Es de suma importancia distinguir entre el Calvinismo Clásico, a veces mal usado como sinónimo de la Teología Reformada, y el Hiper-Calvinismo. La diferencia entre ambas es vital. Sin duda el conocimiento avanza por oposición. Históricamente, la Iglesia ha definido avances doctrinales como consecuencia de las mas grandes controversias teológicas. Tal es así, que en un sentido muy cierto, la deuda mas grande que la Teología Sistemática tiene es hacia los herejes. Nadie se sentó en un escritorio un día y dijo “Bueno, creo que hoy escribiré sobre las dos naturalezas de Cristo, indivisibles, inseparables, pero diferentes, en un sola persona completamente humana”. Llevo siglos llegar la ‘formula Calcedonia’, es decir la definición de las dos naturalezas de Cristo en una persona en el concilio de Calcedonia. Y esta fue como consecuencia de la respuesta que la Iglesia tuvo que dar a un sin numero de concepciones erradas sobre la persona de nuestro Señor Jesucristo.

Sin embargo, en este proceso de desarrollo histórico teológico, muchas veces en medio del mismo, las conclusiones teológicas tienden a irse al extremo opuesto del cual iniciaron, llegando a conclusiones muchas veces tan peligrosas como las que motivo la investigación teológica inicial. Siguiendo el ejemplo anterior sobre la Doctrina de Cristo, por ejemplo cuando surgió una Doctrina herética que ponía la Divinidad de Cristo por sobre Su Humanidad, algunos teólogos respondieron de manera herética nuevamente, pero esta vez poniendo Su Humanidad por sobre Su Divinidad.

De Reforma a Deforma.

Celebro con ánimos el hecho de que Latinoamérica se encuentre viviendo un tiempo de profundo desarrollo teológico, enraizado en la historia de la Iglesia, sin embargo me temo también que este desarrollo no se encuentra libre de extremos. Muchos cristianos sinceros han salido de denominaciones de tendencia Wesleyana (a veces confundida con ‘Arminiana’), reaccionado teológicamente hacia el otro extremo abrazando en el camino una teología Hiper-Calvinista. La consecuencia de esta división ha sido la polarización en los extremos. Es decir, algunos con tendencia Wesleyana afirmaran cosas que sonaran mas a Pelagio que a Wesley, y algunos con tendencia Reformada afirmarían cosas que sonaran mas a Decartes que a Calvino, Edwards o Spurgeon, es decir un racionalismo extremo.

¿Teología Reformada o Teología Deformada?

Es muy probable que quizá nada este haciendo mas daño en esta nueva Reforma que el hipercalvinismo. El problema es que muchos hermanos en el bando de los Reformados tienden a confundir el Hiper-Calvinismo con la Teología Reformada Histórica. No ayuda el hecho de que un famoso predicador mencione a menudo en sus predicas “Esto es lo que creía Spurgeon, Edwards, Calvino, Martyn Lloyd-Jones, etc.” dando la impresión de que todos estos estaban de acuerdo en su Teología y que lo que este predicador predica es lo mismo que Edwards o Owen predicaban en todo aspecto. El problema mas grande no es la predicación de estos hermanos, sino que la confusión viene cuando se llaman a si mismo Reformados o en línea con los Estándares de Westminster, Bavinck, Calvino, Turretin, etc. y no lo están.

Por otro lado, hermanos de convicción Wesleyana, al ver los errores afirmados por algunos que se llaman a si mismo ‘Reformados’, cuando en realidad son Hiper-calvinistas reaccionan condenando aquello mismo que desde hace mucho tiempo el grueso de la Teología Reformada ha negado y condenado. El Hiper-calvinismo es en si mismo mas peligroso que el Arminianismo, porque a diferencia de este, el Hipercalvinismo es mas difícil de detectar, pues se confunde con el Calvinismo y es dañino para la vida de la Iglesia.

El Hiper-Calvinismo es realmente ‘Anti-Calvinismo’, como R.C. Sproul mismo lo menciona:

“La igualdad final (Doble Predestinación) no es la idea reformada o calvinista de la predestinación. Algunos la han llamado “hiper-calvinismo”. Yo prefiero llamarla “sub-calvinismo o mejor aún, “anti-calvinismo”.”[1]

Y Michael Horton menciona:

“Cuando llegamos al punto de las doctrinas de la Gracia, nuestras confesiones rechazan el Hiper-Calvinismo, de la misma manera que el Arminianismo.” [2]

El problema actual es que lo que muchos están negando en Latín América no es Teología Reformada, sino Teología Deformada. El Hiper-Calvinismo, aunque tiene en común con la Teología Reformada lo que se conoce como las Doctrinas de la Gracia, esta en contra de lo definido en el sínodo de Dort, las Confesiones Históricas de Fe, lo predicado por teólogos como Calvino, John Owen, Spurgeon, etc. A lo largo de los siglos Teologos Reformados han escrito en contra del mismo, por ejemplo Spurgeon peleo incesantemente durante su vida en contra del Hiper-Calvinismo.[3] Para Spurgeon, los errores del Hiper-Calvinismo eran similares a los del Arminianismo[4] incluso peores y constamente se le opuso durante su ministerio. De la misma manera, Martyn Lloyd-Jones frecuentemente advirtió de los peligros del mismo en sus escritos. [5] Pero, ¿Qué es el Hiper-Calvinismo? Y ¿Cuáles son algunas de sus características?

¿Que es el hipercalvinismo?

Aunque espero explicar a fondo las características del mismo, creo que una definición parcial ayuda. El Hiper-Calvinismo es una desviación teológica de la Teología Reformada en el sentido histórica de la misma. La radicalización de la misma. Por ejemplo, en relación a la expiación, el Hiper-Calvinismo afirma que los beneficios de la muerte de Cristo son eficientes solo para aquellos que son suficientes, y viceversa. La Teología Reformada afirma que Cristo murió y sufrió de manera suficiente por el mundo entero, pero que esta muerte solo es eficiente para los que creen y se arrepienten. Mientras que el Arminianismo clásico afirma que la muerte de Cristo es eficiente para aquellos que es suficiente y viceversa, de manera muy similar al Hiper-Calvinismo. La diferencia entre ambos, Arminianismo e Hiper-Calvinismo en este aspecto, es que el primero afirma que la muerte de Cristo es suficiente y eficiente para todo el mundo, mientras que el segundo solo para lo elegidos. El siguiente esquema quizá ayude:

  • Arminianismo: Suficiente = Eficiente = Mundo Entero.
  • Teología Reformada o Calvinismo Clásico: Suficiente = Mundo Entero. Eficiente = Los que creen.
  • Hiper-Calvinismo: Suficiente = Eficiente = Elegidos.

Las siguientes características definen a la mayoría, mas a no a todos aquellos que tienen una tendencia Hiper-Calvinista. Es importante mencionar que el hecho de que una persona tenga una de las siguientes no le convierte automáticamente en hipercalvinista, sino mas bien es la combinación de las mismas en su conjunto.

La mayoría de Hiper-Calvinistas tienden.

  • A ser Supralapsarios, mientras que la vasta mayoría dentro de la tradición Reformada (incluyendo por ejemplo a Juan Calvino), han tendido al Infralapsarianismo.
  • A enfatizar la Soberanía de Dios por sobre la Responsabilidad humana.
  • A enfatizar la Trascendencia de Dios por sobre su Inmanencia.
  • A negar la libre oferta del evangelio a todos: Arrepiéntase y crean en el evangelio. [6]
  • A enfatizar la voluntad secreta de Dios por sobre su voluntad revelada.
  • A negar el atributo del amor universal de Dios por toda la humanidad.
  • A negar la gracia común de Dios hacia toda la humanidad.
  • A creer que los beneficios de la muerte de Cristo son única y exclusivamente para los elegidos. Contraria a la posición Reformada tradicional que enfatiza “Suficiente para todos, eficiente solo a los que creen”.
  • A creer en una doble predestinación, es decir que Dios activamente predestina algunos para salvación y a otros para condenación. Mientras que la Teología Reformada afirma predestinación activa (positiva) para los creyentes, pasiva (negativa) para los demás.

Conclusión.

Hacer una distinción entre ambas, la Teología Reformada y el Hiper-Calvinismo es importante, pues como Michael Horton diría: “Muchos críticos frecuentemente han confundido al Calvinismo con el Hiper-Calvinismo, y a veces estar en contacto con Hiper-Calvinistas prueba esta caricatura”.[7] Es importante hacer una distinción entre el Calvinismo Clásico y el Hiper-Calvinismo, pues lo que mucho niegan en Latinoamérica no es sino una caricatura de la Teología Reformada. Es importante hacer la distinción también, pues lo que mucho predican como Calvinismo o Teología Reformada no es sino una caricatura de la misma, formada de citas fuera de contexto de artículos.

El estudio teológico solo revela lo que hay en el corazón, en el corazón humilde produce un fruto de piedad, pero en el corazón inmaduro o no regenerado produce orgullo.

Daniel Caballero.

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Acerca del autor:
Daniel CaballeroDaniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi cinco años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.

[1] R.C. Sproul, Escogidos por Dios (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2002), 98.

[2] Michael Horton, “Foreword”, in Against Calvinism (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2011), 9.

[3] Iain H. Murray, Spurgeon and Hyper-Calvinism (Edinburgh: Banner of Truth, 1995).

[4] C. H. Spurgeon, C.H. Spurgeon’s Autobiography, Compiled from His Diary, Letters, and Records, by His wife and His Private Secretary, 1854-1860, vol. 2 (Chicago; New York; Toronto: Fleming H. Revell Company, 1899), 224.

[5] David Martyn Lloyd-Jones, God the Holy Spirit (Wheaton, IL: Crossway Books, 1997), 50–51.

[6] Iain Murray writes in The Forgotten Spurgeon (Edinburgh: Banner of Truth, 1973), 47

[7] Michael Horton, For Calvinism (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2011), 13.