09-Contemporaneo (s. XX)

El arte de elegir un buen libro, por Daniel Caballero

  1. Introducción

Los recursos económicos son limitados. No tenemos dinero para comprar todos los libros que se publican. Nuestro tiempo es limitado. Cada año se publican mas de 2.2 millones de libros.[1] Un estudiante promedio debería de leer un libro a la semana (250 paginas, dos horas al día). Es decir, aún si lees un promedio de 50 libros al año en toda tu vida no leerás más de 3000 libros. Tus tópicos de interés son limitados. Debemos elegir un libro que será de utilidad para nuestra vida y ministerio. Pero, ¿Cómo puedo saber que libros son útiles si no los he leído antes? 

Este articulo tiene el propósito de ser una breve guía con algunos lineamientos que nos ayuden a discernir que leer. No todos estos consejos se aplican a todos. Leer un libro devocional no es lo mismo que leer para escribir un ensayo o para preparar un sermón. 

También los criterios que se siguen al leer un libro antiguo son diferentes a los criterios seguidos al momento de leer un libro contemporáneo. En un libro no contemporáneo, se siguen criterios como por ejemplo, la influencia del autor, su lugar dentro de la tradición, su uso de las fuentes primarias, la evaluación de otros de su pensamiento, su tema de estudio, entre otros. 

Debes ser consciente de en que nivel te encuentras también. No se trata de leer “el mejor libro sobre el tema”, sino más bien el mejor libro para el nivel teológico en el que me encuentro, y para mis propósitos específicos.  Demora años tener un buen panorama teológico. Habiendo dicho esto, los siguientes lineamientos son útiles. 

2. El problema

Un ejemplo hipotético. Hace unas semanas un amigo, a quien llamaremos Pedro, me envió un mensaje. Tenía un presupuesto limitado y deseaban comprar dos libros, pero solo le alcanzaba para uno. “¿Cuál de estos es el mejor hermano?”, fue su pregunta. La pregunta se complicaba más porque eran dos libros de disciplinas diferentes, uno era de teología bíblica, y el otro de teología histórica. Es como preguntar: “¿Cuál de estas dos frutas (manzana y naranja) es la mejor?”. Una pregunta de este tipo no tendría sentido porque la respuesta sería subjetiva. Sin embargo, aun en el caso de las frutas hay ciertos criterios que se aplican de manera objetiva: simetría, color, textura, procedencia, etc. De la misma manera, al momento de evaluar un libro hay ciertos criterios generales que se aplican independientemente de la disciplina.

De la misma manera que escuchar falsos maestros causará tu fe naufragar, leer malos libros te afectará espiritualmente, y afectará también tu capacidad de discernimiento critico, ver aquí.

3. Criterios equivocados para elegir un libro

  • El hecho de que el autor se autodenomine teólogo, no lo convierte en teólogo.
  • La recomendación en un blog no hace que necesariamente sea un buen libro. 
  • Una caratula bonita, no quiere decir que sea un buen libro. 
  • El rótulo de reformado, “sana doctrina” no quiere decir que sea bueno. A fin de cuentas, algunos de los mejores libros que todo estudiante y pastor debe leer para desarrollar un espíritu critico son libros que “no son de sana doctrina”, pero debe de hacerlo consciente de que no lo son, con una mente critica. 
  • Apariencia académica, es decir, que tenga muchos pies de página, o que el autor tenga un PhD, no lo convierte en un libro bueno, o que sea académico. Cualquiera puede poner muchos pies de pagina, de fuentes de pobre calidad académica, o estudiar un PhD en una de las tantas universidades de dudosa reputación en Latinoamérica o USA. 

4. Fijate en la editorial original

Regresando al ejemplo de mi amigo Pedro. Ambos libros, el de teología histórica (A) y el de teología bíblica (B), habían sido publicados por editoriales en español, y traducidos del ingles. Sin embargo, el libro B había sido publicado originalmente en una de las editoriales más prestigiosas de habla inglesa, mientras que el A había sido “publicado independientemente”. El día de hoy cualquiera puede subir un libro a Amazon o Kindle, con un ISBN gratuito, y publicar un libro, sin revisar la calidad, contenido, fuentes, etc. En las editoriales académicas, el proceso de publicación demora meses, sino años. Usualmente hay un equipo técnico de los académicos más reconocidos y expertos sobre el tema que evalúan el tema en cuestión, corroboran el uso de las fuentes del libro, y sopesan los argumentos, y luego, recién después de un proceso exhaustivo de verificación del libro, este es publicado. Las editoriales reconocidas del mundo de habla inglesa, como por ejemplo, Oxford University Press, Cambridge University Press, Yale University Press, etc. siguen un proceso extremadamente riguroso en la selección de los libros que publican, a fin de que cumplan con los procesos académicos más exigentes. Usualmente los libros que se publican aquí son escritos por eruditos que han pasado toda su vida investigando un tema en particular, y después de muchos años de investigación, e incontables revisiones, criticas de otros colegas, y correcciones, recién son publicados. Dentro de la esfera cristiana general, editoriales como Baker Academic, IVP Academic, Eerdmans, son muy reputadas.[2] Dentro del mundo evangélico, editoriales como Crossway, P&R Publishing, entre otras, tienen también estándares altos de publicación. En el caso particular de mi amigo, no quiere decir que el libro A sea malo y no hay duda que le sería de beneficio espiritual no solo a él, sino a muchos. Pero no hay punto de comparación entre el libro A y B. Hay una razón por la que el libro A fue auto publicado, y porque el autor A no ha publicado ningún libro en una editorial reputada. Este punto es especialmente importante para libros traducidos de otro idioma.

Cuando compres un libro, fíjate en la página de los créditos cual es la editorial original. También puedes escribir el nombre original del libro en amazon, y ver ahí la editorial a la que pertenece.

5. Autor

En el caso de mi amigo, el libro A de teología histórica, había sido publicado por un autor joven, a inicios de sus 30’s, sobre un tema que no era su especialidad, tampoco era el tema de su doctorado, o siquiera un tema en el cual fuera especialista. 

Por ejemplo, yo estudie ingeniería en la Universidad, y lleve tres o cuatro cursos de física avanzada, pero de ninguna manera soy “físico”, y aunque podría haber escrito un texto de “introducción a la física” para alumnos de 12 o 13 años, mi conocimiento del tema es muy limitado en comparación a alguien que haya estudiado la carrera de física y sea profesor de física en la universidad. El libro B, había sido escrito por un profesor en sus 50’s especialista en la materia que había estado enseñando sobre ese tema por más de 25 años en un reconocido seminario. 

Es importante también examinar las credenciales académicas de un autor. Quiero ser muy claro aquí. Las credenciales académicas NO son la ultima palabra, y de hecho, son de ayuda solo en ciertos temas. Si estas leyendo un libro devocional, o de teología pastoral o practica, lo más importante es la experiencia del autor y su capacidad para aplicarlos a la vida. Pero si es un libro académico sobre un tema especifico, por ejemplo, historia de la reforma del siglo XVI, entonces, es importante que el autor sea un historiador, y haya estudiado de manera formal el tema. En el caso particular de mi amigo, ambos autores del libro A y B tenían PhD. Pero el autor del libro A tenia un PhD en una universidad de casi desconocida y de poco calibre académico, mientras que el autor B había estudiado en una de las universidades de mayor rigor sobre el tema.[3]

Es también importante conocer la teología general del autor. En este caso, los autores de los libros A y B eran evangélicos conservadores. Cuando digo conservador, me refiero a que se adhieren a la inerrancia e infalibidad de las Escrituras, en oposición a un teólogo liberal por ejemplo. Saber la teología general del autor es importante, sobre todo en libros que no son de teología, como por ejemplo, libros de apologética, o misiones, pues la teología del autor influye en el libro, y debemos ser conscientes y leer libros de autores que no sean conservadores con un espíritu critico. 

6. Tema

En el caso de mi amigo, el libro A había sido auto-publicado, sin editor, o revisor, o editorial, ni nada. El libro B contenía ensayos académicos de más de una docena de los más renombrados especialistas sobre el tema. Aunque el libro A y B eran de temas diferentes, el libro A difícilmente sería una guía confiable sobre el tema en cuestión, y aunque no dudo de su utilidad, no sería una guía confiable para un seminarista, por ejemplo, pues en el mejor de los casos representa la posición particular de dicho autor sobre el tema. El libro B, por otro lado, representaba, un conjunto de eruditos, y no era solo la opinión del autor B sobre el tema, sino de un conjunto de académicos, lo cual le daba un peso mucho mayor a las conclusiones del libro.

Para ponerles un ejemplo, pase casi dos años y medio escribiendo una disertación sobre John Owen. Sin embargo, no fue solo sobre John Owen en general, sino fue sobre un tema especifico de Owen, en un libro en particular, y en período de una década de su vida. Casi un año entero fue una lectura del contexto: contexto histórico, teológico, político, social, económico, contexto anterior, contexto posterior, contexto general de Owen, contexto de las fuentes usadas (para poder evaluar las fuentes del libro), etc. y esto siquiera antes de ir al tema. Se podría decir que en ese tema especifico, de ese libro especifico, de esa década especifica de John Owen, soy un especialista. Pero se muy poco de otros libros de Owen, y mucho menos de otras décadas, y muchísimo menos de alguien como Thomas Goodwin o John Bunyan, y casi nada en comparación cuando me muevo al siglo XVIII o XIX, y casi un total ignorante cuando llego a teología medieval o patrística. A lo que voy con todo esto es a lo siguiente: Los académicos están especializados en temas muy específicos, y usualmente escriben sobre temas que han estudiado por décadas. Cuando leas un libro, fíjate si el autor es especialista en el tema tratado, y no solo en que tenga un PhD o que sea académico. El hecho de que alguien sepa de Martin Lutero, por ejemplo, no quiere decir que tenga el mismo conocimiento o autoridad cuando hable de Gálatas, o la Doctrina de Cristo, pues son temas y disciplinas diferentes. Por ejemplo, el Dr. Ligon Duncan es un erudito notable, que ha publicado muchos libros. Sin embargo, también circulan online pdf’s de sus notas de clase recopiladas por y para sus alumnos sobre varios temas, como la teología del pacto, etc. Es obvio que las notas de clase del Dr. Duncan no tienen el mismo peso que un libro suyo publicado después de años de investigación. Supongamos que una editorial en español traduce esas notas de clase y las publica. Esas notas de clase, aunque de ayuda, no serian una guía confiable al tema, ademas de ser algo engañoso y poco ético.

7. Pregunta a otros

Esto es importante. Pregúntale a otros que sean especialistas en el tema. Matricúlate en un buen seminario, y pregúntale a tu profesor sobre libros del tema que maneja. Si es tu profesor de consejería, no le preguntes recomendaciones de libros de historia. 

Fíjate en seminarios conocidos, la mayoría de los profesores publican online la lista de libros que recomiendan sobre su tema de estudio.  

Fíjate en las fuentes de un libro. Trata de conseguir uno o dos de los mejores libros que puedas sobre un tema particular, y fíjate en los pies de pagina, en las fuentes primarias y secundarias usadas por el autor, y en su bibliografía. La diferencia entre un buen autor y uno malo es en su uso de las fuentes. Un buen autor, de confianza, usara de manera confiable las fuentes. Es un trabajo inmenso la revisión de la fuentes, y es justamente aquí donde se distinguen las editoriales reputadas con su cuerpo de expertos en el tema. Los pies de pagina, y bibliografía de un especialista sobre el tema, son son buenas recomendaciones de libros sobre el tema. 

8. Lee reseñas. 

El valor de una reseña esta relacionada directamente con la persona que evalúa el libro. Si leo un libro sobre arte medieval, y escribo una reseña sobre el libro en cuestión, lo mejor que puedes hacer con mi reseña es ignorarla completamente. ¿Por qué? Porque no se prácticamente nada sobre arte medieval. ¿Cómo podría escribir una reseña evaluando los argumentos, tema y calidad de un libro en particular? Pero si escribo una reseña del libro, Un directorio celestial: Piedad trinitaria, culto público y una reevaluación de la teología de John Owen, de Ryan M. McGraw, entonces, probablemente haría un mejor trabajo y mi recomendación sería más confiable porque es el tema de mi especialización. La mayoría de revistas académicas (en ingles), como por ejemplo, The Tyndalle Bulletin, The JETS (Journal of The Evangelical Theological Society), WTJ (Westminster Theological Journal), entre otros, tienen a especialistas en el tema que escriben reseñas y recomendaciones sobre libros en areas que dominan. Paso mucho tiempo leyendo las reseñas que eruditos escriben en revistas académicas, y muchas de las recomendaciones de libros que doy son basadas en reseñas confiables de libros que he leído. Ver aquí, y aquí por ejemplo. Estas reseñas son sumamente útiles. 

Quiero ser caritativo en esto. Aunque hay gran valor en jóvenes que escriben reseñas de libros, y las publican en blogs, sus recomendaciones no siempre son confiables, y deben de tomarse en el mejor de los casos de manera subjetiva (i.e. un libro que le gusto o no le gusto), en lugar de una guía confiable objetiva sobre el libro. A menudo dichas reseñas en blogs conocidos obedecen a intereses de marketing, que a verdaderas recomendaciones objetivas sobre el tema. 

Conclusión

Hay otras recomendaciones que podría hacerse al momento de elegir un libro que son más especificas de acuerdo al genero del libro. Por ejemplo, cuando se lee un autor del pasado, como John Owen o John Bunyan, se siguen criterios diferentes para determinar su valor, al igual que cuando se leen libros de otra disciplina, como teología bíblica. Pero confió en que estas recomendaciones son útiles, y espero sean de ayuda al momento de elegir un libro. 

Esto es de especial relevancia también al leer blogs. Sin duda, hay buenos y malos blogs, algunos que promueven la piedad, y otros que son sectarios, apoyando en el mejor de los casos una postura minoritaria. Algunos escriben de manera piadosa, y otros lo que escriben en las redes es producto de orgullo e ignorancia. En el caso de los que se llaman reformados, cuando alguno dice: «esto es lo que los reformadores creen», casi inmediatamente dejo de leer. A no ser que sea un maestro reputado, en la mayoría de los casos la persona no sabe lo que esta diciendo. Recomiendo encarecidamente leer este articulo, aquí y aquí sobre algunos lineamientos al momento de leer blogs.

Con todo aprecio te lo digo, es mucho mejor leer un libro que un blog, pero si vas a leer un blog, asegúrate que sea de una fuente/persona confiable. Usa bien tu tiempo. No pierdas el tiempo el tiempo leyendo blogs de cualquiera, a no ser que sea de autores y fuentes confiables. Hay cosas muy buenas en los blogs, y a menudo son de utilidad para creyentes nuevos, pero también hay muchas cosas malas, que no solo son académicamente incorrectas, sino también no proceden de piedad. 

Que el Señor nos ayude a ser sabios al saber en que invertimos nuestro tiempo y dinero en libros, y la manera como alimentamos nuestra alma. 

Daniel Caballero

Acerca del autor:
Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA).. Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi diez años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Cork, Irlanda, donde sirve en ministerio pastoral. Esta casado con Ellie.


[1] https://askwonder.com/research/business-books-published-worldwide-year-annual-numbers-past-ten-years-ideal-qcrwjft2o

[2] Estas editoriales publican libros cristianos, pero no exclusivamente evangélicos, también hay católicos romanos, etc. Tienen un nivel académico excelente, pero siempre debe ejercerse el discernimiento pues hay todo tipo de autores de diferentes persuasiones teológicas, y no solo evangélicos, o conservadores.

[3] El ranking QS es uno de los mas confiables, puede ver los rankings a por disciplina de estudio, y a nivel postgrado: https://www.topuniversities.com/university-rankings/world-university-rankings/2021

2 respuestas »

  1. Excelentes recomendaciones. Por experiencia sé de lo que habla el autor. En mis primeros años como creyente leí una gran cantidad de libros sobre testimonios de muchos hombres de Dios. Pero, me percaté que tal lectura, aunque tenía su margen de provecho, no me ayuda a avanzar en el conocimiento de las Escrituras. Otro material que leo muy poco son los libros de naturaleza devocional. Tienen su lugar; pero si deseas profundidad, una meditación de diez minutos de lectura no es la fuente correcta de la cual beber. A veces hay que leer mucho solo para tener una vaga idea del tema del cual queremos aprender. Como dijera alquien una vez: «Es necesario ver cuanto tienes que aprender para saber cuán poco sabes». Un punto más: la lectura comparada. Leer a un solo autor sobre un tema, es como ver el mismo programa de noticias todos los días. No hay lugar para constatar si esa información es completamente fiable por profesional que sea el periodista. Como aconseja el autor, debemos buscar el mejor material posible y compararlo. A veces incluso, el leer los puntos de vista de un autor que no es favorable a nuestra posición puede traer mucha luz a conceptos y posiciones en los cuales podemos estar algo sesgados.

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