter, Charles W. “The Epistle of Paul to the Ephesians,” In vol. 5 of The Wesleyan Bible Commentary. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1965; Eadie, John. A Commentary on the Greek Text of the Epistle of Paul to the Ephesians. Edited by W. Young. 1883. Reprint. Grand Rapids, Mich.: Baker, 1979; Ellicott, Charles J. St. Paul’s Epistle to the Ephesians. 5th ed. London: Longmans, Green and Co., 1884; Foulkes, Francis. The Epistle of Paul to the Ephesians. The Tyndale New Testament Commentaries. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1956; Hendriksen, William. Exposition of Ephesians. New Testament Commentary. Grand Rapids, Mich.: Baker, 1967; Hodge, Charles. A Commentary on the Epistle to the Ephesians. 1856. Reprint. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1950; Kittel, Gerhard, and Gerhard Friedrich, eds. Theological Dictionary of the New Testament. 10 vols. Translated and edited by Geoffrey W. Bromiley. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1964–1976; Lincoln, Andrew T. Ephesians. Word Biblical Commentary. Dallas, Texas: Word, 1990; Lloyd-Jones, D. Martin. The exposition of Ephesians.8 vols. Grand Rapids, Mich.: Baker, 1972–82; Meyer, Heinrich August Wilhelm. “Critical and Exegetical Handbook to the Epistle to the Ephesians”. In vol. 7 of Meyer’s Commentary on the New Testament. Translated from the 4th German edition by Maurice J. Evans and the translation revised and edited by William P. Dickson. With a preface, translation of references and supplementary notes to the American edition by Henry E. Jacobs. New York: Funk & Wagnalls, 1884; Mitton, C. Leslie. Ephesians. The New Century Bible Commentary. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1973; O’Brien, Peter Thomas. The letter to the Ephesians. The Pillar New Testament Commentary. Grand Rapids, MI: W.B. Eerdmans Publishing Co., 1999; Orr, James, ed. The International Standard Bible Encyclopaedia. 5 vols. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1939; Robinson, J. Armitage. Commentary on Ephesians. 2nd ed. 1904. Reprint. Grand Rapids, Mich.: Kregel, 1979; Salmond, S. D. F. “The Epistle to the Ephesians,” In vol. 3 of The Expositor’s Greek Testament, edited by W. Robertson Nicoll. Nd. Reprint. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1970; Scott, E. F. The Epistles of Paul to the Colossians, to Philemon and to the Ephesians. Moffatt’s New Testament Commentary. London: Hodder and Stoughton, 1930; Stott, John R. W. God’s New Society: The Message of Ephesians. Downers Grove, Ill.: Inter-Varsity, 1979; Thompson, G. H. P. The Letters of Paul to the Ephesians to the Colossians and to Philemon. The Cambridge Bible Commentary. Cambridge: Cambridge University Press, 1967; Turner, Nigel. Syntax. Vol. 3. of A Grammar of New Testament Greek. Edinburgh: T. & T. Clark, 1963; Westcott, Brooke Foss. Saint Paul’s Epistle to the Ephesians. 1906. Reprint. Minneapolis, Minn.: Klock and Klock, 1983; Wood, A. Skevington. “Ephesians”. In vol. 11 of The Expositor’s Bible Commentary, edited by Frank E. Gabelein. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1978; entre muchos otros.

[8]Para una exposición completa del oficio de maestro dentro de la Iglesia, ver: Andrew T. Lincoln, Ephesians, vol. 42, Word Biblical Commentary (Dallas: Word, Incorporated, 1990), 251-252; Ernest Best, A critical and exegetical commentary on Ephesians, International Critical Commentary (Edinburgh: T&T Clark International, 1998), 391-392.

[9]Heinrich Bullinger (1504-1575), fue un reformador, pastor y teologo suizo. Bullinger es conocido como el sucesor en suiza de Zwinglio, y como ministro y lider del movimiento de reforma en Zurich. Bullinger es el autor principal de la primera y segunda confesión Helvética en 1536 y 1566 respectivamente. Fue Bullinger quien quiza desarrollo el tema de la Teologia del Pacto de manera más avanzada en el siglo XVI identificando al Bautismo y la Santa Cena como las señales visibles del Pacto.

[10]Heinrich Bullinger, In Omnes Apostolicas Epistolas, Divi Videlicet Pauli XIIII, VII Canonicas, Commentarii. (Zurich: Christoph Froschauer, 1539),  [Efesios 4:11]

[11]Clinton E. Arnold, Efesios, trans. Beatriz Fernández Fernández, 1aedición., Comentario exegético-práctico del Nuevo Testamento (Barcelona, España: Andamio, 2016), 264–265.

[12]Martin Bucero (1491-1551) fue un teólogo y reformador Alemán. Bucero se inició como monje dominico, y fue influenciado fuertemente por Erasmo mientras se encontraba cursando estudios doctorales en la Universidad de Heidelberg, al mismo tiempo que inicio correspondencia con Martin Lutero. Después de iniciar la reforma en Alsace, en Francia, Bucero fue excomulgado y hayo asilo en la ciudad de Strausbourg donde pronto se convirtió en el líder de la Reforma eclesiástica y educacional. Bucero siempre trato de buscar la armonía entre Luteranos y Zwinglianos, e incluso en las etapas tempranas de la Reforma entre Protestantes y Católicos Romanos. Eventualmente Bucero emigro a Inglaterra donde se convirtió en profesor en la Universidad de Cambridge, y llegaría a ser una de las figuras centrales en la Reforma en Inglaterra.

[13]Martin Bucer, Praelectiones Doctissimae in Epistolam Divi Pauli ad Ephesios, Eximii Doctoris Domini Martini Buceri, Habitae Cantabrigiae in Anglia, Anno MDL et MDLI. (Basel: Immanuel Tremelius, 1562), [Efesios 4:13]

[14]Juan Calvino (1509-1564), fue un reformador y teólogo francés. Fue una de las principales líderes de la Reforma Protestante. Su libro Instituciones de la Religión Cristianaejercieron una fuerte influencia en las Iglesias Reformadas, y aún continúa haciéndolo. La conversión de Calvino a la causa de la Reforma fue progresiva, y ocurrió en su mayor parte mientras se encontraba estudiando en Paris. Paso la mayor parte de su Carrera en Ginebra, excepto mientras estuvo en exilio por tres años en Strausbourg con Martin Bucero. En Ginebra, Calvino reorganizo la estructura y gobierno de la Iglesia y estableció una academia que llegaría a ser un centro internacional de educación teológica, extendiendo de esta manera su influencia por toda Europa. Calvino tuvo una gran producción literaria, y escribió cientos de libros, comentarios, entre otros.

[15]John Calvin y William Pringle, Commentaries on the Epistles of Paul to the Galatians and Ephesians(Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2010), 281.

[16]Clinton E. Arnold y Jonathan Haley, eds., Efesios, trans. Beatriz Fernández Fernández, 1aedición., Comentario exegético-práctico del Nuevo Testamento (Barcelona, España: Andamio, 2016), 246.