Caballero, Jaime D.

¿Se debe ofrecer la Cena del Señor online? Parte 2: Razones Teológicas

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¿Se debe ofrecer la Cena del Señor online? Parte 2: Razones Teológicas

Este es el segundo articulo de la serie: ¿Se debe celebrar la Cena del Señor online? Puede leer el primer artículo aqui.

¿Qué son las relaciones sexuales? Renovación del Pacto entre un esposo y su esposa.[1] Cada vez que un esposo tiene relaciones sexuales con su esposa esta, por decirlo así, renovando sus votos matrimoniales. Están proclamando de manera física aquellos votos que un día se hicieron el uno al otro. El sexo tiene tres propósitos principales: procreación (Gn. 1:27-30, 2:18-19), gozo mutuo (Cant. 1-3, Mal. 2:15, etc), y prevención de la impureza (1 Co. 7:2-9) (Cf. Confesión de Fe de Westminster – CFW XXIV.1-3).

¿Es posible para un matrimonio tener relaciones sexuales de manera virtual, y cumplir el propósito para el cual estas fueron establecidas, por ejemplo, la procreación? La respuesta a esta pregunta esta intrínseca e indisolublemente ligada a la pregunta ¿Es posible celebrar la Cena del Señor online? A menos que tu respuesta sea “si” a la primera pregunta; entonces no hay manera en la que se pueda responder “si” a la segunda pregunta. 

Contexto teológico de la Cena del Señor

Dios creó el matrimonio para que pudiéramos entender un poco mejor la naturaleza de la relación entre Cristo (el esposo), y la Iglesia (la esposa) (Ef. 5:22-33). La unión sexual (física) entre el esposo y la esposa es una imagen pura y santa de aquella unión mística (espiritual) entre Cristo y la Iglesia.[2] Somos salvos en virtud de nuestra unión con Cristo, de tal manera que todas las riquezas de Cristo nos son dadas a nosotros en esta unión, y todo el pecado del creyente es puesto sobre Cristo en esta unión. Esta es la doctrina de la doble imputación, el corazón mismo de la justificación. Esta una de las imágenes mas bellas y sagradas de las Escrituras. Un día la esposa (la Iglesia) estará reunida físicamente con su esposo (Cristo) y celebraran un banquete, conocido como las bodas del Cordero (Ap. 19:6-10, Mat. 22:2, 25.10). 

Apocalipsis 19.7–8 “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, Porque las bodas del Cordero han llegado y Su esposa se ha preparado.”  Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio.

Este es el contexto teológico en el que la Cena del Señor debe ser interpretada. Una doctrina teológica nunca es dada como una burbuja, y no debe ser extrapolada, de lo contrario se corre el riesgo de que sea malinterpretada. 

 El Señor Jesucristo estableció un sacramento u ordenanza para que su esposa (La Iglesia), celebrara como un recordatorio de la unión real por el Espíritu Santo que ahora ya disfrutan, de aquella maravillosa verdad que algún día estarán unidos físicamente (y no solo espiritualmente como lo están ahora) nuevamente. Algún día la Iglesia estará físicamente (y no espiritual o “virtualmente”) con Cristo. Cada vez que la Iglesia (la esposa) celebra la Cena del Señor renueva, por decirlo de esta manera, sus votos matrimoniales para su esposo, Cristo Jesús, esta representando de manera física a través de un símbolo aquella realidad espiritual de su unión con Cristo. 

¿Qué es la Cena del Señor?

Es un recordatorio doble. En primer lugar, es un recordatorio a la Iglesia de lo que Cristo ya ha hecho por hecha en la Cruz del Calvario, y del gozo eterno que le espera en la celebración de la Cena del Cordero (1 Co. 11, etc). En segundo lugar, es un recordatorio a Dios de que la Iglesia esta en Cristo Jesús, que su culpa ha sido pagada. Este es el principio, por ejemplo, detrás del arco iris después del diluvio cuando el Señor dice “me acordare de mi Pacto” (Gen. 9:15), y de manera tipológica cuando el Ángel pasa de largo por aquellas puertas Israelitas que tenían la sangre del cordero en sus dinteles.[3]De la misma manera, la Cena del Señor es un recordatorio a Dios que estamos cubiertos en la sangre de Dios. De la misma manera que las relaciones sexuales son una renovación de los votos matrimoniales al esposo y a la esposa, la Cena del Señor es una renovación de los votos matrimoniales de la Iglesia y Cristo.

Celebrar la Cena del Señor “online” o de “manera virtual” es imposible porque la naturaleza misma del símbolo requiere que sea algo que se lleve a cabo físicamente en la congregación física, no online. De la misma manera que el pacto matrimonial requiere la presencia física de los cónyuges – ¡a menos que alguien crea que es posible concebir online! – la celebración de la Cena del Señor requiere la participación física de la Iglesia con el Señor, cuya presencia esta representada por el vino y el pan.[4]

¿Quién administra la Cena del Señor?

A la Iglesia. La Iglesia elige a sus pastores como representantes suyos, y son estos quienes tienen el deber de administrar la cena del Señor a la congregación. No solo la Confesión de Fe de Westminster, la Confesión de Fe Bautista de Londres, sino casi la totalidad de las Confesiones de Fe prohiben una cena del Señor online. La Confesión de Fe Bautista de Londres (1689), afirma XXX.3:

El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros para que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la copa y (participando también ellos mismos) den ambos a los participantes. (Cf. 1 Co. 11:23–26; Mt. 26:26–28; Mr. 14:24, 25; Lc. 22:19–22)

¿Que implicancia tiene esto?

Los mandamientos del Señor, y sus aplicaciones, se dan en cuatro esferas diferentes: el individuo, la familia, la Iglesia y el Estado. La administración de la Cena del Señor le ha sido dado a la Iglesia. No al Individuo, no a la Familia, y no al Estado. ¿Por qué la Iglesia no fusila ladrones en las calles?, Porque la administración de la “espada” le ha sido dada al Estado y no a la Iglesia (Ro. 13:1-5).[5] Esta es la misma razón por la que el involucramiento en política de una Iglesia Local es una aberración. Si una Iglesia se involucra en Política, no tiene ninguna razón para decir que la disciplina eclesiástica, o la Cena del Señor o el Bautismo son ordenanzas dadas a la Iglesia y no al Gobierno. Este es un grave pecado. 

¿A quien se le da la Cena del Señor? 

Vale la pena citar la Confesión de Fe de Bautista Londres de 1689, por la belleza en la que plasma esta doctrina: CFB (1689) XXX.8:

Todos los ignorantes e impíos, no siendo aptos para gozar de la comunión con Cristo, son por tanto indignos de la mesa del Señor y, mientras permanezcan como tales, no pueden, sin pecar grandemente contra él, participar de estos sagrados misterios o ser admitidos a ellos (cf. Mt. 7:6; Ef. 4:17–24; 5:3–9; Ex. 20:7, 16; 1 Co. 5:9–13; 2 Jn. 10; Hch. 2:41, 42; 20:7; 1 Co. 11:17–22, 33–34) además, quienquiera que los reciba indignamente es culpable del cuerpo y la sangre del Señor, pues come y bebe juicio para sí (1 Co. 11:20–22, 27–34).

La negación de la Cena del Señor a los que perseveran en pecado es uno de los medios principales de disciplina eclesiástica. Cuando una Iglesia administra la Cena del Señor a alguien que vive en pecado constante sin arrepentimiento, sabiéndo la Iglesia que tal persona vive en este pecado, y aun así le administra la Cena, entonces los lideres y la Iglesia misma son tenidas por culpables de este pecado. La participación de la Cena del Señor viviendo en pecado es una ofensa muy seria. La Iglesia, los pastores, deben en primer lugar enfatizar que la Cena del Señor es solo para creyentes bautizados – y que sean miembros activos en una iglesia local diría yo – y en segundo lugar, negar la Cena a aquellos que viven en pecado continuo. ¿Qué control se ejerce en una cena del Señor online sobre aquellos que beben el vino y comen el pan? ¿Cómo la Iglesia puede hacer uso de quizá el medio principal para ejercer disciplina? Solo hay dos respuestas a esta pregunta; O la Iglesia afirma que la disciplina eclesiástica le ha sido dada al Individuo o al Padre de Familia (siendo el quien le niegue la copa a alguno de sus hijos o esposa), O la Iglesia ha renunciado al ejercicio de la disciplina eclesiástica. No se cual de estos dos males sea el peor. 

¿Cómo se relaciona esto con la Cena del Señor online?

En la administración de la Cena del Señor online, la administración de la Cena del Señor cae en las manos del individuo, en caso de que la persona se encuentre sola en su casa, o en caso del jefe de familia, en caso de que se celebre en una familia. En ambos casos la administración de la ordenanza que le ha sido dada a la Iglesia esta siendo dada al Individuo y a Familia. Un individuo, a solas tomando un poco de vino y pan en su casa no representa la ordenanza de la Cena, porque un individuo no es la Iglesia. 

Esto puede tener repercusiones terribles, pues históricamente cada vez que las esferas de aplicación de los mandamientos del Señor se cambian entre si han tenido repercusiones muy graves. Si abrimos la puerta para que sea el Individuo o la Familia quien administre la Cena del Señor, entonces es solamente un paso para que otras ordenanzas y mandamientos cambien la esfera de su aplicación, abriendo la puerta para un caos total. ¿Qué si en un año de ahora un padre quiere bautizar a su hijo en su casa?[6] ¿O si una Iglesia Local desea salvar ballenas y plantar arboles como parte de su misión?[7] ¿O si el Gobierno desea administrar la Disciplina Eclesiástica o la Cena del Señor, o decirle a la Iglesia como debe gobernarse?[8] Las posibles implicaciones del precedente que se esta sentando con permitir la Cena Online son muchísimas.

Conclusión

No he podido tocar siquiera la superficie en este articulo sobre la Cena del Señor online. Las ramificaciones son muchísimas. Espero en un próximo articulo cubrir algunas razones históricas, y mas adelante razones bíblicas, de porque la Cena del Señor online contradice los principios que encontramos en el Antiguo Pacto y el mandato del Nuevo Pacto. Espero que el Señor use estos artículos para adquirir una mejor comprensión de un tema importantísimo en nuestras Iglesia. Soli Deo Gloria.

Mas artículos del autor aqui.

Daniel Caballero.

Daniel Caballero

Acerca del autor:
Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi siete años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica. Actualmente vive en Cork, Irlanda. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica. Esta casado con Ellie.

Notas:


[1] Durante todo este articulo al hablar de relaciones sexuales se asume que se esta hablando de relaciones sexuales dentro del contexto del matrimonio. Todo tipo de relaciones sexuales fuera del matrimonio no solo son ilegitimas, sino también una perversión de la belleza del matrimonio creado por Dios. 

[2] El tema de la unión con Cristo es quizá uno de los temas principal de todo el Nuevo Testamento. Casi cada vez que Pablo menciona “en Cristo”, es una referencia a esto. Los versos sobre la Unión con Cristo son tantos en el Nuevo Testamento, que casi cada párrafo en las cartas paulinas es una referencia a este punto. 

[3] Alguien podría argumentar, “¿pero que necesidad tiene Cristo de recordar su Pacto a través un símbolo? ¿Acaso se le va olvidar?”. Lo mismo se podría argumentar en relación a Génesis 9, donde Dios establece al Arco Iris como un recordatorio para el mismo del Pacto con Noé. ¿Es que acaso a Dios se le iba a olvidar su Pacto? ¡No! Tal cosa es absurda. Recordatorio no significa solo “un recuerdo”, sino que tiene el sentido de un renuevo, reavivamiento, cumplimiento o bendición. Este es el sentido en el en muchas instancias las Escrituras dicen: “Y Dios se acordó de…”. (Cf. Gen. 8:1)

[4] Esto de ninguna manera quiere decir que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre del Señor (transustanciación), lo cual es uno de los argumentos principales de la Iglesia Católica Romana para argumentar que realmente el vino y el pan se convierten en la sangre y el cuerpo del Señor. Desde un punto de vista protestante el Señor esta presente a través del Espíritu Santo, pero lo elementos – el vino y el pan – siguen siendo eso solamente, vino y pan. 

[5] Uso Iglesia aquí en referencia a la Iglesia como una organización, en es decir a la Iglesia Local. El creyente es parte de las cuatro esferas: Individuo, Familia, Iglesia, y Estado. En cada una busca honrar y obedecer a su Señor. 

[6] La Familia ejerciendo un mandato dado a la Iglesia. 

[7] La Iglesia ejerciendo un mandato dado al Gobierno y al Individuo. 

[8] El Estado ejerciendo un mando que le ha sido dado a la Iglesia. 

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