Caballero, Jaime D.

Que es la interpretación Cristo-centrica? por Daniel Caballero

Esta serie de artículos es una adaptación de la introducción del libro “Teología Bíblica del Pentateuco: Como Predicar e Interpretar la Ley de Dios”. Este es el segundo articulo de la serie. Si aun no ha leído el primer articulo puede hacerlo aquí. Los artículos están diseñados para ser leídos como un todo, por lo cual si aun no ha leído el primer articulo le invito a hacerlo antes de leer este segundo. Gracias.

¿Qué es lo que las Escrituras revelan?

Si bien es cierto que las Escrituras dan testimonio de este Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, la manera como este Dios ha escogido revelarse a sí mismo en las Escrituras ha sido a través de la persona, mensaje y obra de Cristo Jesús. Cristo Jesús es la revelación de Dios mismo.[1]La manera suprema como Dios ha se revelado a sí mismo en las Escrituras es a través de la persona del mesías Cristo Jesús. 

       En el Antiguo Testamento en forma de promesa y tipo, y en el Nuevo Testamento en forma de cumplimiento y antitipo.[2]Las promesas, tipos y temas del Pentateuco hallan su cumplimiento final en la persona, mensaje y obra de Cristo Jesús, como la revelación final de Dios. 

Hebreos 1.1–3 Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas,en estos últimos días nos ha hablado por SuHijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo. Él es el resplandor de Su gloria y la expresión (representación) exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

F.F. Bruce comenta sobre este pasaje:

Estas dos etapas de revelación divina corresponden al Antiguo y al Nuevo Testamento, respectivamente. Por lo tanto, se observa que la revelación divina es progresiva… la progresión va de la promesa a su cumplimiento.[3]

Peter O’Brien señala sobre este pasaje, “lo que Dios ha hecho en Cristo es el clímax de lo que había comenzado a hacer en tiempos pasados”.[4]No es que la nación de Israel sea el centro del Antiguo Testamento y Cristo del Nuevo, sino que más bien Cristo es el personaje principal de todas las Escrituras, esto es tanto del Antiguo como el Nuevo Testamento. Un Antiguo Testamento que no tenga a Cristo como personaje principal será solo una colección de historias desconectadas tomadas como ejemplo moral, o judaísmo, será todo menos cristianismo. Este fue el entendimiento no solo de nuestro Señor, sino también de los apóstoles. La interpretación que los autores del Nuevo Testamento hacen del Antiguo es a través de los lentes de Cristo.[5]Es decir que la manera como ven el Antiguo Testamento es a través de los lentes de la persona, mensaje y obra de Cristo. 

       El Antiguo Testamento es la promesa acerca de Cristo, el Nuevo el cumplimiento. Mientras que el Antiguo Testamento mira hacia delante, el Nuevo Testamento lo hace hacia atrás. (Col. 2:16-17; Heb. 8:5, 10:1).  Observen como Pablo describe esto:

Romanos 1.1–3 Pablo, siervo de Cristo Jesús (el Mesías Redentor), llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio (las buenas nuevas) de Dios,que Él ya había prometido por medio de Sus profetas en las Sagradas Escrituras. Es el mensaje acerca de Su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne.

Cristo es la buena noticia del Evangelio

Pablo afirma que el Evangelio mismo es una persona, y que esta persona había sido prometida a lo largo de las Escrituras, es decir, el Antiguo Testamento. C. E. B. Cranfield menciona en su comentario sobre Romanos, que este pasaje es “una declaración sobre el Antiguo Testamento, una afirmación de que se lo debe entender como lo que señala hacia adelante, hacia el evangelio”[6]pues, como menciona Joseph A. Fitzmyer comentando sobre este pasaje: “el evangelio está relacionado con lo que ha acontecido anteriormente en la Historia de la Redención”.[7]El Pentateuco apunta a Cristo. Este no era solamente el entendimiento de Pablo, sino también de nuestro Señor Jesucristo mismo. 

Lucas 24.25–27Entonces Jesús les dijo: “¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! “¿No era necesario que el Cristo (el Mesías) padeciera todas estas cosas y entrara en Su gloria?” Comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras. 

Cristo explica a sus discípulos lo concerniente a Él en todas las Escrituras, desde el principio hasta el fin -incluyendo el Pentateuco – el gran y único mensaje del Antiguo Testamento es acerca de la persona, obra y mensaje de Cristo Jesús.[8]En las palabras de León Morris:

La imagen que tenemos aquí, es el Antiguo Testamento apuntando hacia Jesús en todas sus partes. Lucas no hace referencia a qué pasajes el Señor hacía referencia, sino que deja claro que la referencia es a la totalidad del Antiguo Testamento.[9]

La autoridad de las Escrituras yace en la afirmación de Cristo de ser verídicas. Es Cristo quien autentifica a las Escrituras. ¿Creo que la Biblia es la Palabra de Dios porque la Biblia lo dice? Ciertamente no, creo que la Biblia es la Palabra de Dios porque Cristo lo dice.[10]

Cristo, la base, fundamento y principio hermenéutico de interpretación del Pentateuco

Cristo es nuestra base, fundamento y principio hermenéutico unificador de las Escrituras. El mismo concepto es mencionado en Juan 5:39-40, donde Cristo menciona que las Escrituras, es decir el Antiguo Testamento, son las que dan testimonio de Él. 

       Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos aquí. Pues decir que la persona, el mensaje y la obra de Cristo Jesús son el tema principal de las Escrituras no significa que haya subtemas dentro de las Escrituras. El primer paso en todo esquema de interpretación hermenéutica es tener en cuenta lo que el texto quiso decir para la audiencia original. En la mayoría del Antiguo Testamento este significado original a la audiencia original no es Cristo céntrico. De la misma manera que cuando alguien arma un rompecabezas, la imagen del todo no está de la misma manera presente en cada pieza, pero cada pieza solamente tiene sentido cuando se mira a la luz del todo, de la misma manera al momento de conectar todas las piezas del rompecabezas, es decir los temas y subtemas de las Escrituras, entendidos como un todo, la imagen final tiene una sola forma: Cristo Jesús. De la misma manera que es un error no interpretar el significado primario de las Escrituras, en su contexto original, de la misma manera es un error no hacerlo a la luz del todo de las Escrituras. 

Analogia scripturae: Interpretación histórico-gramatical

A esta interpretación primaria de las Escrituras, es decir, lo que un pasaje significó para su audiencia original, en su contexto histórico especifico y particular, la denominaremos primer horizonte. El primer horizonte tiene como base una interpretación sincrónica de las Escrituras, en su contexto literal, histórico gramática, siguiendo la hermenéutica conocida como analogia scripturae, enfatiza la diversidad de las Escrituras y el aspecto humano de las mismas. 

Analogía fidei: Interpretación bíblico-teológica

A la manera como se unen las piezas como un todo, y como relaciona los particulares con el general, es decir la imagen final del rompecabezas, la llamaremos horizonte dos.[11]Este segundo horizonte también se conoce como interpretación diacrónica de las Escrituras, siguiendo la hermenéutica conocida como analogía fidei, en el mismo se enfatiza la unidad de las Escrituras y el aspecto divino de las mismas. Estos dos tipos de interpretación diacrónica y sincrónica, son dos caras de una misma moneda, y se apreciarán con mayor claridad más adelante. 

Conclusión

La manera como se relacionan las partes con el todo, es decir la manera como ponemos las piezas del rompecabezas todas juntas, estará guiada por nuestro entendimiento, presuposiciones teológicas de Dios y las Escrituras, e incluso influencias culturales.[12]De la manera como se relacionan estos dos horizontes de interpretación trata la disciplina de la Teología Bíblica.[13]

Cabe resalta un punto final, ambas, la analogia scripturae y la analogía fidei son como dos caras de una misma moneda, de tal manera que una esta incompleta sin la otra. Mas importante aun es saber que estos dos horizontes fueron las maneras como la Iglesia interpreto las Escrituras a lo largo de su historia, con un énfasis aun mayor durante la pre-reforma en adelante. Sin embargo, la analogía fidei casi fue dejada de lado con el advenimiento de criticismo textual y el surgimiento del liberalismo teológico y su énfasis casi exclusivo en un enfoque interpretativo histórico-gramatical, dejando así de lado la hermenéutica y método teológico de la reforma y post-reforma. En un siguiente articulo veremos porque todo esto es importante.

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NOTAS


[1]Thomas R. Schreiner, New Testament theology: magnifying God in Christ(Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2008), 167.

[2]C. L. Blomberg, «The Unity and Diversity of Scripture», ed. T. Desmond Alexander y Brian S. Rosner, New dictionary of biblical theology(Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000), 66.

[3]F. F. Bruce, La epístola a los Hebreos(Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2002), 2.

[4]Peter T. O’Brien, The Letter to the Hebrews, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, MI; Nottingham, England: William B. Eerdmans Publishing Company, 2010), 48.

[5]P. J. H. Adam, «Preaching and Biblical Theology», ed. T. Desmond Alexander y Brian S. Rosner, New dictionary of biblical theology(Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000), 107.

[6]C. E. B. Cranfield, La Epistola a los Romanos(Buenos Aires; Grand Rapids, MI: Nueva Creación; William B. Eerdmans Publishing Company, 1993), 3.

[7]Joseph A. Fitzmyer S.J., Romans: a new translation with introduction and commentary, vol. 33, Anchor Yale Bible (New Haven; London: Yale University Press, 2008), 233.

[8]Robert H. Stein, Luke, vol. 24, The New American Commentary (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 1992), 612.

[9]Leon Morris, Luke: an introduction and commentary, vol. 3, Tyndale New Testament Commentaries (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1988), 358.

[10]Alex Motyer, Look to the Rock: An Old Testament Background to our Understanding of Christ(Grand Rapids, MI: Kregel, 1996), 21-22.

[11]Existen nombres técnicos para esto. A veces ha sido llamado interpretación Sincrónica y Diacrónica de las Escrituras. Sin embargo, el objetivo de esta breve introducción es ser lo más sencillo posible por lo cual por ahora evitaremos la jerga teológica. Este proceso también se conoce como el círculo hermenéutico. 

[12]Grant R. Osborne, The hermeneutical spiral: a comprehensive introduction to biblical interpretation, Rev. and expanded, 2nd ed. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2006), 417-418.

[13]Anthony C. Thiselton, “Hermeneutical Circle”, en Kevin J. Vanhoozer et al., eds., Dictionary for theological interpretation of the Bible(London; Grand Rapids, MI: SPCK; Baker Academic, 2005), 281-282.

Acerca del autor:

Daniel Caballero

Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi diez años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Cork, Irlanda, donde sirve en ministerio pastoral. Esta casado con Ellie.

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